Dimitri Tiomkin

CONTRARRELOJ (Con las horas contadas)

1. Prueba deportiva que consiste en cubrir una determinada distancia en el menor tiempo posible.
Ir contrarreloj Estar con el tiempo justo para hacer alguna cosa o hacerla muy rápido.
(2016 Larousse Editorial)

“Eficaz, en cuanto testimonio, es el ‘Ante la silla eléctrica’, el libro con el que John Dos Passos empeñó su recién ganado prestigio como autor de ‘Manhattan Transfer’ para intentar a contrarreloj salvar la vida de Sacco y Vanzetti, los dos anarquistas italoamericanos finalmente ejecutados en Massachusetts en 1927 tras un proceso judicial más que dudoso y un penoso espectáculo de difamación jaleado por los poderes públicos” (artículo A sangre fría)
José Luis Pardo (1954-) Filósofo y ensayista español

CON LAS HORAS CONTADAS (D.O.A.) – 1950

Director Rudolph Maté
Guión Russell Rouse y Clarence Greene
Fotografía Ernest Laszlo
Música Dimitri Tiomkin
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 83m. B/N
Reparto Edmond O’Brien, Pamela Britton, Luther Adler, Neville Brand, Beverly Campbell, Henry Hart, Lynn Baggett, William Ching.

“Sabía quién era cuando vine aquí hoy. Se sorprendió al verme vivo, ¿verdad? Pero no estoy vivo, Sra. Philips. Claro, puedo quedarme aquí y hablar con usted. Puedo respirar y puedo moverme. Pero no estoy vivo porque tomé ese veneno y ya nada puede salvarme”

Un notario acude a una comisaría de policía para denunciar su propio asesinato. El testimonio de la víctima, resuelto a través de un dilatado flashback, revela la carrera contrarreloj que él mismo ha acometido para averiguar las causas y los culpables de su envenenamiento. Esta sugerente premisa, encubiertamente inspirada en DER MANN, DER SEINEN MÖRDER SUCHT (1931) de Robert Siodmak, cede paso a una sucinta y palpitante intriga criminal, resuelta en un tono de hipocondríaco fatalismo más un incremento de la tensión tan progresivo como substancial. Ejecutada con un módico presupuesto, digno de la entonces fructífera e inagotable serie B, figura como un inmarchitable clásico del cine negro y constituye el mejor trabajo como realizador de un profesional de origen polaco al que siempre se evocará por su digna carrera como director de fotografía. Imponente composición de Edmond O’Brien para un film que ha tenido que soportar diversas revisitaciones, ni que decir absolutamente innecesarias, y en el que podemos degustar una genuina escena de bop jazz en un club del Fisherman’s Wharf de San Francisco.

Otras películas determinadas por una intriga a CONTRARRELOJ

Siete ocasiones – Buster Keaton (1925)
Solo ante el peligro – Fred Zinnemann (1952)
Ejecución inminente – Clint Eastwood (1999)

KIOWA (Los que no perdonan)

La tribu kiowa es una de las naciones aborígenes estadounidenses que vivía principalmente en las llanuras del oeste de Texas, Oklahoma y el este de Nuevo México cuando llegaron los primeros europeos. Hoy en día la tribu kiowa tiene reconocimiento federal, con unos 12.000 miembros viviendo en el sudoeste de Oklahoma. (Wikipedia)

“Andaba el viejo pícaro por estas praderas, de pena en pena: ‘Mi mundo acabó’, comprobaba, mientras en vano buscaba ciervos y búfalos y el río Washita le ofrecía barro rojo en lugar de agua clara. Pronto mi pueblo kiowa será cercado como las vacas” (novela Memoria del fuego 2)
Eduardo Galeano (1940-2015) Periodista y escritor uruguayo

LOS QUE NO PERDONAN (The unforgiven) – 1960

Director John Huston
Guión Ben Maddow
Fotografía Franz Planer
Música Dimitri Tiomkin
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 121m. Color
Reparto Burt Lancaster, Audrey Hepburn, John Saxon, Charles Bickford, Lillian Gish, Audie Murphy, Joseph Wiseman, Doug McClure.

“Huíais de la verdad. Ella lo sabe, la que le lavó sus pinturas kiowas haciéndolas desaparecer. Aunque no importa, seguirá siempre tan morena como la corteza de un árbol”

Denostada por su realizador debido a la alevosa intromisión de los productores durante su gestación, e incomprendida por el público al tratarse de un Huston atípico, demasiado realista, trágico e intenso, esta adapción de la novela homónima de Alan LeMay sobre la resistencia de una familia ganadera texana a devolver a su hija adoptiva a los indios kiowas deviene una soflama racista de un polvoriento y deslumbrador lirismo. La inquietud por preservar los sólidos vínculos familiares, la pulsión y represión sexual entre hermanos o la desazón que provoca en los humanos el sentimiento de duda sobre su origen e identidad despuntan como enjundiosos temas catalizadores de un western de impresionante magnitud dramática, narrado con nervio y convencimiento a través de un tentador abanico de sensaciones y tonalidades. A destacar el exquisito trabajo de fotografía a cargo de Franz Planer, así como un poderoso elenco actoral compuesto por un pletórico Burt Lancaster, una bellísima aunque quizás poco creible Audrey Hepburn y una satisfactoria nómina de secundarios.

Otras películas donde interviene el pueblo KIOWA

Asalto al fuerte Clark – George Sherman (1954)
Estrella de fuego – Don Siegel (1960)
El camino de la venganza – Sydney Pollack (1968)

INDEPENDENCIA (El álamo)

Formación o restauración de un país inmediatamente después de la separación de otro del que solo formaba una parte (…) La independencia se distingue de la autonomía. La autonomía es un régimen de descentralización del poder, en el cual, ciertos territorios o comunidades integrantes de un país gozan de algunas facultades ejecutivas, legislativas y judiciales, en ciertas materias o competencias, que quedan así fuera del alcance del gobierno central. (Wikipedia)

“Jamás he creído que pueda construirse nada sólido ni estable en un país, si no se alcanza antes la independencia absoluta”
Francisco de Miranda (1750-1816) Político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano

EL ÁLAMO (The Alamo) – 1960

Director John Wayne
Guión James Edward Grant
Fotografía William H. Clothier
Música Dimitri Tiomkin
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 161m. Color
Reparto John Wayne, Richard Widmark, Laurence Harvey, Ken Curtis, Patrick Wayne, Frankie Avalon, Linda Cristal, John O’Brien, Chil Wills.

“Hay palabras que conmueven de tal modo que aceleran el corazón. ‘Independencia’ es una de ellas”

John Wayne debutó como realizador con este ambicioso western épico que reproducía un episodio de la lucha del pueblo tejano por independizarse de México, en 1863, como fue la homérica resistencia de ciento ochenta voluntarios yanquis atrincherados en las ruinas de la antigua misión española del El Álamo (San Antonio) y sitiados por el imponente ejército del general Santa Anna. Se trata de un fresco humanista de nostálgico aliento fordiano, que, a pesar de su espléndido pulso narrativo, su esplendorosa fotografía o la imponente banda sonora de Tiomkin ha sido vapuleado a lo largo de los años por la crítica a raíz de su nulo rigor histórico (aún cuando los diarios que constataron la presunta veracidad de los hechos no fueron descubiertos hasta 1975) y su supuesta ideología derechista (que nada tiene que ver con el retrógado alegato fascistoide perpetrado por el Duque en 1968, BOINAS VERDES). Una heterogénea mixtura de drama, poesía y romanticismo, nutrida de un espectacular reparto, de donde sobresalen escenas como el asalto final o un emocionante epílogo.

Otras películas que describen distintos episodios bélicos en sendas luchas por la INDEPENDENCIA

La batalla de Argel – Gillo Pontecorvo (1965) / Argelia
La primera carga al machete – Manuel Octavio Gómez (1965) / Cuba
Braveheart – Mel Gibson (1995) / Escocia

UTOPÍA (Horizontes perdidos)

1. Plan o sistema ideal de gobierno en el que se concibe una sociedad perfecta y justa, donde todo discurre sin conflictos y en armonía.
2. Proyecto, deseo o plan ideal, atrayente y beneficioso, generalmente para la comunidad, que es muy improbable que suceda o que en el momento de su formulación es irrealizable.
(google.es)

“Una sociedad no vive sin utopías, es decir, sin un sueño de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas y pueblos. Si no tenemos utopías nos empantanamos en los intereses individuales y grupales y perdemos el sentido del bien vivir en común”
Leonardo Boff (1938-) Teólogo, ex-sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño

HORIZONTES PERDIDOS (Lost horizon) – 1937

Director Frank Capra
Guión Robert Riskin
Fotografía Joseph Walker
Música Dimitri Tiomkin
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 118m. B/N
Reparto Ronald Colman, Jane Wyatt, Edward Everett Horton, Thomas Mitchell, Sam Jaffe, Margo, John Howard, H.B. Warner, Isabel Jewell, Noble Johnson.

“En esta época de guerra y de rumores de guerra, ¿no ha soñado nunca con un lugar donde haya paz y seguridad, donde la vida no sea una lucha sino un placer duradero? Desde luego, como todo ser humano desde el principio de los tiempos. Siempre el mismo sueño”

El acentuado idealismo mostrado por James Hilton en su homónina novela fantástica, claramente inspirado en la Utopía de Tomás Moro, se unió al irónico optimismo de Frank Capra para engendrar esta esperanzadora e inolvidable fábula espiritual que subsiste, aún hoy, como un insuperable paradigma sobre la búsqueda del misticismo oriental como contrarréplica a la depredadora opresión y arbitrariedad de la sociedad capitalista. Tras sobrevivir a un accidente de aviación después de ser evacuados de las caóticas contiendas de la revolución china, el destacado cónsul británico (impecable Colman) y otros cuatro pasajeros son conducidos hasta el monasterio budista de Shangri-la, en las entrañas del Himalaya tibetano, donde yace una utópica comunidad gobernada por el anciano Gran Lama. Este legendario paraíso, regido por la paz, la justicia y la longevidad, accedería a la antología cinematográfica gracias a la onerosa y espectacular escenografía de Stephen Goosan y a la deslumbrante puesta en escena de su realizador, excelentemente acompañada por una conveniente partitura de Dimitri Tiomkin.

Otras películas sobre distintas concepciones de UTOPÍA

Brigadoon – Vincente Minnelli (1954)
Calabuch – Luis García Berlanga (1956)
Un lugar en el mundo – Adolfo Aristarain (1992)

TRAMPERO (Río de sangre)

Persona que pone trampas para cazar. (2016 Larousse)
Fueron muy comunes en las Montañas Rocosas de América del Norte a partir de 1810 y hasta la de 1880 (con un pico de población en la década de 1840). Aproximadamente 3000 hombres de montaña recorrieron las montañas entre 1820 y 1840, el período de máxima recolección de pieles de castor. Si bien había muchos tramperos libres, la mayoría de los hombres de montaña eran empleados de las principales compañías del comercio de pieles (…) Los hombres tenían grupos desordenados, cazaban y trampeaban en brigadas y siempre informaban al jefe de la partida trampera. (Wikipedia)

“Si hubiese sido trampero habría dado mil pieles por dormir con Pocahontas y experimentar lo que sentía durante el amanecer en las praderas, en la tierra que nunca vimos” (canción Pocahontas)
Neil Young (1945-) Músico, cantante y compositor canadiense

RÍO DE SANGRE (The big sky) – 1952

big

Director Howard Hawks
Guión Dudley Nichols
Fotografía Russell Harlan
Música Dimitri Tiomkin
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 122m. B/N
Reparto Kirk Douglas, Dewey Martin, Elizabeth Threatt, Arthur Hunnicut, Steven Geray, Buddy Bear, Henri Letondal, Hank Worden.

“La codicia. En cuanto el hombre blanco ve algo hermoso, quiere poseerlo. Cuanto más tienen más quieren. Es como una fiebre y no tiene cura. Sólo pueden seguir acaparando hasta que todo es de los blancos. Y entonces empiezan a quitárselo unos a otros. Supongo que los indios no tienen motivos para amar nada blanco”

A partir de un brillante guión de Dudley Nichols, basado la novela homónima de A.B. Guthrie Jr., Hawks dirigió en bellísimos exteriores un western cargado de acción y romanticismo que reseñaba desde una perspectiva cercana al documental los contratiempos y problemas individuales de una representación de aquel colectivo de tramperos, que, allá por el 1830, recorrían el río Missouri para encontrar territorios vírgenes donde establecerse y comercializar sus pieles. Características tan hawksianas como la amistad dentro de un círculo masculino o la perfecta cohesión entre las relaciones íntimas y el sentimiento colectivo en aras a un objetivo común se abordaron con auténtica intensidad en esta himno a la conducta errante, autónoma e indómita de los pioneros norteamericanos, dominado por un estilo ligero, divertido y singularmente reposado, aunque quizás algo perjudicado por la endeblez de sus interpretaciones, especialmente de la pareja protagonista. Muy buena fotografía de Russell Harlan, que sacaba un gran partido a los paisajes naturales del Grand Teton National Park de Wyoming.

Otras películas en torno a la vida y actividades de los TRAMPEROS

Más allá del Missouri – William A. Wellman (1951)
Las aventuras de Jeremiah Johnson – Sydney Pollack (1972)
El renacido – Alejandro González Iñárritu (2015)