Drama romántico

HIPOCORÍSTICO (Toni)

Los nombres hipocorísticos son aquellos apelativos cariñosos, familiares o eufemísticos usados para suplantar a un nombre real. Se caracterizan por el hecho de que las palabras son sometidas a cierta deformación, siendo muchas veces apócopes, aféresis o diminutivos del nombre propio verdadero, aunque también pueden tener un origen etimológicamente distinto al de éste (como es el caso de Pepe, por José). (Wikipedia)

“El cambio de aires le iba a sentar de maravilla; estaba, de la tarea de buscar piso, hasta la coronilla; tocaba enmendarle la plana a la marisabidilla. Sus humores hipocráticos canturreaban a canon, escarbando en balde en la copla prima hermana tetuda del “toma tomate” un hipocorístico para tachar de chiquilicuatre a un desafortunado propósito de presentarse en casa de su amiga sin avisar” (novela Entrevista)
Rita Tapia Oregui (1988-) Escritora y traductora española

TONI (Toni) – 1935

Director Jean Renoir
Guión Jean Renoir, Carl Einstein y Jacques Levert
Fotografía Claude Renoir
Música Paul Bozzi
Producción Les Films d’Aujourd’hui
Nacionalidad Francia
Duración 82m. B/N
Reparto Charles Blavette, Edouard Delmont, Jenny Hélia, Max Dalban, Celia Montalván, Andrex, Jacques Leveil, Michel Kovachevitch.

“El país nativo es aquél que me da de comer”

Anticipándose casi una década a los postulados del cine neorrealista italiano al rodar íntegramente en escenarios naturales, con poquísimos medios económicos e intérpretes no profesionales, miembros en su mayoría del equipo habitual del dramaturgo y cineasta Marcel Pagnol, Renoir formalizó este drama rural de armoniosa meticulosidad naturalista que marcó el inicio de su época dorada, convirtiéndose, por añadidura, en una de las obras claves de la historia del cine francés. Partiendo de un suceso real y través de una perfecta homogeneidad entre su premeditada intención de denuncia social y una captación de lo cotidiano casi documental, describía las vicisitudes laborales y problemas de adaptación de una comunidad humana compuesta por obreros de distintas etnias y nacionalidades, radicada en un pequeño pueblo de la zona provenzal de Martigues, haciendo especial hincapié en un conflicto amoroso de inevitable desenlace trágico entre un jornalero italiano y una pasional inmigrante española. Cabe destacar el uso de canciones coloquiales de la época, así como la precisa fotografía de Claude Renoir.

Otras películas tituladas con un HIPOCORÍSTICO

Mandy – Alexander MacKendrick (1952)
Lola – Jacques Demy (1961)
Lenny – Bob Fosse (1974)

MOVIDA (La ley del deseo)

1. Situación confusa o poco clara y que en general es negativa o conflictiva
2. Ambiente muy moderno de creación cultural y de diversión.
(2016 Larousse Editorial)
La movida madrileña fue un movimiento contracultural surgido durante los primeros años de la Transición de la España posfranquista, que se generalizaría más tarde a otras provincias y se prolongó hasta mediados de los años ochenta (…) Dejó un enorme legado cultural dado su carácter innovador, liberalizador y moderno que supo romper con el tradicionalismo de la sociedad franquista (…) Es la época de la despenalización de la homosexualidad y de su nacimiento como revolución sexual, la venta de anticonceptivos, el nacimiento del feminismo, el laicismo en la sociedad y el uso de las drogas (en algunos casos recreativas) que, dado el desconocimiento de la sociedad, provocarían la muerte de una gran cantidad de personas llegando también a grandes personalidades de la música, el cine y el teatro. (Wikipedia)

“Yo siempre he querido estar en el lado salvaje de la Movida, el perdedor, el más maldito. Cada uno elige el camino que quiere en la vida”
Ana Curra (1958-) Teclista, vocalista y compositora española

LA LEY DEL DESEO (La ley del deseo) – 1987

Director Pedro Almodóvar
Guión Pedro Almodóvar
Fotografía Angel L. Fernández
Música Bernardo Bonezzi
Producción El Deseo
Nacionalidad España
Duración 104m. Color
Reparto Eusebio Poncela, Antonio Banderas, Carmen Maura, Miguel Molina, Helga Liné, Fernando Guillén, Bibi Andersen, Germán Cobos.

“El amor es algo que absorbe las veinticuatro horas, te impide concentrarte en otros asuntos. Eso es lo que más me atrae y lo que más me horroriza”

La definitiva consagración de Almodóvar a nivel nacional llegó con este valiente y desmelenado melodrama pasional, detonado por el hervidero ideológico de la movida madrileña, que apuntalaba el poderoso, vehemente y provocativo dramatismo consustancial a su exquisita escritura y preludiaba la sensual riqueza cromática que en adelante caracterizaría toda su obra. Sin dejar de lado sus habituales guiños de comedia post-underground, el cineasta manchego engendró una galería de personajes hostigados por un romanticismo y una voracidad carnal carente de reciprocidad con el propósito de componer con ellos una trágica historia de amor obsesivo, ideal para demostrar su especial destreza a la hora de frecuentar temas tan tortuosos y escurridizos como el fanatismo religioso, las drogadicción, la homosexualidad, la pederastia o el cambio de sexo. Convertida actualmente en un auténtico film de culto, posee dos los momentos más emblemáticos de la filmografía almodovariana: el apoteósico baño nocturno con manguera de riego a cargo de Carmen Maura, inconmensurable en su papel de transexual, y la polémica escena de coito anal protagonizada por Banderas y Poncela.

Otras películas que contienen la esencia de la MOVIDA MADRILEÑA

Arrebato – Iván Zulueta (1979)
Ópera prima – Fernando Trueba (1980)
La vida alegre – Fernando Colomo (1987)

PRINCESA (Vacaciones en Roma)

Hija de un rey, femenino de príncipe (hijo varón del monarca) (…) Las esposas de los príncipes también se denominan princesas, por ejemplo la esposa del príncipe Alberto II de Mónaco es la princesa Charlene (…) En los cuentos infantiles tradicionales es común que entre sus protagonistas figuren bonitas princesas o que se conviertan en princesas luego de una vida modesta y sacrificada, al casarse con un príncipe como por ejemplo en el cuento “La Cenicienta”. (deconceptos.com)

“La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color” (poema Sonatina)
Rubén Darío (1867-1916) Poeta, periodista y diplomático nicaragüense

holliday

Director William Wyler
Guión Ian McLellan Hunter y John Dighton (Dalton Trumbo)
Fotografía Henri Alekan y Franz Planer
Música Georges Auric
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 114m. Color
Reparto Gregoty Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Margaret Rawlings, Paolo Carlini, Hartley Power, Tullio Carminati, Harcourt Williams.

“Voy a doblar aquella esquina, tú debes quedarte en el coche y marcharte. Prométeme que no me seguirás más allá de la esquina, sino que te marcharás y me dejarás igual que yo te dejo”

Ensoñadora comedia romántica que significó la presentación internacional de una de las más delicadas y encantadoras actrices de la historia del cine: Audrey Hepburn. Tras haber actuado en algunos films como secundaria, la joven actriz británica de rostro angelical y extremada delgadez trastocó los cánones de estética y feminidad al deslumbrar con su sofisticación y elegancia en un cautivador cuento de hadas que hurgaba en los caprichos de la providencia para describir el fugaz idilio que vive una dulce e ingenua princesa europea con un corresponsal norteamericano durante su visita oficial a la Ciudad Eterna. A pesar de no ser un reputado especialista en el género, Wyler volvió a lucir su refinado y privativo clasicismo al alternar con entusiasmo, vivacidad y un gran sentido del ritmo los momentos de intensidad dramática con otros de un igenioso sentido del humor, utilizando además con gran habilidad la belleza e inmortal aureola de misterio de los escenarios naturales romanos. Magnífico guión de Dalton Trumbo, por aquel entonces implicado en la “caza de brujas” (de ahí la tapadera Hunter/Dighton), y refinado vestuario a cargo de Edith Head.

Otras películas protagonizadas por una PRINCESA

Ámame esta noche – Rouben Mamoulian (1932)
Piel de asno – Jacques Demy (1970)
La princesa prometida – Rob Reiner (1987)

EMPECINAMIENTO (Diario íntimo de Adela H.)

Mantenimiento excesivamente firme de una idea, intención u opinión, generalmente poco acertada, sin tener en cuenta otra posibilidad. (google.es)

“Si no se aprende, la sinceridad se trueca en grosería; la valentía, en desobediencia; la constancia, en caprichoso empecinamiento; la humanidad, en estupidez; la sabiduría, en confusión; la veracidad, en ruina”
Confucio (551 a.C.-479 a.C.) Filósofo chino

DIARIO ÍNTIMO DE ADELA H. (L’histoire d’Adèle H.) – 1975

Director François Truffaut
Guión François Truffaut, Jean Grualt y Suzanne Schiffman
Fotografía Néstor Almendros
Música Maurice Jaubert
Producción Les Films du Carrosse/Les Productions Artistes Associés
Nacionalidad Francia
Duración 96m. Color
Reparto Isabelle Adjani, Bruce Robinson, Sylvia Marriott, Ivry Gitlis, Cecil de Sausmarez, Louise Bourdet, Joseph Blatchley.

“Como no puedo tener la sonrisa del amor, me condeno a su mueca”

Conduciendo un tema tan impecablemente recurrido a lo largo de su filmografía como el del “amour fou” por los quebrados derroteros de la humillación y la desesperanza, Truffaut rubricó este perceptivo y estilizado drama romántico sobre la pérdida del discernimiento y la identidad a causa de un sentimiento amoroso no correspondido, según los dos volúmenes del diario personal de la segunda hija del escritor Victor Hugo (1852-1853) que rescató y editó el profesor universitario Frances V. Guille en 1968 y 1972, respectivamente. El personaje encarnado por Isabelle Adjani (tan hermosa como conmovedora) desaprovechaba su talento literario peregrinando por Guernesey, Halifax y Barbados su profunda, febril y empecinada pasión por un oficial del ejército británico en esta película difícil y arriesgada, que basculaba permanentemente entre una arrebatadora efervescencia sensorial y un clasicismo expositivo de fascinadora placidez y contención. Primorosa fotografía en Eastmancolor de Néstor Almendros y perspicaz empleo de la música de Maurice Jaubert, prematuramente fallecido en 1940.

Otras películas que tratan un caso de EMPECINAMIENTO amoroso

Carta de una desconocida – Max Ophüls (1948)
El coleccionista – William Wyler (1965)
Her – Spike Jonze (2013)

SOLDADO (La balada del soldado)

Individuo que se ha alistado, voluntariamente o en cumplimiento de un servicio militar obligatorio, en las fuerzas armadas de un país soberano, recibiendo entrenamiento y equipo para defender a dicho país y sus intereses. En su condición de miembro de dichas fuerzas armadas, se convierte en un militar organizado en el ejército. (Wikipedia)

«Cualquiera que sea el tema de la conversación, un viejo soldado hablará siempre de guerra»
Antón Chéjov (1860-1904) Médico, escritor y dramaturgo ruso

LA BALADA DEL SOLDADO (Ballada o soldate) – 1959

Director Grigori Chukhrai
Guión Grigori Chukhrai y Valentin Ezhov
Fotografía Vladimir Nikolayev y Era Savelyeva
Música Mikhail Ziv
Producción Ministerstvo Kinematografii
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 89m. B/N
Reparto Vladimir Ivashov, Zhanna Prokhorenko, Antonina Maksimova, Aleksandr Kuznetsov, Nikolai Kryuchkov, Elza Lezhdey, Lev Borisov.

“A todos nosotros nos gustaría ir a casa, pero tenemos un trabajo que hacer aquí. Ésto es la guerra y nosotros somos soldados”

Acorde al proceso de humanización por el que atravesaba la cinematografía rusa, Chukhrai optó por desentenderse de los rigurosos parámetros del realismo socialista y, de ese modo, enfocar una situación con trasfondo bélico a través de un sentimiento antimilitarista y desmitificador del heroísmo, culminando un himno a la esperanza de enorme validez y trascendencia. Inspirándose en sus propias vivencias en el frente describió el breve permiso de un joven y azarosamente heroico soldado soviético en plena Segunda Guerra Mundial, así como el fugaz y sensitivo romance inconcluso que vive con una hermosa muchacha, a través de una ostentación de pureza, humanidad y ternura muy poco común, destinada a enaltecer con exorbitado lirismo e integridad moral la sencillez y fragilidad de sus auténticos personajes. Una película de una virtuosa planificación y un depurado gusto por el encuadre y la iluminación, agraciada en su momento con una treintena de premios en distintos certámenes, que forma parte de aquellos perennes e irrepetibles clásicos que nos legaría el cine soviético y perdura como la gran obra maestra en la filmografía de su insigne realizador.

Otras películas protagonizadas por un SOLDADO

Tiempo de amar, tiempo de morir – Douglas Sirk (1958)
La gran guerra – Mario Monicelli (1959)
El seductor – Don Siegel (1971)