Drama romántico

REALISMO (El muelle de las brumas)

Tendencia artística y literaria que consiste en representar fielmente la realidad y crear cierta tensión emocional sin llevar a cabo ninguna idealización. (google.es)
El realismo poético francés es una corriente cinematográfica que dominó la producción de ese país entre los años de 1930 y de 1940, es decir, entre los inicios del cine sonoro y la Segunda Guerra Mundial. El término fue impuesto por Georges Sadoul, quien los tomó del teórico británico Roger Manvell. (Wikipedia)

“Un buen trabajo requiere pasión. (…) no puedo autoconvencerme de que soy objetivo. No lo soy. Como un guardameta que observa la pelota acercándose a su portería, rezo mientras se desarrolla la jugada. Quiero que funcione. Pero debo tener mucho cuidado mientras observo. ¿Cómo mantener la pasión y juzgar al mismo tiempo con realismo si he logrado lo que buscaba?”
Sidney Lumet (1924-) Director y guionista estadounidense

EL MUELLE DE LAS BRUMAS (Le quai des brumes) – 1938

Director Marcel Carné
Guión Jacques Prévert
Fotografía Eugen Schüfftan
Música Maurice Jaubert
Producción Ciné-Alliance
Nacionalidad Francia
Duración 91m. B/N
Reparto Jean Gabin, Michèle Morgan, Michel Simon, Pierre Brasseur, Robert LeVigan, René Génin, Marcel Pèrés, Roger Legris, Martial Rèbe.

“Es curioso como la sangre mancha la ropa pero se puede limpiar de las manos con tanta facilidad. ¿Alguna vez se dio cuenta de que los médicos y cirujanos tienen las manos limpias y blancas, aunque sus bonitas manos se revuelquen en sangre todo el bendito día?”

Arrebatadora adaptación de una novela homónima de Pierre MacOrlan publicada en 1927, que sustituía el bohemio barrio parisino de Montmartre por el brumoso y turbador contorno portuario de Le Havre para verter la nocturna y deprimente historia de amor entre dos seres anímicamente torturados e incapaces de escapar a las inexorables garras de su destino: un flemático y taciturno desertor de la Legión Extranjera y una enigmática joven de hermosos ojos azules, tiranizada por su corrupto tutor. El binomio Prevert/Carné encumbró definitivamente el realismo poético que distinguiría para siempre el cine francés de entreguerras con esta mirada taciturna, metafórica y fatalista de la condición humana, cuya descorazonadora fuerza expresiva iba paradójicamente en paralelo a su abrumadora estilización romántica, enriquecida de manera muy profusa por la cautivadora personalidad de su sensacional pareja protagonista (secundados por un categórico plantel de actores secundarios) o la siempre inestimable labor decorativista del escenógrafo Alexandre Trauner.

Otras películas vinculadas al REALISMO POÉTICO FRANCÉS

L’Atalante – Jean Vigo (1934)
Pépé le Moko – Julien Duvivier (1937)
La bestia humana – Jean Renoir (1938)

PLACER (El placer)

Sensación agradable luego de satisfacer una necesidad o un capricho, sexo en las ocasiones que se aumenta la libido, comer si se encuentra hambriento, beber algo si se está sediento, descanso o sueño para el que se encuentre con un cansancio extremo, en fin, todas las situaciones en donde hay un deseo o necesidad y la misma es saciada o satisfecha. (conceptodefinicion.de)

“Mi opinión en lo que se refiere al placer es que hay que emplear todos los sentidos”
Marqués de Sade (1740-1814) Filósofo y escritor francés

EL PLACER (Le plaisir) – 1952

Director Max Ophüls
Guión Max Ophüls y Jacques Natanson
Fotografía Christian Matras y Philippe Agostini
Música Joe Hajos, Maurice Yvan y W.A.Mozart
Producción CCFC/Stera Films
Nacionalidad Francia
Duración 95m. B/N
Reparto Danielle Darrieux, Jean Gabin, Pierre Brasseur, Simone Simon, Daniel Gélin, Madeleine Renaud, Claude Dauphin, Ginette Leclerc.

“Tú sabes como va. El desprecio siempre ha seguido a la posesión. Para pasar toda tu vida con alguien, no necesitas lujuria, que se extingue rápidamente, sino una armonía de mentes, temperamentos y humor”

La segunda obra maestra de las cuatro que Max Ophüls rodó tras su exilio en Hollywood fue este insuperable film de episodios, enlazados por la cálida voz en off de Jean Servais y basados en tres cuentos escritos por Guy de Maupassant a finales del siglo XIX sobre la desigual trascendencia de los placeres mundanos: La Masque, que plasma con una actitud de amarga melancolía la inquietud por la mocedad perdida de un pretérito seductor enmascarado, revela la finura decorativista de su autor en el famoso baile inicial; La Maison Tellier, vislumbra el despropósito de una humanidad que se alimenta de venalidad e hipocresía al describir la asistencia a una primera comunión de una madame de burdel y sus prostitutas y, en él, Ophüls luce con ánimo vouyerista su famoso dominio para mover la cámara con pasmosa liviandad; por último, Le Modèle reflexiona sobre el tedio que sucede a la pasión extinguida mientras describe la trágica relación entre un pintor y su modelo. Cabe destacar la generosa actuación de un selecto plantel de intérpretes, así como la extraordinaria fotografía de Matras y Agostini.

Otras películas sobre la búsqueda del PLACER

Los amantes – Louis Malle (1958)
La rodilla de Clara – Eric Rohmer (1970)
La fortuna de vivir – Jean Becker (1999)

PASEO (Nubes flotantes)

Acto por el cual una persona o un grupo de personas disfrutan de un tipo de actividad (por lo general, al aire libre o fuera de espacios cerrados) de manera relajada. Cuando se realiza el acto de pasear puede estar conociéndose nuevos lugares o cosas pero también se puede estar disfrutando lugares conocidos que son tranquilos y apropiados para el goce. (definicionabc.com)

“Para los animales basta comer, jugar y dormir. Sería un gran logro si los seres humanos también pudiesen disfrutar con un alimento nutritivo, un simple paseo diario y un sueño reparador”
Masanobu Fukuoka (1913-2008) Agricultor, biólogo y científico japonés

NUBES FLOTANTES (Ukigomu) – 1955

Director Mikio Naruse
Guión Yôko Mizuki
Fotografía Masao Tamai
Música Ichirô Saitô
Producción Toho
Nacionalidad Japón
Duración 123m. B/N
Reparto Hideko Takamine, Masuki Mori, Mariko Okada, Isao Yamagata, Daisuke Katô, Chieko Nakakita, Mayuri Mokusho, Haruna Kaburagi.

“Yo soy sólo un recuerdo y los recuerdos desaparecen pronto”

En su período de mayor plenitud creativa, Naruse dirigió con minuciosa desnudez dramática, próspera simplicidad narrativa e inmutable fluidez temporal este bello y melancólico melodrama que florece en la actualidad como su película más reputada, además de constituir uno de los títulos más representativos y fehacientes del desalentador pesimismo que embargaba a la sociedad japonesa de posguerra. La dolorosa, traumática y atormentada relación adúltera que prolonga una desorientada joven enamoradiza con un arrogante e irresponsable ingeniero forestal de Tokio, según la novela homónima de Fumiko Hayashi, apelaba a nuestras emociones más profundas a través de paseos, silencios o conversaciones de extremada tristeza y serenidad con el propósito de hurgar en cuestiones tan trascendentales como la soledad, la humillación del alma, la deletérea inconsciencia en desmembrar un hogar ajeno o el sentimiento de frustración que sucede a la infidelidad. Cabe destacar la meritoria fotografía de Masao Tamai, así como el sublime trabajo de dirección artística a cargo de Satoshi Chuko.

Otras películas donde se práctica la sana práctica del PASEO

Mamma Roma – Pier Paolo Pasolini (1962)
Cuento de verano – Eric Rohmer (1996)
Antes del anochecer – Richard Linklater (2013)

INCOMPRENSIÓN (Sólo el cielo lo sabe)

Actitud poco tolerante de la persona que no respeta los sentimientos o actos de otras. (Wikiquote)

“La incomprensión, más que la imposibilidad de comprender, es la imposibilidad de sentir”
José Narosky (1930-) Escribano y escritor argentino

SÓLO EL CIELO LO SABE (All that heavens allows) – 1955

Director Douglas Sirk
Guión Peg Fenwick
Fotografía Russell L. Metty
Música Frank Skinner
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Reparto Jane Wyman, Rock Hudson, Agnes Moorehead, Virginia Grey, Conrad Nagel, Gloria Talbott, William Reynolds, Charles Drake.

“Estoy seguro que lo único que te atrae es su tipo (…) Eso es al menos lo que parece. Planeas abandonar una casa que pertenece a la familia desde no sé cuánto tiempo, que tiene una tradición. ¿Y todo para qué? ¿No comprendes lo que va a decir la gente? No tienes el sentido del respeto que debes a la memoria de papá”

Espoleados por el inesperado éxito obtenido el año anterior con OBSESIÓN, el productor Ross Hunter y Douglas Sirk volvieron a confiar en los mismos protagonistas y prácticamente el mismo equipo artístico del anterior film para llevar a la gran pantalla otro alegato del amor verdadero, en esta ocasión surgido de una historia original de Edna L. Lee y Harry Lee, y, centrado en el egoísmo e incomprensión que rodeaban los amores entre un joven jardinero idealista y una adinerada viuda de Nueva Inglaterra. Lo que en principio se vislumbraba como un melodrama más bien ramplón, condicionado por elementos no demasiado estimulantes, se transformó en una obra modélica en su refinamiento plástico y absolutamente firme en su construcción dramática, que arremetía vigorosamente contra la gazmoñería, los prejuicios y las rígidas convenciones sociales de la burguesía norteamericana. Con esta película, el director germano acabó de pulir ese sutil equilibrio entre osadía argumental y distinción estilística que lo convertiría en el maestro incuestionable del género durante los años cincuenta.

Otras películas sobre relaciones amorosas marcadas por la INCOMPRENSIÓN

Romeo y Julieta – Franco Zeffirelli (1968)
Todos nos llamamos Alí – Rainer W. Fassbinder (1974)
Eduardo Manostijeras – Tim Burton (1990)

JOROBA (Esmeralda, la zíngara)

Deformación de la columna vertebral o de las costillas de una persona que provoca que la espalda y el pecho tengan una forma abultada o curvada anormal. (google.es)

“Nunca tuve suerte con las mujeres, soporto con resignación una penosa joroba, todos mis familiares más cercanos han muerto, soy un pobre solitario que trabaja en una oficina pavorosa. Por lo demás, soy feliz” (novela Bartleby y compañía)
Enrique Vila-Matas (1948-) Escritor español

ESMERALDA, LA ZÍNGARA (The hunchback of Notre Dame) – 1939

Director William Dieterle
Guión Sonya Levien
Fotografía Joseph H. August
Música Alfred Newman
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 119m. B/N
Reparto Charles Laughton, Maureen O’Hara, Cedric Hardwicke, Edmond O’Brien, Thomas Mitchell, Walter Hampden, Harry Davenport.

“Nunca hasta ahora me había dado cuenta de lo feo que soy. Y todo porque tú eres tan hermosa… No soy un hombre, ni tampoco una bestia. ¡Soy tan deforme como un monstruo!”

Con el permiso de la versión muda dirigida por Wallace Worsley en 1923, la más distinguida de las múltiples adaptaciones que ha tenido la popular novela épica Notre-Dame de Paris de Victor Hugo. El esfuerzo de producción promovido por Pancho S. Berman para recrear con minuciosa majestuosidad la ciudad medieval donde progresaba el descorazonador texto fue agradecido por el menospreciado William Dieterle, que sólo tuvo que aportar su competencia artesanal e ineludible mirada progresista para rematar un típico pero aventajado paradigma del buen hacer de la industria hollywoodiense de la época; donde fotografía, música, vestuario y decorados (insigne labor de Van Nest Polglase) se compenetraban a la perfección hasta consumar una recreación gótica de apabullante fastuosidad. Maureen O’Hara entraría en el cine norteamericano por la puerta grande al encarnar a la hermosa gitana Esmeralda y el gran Laughton lograba una de sus más ilustres caracterizaciones al dar vida al prendado campanero giboso, de nombre Quasimodo, en esta ferviente invocación a la libertad frente a la tiranía, barbarie e intolerancia que imperaban en París bajo el reinado de Louis XI.

Otras películas donde uno de sus protagonistas soporta una prominente JOROBA

Ricardo III – Laurence Olivier (1955)
El jorobado de Roma – Carlo Lizzani (1960)
El jovencito Frankenstein – Mel Brooks (1974)