Comedia romántica

PARADA (Bus stop)

Lugar en el que se detienen los vehículos de transporte público para recoger o dejar viajeros. (google.es)

“Tenía ocho años y corría con diez centavos en la mano a la parada de bus para coger un periódico para mi viejo. Me sentaba en sus rodillas en aquel viejo Buick y conducía mientras atravesábamos la ciudad. Me despeinaba el pelo y decía: ‘Hijo, mira bien a tu alrededor. Ésta es tu ciudad'” (canción My hometown)
Bruce Springsteen (1949-) Cantante, músico y compositor estadounidense

BUS STOP (Bus stop) – 1956

Director Joshua Logan
Guión George Axelrod
Fotografía Milton Krasner
Música Alfred Newman y Cyril J. Mockridge
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 92m. Color
Reparto Marilyn Monroe, Don Murray, Arthur O’Connell, Betty Field, Eileen Heckart, Robert Bray, Hope Lange, Casey Adams, Hans Conried.
* The Four Lads – The Bus Stop song

“Solo tengo que sentir que la persona que se case conmigo se preocupa por mí de verdad, aparte de todo eso del amor”

Un año después de dirigir PICNIC con suma notoriedad, Logan volvió a trasladar a la gran pantalla otra pieza teatral homónima de William Inge, que si bien nunca alcanzó la excelsitud popular y el beneplácito crítico de su precedente, ha adquirido cierto renombre por la pasión cinefílica que arrastra su mítica protagonista y por la loable brillantez con la que sus sencillas propuestas han ido resistiendo el paso del tiempo. El tosco procedimiento empleado por un vaquero testarudo y cateto para conquistar a una sensible, voluptuosa e indefensa cabaretera en el transcurso de un rodeo celebrado en Arizona, constituía el eje argumental sobre el que gravitaba esta agridulce reflexión sobre el decisivo concurso del azar en la relaciones amorosas, puntillosamente honrada con su origen escénico, guarnecida de una divertidísimas interpretaciones e iluminada en formato Cinemascope con una hermosa riqueza cromática a cargo de Milton Krasner. Para muchos, la película constituye la mejor interpretación en la carrera de Norma Jean, que nos deleita la vista y agudiza el oído con la canción The old black magic.

Otras películas que se detienen en una PARADA de autobús

Un extraño en mi vida – Richard Quine (1960)
Una historia del Bronx – Robert De Niro (1993)
Forrest Gump – Robert Zemeckis (1994)

TELEFONISTA (Tom, Dick y Harry)

Persona encargada de gestionar las llamadas telefónicas en una compañía o centro de trabajo y más concretamente, a manejar una centralita telefónica. Entre sus tareas se encuentran la de recibir las llamadas entrantes tanto del exterior como del interior y dar paso su destinatario mediante la inserción de clavijas en el clavijero o pulsando teclas si se trata de centralitas electrónicas. (Wikipedia)

“A la hora del primer despertador, cuando entra al metro el exhibicionista y llora el eyaculador precoz, y se masturba la telefonista, a la hora del ardor, a la hora del terror, cuando cantan los grillos de la depresión” (canción Los perros del amanecer)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

TOM, DICK Y HARRY (Tom, Dick and Harry) – 1941

Director Garson Kanin
Guión Paul Jarrico
Fotografía Merritt Gerstad
Música Roy Webb
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 87m. B/N
Reparto Ginger Rogers, George Murphy, Burgess Meredith, Alan Marshal, Jane Seymour, Joe Cunningham, Leonore Lonergan, Phil Silvers.
* Edvard Grieg – Le matin

“Tú no eres propiedad de esa compañía telefónica, levantándote temprano cada mañana y conectando en llamadas a la gente durante todo el día. Mereces algo mejor que eso. Y yo lo conseguiré para ti”

Encantadora comedia romántica, que, con absoluta justicia, y, a pesar de su exigua popularidad, merece ocupar un lugar de privilegio dentro del rebosante cuadro de honor que ostenta el festivo género clásico hollywoodiense y, que, sin ninguna duda, constituye la más eximia de las pocas incursiones que el ínclito guionista y autor teatral desempeñó en el campo de la realización. La revoltosa indeterminación de una guapa y soñadora telefonista a la hora de elegir entre los tres disímiles pretendientes que la cortejan (un afanoso vendedor de coches, un excéntrico mecánico y un novelesco millonario) instauraba el sencillo planteamiento de esta punzante crítica social en torno al tradicional materialismo de la sociedad norteamericana, dirigida con inteligencia, ocurrentemente dialogada e interpretada con absoluta propiedad. La película, cuyo montaje corrió a cargo del más tarde gran cineasta John Sturges, se ha visto versionada en diversas ocasiones, entre ellas el desanimado musical que clausuraba la filmografía de Mitchell Leisen, ELIGIENDO NOVIO (1957), con Jane Powell en el papel de la aquí estupenda Ginger Rogers.

Otras películas donde el principal personaje trabaja como TELEFONISTA

Elegía de Naniwa – Kenji Mizoguchi (1936)
Gardenia azul – Fritz Lang (1953)
La tragedia de una empleada de teléfonos – Dusan Makavejev (1967)

CAMAROTE (Una noche en la ópera)

Lugar destinado al alojamiento de tripulantes o pasajeros de un buque. Son pequeñas habitaciones individuales o compartidas donde habita la tripulación. Varían de tamaño y confort según el tipo de embarcación. Los más frugales constan de un camastro, un pequeño escritorio y un mueble para los efectos personales de la gente de mar. Los camarotes que están dispuestos sobre el exterior del casillaje tienen un ojo de buey para ventilación e iluminación con luz natural. (Wikipedia)

“Así en lóbrego y pequeño camarote sueño a solas, mecido en el frágil leño por el vaivén de las olas, por la ilusión de mi ensueño” (poema Noche en el camarote)
Heinrich Heine (1797-1856) Poeta y ensayista alemán

UNA NOCHE EN LA ÓPERA (A night at the opera) – 1935

Noche ópera

Director Sam Wood
Guión George S. Kaufman y Morrie Ryskind
Fotografía Merritt B. Gerstad
Música Herbert Stothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 76m. B/N
Reparto Groucho Marx, Chico Marx, Harpo Marx, Kitty Carlisle, Allan Jones, Edward Keane, Margaret Dumont, Sig Rumann, Robert E. O’Connor.

“Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?”

De la mano de Irving Thalberg, los hermanos Marx entraron por la puerta grande en la MGM al aprovechar con su capacidad transgresora un guión escrito a su medida y basado en una historia original de James Kevin McGuinness, donde el terceto cómico (Zeppo no subsistió al cambio de productora) se aliaba para ayudar a triunfar a un tenor italiano tanto en su compañía de ópera como en la conquista de la soprano que le ha robado el corazón. Condicionados únicamente por los incisos sentimentales de toda comedia romántica al uso, encadenaron bajo la tácita condescendencia artesanal de Sam Wood un desenfrenado torbellino de secuencias superlativamente hilarantes por su virtuosismo iconoclasta y sus desternillantes diálogos, como el “tête-a-tête” inicial entre el verborreico Groucho y la ingenua Margaret Dumont, la desgajadora anulación de unas cláusulas contractuales, el antológico gag del camarote atestado de gente o el sabotaje final del espectáculo con el acrobático Harpo convirtiendo las cortinas en lianas. Inmortal en toda la extensión de la palabra.

Otras películas que contienen alguna destacada secuencia de CAMAROTE

Las tres noches de Eva – Preston Sturges (1941)
El cuchillo en el agua – Roman Polanski (1962)
La condesa de Hong-Kong – Charles Chaplin (1967)

GLAMOUR (Una cara con ángel)

Encanto natural que fascina. Originalmente se refería a un hechizo mágico u oculto que afectaba la percepción visual de una persona, mostrando los objetos percibidos de una manera diferente de la real y presentándolos de una manera atractiva, magnífica o glorificada. En el siglo XIX, glamour se redujo simplemente como un término que describía la belleza y la elegancia que conformaban las características de un objeto, de una manera ilusiva o romántica. se utiliza frecuentemente en la moda para designar las características atractivas de la forma de vestir de determinada época y mercado, el estilo y la belleza intrínseca; marcando la estética, el exceso, la vanidad, la atracción sexual y diversos aspectos de la cultura popular. (Wikipedia)

“¿Por qué hablas? ¿Por qué pierdes el tiempo? Diciendo lo mismo, debería ser un crimen. Nunca escuchas, en cambio tartamudeas. Como si fueras interesante y lleno de glamour” (canción Why do you talk?)
Lou Reed (1942-) Poeta, cantante, guitarrista y compositor de rock estadounidense

UNA CARA CON ÁNGEL (Funny face) – 1957

Director Stanley Donen
Guión Leonard Gershe
Fotografía Ray June
Música Adolph Deutsch
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 101m. Color
Reparto Audrey Hepburn, Fred Astaire, Kay Thompson, Michel Auclair, Robert Flemyng, Dovyma, Suzy Parker, Sunny Hartnett, Jean Del Val.

“¿Sabes lo que significa la palabra ‘empatía’? (…) Oh, va más allá de la simpatía. La simpatía es entender lo que alguien siente. Empatía es proyectar tu imaginación hasta realmente percibir lo que la otra persona está sintiendo”

Sofisticada comedia musical romántica firmada por uno de los más gloriosos creadores del género, inmerso ya por entonces en su inevitable decadencia, que describía a modo de un cuento de hadas cómo una ingenua librera de Greenwich Village (esplendorosa Audrey) es proyectada hacia la fama por el avispado fotógrafo de una puntera revista de moda (personaje inspirado en el reputado Richard Avedon, que colaboró como asesor y aportó las instantáneas de los títulos de crédito). Una sarcástica visión del existencialismo y la bohemia del París de los años cincuenta, dirigida en escenarios naturales con un enérgico ritmo narrativo, emperifollada con un glamouroso vestuario a cargo de Edith Head y Hubert de Givenchy e interpretada por una pareja protagonista tan atípica como poco creíble (pese a su admirable estado de forma, Fred Astaire contaba ya con 58 años). Entre sus cuantiosos (quizás excesivos) números musicales, derivados de canciones de Roger Edens o composiciones de George e Ira Gershwin, destacan He loves and she loves, Let’s kiss and make up, It’s wonderful y Funny face.

Otras películas aderezadas con una copiosa dosis de GLAMOUR

Gran hotel – Edmund Goulding (1932)
Atrapa a un ladrón – Alfred Hitchcock (1955)
El hilo invisible – Paul Thomas Anderson (2017)

PELUQUERÍA (El marido de la peluquera)

Local donde se ofrecen varios servicios estéticos, principalmente el corte de pelo, pero también suelen realizarse otros como afeitado, depilado, manicura, pedicura, etc. Cuando se trata de muchos servicios diferentes suele llamarse salón de belleza. (Wikipedia)

“Ha vuelto Rasputín, se acabó la guerra fría, ¡que viva la peluquería! Y uno no sabe si reír o si llorar, por lo menos que le pongan hash a la pipa de la paz” (canción El muro de Berlín)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

EL MARIDO DE LA PELUQUERA (Le mari de la coiffeuse) – 1990

Director Patrice Leconte
Guión Patrice Leconte
Fotografía Eduardo Serra
Música Michael Nyman
Producción Lambart Productions/TF1 Films/Centre National de la Cinématographie
Nacionalidad Francia
Duración 80m. Color
Reparto Jean Rochefort, Anna Galiena, Roland Bertin, Maurice Chevit, Jacques Mathou, Ticky Holgado.

“Mi padre siempre decía que la vida era muy sencilla, que bastaba con desear con mucha fuerza algo o alguien para obtenerlo. El fracaso no era más que la prueba de que el deseo no había sido suficientemente intenso”

Prolongando el análisis sobre la irracionalidad de una pasión obsesiva acuñado en su anterior MONSIEUR HIRE (1989), Leconte sedujo a crítica y público con este persuasivo melodrama de romanticismo fortuito, espontáneo a impetuoso acerca del proceso de fascinación que despiertan las peluqueras en el protagonista desde su ya remota niñez, culminado al contraer matrimonio con la acogedora, apasionada y voluptuosa Mathilde. El irregular director galo, afectado siempre por su dualidad, ambivalencia y propensión a alejarse de lo establecido, engrandeció la anécdota a través de un ritmo narrativo pausado y un tono esencialmente ligero, precintado con deliciosos pormenores líricos, adecuadas dosis de patética comicidad y escenas eróticas cargadas de un extraordinario poder de sugestión. A todo ello cabe añadir la perfecta química mostrada por Jean Rochefort y la sensual Anna Galiena, la resplandeciente iluminación a cargo de Eduardo Serra y el primoroso intimismo melódico de Michael Nyman, alternado con jubilosas y algo redundantes canciones de estilo árabe.

Otras películas parcialmente ambientadas en una PELUQUERÍA

La escalera – Stanley Donen (1969)
Magnolias de acero – Herbert Ross (1989)
El hombre que nunca estuvo allí – Joel Coen (2001)