Comedia costumbrista

CLÁUSULA (Las siete ocasiones)

Cada una de las disposiciones de un contrato, tratado, testamento o cualquier otro documento análogo, público o privado. (RAE)

“Nunca jamás he pedido por contrato ser el primer piloto. Esa cláusula la tendrán Vettel y Alonso, que siempre lo pide. Yo quiero ganar al tío que tengo al lado y hacerlo en igualdad de condiciones. Nunca he pretendido atarle las manos a nadie. Sé que mucha gente en este paddock estaría encantado de hacerlo, pero eso no va conmigo”
Lewis Hamilton (1985-) Piloto británico de automovilismo

LAS SIETE OCASIONES (Seven chances) – 1925

Director Buster Keaton
Guión Clyde Bruckman, Joseph A. Mitchell y Jean C. Havez
Fotografía Elgin Lessley y Byron Houck
Producción Buster Keaton Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 75m. B/N
Reparto Buster Keaton, Ruth Dwyer, T. Roy Barnes, Snitz Edwards, Frankie Raymond, Jules Cowles, Erwin Connelly, Jean Arthur.

“No tengo más futuro que el fracaso y la desgracia. Te quiero demasiado para dejar que lo compartas conmigo”

Una de las obras mayores del inexpresivo cómico norteamericano, en la que tomaba prestada una exitosa pieza teatral homónima de Roi Cooper Megrue para meterse en la piel de un joven heredero, obligado a encontrar una mujer con la que contraer matrimonio ese mismo día si quiere percibir un repentino patrimonio de siete millones de dólares. Esa caprichosa cláusula testamentaria desencadena una carrera contrarreloj frenética, en la que volvía a manifestarse el depurado sentido del ritmo y la prodigiosa creatividad técnica de un virtuoso autor que jamás necesitó recurrir a la excentricidad ni a la provocación para arrancar la carcajada del espectador. Por otro lado, Keaton, que no quedó demasiado satisfecho con el resultado final de esta excepcional combinación de comedia costumbrista y slapstick, insistió en dejar patente su asombrosa capacidad atlética, regalándonos un momento absolutamente antológico: la desenfrenada persecución del codiciado legatario por parte de más de quinientas novias y el desprendimiento de gigantescas rocas que ésta origina.

Otras películas que giran en torno a una CLÁUSULA testamentaria

Deliciosamente tontos – Juan de Orduña (1943)
El gran despilfarro – Walter Hill (1985)
El juego de Zucker – Dani Levy (2004)

TELEFONISTA (Tom, Dick y Harry)

Persona encargada de gestionar las llamadas telefónicas en una compañía o centro de trabajo y más concretamente, a manejar una centralita telefónica. Entre sus tareas se encuentran la de recibir las llamadas entrantes tanto del exterior como del interior y dar paso su destinatario mediante la inserción de clavijas en el clavijero o pulsando teclas si se trata de centralitas electrónicas. (Wikipedia)

“A la hora del primer despertador, cuando entra al metro el exhibicionista y llora el eyaculador precoz, y se masturba la telefonista, a la hora del ardor, a la hora del terror, cuando cantan los grillos de la depresión” (canción Los perros del amanecer)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

TOM, DICK Y HARRY (Tom, Dick and Harry) – 1941

Director Garson Kanin
Guión Paul Jarrico
Fotografía Merritt Gerstad
Música Roy Webb
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 87m. B/N
Reparto Ginger Rogers, George Murphy, Burgess Meredith, Alan Marshal, Jane Seymour, Joe Cunningham, Leonore Lonergan, Phil Silvers.
* Edvard Grieg – Le matin

“Tú no eres propiedad de esa compañía telefónica, levantándote temprano cada mañana y conectando en llamadas a la gente durante todo el día. Mereces algo mejor que eso. Y yo lo conseguiré para ti”

Encantadora comedia romántica, que, con absoluta justicia, y, a pesar de su exigua popularidad, merece ocupar un lugar de privilegio dentro del rebosante cuadro de honor que ostenta el festivo género clásico hollywoodiense y, que, sin ninguna duda, constituye la más eximia de las pocas incursiones que el ínclito guionista y autor teatral desempeñó en el campo de la realización. La revoltosa indeterminación de una guapa y soñadora telefonista a la hora de elegir entre los tres disímiles pretendientes que la cortejan (un afanoso vendedor de coches, un excéntrico mecánico y un novelesco millonario) instauraba el sencillo planteamiento de esta punzante crítica social en torno al tradicional materialismo de la sociedad norteamericana, dirigida con inteligencia, ocurrentemente dialogada e interpretada con absoluta propiedad. La película, cuyo montaje corrió a cargo del más tarde gran cineasta John Sturges, se ha visto versionada en diversas ocasiones, entre ellas el desanimado musical que clausuraba la filmografía de Mitchell Leisen, ELIGIENDO NOVIO (1957), con Jane Powell en el papel de la aquí estupenda Ginger Rogers.

Otras películas donde el principal personaje trabaja como TELEFONISTA

Elegía de Naniwa – Kenji Mizoguchi (1936)
Gardenia azul – Fritz Lang (1953)
La tragedia de una empleada de teléfonos – Dusan Makavejev (1967)

GARROTE (El verdugo)

Palo grueso y fuerte que se usa principalmente como bastón o para golpear con él.
Garrote vil Instrumento con el que antiguamente se ajusticiaba en España a los condenados; consistía en un palo al que se ataba el condenado y un aro de hierro con el que se le aprisionaba el cuello y que se apretaba hasta causarle la muerte.
(google.es)

“Apicarada pelambre al pie del garrote vil, se solaza muerta de hambre. Da vayas al alguacil, y con un rumor de enjambre acoge hostil la pelambre a la hostil Guardia Civil” (poema Garrote vil)
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) Dramaturgo, poeta y novelista español

EL VERDUGO (El verdugo) – 1963

Director Luis García Berlanga
Guión Luis García Berlanga, Rafael Azcona y Ennio Flaiano
Fotografía Tonino Delli Colli
Música Miguel Asins Arbó y Adolfo Waitzman
Producción Naga-Zebra
Nacionalidad España/ Italia
Duración 90m. B/N
Reparto Nino Manfredi, Emma Penella, José Isbert, José Luis López Vázquez, María Isbert, María Luisa Ponte, Julia Caba Alba, Lola Gaos, Manuel Alexandre.

“Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina? ¿Usted cree que hay derecho a enterrar a un hombre hecho pedazos? (…) Hace falta respetar al ajusticiado, que bastante desgracia tiene”

En su segunda colaboración, Berlanga y Azcona plantearon una áspera reflexión sobre la condición humana al trazar esta crítica feroz a la hipocresía social y las contradicciones del régimen franquista en torno a un empleado de funeraria madrileño, obligado a contraer matrimonio con la hija de un verdugo, y, por razones económicas, impulsado a ejercer la profesión que deja vacante su suegro. Un inapelable alegato contra la pena de muerte, narrado con temperada desnudez bajo un tono de sarcástico humor negro, que consiguió eludir el boicot de la censura (gracias a su exitosa presentación en el Festival de Venecia) pero no pudo evitar las posteriores represalias contra su realizador, apremiado a reemprender su obra en Argentina tras permanecer cuatro años inactivo. Imperdonable resultaría no aludir a su estupenda labor interpretativa, abanderada por un grandioso Pepe Isbert, así como a la opresiva y desoladora escena final que cierra la función y corona este verdadero prodigio de planificación, libertad creativa y abstracción formal que subsiste (y subsistirá) como una de las mejores películas españolas de todos los tiempos.

Otras películas donde el GARROTE VIL adquiere cierto protagonismo

Queridísimos verdugos – Basilio Martín Patino (1977)
Salvador (Puig Antich) – Manuel Huerga (2006)
La bomba del Liceo – Carles Balagué (2010)

CAMPAÑA (El último hurra)

Conjunto de actos que se dirigen a conseguir un fin determinado, p. ej. de tipo político, económico o publicitario. (2005 Espasa-Calpe)
Una campaña política o campaña electoral es un esfuerzo organizado llevado a cabo para influir en la decisión de un proceso en un grupo. En las democracias, las campañas a menudo se refieren a las campañas electorales, donde representantes son escogidos o se decide un referéndum. Una campaña política también incluye esfuerzos para alterar la política o ideología de cualquier institución. (Wikipedia)

“Los pactos son necesarios a veces, las mentiras en campaña nunca, salvo para ganar votos”
Albert Rivera (1979-) Jurista y político español

EL ÚLTIMO HURRA (The last hurrah) – 1958

Director John Ford
Guión Frank S. Nugent
Fotografía Charles Lawton Jr.
Música Miklos Rozsa
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 121m. B/N
Reparto Spencer Tracy, Jeffrey Hunter, Dianne Foster, Basil Rathbone, Donald Crisp, Pat O’Brien, James Gleason, John Carradine, Jane Darwell.

“Yo solo trato de ser una cosa: el alcalde. Y eso requiere a veces un poco de diplomacia, claro está. El único secreto, Maeve, está en saber lo que la gente quiere… Y luego, hay que decidirse. Primero se promete una cosa y segundo se cumple lo prometido”

Enérgica adaptación de la novela homónima de Edwin O’Connor que daba fe de la enésima y postrera campaña electoral del anciano alcalde demócrata de origen irlandés de una localidad de Nueva Inglaterra. El contraste entre la tradicional política populista y la nueva tendencia mediática y manipuladora ejercía como principal soporte temático para articular una amarga, vigente y perspicaz disquisición sobre la derrota, cuya fluctuación entre el drama social y la aguda comedia costumbrista era impregnada por un tono eminentemente crepuscular, donde, al igual que en el resto de la egregia obra fordiana, se palpaba una atmósfera de absoluta dignidad, contención y nostalgia por el fenecimiento de una época que la implacable civilización moderna persistía en extinguir. La figura del impetuoso pero entrañable protagonista, en cierto modo inspirada en el alcalde bostoniano y gobernador del estado de Massachusetts James M. Curley, quedó noblemente inmortalizada gracias al buen hacer interpretativo de un Spencer Tracy pletórico de orgullo, coraje y humanidad

Otras películas que documentan los entresijos de una CAMPAÑA política

El mejor hombre – Franklin J. Schaffner (1964)
El candidato – Michael Ritchie (1972)
Ciudadano Bob Roberts – Tim Robbins (1992)

PURITANISMO (Berlín Occidente)

Rigidez y escrupulosidad excesivas en el cumplimiento de determinadas normas de conducta moral pública o privada. (google.es)

“El puritanismo es el temor espantoso de que alguien pueda ser feliz en alguna parte”
Henry-Louis Mencken (1880-1956) Periodista y crítico social, cínico y librepensador estadounidense

BERLÍN OCCIDENTE (A foreign affair) – 1948

Director Billy Wilder
Guión Billy Wilder, Charles Brackett y Richard Breen
Fotografía Charles Lang
Música Frederick Hollander
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 116m. B/N
Reparto Jean Arthur, Marlene Dietrich, John Lund, Millard Mitchell, Bill Murphy, Peter Von Zerneck, Stanley Prager, Raymond Bond.

“Venimos para investigar la moral de las tropas americanas de ocupación. Nada más. Doce mil muchachos americanos están destinados allí abajo y, según nuestros informes, han sido infectados por una especie de malaria moral. Es nuestro deber hacia sus esposas, sus madres y sus hermanas averiguar los hechos, y, si los informes son ciertos, fumigar este sitio con todos los insecticidas con que podamos contar”

Billy Wilder visitó el Berlín postbélico vapuleado por las bombas, que en nada se parecía a aquella ciudad donde en su día despuntó como cineasta y de la que huyó ante la irrupción del nazismo, para acometer esta punzante invectiva contra la hipocresía y el puritanismo estadounidense, cimentada alrededor del triángulo sentimental formado por un disoluto capitán, una cantante de cabaret de oscuro pasado y una recatada congresista de Iowa, de visita por el viejo continente para examinar la situación moral de las tropas yanquis allí establecidas. Sin llegar a la eminente altura de las comedias que su autor perpetraría durante los cincuenta o sesenta, la película dejaba entrever con agudeza, desenvoltura y absoluta libertad creativa las pautas de ese vital e íntegro sarcasmo que determinaría su posterior obra, y, por si fuera poco, nos obsequiaba con un sugestivo duelo entre dos actrices tan disímiles como portentosas, capaces de superar con compostura la débil participación de su mutuo partenaire: Jean Arthur y la gran Marlene Dietrich, que interpretaba las canciones Black market, Illusions y The ruins of Berlin.

Otras críticas al PURITANISMO

Ellos y ellas – Joseph L. Mankiewicz (1955)
Esplendor en la hierba – Elia Kazan (1961)
La tía Tula – Miguel Picazo (1964)