Drama religioso

ABADÍA (El nombre de la rosa)

Monasterio o convento cristiano bajo las órdenes de un abad o una abadesa, que son el padre o la madre espiritual de la comunidad. (Wikipedia)

“Solitario recinto de la abadía; tristes patios, arcadas de recias claves, desmanteladas celdas, capilla fría de historiados altares, de sillería de roble, domo excelso y obscuras naves” (poema Gótica)
Amado Nervo (1870-1919) Poeta y escritor mexicano

EL NOMBRE DE LA ROSA (Le nom de la rose) – 1986

nom

Director Jean-Jacques Annaud
Guion Andrew Birkin, Gérard Brach, Howard Franklin y Alain Godard
Fotografía Tonino Delli Colli
Música James Horner
Producción Constantin Film/ZDF/Cristaldifilm/RAI/Les Films Ariane/France 3 Cinéma
Nacionalidad Francia/ Italia/ Alemania Federal
Duración 131m. Color
Reparto Sean Connery, Christian Slater, F. Murray Abraham, Michael Lonsdale, Valentina Vargas, Ron Perlman, William Hickey, Volker Prechtel, Leopoldo Trieste.

“En la sabiduría hay penas y aquel que aumenta su conocimiento aumenta también su aflicción”

Si bien ya gozaba del beneplácito de la crítica por ganar el Oscar a la mejor película extranjera con su ópera prima LA VICTORIA EN CHANTANT (1976) y el César de la Academia francesa con la aventura épico-antropológica EN BUSCA DEL FUEGO (1981), Jean-Jacques Annaud no alcanzó su consagración a nivel comercial hasta mediados de los ochenta, cuando superó el desafío de adaptar al cine el homónimo superventas del semiólogo Umberto Eco. Para ello, acertó al desatender los conflictos políticos y teológicos del relato original en aras a intensificar la lúgubre y sherlockiana investigación detectivesca que emprende un erudito monje franciscano con un pasado como inquisidor, acompañado de su inseparable y enamoradizo discípulo, con el fin de resolver la sucesión de enigmáticos crímenes que acontecen en una remota abadía benedictina del norte de Italia, allá por el año 1327. El peso del acervo cultural y el poder del lenguaje afloran en esta decorosa intriga medieval de exquisita ambientación, astuto virtuosismo descriptivo y un metódico diseño de la escenografía.

Otras películas con presencia de una ABADÍA

El experimento del Dr. Quatermass – Val Guest (1955)
De dioses y hombres – Xavier Beauvois (2010)
La monja – Corin Hardy (2018)

CLÉRIGO (El cardenal)

Hombre que ha recibido alguna de las órdenes sagradas que otorgan las Iglesias cristianas y que por consiguiente pertenece al clero. (google.com)

“Hay una ocupación (aparte de componer ) que me gustaría tener, es la de ser sacerdote. No sólo por el beneficio de la fe, sino también debido a mi fascinación por el sacrificio que los clérigos soportan por nosotros”
Wojciech Kilar (1932-2013) Compositor polaco

EL CARDENAL (The cardinal) – 1963

Director Otto Preminger
Guion Robert Dozier
Fotografía Leon Shamroy
Música Jerome Moross
Producción Columbia/Gamma Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 175m. Color
Reparto Tom Tryon, Carol Lynley, Romy Schneider, Raf Vallone, Dorothy Gish, John Huston, John Saxon, Burgess Meredith, Patrick O’Neal.

“El sacerdocio no es cosa que se pueda poner o quitar como la sotana que llevas puesta. Es parte de ti”

Sobria, moderada y ecuánime transposición al cine del enrevesado best-seller de Henry Morton Robinson, que acabaría por delimitar un notorio declive creativo en la trayectoria de su realizador, donde se reconstruían los dolorosos contratiempos que un emprendedor y vocacional clérigo bostoniano afrontaba a lo largo de su triunfal carrera y la correlación de éstos con algunos de los episodios históricos más concluyentes de la primera mitad del siglo XX, desde la interposición norteamericana en la Gran Guerra al apogeo del nazismo y su invasión de Austria, pasando por el gangsterismo, la Depresión económica o el Ku Klux Klan. Multiplicidad de temas como la abnegada aplicación de la moral católica con su controvertible imposición del celibato o el imperioso materialismo de la soberanía eclesiástica transitaban por este habilidoso largometraje, cuya precisión psicológica e intimista compensaba con creces la aparatosidad de su puesta en escena. Soberbia fotografía en Panavision y Technicolor de Leon Shamroy y lujoso reparto, completado con nombres como Wolfgang Preiss, Cecil Kellaway o Murray Hamilton.

Otras películas protagonizadas por un CLÉRIGO

Yo confieso – Alfred Hitchcock (1953)
León Morin, sacerdote – Jean-Pierre Melville (1961)
Calvary – John Michael McDonagh (2014)

ICONO (Andrei Rublev)

Pinturas religiosas sobre tabla de madera que comenzaron a realizarse durante el Imperio Bizantino en el siglo VI. Se extendieron y florecieron por toda Europa durante varios siglos y bajo distintos estilos e influencias culturales: Edad Media, Renacimiento, etc. Como símbolos visuales exhortaban a los creyentes a ser piadosos a la par que les ilustraba sobre variados pasajes de la Biblia. (enciclopedia.us.es)

“Los ortodoxos consideran que los iconos son la plasmación en pintura de los textos sagrados y de la divinidad; de manera que la faz de Jesucristo, por ejemplo, no puede pintarse según la imaginación de cada artista, como se hace en el arte sacro occidental con más o menos libertad por lo menos desde el Renacimiento, sino según las medidas fijadas de una vez para siempre en el primer icono: el velo de la Verónica” (artículo Nicu, el pintor de iconos)
Ignacio Vidal-Folch (1956-) Escritor y periodista español

ANDREI RUBLEV (Andrei Rublev) – 1966

Director Andrey Tarkovsky
Guion Andrei Tarkovsky y Andrei Konchalovsky
Fotografía Vadim Yusov
Música Vyacheslav Ovchinnikov
Producción Mosfilm
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 181m. B/N
Reparto Anatoly Solonitsyn, Ivan Lapikov, Nikolai Grinko, Nikolai Sergeyev, Yuri Nazarov, Irma Raush, Nikolay Burlyayev, Yuriy Nikulin.

“En tanta sabiduría hay mucha pena, y quien aumenta su conocimiento aumenta su dolor”

Escudándose en diversas circunstancias independientes, desglosadas en intertítulos y vinculadas a la vida del admirado y revolucionario monje-pintor ruso de principios del siglo XV, Tarkovsky concibió un grandioso y no menos apasionante fresco medieval encauzado a profundizar sobre la hazaña espiritual que representa cualquier proceso creativo para un artista y el regenerador cometido moral y espiritual que debe aportar su ideal creativo a una sociedad cada vez más afectada por la corrupción y la intolerancia. Esta arrojada y comprometida disertación poética y filosófica, provista de un vigor expresivo asombroso y una textura plástica inusitada, resultó víctima de la incomprensión de las autoridades soviéticas, que no autorizaron su exhibición hasta 1971, incluso después de haber sido obligatoriamente mutilada por el propio realizador. Estas excesivas e injustas vicisitudes burocráticas no oscurecieron la enorme valía artística de una película elevada a un rango de leyenda, que, aún hoy en la actualidad, figura como una obra cumbre en la historia del cine europeo.

Otras películas donde aparecen ICONOS religiosos

El poder de la sangre de Drácula – Peter Sasdy (1970)
El topo – Alejandro Jodorowsky (1970)
Fotos – Elio Quiroga (1996)

SANTO (Francisco, Juglar de Dios)

Los santos son hombres o mujeres destacados en las diversas tradiciones religiosas por sus atribuidas relaciones especiales con las divinidades o por una particular elevación ética; este segundo sentido se preserva en tradiciones espirituales no necesariamente teístas. La influencia de un santo supera el ámbito de su religión cuando la aceptación de su moralidad adquiere componentes universales: por ejemplo, es el caso de Teresa de Calcuta o Gandhi, y, en general, al menos hasta cierto punto, de todos los fundadores de las grandes religiones. (Wikipedia)

“Todo santo tiene un pasado y todo pecador un futuro”
Oscar Wilde (1854-1900) Escritor irlandés

FRANCISCO, JUGLAR DE DIOS (Francesco giullare di Dio) – 1950

Director Roberto Rossellini
Guion Roberto Rossellini, Federico Fellini y Brunello Rondi
Fotografía Otello Martelli
Música Renzo Rossellini
Producción Rissoli Film
Nacionalidad Italia
Duración 83m. B/N
Reparto Nazario Gerardi, Aldo Fabrizi, Arabella Lemaitre, Roberto Sorrentino, Severino Pisacane, Peparoulo.

“Francisco, para vencer al mundo, se hizo pobre y humilde; se hizo niño para merecer el reino de los cielos”

Sensible, espiritual e intuitiva aproximación a un breve período de la vida de San Francisco de Asís, estructurada en once episodios extraídos de la obra hagiográfica I fioretti di San Francesco, que figura como una de las películas más delicadas y hermosas dentro de la apreciada obra de su mítico realizador. Desde el lluvioso regreso inicial desde Roma del santo umbro y sus discípulos hasta su memorable secuencia final, en la que los frailes son enviados a predicar la palabra de Dios por el mundo, Rossellini supo impregnar de naturalidad, lirismo y dulzura a este excelso himno a la armonía del ser humano con la naturaleza, a la pobreza más absoluta y redentora como humilde patrón de vida, a la búsqueda de la paz como bálsamo para alimentar el alma y estimular los sentidos, a la bondad infinita. Narrada en clave neorrealista, salvo Aldo Fabrizi (el tirano Nicolaio) y Arabella Lemaitre (Santa Chiara) todos los intérpretes eran religiosos de profesión, constituye un gema de esencial pulcritud fílmica, enjuiciada por el mismísimo François Truffaut como “la película más hermosa del mundo”.

Otras películas que se aproximan a la figura de un SANTO o SANTA

Monsieur Vincent – Maurice Cloche (1947)
El proceso de Juana de Arco – Robert Bresson (1962)
Thérèse – Alain Cavalier (1986)

ANTICLERICALISMO (La audiencia)

Movimiento histórico contrario al clericalismo, es decir, a la influencia de las instituciones religiosas en los asuntos políticos o en la sociedad, ya sea esta real o una presunción (…) El anticlericalismo sostiene que las creencias religiosas pertenecen al ámbito exclusivamente privado del ciudadano, por lo que las organizaciones que las sustentan, al formarse como instituciones, ejercen influencias intolerantes y, por tanto, indeseables, política y públicamente, en el conjunto social. Surge como respuesta a la existencia de un clericalismo integrista o poder teocrático sustentado por una casta sacerdotal. (Wikipedia)

“Soy anticlerical, pero como individuo no tengo ninguna necesidad de luchar contra la Iglesia, porque para mí no es un fantasma del que tenga que defenderme. Creo que la Iglesia española se está atreviendo a decir unas cosas en nuestra sociedad que debemos de poner en evidencia porque son muy peligrosas”
Pedro Almodóvar (1949-) Director de cine, guionista y productor español

LA AUDIENCIA (L’udienza) – 1972

Director Marco Ferreri
Guion Marco Ferreri y Rafael Azcona
Fotografía Mario Vulpiani
Música Teo Usuelli
Producción Vildes
Nacionalidad Italia
Duración 100m. Color
Reparto Enzo Jannacci, Claudia Cardinale, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli, Vittorio Gassman, Alain Cuny, Daniele Dublino, Giuseppe Ravenna.

“La iglesia católica destruida por la fe”

En su afán por reflejar con socarronería la profunda crisis existencial que azotaba a la sociedad contemporánea en las postrimerías del milenio, Ferreri plasmó en imágenes un curioso argumento escrito en colaboración con Rafael Azcona durante su celebrado periplo iniciático en España, donde proponían una especie de adaptación libre del relato El castillo de Kafka. Reubicando la concepción de poder diseñada en el referente literario a la laberíntica soberanía eclesiástica del Vaticano, el iconoclasta realizador describía con osada desfachatez las lamentables e infructuosas diligencias burocráticas que debe llevar a cabo un ferviente joven del norte de Italia para conseguir una audiencia privada con el papa Pablo VI, con quien necesita compartir un secreto que le atormenta. Esta grotesca y provocadora parábola anticlerical sobre la frialdad y la incomprensión que determinan las relaciones humanas no dudaba en ridiculizar con ocurrente precisión el engranaje levítico y policial, apoyándose para ello en una inquieta narración rebosada de humor negro y unos actores de reparto de auténtico lujo.

Otras películas que destacan por un evidente ANTICLERICALISMO

El pagador de promesas – Anselmo Duarte (1962)
La vía láctea – Luis Buñuel (1969)
Padre nuestro – Francisco Regueiro (1985)