John Gielgud

PRÍNCIPE (Hamlet)

Miembro de una aristocracia gobernante o nobleza. Normalmente es un título asociado a la realeza, siendo usado por hijos del rey. Típicamente, en la mayoría de las dinastías europeas, recibe el título de príncipe el hijo varón y heredero de un monarca (…) Es uno de los títulos más estereotipados, siendo normalmente asociado a la belleza y virtud y formando parte de numerosos cuentos y leyendas. (Wikipedia)

“El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, el soborno para un juez, la avaricia para el viejo o la vanidad para la mujer”
Jonathan Swift (1667-1745) Escritor irlandés

HAMLET (Hamlet) – 1996

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Director Kenneth Branagh
Guion Kenneth Branagh
Fotografía Alex Thomson
Música Patrick Doyle
Producción Castle Rock/Columbia/Fishmonger Films/Turner Pictures
Nacionalidad Gran Bretaña/ Estados Unidos
Duración 242m. Color
Reparto Kenneth Branagh, Kate Winslet, Charlton Heston, Julie Christie, Derek Jacobi, Richard Attenborough, Billy Crystal, Judi Dench.

“Ser o no ser, ésa es la cuestión. Si es mejor para el alma soportar los golpes y flechas de la ultrajante fortuna o revelarse contra un mar de adversidades y, en dura pugna, darles fin, morir, dormir…”

La apasionada admiración de Kenneth Branagh por la obra shakespeariana, previamente manifestada en dos relevantes acercamientos cinematográficos, ENRIQUE V (1989) y MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES (1993), quedó rubricada con la consumación de un ambicioso y monumental proyecto artístico por el que el cineasta británico llevaba obsesionado desde su adolescencia. Ubicando las maquinaciones palaciegas y los demonios interiores que atormentaban la conciencia del desconcertado príncipe de Dinamarca en un impreciso siglo XIX, probablemente con el objetivo de subrayar la modernidad de la inmortal tragedia, respetó con minuciosa e insólita exactitud el texto íntegro del original literario; circunstancia que acabó por ensanchar el film hasta una longitud de cuatro horas de duración. Lejos de exasperar, el metraje progresa con ligereza, fluidez e intensidad gracias a una portentosa puesta en escena, donde sobresale la pomposidad decorativista de Tim Harvey y un acreditado elenco de actores, que incluía asimismo a otras personalidades de la interpretación como Jack Lemmon, Robin Williams, Gérard Depardieu, John Gielgud o John Mills.

Otras películas sobre PRÍNCIPES

El príncipe estudiante – Ernst Lubitsch (1927)
Alexander Nevsky – Sergei M. Eisenstein (1938)
El príncipe de Zamunda – John Landis (1988)

ATLETISMO (Carros de fuego)

Deporte que contiene un gran conjunto de disciplinas agrupadas en carreras, saltos, lanzamientos, pruebas combinadas y marcha. Es el arte de superar el rendimiento de los adversarios en velocidad o en resistencia, en distancia o en altura (…) Los Juegos Olímpicos son el evento internacional más prestigioso. Se celebran cada cuatro años desde 1896 y el atletismo es la disciplina más importante en ellos. (Wikipedia)

“Un atleta no puede correr con dinero en sus bolsillos. Debe correr con esperanza en su corazón y sueños en su cabeza”
Emil Zatopek (1922-2000) Atleta checo especialista en pruebas de fondo

CARROS DE FUEGO (Chariots of fire) – 1981

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Director Hugh Hudson
Guión Colin Welland
Fotografía David Watkin
Música Vangelis
Producción Allied Stars Ltd./Enigma/Goldcrest Films Ltd./Warner Bros.
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 123m. Color
Reparto Ben Cross, Ian Charleson, Ian Holm, Alice Krige, John Gielgud, Nigel Havers, Lindsay Anderson, Nigel Davenport, Cheryl Campbell.

“Uno puede loar al Señor pelando una patata si lo hace a la perfección. No te comprometas, comprometerse es un lenguaje del demonio. Corre en nombre del Señor y deja que el mundo se asombre”

El mayor triunfo crítico/comercial de David Puttnam, un creativo productor británico que años más tarde presidiría la Columbia Pictures hollywoodiense y ocuparía diversos cargos para el gobierno blairiano, coincidió con la primera y más distinguida realización del posteriormente devaluado Hudson. En ella se reconstruían las experiencias previas, la ardua preparación y el concurso final en los Juegos Olímpicos de París, en 1924, de dos atletas de divergente condición, personalidad e ideología, a los que les unía una contumaz y desafiante antipatía por los obstinados y conservaduristas convencionalismos de su época: Eric Liddell, un ferviente católico escocés aspirante a misionero, y Harold M. Abrahams, un marginado universitario de Cambridge de origen judío. Sustentada en una exquisita reproducción ambiental y en un eficaz dibujo de los personajes, la película deviene un estimulante, fogoso y también algo almibarado enaltecimiento a la perseverancia y al afán de superación que requiere la dedicación a cualquier deporte, que perdurará para siempre por la pegadiza banda sonora compuesta por Vangelis.

Otras películas sobre ATLETISMO

El colegial – James W. Horne (1927)
Olimpiada – Leni Riefenstahl (1938)
La soledad del corredor de fondo – Tony Richardson (1962)

PROTUBERANCIA (El hombre elefante)

Aquella parte saliente o bien el abultamiento de forma redondeada que presenta una cosa, una superficie, o una persona, ya sea en su cuerpo o en su rostro. (definicionabc.com)

“A veces me doy cuenta de que ya no estoy soñando, sino despierto; y que es un recuerdo grabado como el contorno protuberante de un fósil de mi pasado, lo que es mucho peor”
John Katzenbach (1950-) Periodista y escritor estadounidense

EL HOMBRE ELEFANTE (The elephant man) – 1980

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Director David Lynch
Guion David Lynch, Christopher DeVore y Eric Bergren
Fotografía Freddie Francis
Música John Morris
Producción Brooksfilms Ltd./Paramount
Nacionalidad Gran Bretaña/ Estados Unidos
Duración 124m. B/N
Reparto Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Michael Elphick, Wendy Hiller, Freddie Jones, Hannah Gordon.

“Nada, nada morirá jamás; la corriente sigue su curso, el viento sopla, la nube vuela ligera, el corazón palpita. Nada morirá”

Sobrecogedora aproximación a la trágica historia real de John Merrick, documentada en los libros The elephant man and other reminiscences de Sir Frederick Treves y The elephant man: a study in human dignity de Ashley Montagu, que significó el definitivo afianzamiento de David Lynch, y, que, perdura como una de las grandes obras maestras de su filmografía. Con un exquisito clasicismo que adhería su ingénito talante expresionista a un insospechado raciocinio de carácter analítico y humanista, el controvertido realizador compuso un descarnado retrato del Londres de finales del s. XIX a partir de la errante existencia de un ser que pasó de ser exhibido como monstruo en repugnantes atracciones de feria a servir como usufructo de la medicina experimental debido a una anomalía neurofibromatósica que le había generado purulentas protuberancias paquidérmicas. Producida por el cómico Mel Brooks, contenía una soberbia actuación de Anthony Hopkins como el compasivo doctor que lo rescata y acoge, una sublime fotografía en blanco y negro, una hermosa música de John Morris y una gran labor de maquillaje y vestuario.

Otras películas donde sobresale alguna PROTUBERANCIA

El jorobado de Notre Dame – Wallace Worsley (1923)
Faster, pussycat! Kill! Kill! – Russ Meyer (1966)
Cyrano de Bergerac – Jean-Paul Rappeneau (1990)