Alfred Hitchcock

AVIONETA (Con la muerte en los talones)

Avión pequeño y de poca potencia con el que se realizan vuelos de menor duración y altura. (google.com)

“Pasan los hurgadores, los perros, los Mercedes, una pobre avioneta bajo el techo de nubes. Pese a mis viejas mañas no se abre mi paraguas, me mojo hasta los tuétanos, las cejas me gotean. Yo conozco esta lluvia, llanto de sur y lástimas. Los sueños que se encharcan. Apocalipsis mínimo”
Mario Benedetti (1920-2009) Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo

CON LA MUERTE EN LOS TALONES (North by northwest) – 1959

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Director Alfred Hitchcock
Guión Ernest Lehman
Fotografía Robert Burks
Música Bernard Herrmann
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 136m. Color
Reparto Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Leo G. Carroll, Martin Landau, Josephine Hutchinson, Jessie Royce Landis, Philip Ober.

“Llámelo ‘intuición femenina’ si lo desea, pero nunca confío en la pulcritud. Es siempre el resultado de un plan preconcebido”

En plena cumbre de su talento creativo, Hitchcock volvió a manifestar su obstinación por el tema del falso culpable al canalizar con sutil ironía el fortuito equívoco que involucra a un ejecutivo publicitario en el asesinato de un diplomático de las Naciones Unidas, convirtiéndolo en objetivo tanto de una peligrosa organización internacional de espías como de la propia CIA. El retorcido maestro de la impostura resolvió el ingenioso guión de Ernest Lehman alternando su axiomático meollo de intriga de espionaje con ciertos ribetes cómicos y un glamouroso romanticismo de pulsaciones enardecidas, incluso sádicas, obsequiándonos de paso con secuencias tan inmemoriales como la de la subasta de obras de arte, el metafórico lance de seducción de la pareja protagonista en el coche-cama, el ataque de la avioneta fumigadora por la carretera desierta o el trepidante acoso final sobre las efigies del monte Rushmore. A destacar la congénita distinción de Cary Grant (como curiosidad, diez meses mayor que la actriz que interpreta a su madre, Jessie Royce Landis), la sensacional partitura del habitual Bernard Herrmann y los acertados títulos de crédito a cargo del gran Saul Bass.

Otras películas donde sobresale alguna secuencia con AVIONETA

Memorias de África – Sydney Pollack (1985)
La gran estafa – Don Siegel (1973)
El paciente inglés – Anthony Minghella (1996)

ESTRANGULAMIENTO (Frenesí)

Acción de apretar el cuello para comprimir las arterias carótidas o la tráquea; puede causar desmayo, y seguidamente la muerte por asfixia. (Wikipedia)

“Tras las investigaciones, Dupin constata que las marcas de estrangulamiento pertenecerían a un orangután, así como los pelos encontrados en el lugar, pero ningún zoológico de París ha perdido a ese animal. Por tanto, solo puede tratarse de la bestia que un marino hubiera traído de uno de sus viajes” (cuento Los crímenes de la calle Morgue)
Edgar Allan Poe (1809-1849) Escritor, poeta, crítico y periodista romántico​​ estadounidense

FRENESÍ (Frenzy) – 1972

Director Alfred Hitchcock
Guion Anthony Shaffer
Fotografía Gilbert Taylor
Música Ron Goodwin
Producción Universal
Nacionalidad Gran Bretaña/ Estados Unidos
Duración 116m. Color
Reparto Jon Finch, Barry Foster, Alec McCowen, Anna Massey, Barbara Leigh-Hunt, Billie Whitelaw, Vivien Merchant, Jean Marsh, Michael Bates.

“¿Te parezco un maníaco sexual capaz de asesinar? ¿Me imaginas arrastrándome por las calles de Londres estrangulando con corbatas a mujeres? Eso es ridículo. Para empezar, no tengo más que dos corbatas”

Tras aventurarse en el thriller de espionaje ambientado en la guerra fría con las más bien discretas CORTINA RASGADA (1966) y TOPAZ (1969), Hitchcock regresó a su Inglaterra natal para llevar a cabo esta adaptación de la novela Goodbye Picadilly, farewell Leicester Square de Arthur LaBern, donde reincidiría en su clásico esbozo argumental del falso culpable, en esta ocasión, un irritable ciudadano londinense acuciado por la urgencia de encontrar al verdadero maníaco sexual que estrangula a sus víctimas después de haberlas violado. Pese a no tener la aureola de misterio u onirismo de otros largometrajes, esta maliciosa intriga criminal prevalece como la última gran obra maestra del egregio cineasta por los perspicaces trazos de humor negro, desfachatez y enojo con los manifiesta su particular mirada de escepticismo sobre la incorregible necedad de la naturaleza humana. La película posee momentos absolutamente memorables, como la recuperación del delator alfiler de corbata o la brillante secuencia inicial donde aparece un cadáver flotando en el Támesis, mientras un parlamentario anuncia la propuesta gubernamental de acabar con la presencia de cuerpos extraños sobre las aguas del río.

Otras películas sobre asesinos que utilizan el ESTRANGULAMIENTO como método homicida

Monsieur Verdoux – Charles Chaplin (1947)
Así no se trata a una dama – Jack Smight (1967)
El estrangulador de Boston – Richard Fleischer (1968)

ACROFOBIA [Vértigo (De entre los muertos)]

Temor patológico a las alturas que se manifiesta frecuentemente con vértigo. (google.es)

“Yo, sin embargo, tenía un problema. A los seis años me había herido grave al caer de aquel árbol al que había subido por cigarras. Mi cabeza impactó con una piedra al caer, y aquello no fue un simple accidente, sino una experiencia muy dura de lo que podía ser una caída. La acrofobia que me provocó aquello me acompañó mucho tiempo” (novela La cuchara en la tierra)
Hyun Ki-young (1941-) Escritor coreano de novelas históricas

VÉRTIGO (DE ENTRE LOS MUERTOS) (Vertigo) – 1958

Director Alfred Hitchcock
Guion Alec Coppel, Samuel Taylor y Maxwell Anderson
Fotografía Robert Burks
Música Bernard Hermann
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 120m. Color
Reparto James Stewart, Kim Novak, Henry Jones, Barbara Bel Geddes, Tom Helmore, Raymond Bailey, Ellen Corby, Lee Patrick.

“La acrofobia. Le pregunté al médico. Dijo que sólo otro impacto emocional podría quitártela, y tal vez ni eso. No vas a saltar de otro techo para averiguarlo”

Una modesta novela policíaca de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, titulada D’entre les morts, pasó a convertirse en manos del maestro del suspense en una fascinante intriga romántica, que, más allá de ocupar un lugar de privilegio en el pódium de su inagotable filmografía, llegó incluso a ser designada en 2012 como la mejor película de todos los tiempos según la prestigiosa revista “Sight and Sound”. Transitando entre la realidad y el deseo, el hechizo y la obsesión, Hitchcock custodiaba a un acrofóbico inspector de policía por la urbe de San Francisco para exponer primero la desazón amorosa que propulsa por una atractiva fémina de irrefrenable tendencia suicida, y, posteriormente, la desesperada pasión necrófila que alimentará por otra mujer de asombroso parecido con la primera. Una obra irrepetible, por mucho que cineastas como Brian De Palma se empeñaran en copiarla, cuya modulación turbia, abstracta y fantasmagórica se veía reforzada por una vivificante belleza visual, la envolvente banda sonora de Bernard Hermann, el magnetismo de la pareja Stewart/Novak (antológico deviene su beso giratorio) o el deslumbrante diseño de vestuario realizado por Edith Head, entre otros muchos atributos.

Otras películas cuyo protagonista padece ACROFOBIA

Máxima ansiedad – Mel Brooks (1977)
Runaway, brigada especial – Michael Crichton (1984)
El verano de Sangaile – Alanté Kavaïté (2015)

RAREZA (Pero… ¿quién mató a Harry?)

Rasgo diferencial en alguna cosa que hace que se salga de lo común, de lo corriente. (2016 Larousse Editorial)

“La rareza fija el precio de las cosas”
Petronio (27 d.C.-65) Escritor y político romano

PERO… ¿QUIÉN MATÓ A HARRY? (The trouble with Harry) – 1955

Director Alfred Hitchcock
Guión John Michael Hayes
Fotografía Robert Burks
Música Bernard Herrmann
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 99m. Color
Reparto Edmund Gwenn, John Forsythe, Mildred Natwick, Mildred Dunnock, Jerry Mathers, Shirley MacLaine, Royal Dano, Perker Fennelly.

“Además, le hayas matado o no ya te has incriminado (…) La gente no va por la vida enterrando cadáveres. Eso le convierte a uno en sospechoso”

Ningún otro film revela con tanta rotundidad el negro y sarcástico y negro sentido del humor hitchcockiano como esta discreta y casi literal adaptación de la macabra novela homónima de Jack Trevor Story, en la que se planteaba una divertida farsa teatral en torno a la repentina aparición de un cadáver en un bucólico paraje otoñal de Vermont y los conflictos que éste suscita entre sus inocentes, revoltosos e indecisos lugareños. A pesar de tratarse de una rareza no demasiado conocida en la filmografía de su realizador, oculta un entretenimiento tan complejo como transgresor, en el que se amalgama suspense, romanticismo e ironía británica hasta concebir una travesura iconoclasta de mirífica extravagancia y refulgente catadura visual. La película, que no pudo evitar un serio tropiezo económico, supuso el inicio de la fructífera relación entre Hitchcock y el compositor Bernard Herrmann, así como el debut cinematográfico de la chispeante y encantadora Shirley MacLaine, integrando un reparto coral compuesto por actores de segunda fila.

Otras películas que figuran como una RAREZA en la filmografía de su realizador

Ellos y ellas – Joseph L. Mankiewicz (1955)
La taberna del irlandés – John Ford (1963)
Corazonada – Francis Ford Coppola (1982)

LLAMAMIENTO (Enviado especial)

Apelación, exhortación o petición hecha de forma solemne, extrema o patética para que se haga una cosa. (2016 Larousse Editorial)

«En esta atmósfera de corrupción y de monstruosas verdades a medias, sólo se oía una nota clara, el llamamiento de los bolcheviques, más penetrante cada día: «¡Todo el poder a los Soviets! ¡Todo el poder a los representantes directos de millones de obreros, soldados y campesinos! ¡Tierra y pan! ¡Que acabe la guerra insensata!
John Reed (1887-1920) Periodista, dirigente obrero y activista comunista norteamericano

ENVIADO ESPECIAL (Foreign correspondent) – 1940

Director Alfred Hitchcock
Guión Charles Bennett y Joan Harrison
Fotografía Rudolph Maté
Música Alfred Newman
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 120m. B/N
Reparto Joel McCrea, Laraine Day, Herbert Marshall, George Sanders, Albert Basserman, Edmund Gwenn, Robert Benchley, Harry Davenport, Ian Wolfe.

“Es demasiado tarde ahora para hacer algo salvo quedarse sentado y escuchar como caen las bombas. Parece como si hubieran apagado las luces en todo el mundo menos en América. Manténganlas encendidas, protéjanlas con celo, cérquenlas con armas, construyan a su alrededor un círculo de acorazados y de bombarderos. América, escucha, mantén tus luces encendidas porque son las únicas que quedan en el mundo”

Sin llegar a ser una de sus obras más populares ni distinguidas, el segundo largometraje norteamericano de Hitchcock deparaba otro magnífico ejemplo de su pericia técnica y expresiva; en esta ocasión, encomendada a describir las temerarias peripecias de un periodista norteamericano por la Europa pre-bélica, donde acude para informar sobre un equívoco movimiento para la paz universal y termina descubriendo una peligrosa organización nazi. Si bien el maestro del suspense no se caracterizó jamás por abandonarse a actitudes oportunistas o comprometidas con alguna causa, transmitió en esta intriga romántico/policial una clara proclama política destinada a promover la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, postura harto esgrimida en el Hollywood de la época. La excelsa labor del decorador William Cameron Menzies o el buen hacer del fotógrafo Rudolph Maté contribuyeron enormemente a que esta consistente producción de Walter Wanger lograra momentos tan sublimes como la secuencia del asesinato en la catedral de Amsterdam o el aterrizaje forzoso del avión.

Otras películas estadounidenses que hacían un LLAMAMIENTO a promover o justificar la intervención del país en la contienda bélica

Tormenta mortal – Frank Borzage (1940)
El hombre atrapado – Fritz Lang (1941)
Esta tierra es mía – Jean Renoir (1943)