PIGMALIÓN (My fair lady)

La obra de teatro Pigmalión fue publicada en 1913 por George Bernard Shaw y está basada en el relato de Ovidio ‘Pigmalión’. Shaw escribió esta obra en una época en que la fonética era un tema en auge; decía que el español y el alemán eran idiomas clarísimos que los extranjeros de dichas lenguas podían comprender, pero que el inglés era tan mal hablado por ellos que ni ellos mismos se entendían. La obra resulta didáctica, pero sin ser aburrida. En 1938 se estrenó una obra cinematográfica homónima, ganadora del Óscar al mejor guion adaptado, lo cual significó otorgar por primera vez en la historia, y única hasta la actualidad, este premio fílmico a una persona que poseía un Nobel (en 1925 recibió el de Literatura). Asimismo, en 1964 se realizó la película musical ‘My Fair Lady’ (Mi bella dama), inspirada en esta obra, que también recibió varios Óscar, incluyendo el de mejor película. En el mito de Pigmalión, de origen griego, Pigmalión se enamora de una estatua que él mismo ha creado. Gracias a fuerzas divinas, la estatua toma forma humana y consiguen así estar juntos. https://es.wikipedia.org/wiki/Pigmali%C3%B3n_(obra_de_teatro)

“‘My fair lady’ es un musical ligero y pesado, un extraño compromiso entre Broadway y Hollywood, y un auténtico producto de los años sesenta, cuando el sistema de estudio y sus profesionales se debatían ante un nuevo mundo y una nueva forma de hacer películas. No obstante, pese a sus tiempos muertos (…) la historia básica (el ‘Pigmalión’ de George Bernard Shaw) es tan influyente como para constituir un verdadero mito moderno”
Adrian Martin (1967-) Crítico de cine y profesor de teoría cinematográfica australiano

MY FAIR LADY (My fair lady) – 1964

fair

Director George Cukor
Guión Alan Jay Lerner
Fotografía Harry Stradling
Música Frederick Loewe
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Reparto Audrey Hepburn, Rex Harrison, Stanley Holloway, Gladys Cooper, Jeremy Brett, Wilfrid Hyde-White, Theodore Bikel, Isobel Elsom.

“Si llego tarde a cenar usted se enfada? ¿Por olvidar su aniversario la iba a armar? ¿Le molestaría que tuviese otro amigo? ¿Por qué una mujer no hace igual?”

Estupenda adaptación del exitoso musical homónimo de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, inspirado a su vez en la famosa obra Pygmalion de George Bernard Shaw, que se convirtió en un contundente triunfo artístico y comercial, figurando en la actualidad como uno de los grandes títulos del género. La unión entre el exquisito refinamiento de Cukor, la desbordante elegancia del diseñador Cecil Beaton y la iluminada coreografía de Hermes Pan dio como resultado una comedia victoriana romántica y espectacular, aderezada con brillantes números musicales y dotada de momentos realmente inolvidables como la lujosa secuencia de las carreras de caballos de Ascot. Rex Harrison, que ya había protagonizado la versión teatral, volvió a encarnar al presuntuoso y misógino profesor de fonética, obnubilado en adiestrar a una harapienta y chabacana vendedora de flores del Covent Garden (como siempre, encantadora Audrey Hepburn) hasta transformarla en una dama de la alta sociedad. Impecables actores de reparto, entre los que destacan Stanley Holloway y Gladys Cooper.

Otras películas basadas en la obra de teatro PIGMALIÓN

Pygmalion – Erich Engel (1935)
Pygmalion – A.Asquith y L.Howard (1938)
Alguien como tú – Robert Iscove (1999)

5 comments

  1. Son varias las versiones cinematográficas de la obra de Shaw, pero solo he visto “My fair lady”, cuya música es muy pegajosa, y la “Pygmalión” de 1938, con una actriz que me gusta, Wendy Hiller. Me gustaría ver la versión de 1983 con Peter O’Toole, pero no hay como…

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  2. El famoso musical del legendario binomio Lerner & Loewe, una de sus más inspiradas y redondas creaciones y cumbre indiscutible del género, no pudo encontrar mejor correspon­dencia para su traslación a la pantalla que los talentos creativos sumados de George Cukor y Cecil Beaton. La delicadeza y suprema elegancia formal desplegada por estos dos genios dio como resultado una película de apabullante belleza, donde tuvieron su máxima expresión el gusto por el color y sus mágicas combinaciones, la desbocada estilización del diseño del vestuario y los decorados, la musicalidad de la cámara y la embelesante actuación de todos los intérpretes, en especial la matizadísima, magnífica creación de Rex Harrison como Higgins. Recién salida de aquella maravilla doneniana llamada “CHARADA”, Audrey Hepburn (doblada en las canciones por Marni Nixon), nos hizo olvidar con dosis masivas de encanto y ductilidad su condición de “usurpadora” cuando asumió el papel de una Eliza que en justicia le hubiera correspondido interpretar a Julie Andrews, actriz que lo había venido representando con éxito en los escenarios de Broadway. En suma, uno de los más fascinantes y placenteros espectáculos cinematográ­ficos de la historia.

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