GARROTE (El verdugo)

Palo grueso y fuerte que se usa principalmente como bastón o para golpear con él.
Garrote vil Instrumento con el que antiguamente se ajusticiaba en España a los condenados; consistía en un palo al que se ataba el condenado y un aro de hierro con el que se le aprisionaba el cuello y que se apretaba hasta causarle la muerte.
(google.es)

“Apicarada pelambre al pie del garrote vil, se solaza muerta de hambre. Da vayas al alguacil, y con un rumor de enjambre acoge hostil la pelambre a la hostil Guardia Civil” (poema Garrote vil)
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) Dramaturgo, poeta y novelista español

EL VERDUGO (El verdugo) – 1963

Director Luis García Berlanga
Guión Luis García Berlanga, Rafael Azcona y Ennio Flaiano
Fotografía Tonino Delli Colli
Música Miguel Asins Arbó y Adolfo Waitzman
Producción Naga-Zebra
Nacionalidad España/ Italia
Duración 90m. B/N
Reparto Nino Manfredi, Emma Penella, José Isbert, José Luis López Vázquez, María Isbert, María Luisa Ponte, Julia Caba Alba, Lola Gaos, Manuel Alexandre.

“Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina? ¿Usted cree que hay derecho a enterrar a un hombre hecho pedazos? (…) Hace falta respetar al ajusticiado, que bastante desgracia tiene”

En su segunda colaboración, Berlanga y Azcona plantearon una áspera reflexión sobre la condición humana al trazar esta crítica feroz a la hipocresía social y las contradicciones del régimen franquista en torno a un empleado de funeraria madrileño, obligado a contraer matrimonio con la hija de un verdugo, y, por razones económicas, impulsado a ejercer la profesión que deja vacante su suegro. Un inapelable alegato contra la pena de muerte, narrado con temperada desnudez bajo un tono de sarcástico humor negro, que consiguió eludir el boicot de la censura (gracias a su exitosa presentación en el Festival de Venecia) pero no pudo evitar las posteriores represalias contra su realizador, apremiado a reemprender su obra en Argentina tras permanecer cuatro años inactivo. Imperdonable resultaría no aludir a su estupenda labor interpretativa, abanderada por un grandioso Pepe Isbert, así como a la opresiva y desoladora escena final que cierra la función y corona este verdadero prodigio de planificación, libertad creativa y abstracción formal que subsiste (y subsistirá) como una de las mejores películas españolas de todos los tiempos.

Otras películas donde el GARROTE VIL adquiere cierto protagonismo

Queridísimos verdugos – Basilio Martín Patino (1977)
Salvador (Puig Antich) – Manuel Huerga (2006)
La bomba del Liceo – Carles Balagué (2010)

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