Franz Waxman

HOMÚNCULO (Muñecos infernales)

Diminutivo del doble de un humano y se usa frecuentemente para ilustrar el misterio de un proceso importante en alquimia. En el sentido hermético es un actor primordial incognoscible, puede ser visto como una entidad o agente. (Wikipedia)
Diminuto ser creado artificialmente en un laboratorio. La creación de estos seres se produce a través de un ritual en el que se necesita material genético del creador, normalmente sangre y algún trozo de piel, que se mezclan con una poción especial a base de arcilla, cenizas, raíces de mandrágora y agua de manantial. El resultado es un clon idéntico en forma al creador, pero de unos 8 centímetros de altura. (seresmitologicos.net)

“No es mediocre el planeta en que he nacido. No soy el desvalido ni, peor, el homúnculo soberbio, sólo exquisito nervio, que remontando a una ilusoria altura, fracasa en la magnífica aventura”
Jorge Guillén (1893-1984) Poeta y crítico literario español

MUÑECOS INFERNALES (The devil-doll) – 1936

Director Tod Browning
Guión Garrett Ford, Guy Endore y Erich Von Stroheim
Fotografía Leonard Smith
Música Franz Waxman
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 79m. B/N
Reparto Lionel Barrymore, Maureen O’Sullivan, Frank Lawton, Robert Greig, Arthur Hohl, Henry B. Walthall, Rafaella Ottiano, Lucy Beamont.

“Hace millones de años las criaturas que vagaban por este mundo eran gigantescas. A medida que se multiplicaban, la tierra ya no podía producir suficiente alimento. Piense en ello, Lavond: cada ser viviente reducido a una sexta de su tamaño. Una sexta parte de su necesidad física”

La última gran aportación al género fantástico de Tod Browning fue esta adaptación libre de la novela Burn, witch, burn de Abraham Merritt, que, aún hoy en día, sigue impresionando por su inquietante belleza o su aliento de rabiosa poesía y romanticismo. El argumento de esta arcana e iconoclasta joya de lo macabro, aderezada con no pocos ingredientes folletinescos, giraba en torno al tétrico plan de venganza que urdía un fugitivo tras estar injustamente encarcelado en la Isla del Diablo, consistente en sacar partido a una monstruosa fórmula de magia negra que permitía reducir el tamaño de los seres humanos hasta convertirlos en diminutos muñecos, dispuestos a acatar sus malévolas instrucciones. Beneficiada por unos trucajes asombrosos y por la versatilidad interpretativa de Lionel Barrymore (inmejorable en su caracterización de una anciana aparentemente inofensiva), se amparaba en una atmósfera sofocante pero no exenta de humor para satirizar sobre las apariencias y la antítesis de sentimientos, que, en infinidad de ocasiones, acaba manifestándose en el subconsciente humano.

Otras películas donde aparecen HOMÚNCULOS

La novia de Frankenstein – James Whale (1935)
Dr. Cyclops – Ernest B. Schoedsack (1940)
El viaje fantástico de Simbad – Gordon Hessler (1974)

VASO (Sospecha)

1. Pieza cóncava de mayor o menor tamaño, capaz de contener algo.
2. Recipiente de vidrio, metal u otra materia, por lo común de forma cilíndrica, que sirve para beber.
3. Cantidad de líquido que cabe en un vaso.
http://dle.rae.es/?id=bP4cDIX

“Un vaso medio vacío de vino es también un vaso medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad”
Jean Cocteau (1889-1963) Poeta, novelista, dramaturgo, pintor, diseñador, crítico y cineasta francés

SOSPECHA (Suspicion) – 1941

sospecha

Director Alfred Hitchcock
Guión Samson Raphaelson, Joan Harrison y Alma Reville
Fotografía Harry Stradling
Música Franz Waxman
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 100m. B/N
Reparto Cary Grant, Joan Fontaine, Cedric Hardwicke, Dame May Whitty, Nigel Bruce, Isabel Jeans, Heather Angel, Auriol Lee, Leo G. Carroll

“¿Te han besado alguna vez en un coche? (…) ¿Te gustaría? (…) Eres la primera mujer que dice sí cuando quiere decir sí”

El obsesivo recelo que fomenta una gentil e insegura heredera británica sobre el presunto designio homicida de su esposo, otrora compulsivo vividor y anhelado solterón de la comarca, actuaba como dispositivo argumental para ensamblar este lúcido recital de glamour, romanticismo y suspense, basado en la novela Before the fact de Francis Illes, alias de Anthony Berkeley. En su cuarto largometraje estadounidense, Hitchcock volvió a escudarse en el encubrimiento de un simple pero básico detalle para garantizar e intensificar una intriga cautivadora y angustiosa (paradigmático ejemplo de lo que él acuñó como McGuffin), que, a la postre, acabaría siendo parcialmente abortada por el convencional y forzado desenlace impuesto por la productora. Aún así, la película emerge como como un ejemplo más del talento expositivo de su autor y cuenta con la particularidad de ofrecer, además de las contenidas e inspiradas interpretaciones de sus protagonistas, momentos tan incuestionablemente geniales como el vertiginoso trayecto en coche bordeando el acantilado o la antológica secuencia del luminoso vaso de leche

Otras memorables escenas para las que se utilizó un VASO

La diligencia – John Ford (1939)
Adiós, amigo – Jean Herman (1968)
Parque Jurásico – Steven Spielberg (1993)

UNA TRAGEDIA AMERICANA (Un lugar en el sol)

Novela del estadounidense Theodore Dreiser, publicada en 1925. En 2005, la revista Time la situó entre las cien mejores novelas escritas en inglés desde 1923 (…) Dreiser basó el libro en un famoso caso criminal. El 11 de julio de 1906, los propietarios de un centro vacacional encontraron un bote volcado y el cuerpo de Grace Brown de 20 años, en el Big Moose Lake de los Adirondack del Norte del estado de Nueva York. Chester Gillette fue acusado y condenado de matarla, aunque él pretendió que su muerte fue un accidente. Gillette fue ejecutado en la silla eléctrica el 30 de marzo de 1908. El juicio por asesinato atrajo la atención internacional cuando las cartas de amor de Brown a Gillette se leyeron ante el tribunal. Dreiser guardó recortes de periódico sobre el caso durante varios años antes de escribir esta novela, durante los cuales estudió el caso de cerca. Basó a Clyde Griffiths en Chester Gillette, dándole deliberadamente las mismas iniciales. https://es.wikipedia.org/wiki/Una_tragedia_americana

“Se levantó un momento y examinó los libros con profundidad. Dijo algunas cosas que demostraban que estaba familiarizado con aquellos escritores; habló con especial entusiasmo de Dreisler, y le confesó que, en sus tiempos de la escuela superior, había leído de cabo a rabo y de un tirón ‘Una tragedia americana’ pese a su enorme extensión ‘casi dejando la vista en la proeza'” (novela La decisión de Sophie)
William Styron (1925-2006) Escritor estadounidense

UN LUGAR EN EL SOL (A place in the sun) – 1951

lugar

Director George Stevens
Guión Michael Wilson
Fotografía William C. Mellor
Música Franz Waxman
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 122m. B/N
Reparto Montgomery Clift, Elizabeth Taylor, Shelley Winters, Keefe Brasselle, Fred Clark, Anne Revere, Raymond Burr, Herbert Heyes.

“Te quiero. Te quise desde el primer momento en que te vi. Te quise incluso antes de verte por primera vez”

Reconocida adaptación de la extraordinaria y voluminosa novela de Theodore Dreisler An american tragedy, donde se establecía un rotundo axioma sobre el pudibundo y prejuicioso conservadurismo que preceptúa el sistema de vida estadounidense a partir de la trágica encrucijada sentimental en la que se ve inmerso un ambicioso y desubicado joven de Kansas City por compaginar dos relaciones con mujeres de contrapuesta clase social: por un lado, una humilde y soñadora compañera de trabajo, y, por otro, una atractiva muchacha de dieciocho años perteneciente a la alta sociedad. Aunque gran parte de su fuerza moral y alegórica haya sido mitigada con el paso del tiempo, este concienzudo melodrama social continúa encandilando a los incondicionales del cine clásico por la elegancia y el naturalismo amargo y furiosamente romántico de su realización, la carismática solemnidad de sus interpretaciones principales, el bellísimo tratamiento pictórico a cargo del operador William C. Mellor y una banda sonora de ofuscador romanticismo compuesta por Franz Waxman.

Otras adaptaciones de UNA TRAGEDIA AMERICANA

Una tragedia humana – Josef Von Sternberg (1931)
Panjereh – Jalal Moghadam (1970)
Nakaw na pag-ibig – Lino Brocka (1980)

TELÉFONO (Voces de muerte)

Dispositivo de telecomunicación diseñado para transmitir señales acústicas a distancia por medio de señales eléctricas. Durante mucho tiempo Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono, junto con Elisha Gray. Sin embargo, Bell no fue el inventor de este aparato, sino solamente el primero en patentarlo. Esto ocurrió en 1876. El 11-06-2002 el Congreso de Estados Unidos aprobó la resolución 269, por la que se reconocía que el inventor del teléfono había sido Antonio Meucci, que lo llamó teletrófono, y no Bell. http://es.wikipedia.org/wiki/Tel%C3%A9fono

“Lo importante no es saberlo todo, sino tener el teléfono de quien lo sabe”
Andreu Buenafuente (1965-) Humorista, presentador y productor español

VOCES DE MUERTE (Sorry, wrong number) – 1948

voces

Director Anatole Litvak
Guión Lucille Fletcher
Fotografía Sol Polito
Música Franz Waxman
Producción Paramount/Hal Wallis Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 89m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, Burt Lancaster, Ann Richards, Wendell Corey, Harold Vermilyea, Ed Begley, Leif Erickson, William Conrad.

“En las enredadas redes de una gran ciudad el teléfono es la unión invisible entre un millón de vidas. Es el servidor de nuestras necesidades comunes, el confidente de nuestros secretos más ocultos. Tras su llamada esperan la vida, la felicidad, la soledad y la muerte”

Ejemplar adaptación del celebrado serial radiofónico concebido por Lucille Fletcher, que pormenorizaba mediante una alambicada combinación de flashbacks la compleja y maligna red de recelos, acritudes y ambiciones entretejida a espaldas de la malcriada primogénita de un magnate de la industria farmacéutica, después de que escuche con pavor una conversación telefónica en la que se trazan los últimos detalles de su propio asesinato. Esta singular miscelánea de melodrama, suspense y cine negro fue dirigida con sobrada destreza por el injustamente marginado Litvak, quien supo manejar una asfixiante intriga desarrollada en tiempo real a través de una intensidad descriptiva febril e impetuosa, dinamitada con rutilantes movimientos de cámara o primeros planos de un inaudito vigor expresivo. Resaltar la decorosa partitura de Waxman y, cómo no, la estelar actuación de Barbara Stanwyck; cuyo personaje, estremecido e inhabilitado en su alcoba a causa de una afección de origen psicosomático, le permitía desplegar una virtuosa gama de recursos dramáticos.

Otras películas con protagonismo del TELÉFONO

Crimen perfecto – Alfred Hitchcock (1954)
Suena el teléfono – Vincente Minnelli (1960)
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú – Stanley Kubrick (1964)

SUBJETIVIDAD (La senda tenebrosa)

Propiedad de las percepciones, argumentos y lenguaje basados en el punto de vista del sujeto, y por tanto influidos por los intereses y deseos particulares del mismo. Su contrapunto es la objetividad, que los basa en un punto de vista intersubjetivo, no prejuiciado, verificable por diferentes sujetos. http://es.wikipedia.org/wiki/Subjetividad
El plano subjetivo es la toma que nos muestra directamente el punto de vista de un personaje, o sea que vemos la acción y los acontecimientos como si fuésemos el personaje mismo dentro de la película. http://es.wikipedia.org/wiki/Plano_cinematogr%C3%A1fico

“La subjetividad es la auto-estafa más grande que puede uno hacerse a sí mismo”
Leandro Kabakian (1985-) Abogado comunitario, político y escritor argentino

LA SENDA TENEBROSA (Dark passage) – 1947

senda

Director Delmer Daves
Guión Delmer Daves
Fotografía Sidney Hickox
Música Franz Waxman
Producción Warner Bros./First National
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 106m. B/N
Reparto Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Bruce Bennett, Clifton Young, Tom D’Andrea, Agnes Moorehead, Douglas Kennedy, Rory Mallinson.

“Así es la vida, una batalla campal desde el principio. A nadie le importa nadie, a nadie le importa un bledo lo que le pase a los demás. Hubo un tiempo en que los hombres se echaban mutuamente una mano”

Irreprochable clásico del cine negro, recamado con aliento romántico y pinceladas de un tenebroso y psicológico dramatismo, que adecuaba al cine la novela homónima del especialista David Goodis sobre la fuga de un convicto injustamente encarcelado por homicidio y su venturoso contacto con una atractiva mujer que le asistirá hasta el punto de procurarle una operación de cirugía estética. Habitualmente invocado por una eficaz aplicación del plano subjetivo durante la primera media hora para así no tener que revelar el semblante original del protagonista (de hecho, su rostro no se vislumbra hasta pasada una hora del metraje), brindaba un íntegro muestrario de la dinámica precisión narrativa y el abrumador carácter poético de su infravalorado realizador a pesar de la inverosimilitud del planteamiento argumental y su enrevesado desarrollo. Ejemplarmente ambientada en la inconfundible San Francisco, ofrecía el penúltimo recital de esa impresionante química irradiada por la carismática pareja Bogart/Bacall y, además, hacía gala de un magnífico trabajo de fotografía a cargo de Sidney Hickox.

Otras películas con una profusa utilización del PLANO SUBJETIVO

El hombre y el monstruo – Rouben Mamoulian (1931)
La dama del lago – Robert Montgomery (1947)
El resplandor – Stanley Kubrick (1980)