Drama fantástico

ARPÍA (La loba)

1. Mujer que se comporta con maldad.
2. Persona codiciosa, que saca cuanto puede con arte y maña.
(Larousse Editorial)

“Mi primera mujer era una arpía, pero, muchacho, el punto del gazpacho, joder si lo tenía. Se llamaba… digamos que Sofía” (canción Pero que hermosas eran)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

LA LOBA (The little foxes) – 1941

Director William Wyler
Guion Lillian Hellman
Fotografía Gregg Toland
Música Meredith Willson
Producción Samuel Goldwyn/Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 116m. B/N
Reparto Bette Davis, Herbert Marshall, Teresa Wright, Richard Carlson, Dan Duryea, Patricia Collinge, Charles Dingle, John Marriott.
* Johann Strauss – Rosen aus dem Süden

“¿A dónde iba a ir? ¿Qué dinero tenía? No lo pensé mucho, si lo hubiera hecho, habría sabido que morirías antes que yo. Pero no podría haber adivinado que tendrías un problema cardíaco tan pronto y tan grave. Tengo suerte Horace. Siempre he tenido suerte. Tendré suerte de nuevo”

Sublime y perturbadora adaptación de la obra teatral homónima de Lillian Hellman que significó la ruptura artística entre William Wyler y Bette Davis, debido a las graves y múltiples desavenencias surgidas entre ambos durante el arduo rodaje. La súbita industrialización a finales del siglo XIX y sus traumáticas consecuencias en el arrogante y tradicional sur estadounidense, palpables en el retorcido proceder de la familia protagonista, conducían a un inexorable análisis de la ambición y el egoísmo, escrutado a través de una atmósfera de rugosa psicología y acrecentada tensión dramática que culminaba con el desalmado consentimiento conyugal a la repentina muerte del cabeza de familia. La esplendorosa majestuosidad de su puesta en escena, alimentada por una brillante absorción de la percepción teatral al ámbito cinematográfico, quedó realzada por un lujoso vestuario, una maravillosa fotografía de Gregg Toland y un apropiado reparto dimanante de los escenarios de Broadway, abanderado por una conmovedora Miss Davis, en uno de los personajes más despiadados e insensibles de toda su carrera.

Otras películas con protagonismo de una ARPÍA

Las diabolicas – H.G. Clouzot (1955)
Las amistades peligrosas – Stephen Frears (1988)
Amantes – Vicente Aranda (1991)

TRANSMUTACIÓN (El lobo humano)

Acción de cambiar o transformarse una persona o cosa. (K Dictionaries Ltd)

“Para amarte me he desgarrado el mundo de los hombros y he quedado desierta en mar y estrella, sencilla como la claridad. Aquí no hay geografía para manos ni espíritu. Estoy sobre el silencio y en el silencio mismo de una transmutación donde nada es orilla” (poema Transmutación)
Julia de Burgos (1914-1953) Poetisa portorriqueña

EL LOBO HUMANO (Werewolf of London) – 1935

Director Stuart Walker
Guion Robert Harris
Fotografía Charles Stumar
Música Karl Hajos
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 79M. B/N
Reparto Henry Hull, Warner Oland, Valerie Hobson, Lester Matthews, Spring Byington, Ethel Griffes, Clark Williams, J.M. Kerrigan.

“El hombre lobo no es hombre ni lobo, sino una criatura satánica con las peores cualidades de ambos”

Primera incursión sonora en el tema de la licantropía, que, junto a otra proverbial y algo vetusta producción de la Universal, EL HOMBRE LOBO (1941) de George Waggner, contribuyó a establecer las bases fímicas para futuras manifestaciones del personaje, sin duda, uno de los más emblemáticos y prolíficos de la historia del género fantástico. Si bien esta segunda versión, deslucida por la espantosa actuación de Lon Chaney Jr. y un sentido de la atmósfera harto discutible, afianzó el definitivo arquetipo de este atormentado ser, la película de Stuart Walker adquiere en la actualidad mayor interés por el atractivo lirismo primitivo de su realización y por un argumento mucho más persuasivo, aderezado con precisos toques de osado humor negro, donde el origen de la maldición se localizaba en las montañas del Tíbet y la víctima era un destacado doctor en botánica londinense. El estupendo maquillaje de Jack Pierce (responsable también de la subsiguiente transmutación) inspiraría posteriores relecturas del mito, como la preciosista y filosófica LOBO (1994) de Mike Nichols.

Otras películas que contienen una TRANSMUTACIÓN licantrópica

La maldición del hombre-lobo – Terence Fisher (1961)
Un hombre-lobo americano en Londres – John Landis (1981)
El hombre lobo – Joe Johnston (2010)

TAMAÑO (El increíble hombre menguante)

Magnitud o dimensión de un elemento. El tamaño puede medirse en longitud, ancho, altura, diámetro, perímetro, área, volumen o masa. La forma más frecuente de percepción del tamaño para los humanos es a través de la vista. La forma más común de percibir una medida es comparar la de un elemento observado por primera vez con la medida de un objeto que te resulte familiar. La visión binocular es la capacidad de los humanos para percibir la profundidad, ella permite saber qué elemento están más cerca y cuáles más lejos. La percepción del tamaño puede manipularse, jugando con distintos puntos de vista y perspectivas. (Wikipedia)

“A todo hombre le ocurren grandes aventuras, a pesar de que esté encerrado en un cuarto de diez metros, pues el tamaño de los sucesos individuales se mide por la repercusión en el alma”
Fernando González Ochoa (1895-1964) Escritor y filósofo colombiano

EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE (The incredible shrinking man) – 1957

Director Jack Arnold
Guion Richard Matheson
Fotografía Ellis W. Carter
Música Joseph Gershenson
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 81m. B/N
Reparto Grant Williams, Randy Stuart, April Kent, Paul Langton, Raymond Bailey, William Schallert, Billy Curtis.

“Sentí que mi cuerpo disminuía, se disolvía, se convertía en la nada. Desapareció el miedo y se convirtió en aceptación. Toda la majestuosa grandeza de la creación debía tener un significado y yo tenía un significado. Sí, yo, el más pequeño entre los pequeños, también tenía un significado”

Impecable adaptación de la no menos estupenda novela de Richard Matheson The shrinking man, guionizada por el propio escritor, que perdura como la categórica obra maestra de su realizador y despunta como uno de los más exuberantes clásicos del cine fantástico engendrados en el Hollywood de los años cincuenta. A través de una narrativa lineal de vigorosa concisión y una enjundia visual apabullante, pletórica en la rentabilización de sus tersos trucajes artesanales, proponía una perversa fábula de trasfondo filosófico e inesperado colofón panteísta (ni el realizador ni el guionista comulgaron ante semejante imposición del estudio) en torno al sobrecogedor e imparable proceso de empequeñecimiento que experimenta un ciudadano de clase media a raíz de entrar en contacto con una fortuita aleación de niebla radiactiva e insecticida. El magistral uso de las maquetas hechas a escala, los efectos ópticos y las transparencias fue decisivo para transmitir la alteración del orden cotidiano y su gradual sucesión de peligros: entre ellos, el ataque de una mascota felina, la amenaza de una araña común o el cariz torrencial y tempestuoso que adquiere un mero escape de agua.

Otras películas donde algún que otro personaje pierde TAMAÑO hasta límites insospechados

Muñecos infernales – Tod Browning (1936)
Cariño, he encogido a los niños – Joe Johnston (1989)
Una vida a lo grande – Alexander Payne (2017)

INSPIRACIÓN (Jennie)

La inspiración en la composición artística se asocia a un brote de creatividad. Literalmente, la palabra significa “recibir el aliento”, y tiene sus orígenes en el helenismo y la cultura hebrea. Homero y Hesíodo, en las primeras discusiones sobre la naturaleza de la inspiración destacan como importante tanto los aspectos rituales como los orígenes divinos del aliento de un dios. Por ejemplo tanto el oráculo de Delfos, como otras sibilas, recibían el vapor y humos divinos en una caverna dedicada a Apolo antes de realizar una profecía. En la Odisea, 22. 347-8, un poeta menciona que sus cantos fueron puestos en su corazón por los dioses. (Wikipedia)

“¿Ha notado usted que la inspiración llega cuando no la está buscando? Llega cuando toda expectativa se detiene, cuando la mente y el corazón se tranquilizan”
Jiddu Krishnamurti (1895-1986) Escritor y orador en materia filosófica y espiritual

JENNIE (Jennie) – 1948

Director William Dieterle
Guion Paul Osborn y Peter Berneis
Fotografía Joseph H. August
Música Dimitri Tiomkin
Producción Selznick International Pictures
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 86m. B/N
Reparto Jennifer Jones, Joseph Cotten, Ethel Barrymore, Lillian Gish, Cecil Kellaway, David Wayne, Henry Hull, Florence Bates, Felix Bressart.

“La mayoría de nosotros piensa que nada merece la pena, salvo vivir la vida lo más cómodamente posible, ganar un poco de aquí, otro poco allá, comer, dormir y morir. Entonces te encuentras con un tipo como tú que no se preocupa por nada de eso y te preguntas si tal vez no te estarás perdiendo algo”

Paseando por Central Park en un gélido día invernal, un pintor con graves problemas económicos y sumido en una pregonada crisis creativa, conoce a una misteriosa niña ataviada con una vestimenta antigua, y, tras diversos encuentros en los que la joven crece con inaudita celeridad, inicia con un ella un romance de etérea e incondicional pureza sin líneas temporales ni espaciales. Este inverosímil argumento, extraído de una novela homónima Robert Nathan, perdura hoy en día como uno de los relatos de amor más emotivos e imperecederos de la historia del cine por enaltecer su atemporal romanticismo con un hálito de ensoñadora irrealidad y un aliento trágico de arrebatadora fuerza poética. Esta metáfora sobre la plenitud amorosa como sustancial fuente de inspiración artística, profundamente incomprendida en el momento de su estreno, homologaba su onírica melancolía gracias a una adecuada narración en primera persona, unas solventes interpretaciones y una brumosa fotografía de texturas dispares a cargo de Joseph H. August, que confluía en la secuencia de una tempestad virada en verde y el posterior plano final del retrato de la musa en esplendoroso Technicolor.

Otras películas que abordan una crisis de INSPIRACIÓN

Fellini, ocho y medio – Federico Fellini (1963)
Andrei Rublev – Andrei Tarkovsky (1966)
Shakespeare enamorado – John Madden (1998)

FANTASMAGORÍA (El hundimiento de la casa Usher)

1. Técnica que consiste en representar figuras por medio de ilusiones ópticas.
2. Ilusión de los sentidos o figuración vana de la inteligencia.
3. Abuso de los efectos conseguidos mediante recursos sobrenaturales o extraordinarios en una obra artística, literaria, cinematográfica, etc.
(oxforddictionaries.com)

“La civilización moderna, que ha destruido poco a poco los adelantos de la fantasmagoría trascendental, ha comenzado a practicar sin darse cuenta la egolatría. El deporte es la adoración del cuerpo”
Giovanni Papini (1881-1956) Escritor italiano

EL HUNDIMIENTO DE LA CASA USHER (La chute de la maison Usher) – 1928

caída

Director Jean Epstein
Guión Jean Epstein
Fotografía George Lucas y Jean Lucas
Producción Films Jean Epstein
Nacionalidad Francia
Duración 63m. B/N
Reparto Jean Debucourt, Marguerite Gance, Charles Lamy, Fournez-Goffard, Halma, Luc Dartagnan, Pierre Hot, Abel Gance, Pierre Kefer.

“¡Se lo digo doctor! ¡Ella no puede estar muerta!”

Uno de los más importantes especímenes cinematográficos adheridos al estilo impresionista, aparecido justo en la época de debilitamiento del mismo, que aglutinaba cinco relatos de Edgar Allan Poe (Berenice, The man of the crowd, Silence, Ligeia y, sobre todo, The fall of the house, subjetivamente adaptada ese mismo en un cortometraje por James Sibley Watson y Melville Webber) para sugerir una apasionante incursión por los misteriosos límites que separan la vida de la muerte. Jean Epstein, que contaba entre sus auxiliares de dirección nada menos que a un neófito Luis Buñuel, desplegó un magistral repertorio de recursos técnicos con el fin de alcanzar la poética y turbadora perniciosidad fantasmagórica del referente literario (como la aplicación de impetuosos travellings, sobreimpresiones o la distorsión del movimiento habitual mediante el uso del ralentí) sin descuidar el aspecto eminentemente plástico, sin duda crucial en su cometido de recrear el clima asfixiante, macabro e ilusorio que se palpa en la susodicha mansión del título. Obviamente la película desconcertó al público de la época, poco curtido para digerir semejante derroche de inventiva fílmica.

Otras películas ambientadas en un contexto de FANTASMAGORÍA

Vampyr, la bruja vampiro – Carl Th. Dreyer (1932)
Cuentos de la luna pálida – Kenji Mizoguchi (1953)
Suspense – Jack Clayton (1961)