Rusia

DACHA (Quemado por el sol)

Casa de campo, habitualmente de una familia urbana, que se usa estacionalmente. Se puso de moda entre la clase media rusa desde finales del siglo XIX, lo que se reflejó en ‘El jardín de los cerezos’, famosa obra de teatro escrita por Antón Chéjov en 1904. Generalmente pequeñas, incluso en algunos casos se trata de simples cabañas de madera que sólo se pueden utilizar en el verano, cuando los intensos fríos del invierno ceden. Sin embargo, también puede tratarse de casas de gran tamaño, varias plantas y numerosas comodidades (…) En la antigua Unión Soviética, la dacha se asociaba a las casas que usaban los altos dirigentes del Partido Comunista. https://es.wikipedia.org/wiki/Dacha

“Mirando los patios de las dachas vecinales, he ahí las hojas levantadas por el viento. La trepidación de las últimas libélulas, de la muerte presagiosos sueños” (poema Las dachas en pleno otoño)
Valeri Briúsov (1873-1924) poeta, dramaturgo, traductor, crítico literario e historiador ruso

QUEMADO POR EL SOL (Utomlyonnye solntsem) – 1994

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Director Nikita Mikhalkov
Guión Nikita Mikhalkov y Rustam Ibragimbekov
Fotografía Vilen Kalyuta
Música Eduard Artemyev
Producción Caméra One/Le Studio Canal+/Studio Trite
Nacionalidad Rusia/ Francia
Duración 152m. Color
Reparto Oleg Menshikov, Ingeborga Dapkunaite, Nikita Mikhalkov, Nadezhda Mikhalkova, Svetlana Kryuchkova, Vyacheslav Tikhonov.

“Pero un día, todo esto acabó: se acabó el café que tomaban en tazas como éstas, se acabaron las charlas y el croquet de la tarde, se acabaron las lecturas interrumpidas por los grillos. Acabaron las discusiones, las risas y todo lo demás. Acabaron porque llegó la guerra”

Verano de 1936. Un distinguido coronel bolchevique disfruta plácidamente del retiro en su bucólica dacha, en compañía de su mujer y su hija, pero la imprevista visita de un viejo conocido provocará una conmoción catártica en sus vidas que extraerá toda la amargura, falsedad, resentimiento y contradictoria melancolía que en ellas se anida. Esta interesante premisa argumental sirvió a Nikita Mikhalkov para construir este melodrama reposado y contemplativo, donde proyectaba una férrea introspección moral sobre conceptos tan básicos como la mentira, la añoranza o la resignación ante el paso del tiempo a partir de una inexorable mirada al dramático período stalinista. El resultado final daría como fruto uno de los largometrajes más emocionantes, perturbadores y asimismo grandilocuentes de su filmografía, apoyado en unas espléndidas interpretaciones (con mención especial para su soberbio protagonista, Oleg Menshikov) y en un crucial trabajo de fotografía, que invocaba a la grandeza y luminosidad de la naturaleza con apasionamiento, sensibilidad y un presuntuoso esteticismo.

Otras películas parcialmente ambientadas en una DACHA

Doctor Zhivago – David Lean (1965)
Solaris – Andrei Tarkovsky (1972)
Country visitors – Sergey Ursulyak (1995)

APEGO (Madre e hijo)

Vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección. http://es.wikipedia.org/wiki/Apego

“Las personas valen lo que vale el apego de la gente, y es de ahí que el maestro Pueblo sacó aquel adagio de que quien al feo ama bonito le parece”
Joaquim Machado de Assis (1839-1908) Escritor brasileño

MADRE E HIJO (Mat i syn) – 1997

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Director Aleksandr Sokurov
Guión Yuri Arabov
Fotografía Aleksei Fedorov
Música Mikhail Ivanovich
Producción O-Film/Severny Fond/Zero Film
Nacionalidad Rusia/ Alemania
Duración 73m. Color
Reparto Aleksei Ananishnov, Gudrun Geyer.

“Fui preso de una pesadilla sofocante y me desperté aterrorizado y cubierto de sudor. Dios, morando en mi alma, afectaba solamente mi conciencia. El nunca se extiende hacia el mundo exterior al curso de las cosas. Mi corazón se apesadumbraba por tanta imperfección”

Virtuosa, hipnótica y aflictiva elegía al apego maternofilial que ejemplificaba la complejidad y el hermetismo cinematográfico del genial pupilo tarkovskiano y, de paso, inauguraba una suerte de trilogía inacabada sobre la estima propia de las relaciones familiares, proseguida con la igualmente abstracta, obsesiva y trascendental PADRE E HIJO (2003) y detenida en la presunta DOS HERMANOS Y UNA HERMANA, aún en trámites de producción. El hondo vínculo de amparo y compasión recíproca que sostienen una mujer moribunda y su complaciente hijo en un indefinido contexto campestre se sistematizaba en torno a la alternancia de planos secuencia cadenciosos y dilatados, de una parquedad dialéctica poco menos que agónica y una disposición paisajística directamente emparentada con la textura pictórica del enigmático romanticismo friedrichiano. La minuciosa e imponente captación del ruido agreste acrecentaba la magnitud emocional de estas evocadoras imágenes otoñales, afectadas por objetivos anamórficos que subrayaban la insondable esencia de la naturaleza.

Otras películas sobre el APEGO

Primavera tardía – Yasujiro Ozu (1949)
El soplo al corazón – Louis Malle (1971)
Yo soy Sam – Jessie Nelson (2001)