Drama fantástico

VAINA (La invasión de los ladrones de cuerpos)

1. Envoltura tierna y alargada en la que están encerradas en hilera las semillas de ciertas plantas y que está formada por dos piezas o valvas.
2. Envoltura alargada de ciertas cosas.
(google.es)

“¡Celestial! ¿No te busca con sus ojos la planta, no tiende hacia ti los tímidos brazos la baja maleza? Para encontrarte rompe la semilla cautiva su vaina; para bañarse en tus ondas, vivificado por ti, sacude el bosque la nieve, como un ropaje superfluo” (poema Al éter)
Friedrich Hölderlin (1770-1843) Poeta lírico alemán

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (Invasion of the body snatchers) – 1956

Director Don Siegel
Guión Daniel Mainwaring
Fotografía Ellsworth Fredericks
Música Carmen Dragon
Producción Walter Wanger Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 80m. B/N
Reparto Kevin McCarthy, Dana Wynter, Larry Gates, Jean Willes, King Donovan, Ralph Dumke, Carolyn Jones, Virginia Christine.

“No quiero vivir en un mundo sin amor, o dolor, o belleza, prefiero morir”

De regreso a la pequeña localidad de Santa Mira (California), un médico descubre como unos seres de otro planeta, surgidos como clones sin raciocinio de unas enormes vainas, van reemplazando a toda la población para apoderarse progresivamente de la Tierra. Este pérfido e ingenioso planteamiento argumental, inspirado en la novela homónima de Jack Finney, ocultaba tras su descripción costumbrista una aterradora parábola de los sistemas totalitarios y, muy especialmente, de la histérica paranoia persecutoria azuzada por el senador McCarthy. La película, plasmada con el vigor narrativo propio de Siegel y el habitual laconismo de las producciones fantásticas de serie B, soportó el menosprecio de la crítica del momento para transformarse con el paso del tiempo en una sólida e incuestionable pieza de culto, homenajeada en numerosas ocasiones y objeto de dos desemejantes remakes: LA INVASIÓN DE LOS ULTRACUERPOS (1978) de Philip Kaufman, que trasladaba con revitalizadora desenvoltura la acción a la urbe de San Francisco, y SECUESTRADORES DE CUERPOS (1993) de Abel Ferrara, tan mediocre como absolutamente innecesaria.

Otras películas donde aparecen otros tipos de VAINAS

eXistenZ – David Cronenberg (1999)
La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma – George Lucas (1999)
Déjame salir – Jordan Peele (2017)

MUERTE (El séptimo sello)

Efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.1​ Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, consecuencia de la cadena trófica, desastre natural) o inducidas (suicidio, homicidio, eutanasia, accidente, desastre medioambiental). (Wikipedia)

“El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda, y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio”
Oscar Wilde (1854-1900) Escritor, poeta y dramaturgo irlandés

EL SÉPTIMO SELLO (Det sjunde inseglet) – 1957

Director Ingmar Bergman
Guión Ingmar Bergman
Fotografía Gunnar Fischer
Música Erik Nordgren
Producción Svensk Filmindustri
Nacionalidad Suecia
Duración 95m. B/N
Reparto Max Von Sydow, Gunnar Björnstrand, Bengt Ekerot, Nils Poppe, Inga Landgré, Bibi Andersson, Maud Hansson, Gunnel Lindblom.

“Hoy ha venido a buscarme la Muerte y estamos jugando al ajedrez. Una prórroga que me da la oportunidad de hacer algo importante (…) He gastado mi vida en diversiones, viajes, charlas sin sentido. Mi vida ha sido un absurdo. Creo que me arrepiento. Fui un necio. Ahora siento amargura por el tiempo perdido, aunque sé que la vida de los demás corre por los mismos cauces. Por eso quiero emplear esta prórroga en una acción única que me dé la paz”

La etapa intermedia en la filmografía bergmaniana, período en el que se reemplazó la alternancia de dramas y comedias para hurgar en cuestiones trascendentes como la religión o la Vida y la Muerte, arrancó con este portentoso fresco medieval con tintes fantásticos en torno a los conflictos espirituales que atosigan a un desencantado caballero a su regreso de las Cruzadas y las pintorescas andanzas que éste experimenta en compañía de su lacayo y unos cómicos ambulantes en una Europa azotada por la peste negra. El creador sueco compuso una de sus obras más emblemáticas e irreemplazables al profundizar en el origen del conocimiento humano con esta alegórica investigación sobre la existencia de Dios, engrandecida por un tratamiento plástico de una fuerza emotiva capaz de extraer secuencias de una tesitura simbólica y poética tan sublimes como la antológica partida de ajedrez que la mismísima Muerte (Bengt Ekerot) concede al caballero medieval (al parecer, inspirada en un mural de pintor Albertus Pictor) para que éste pueda obtener una prórroga que le permita seguir buscando un sentido a la vida.

Otras películas donde la MUERTE adopta forma humana y aparece como un personaje más

La muerte de vacaciones – Mitchell Leisen (1934) / Fredrich March
Macario – Roberto Gavaldón (1960) / Enrique Lucero
Empieza el espectáculo – Bob Fosse (1979) / Jessica Lange

HOMÚNCULO (Muñecos infernales)

Diminutivo del doble de un humano y se usa frecuentemente para ilustrar el misterio de un proceso importante en alquimia. En el sentido hermético es un actor primordial incognoscible, puede ser visto como una entidad o agente. (Wikipedia)
Diminuto ser creado artificialmente en un laboratorio. La creación de estos seres se produce a través de un ritual en el que se necesita material genético del creador, normalmente sangre y algún trozo de piel, que se mezclan con una poción especial a base de arcilla, cenizas, raíces de mandrágora y agua de manantial. El resultado es un clon idéntico en forma al creador, pero de unos 8 centímetros de altura. (seresmitologicos.net)

“No es mediocre el planeta en que he nacido. No soy el desvalido ni, peor, el homúnculo soberbio, sólo exquisito nervio, que remontando a una ilusoria altura, fracasa en la magnífica aventura”
Jorge Guillén (1893-1984) Poeta y crítico literario español

MUÑECOS INFERNALES (The devil-doll) – 1936

Director Tod Browning
Guión Garrett Ford, Guy Endore y Erich Von Stroheim
Fotografía Leonard Smith
Música Franz Waxman
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 79m. B/N
Reparto Lionel Barrymore, Maureen O’Sullivan, Frank Lawton, Robert Greig, Arthur Hohl, Henry B. Walthall, Rafaella Ottiano, Lucy Beamont.

“Hace millones de años las criaturas que vagaban por este mundo eran gigantescas. A medida que se multiplicaban, la tierra ya no podía producir suficiente alimento. Piense en ello, Lavond: cada ser viviente reducido a una sexta de su tamaño. Una sexta parte de su necesidad física”

La última gran aportación al género fantástico de Tod Browning fue esta adaptación libre de la novela Burn, witch, burn de Abraham Merritt, que, aún hoy en día, sigue impresionando por su inquietante belleza o su aliento de rabiosa poesía y romanticismo. El argumento de esta arcana e iconoclasta joya de lo macabro, aderezada con no pocos ingredientes folletinescos, giraba en torno al tétrico plan de venganza que urdía un fugitivo tras estar injustamente encarcelado en la Isla del Diablo, consistente en sacar partido a una monstruosa fórmula de magia negra que permitía reducir el tamaño de los seres humanos hasta convertirlos en diminutos muñecos, dispuestos a acatar sus malévolas instrucciones. Beneficiada por unos trucajes asombrosos y por la versatilidad interpretativa de Lionel Barrymore (inmejorable en su caracterización de una anciana aparentemente inofensiva), se amparaba en una atmósfera sofocante pero no exenta de humor para satirizar sobre las apariencias y la antítesis de sentimientos, que, en infinidad de ocasiones, acaba manifestándose en el subconsciente humano.

Otras películas donde aparecen HOMÚNCULOS

La novia de Frankenstein – James Whale (1935)
Dr. Cyclops – Ernest B. Schoedsack (1940)
El viaje fantástico de Simbad – Gordon Hessler (1974)

REPETICIÓN (El manuscrito encontrado en Zaragoza)

Acción y efecto de repetir o repetirse. (RAE)

“El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida”
Mario Benedetti (1920-2009) Escritor y poeta uruguayo

EL MANUSCRITO ENCONTRADO EN ZARAGOZA (Rekopis znaleziony w Saragossie) – 1965

Director Wojciech J. Has
Guión Tadeusz Zwiatkowski
Fotografía Mieczyslaw Jahoda
Música Krzysztof Penderecki
Producción Krzysztof Penderecki
Nacionalidad Polonia
Duración Kamera Film
Reparto Zbigniew Cybulski, Kazimierz Opalinski, Iga Cembrzynska, Miroslawa Lombardo, Joanna Jedrycka, Elzbieta Czyzewska.

“Deben organizarse nuevas combinaciones para que al final todo se aclare, porque ningún hombre puede inventar algo que otro no pueda resolver”

Wojciech J. Has decidió adentrarse en los dominios de lo enigmático e ilusorio, donde siempre se desenvolvería con suma pericia, para formalizar esta cautivadora adaptación de la reputada novela homónima de Jan Potocki, en la que proponía una estructura narrativa circular y saturada de sinuosas bifurcaciones espacio-temporales para impulsar un barroco y desenfrenado vaivén de episodios sobrenaturales, marcados por la repetición de un mismo lance y vividos por una serie de pintorescos personajes en la pedregosa y multirracial Sierra Morena española del siglo XVII. En un dechado absoluto de ambientación y escenografía, la obra proclamaba la inconsistencia de lo descabellado a través de compaginar con asombrosa destreza el romanticismo y la morbosa voluptuosidad, la aventura galante y la salaz picaresca, el onirismo macabro y la nigromancia, constituyendo, a la postre, no sólo el mejor largometraje de su autor, sino un clásico irrebatible de la cinematografía polaca y del género fantástico de todos los tiempos. Protagonismo del icónico Zbigniew Cybulski, en su tiempo apodado “el James Dean polaco”.

Otras películas en cuyo armazón argumental contribuye la REPETICIÓN de un mismo lance

Atrapado en el tiempo – Harold Ramis (1993)
A través de los olivos – Abbas Kiarostami (1994)
Koyaanisqatsi – Godfrey Reggio (1982)

CERA (El hombre de las figuras de cera)

Sustancia sólida, blanca o amarilla, fundible e insoluble en agua, de origen animal, vegetal o mineral, que es muy maleable y tiene diversos usos. (google.es)
Un museo de cera exhibe figuras y objetos modelados con cera. Lo que hace verdaderamente populares a los museos de cera es la recreación de personajes populares del espectáculo, la política y el deporte en sus poses más características. Las técnicas de fabricación y la incorporación de detalles, hacen que las figuras alcancen gran realismo. (Wikipedia)

“Los pueblos son una cera blanda; todo depende de la mano que les imprime el sello”
Edouard Laboulaye (1811-1883) Jurista y político francés

EL HOMBRE DE LAS FIGURAS DE CERA (Das wachsfigurenkabinett) – 1924

Director Paul Leni
Guión Henrik Galeen
Fotografía Helmar Lerski
Producción Neptune/Film A.G.
Nacionalidad Alemania
Duración 83m. B/N
Reparto Emil Jannings, Conrad Veidt, Werner Krauss, William Dieterle, Olga Belajeff, John Gottowt, Gottfried John, Ernst Legal.

Poética plasmación de horrores mundanos en distintas fases históricas, que no sólo supone la última y mejor película alemana de su autor, sino que además perdura como una de las manifestaciones más gloriosas y peculiares del expresionismo cinematográfico. La cinta fragmentaba su contenido en tres episodios protagonizados por el califa Haroun Al Raschid, el zar Iván el Terrible y el asesino Jack el Destripador, fantaseados por un joven escritor contratado por el museo de figuras de cera para escribir unas historietas publicitarias sobre ellos. Palpitante e ilustrativo testimonio del intranquilo deterioro político-social que amenazaba al pueblo germano de la época tras el Tratado de Versalles, sobresalía por las delirantes actuaciones de tres grandes monstruos de la escena expresionista (Jannings, Veidt y Krauss), así como por una condición plástica fundamentada tanto en la pulcritud de su iluminación como en la estilizada creatividad de sus decorados y sus sinuosos armazones arquitectónicos, ideados ambos por el propio Leni y pintor Fritz Maurischat.

Otras películas ambientadas en un MUSEO DE CERA

Los crímenes del museo de cera – André de Toth (1953)
Terror en el museo de cera – Georg Fenady (1973)
Waxwork: Museo de cera – Anthony Hickox (1988)