Estados Unidos

LADRÓN (La gran estafa)

Aquel individuo que se dedica habitualmente a robar, hurtar, ya sea objetos, dinero o cualquier otro tipo de bien material a las personas, contra la voluntad de estas, y haciendo uso de la violencia física o amenazas con armas, siendo la misma actividad su forma de sustento. (definicionabc.com)

«Ése por quien llora su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor. Soy yo, señora. Ya sé que no soy un buen yerno, soy casi un beso del infierno. Pero un beso al fin, señora. Yo soy ése por quien ahora os preguntáis por qué, señora, se marchitó vuestra fragancia. Perdiendo la vida, mimando su infancia, velando su sueño, llorando su llanto con tanta abundancia» (canción Señora)
Joan Manuel Serrat (1943-) Cantautor, compositor, actor, escritor, poeta y músico español

LA GRAN ESTAFA (Charley Varrick) – 1973

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Director Don Siegel
Guion Howard Rodman y Dean Riesser
Fotografía Michael Butler
Música Lalo Schifrin
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 106m. Color
Reparto Walter Matthau, Joe Don Baker, Andy Robinson, John Vernon, Felicia Farr, Jacqueline Scott, Norman Fell, Sheree North.

«Apuesto que este dinero pertenece a la Mafia. Es dinero de juego, prostitución, drogas (…) ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que la Mafia te mata. Nada de proceso, ni juez. No paran de perseguirte hasta que estés muerto»

Charlie Varrick, antíguo acróbata aéreo, sobrevive atracando pequeños bancos cercanos a la frontera mexicana mientras ejerce como fumigador agrario, hasta que sin saberlo limpia en colaboración de su mujer y un amigo la entidad donde la mafia guarda sus ahorros ilegales, por lo que será pujantemente perseguido por ésta y por la policía. Esta sugerente premisa argumental, extraída de la novela The looters de John Reese, daría lugar a un preciso y consistente thriller ‘neo-noir’ de Don Siegel, quien volvió a mostrarse como un auténtico especialista en captar la violencia inherente en la sociedad norteamericana. A su incuestionable capacidad para abordar el cine de acción, al que siempre aportó una agilidad narrativa y un contundente sentido de la violencia, añadió en esta oportunidad su personal contribución a una corriente muy en boga entonces como era la de parodiar de forma complaciente la vulnerabilidad del denominado crimen organizado. Como siempre, el gran Walter Matthau volvía a bordar un papel muy asequible a sus características interpretativas.

Otras películas cuyo protagonista ejerce de LADRÓN de bancos

Bonnie y Clyde – Arthur Penn (1967)
Toma el dinero y corre – Woody Allen (1969)
Dillinger – John Milius (1973)

VÍNCULO (Marruecos)

Unión, lazo, atadura, sujeción, relación entre dos cosas, dos personas o animales, o una persona y una cosa o animal. Pueden existir vínculos materiales, como el que une a alguien con sus bienes, vínculos espirituales como los que reúnen a los miembros de una nación, o a los amigos, o al hombre con Dios, o vínculos de sangre que unen a los miembros de una familia entre sí, generando a su vez entre ellos también vínculos afectivos. Otros vínculos son profesionales como los que unen al médico con su paciente o al abogado con su cliente, o vínculos laborales como los que se establecen entre patrones y empleados. Algunos son voluntarios y otros impuestos por la naturaleza o por la ley. (deconceptos.com)

«‘Lo nuestro’ es ese indefinido vínculo que ahora nos une»
Mario Benedetti (1920-2009) Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo

MARRUECOS (Morocco) – 1930

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Director Josef Von Sternberg
Guion Jules Furthman
Fotografía Lee Garmes
Música Karl Hajos
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 92m. B/N
Reparto Marlene Dietrich, Gary Cooper, Adolphe Menjou, Juliette Compton, Ulrich Hapt, Eve Southern, Francis McDonald, Albert Conti.

«Cada vez que un hombre me ha ayudado, ha habido un precio. ¿Cuál es el tuyo?»

El brillante éxito cosechado con EL ANGEL AZUL (1930) brindó a Marlene Dietrich la oportunidad de prolongar su vínculo profesional con Von Sternberg en Hollywood, donde rodarían juntos otros seis distinguidos melodramas marcados por una inusitada extravagancia estética y un ardiente fatalismo romántico. El primero de ellos, basado en una vulgar novela de índole autobiográfica de Benno Vigny que la estrella regaló a su mentor, titulada Amy Jolly, giraba en torno a los galanteos que un arrogante legionario y un distinguido potentado con afinidad pictórica sostenían con una errática cantante de cabaret para apropiarse de sus turbios encantos y, que, desembocaban en un antológico epílogo en el desierto que venía a aseverar la supremacía de la pasión amorosa frente a la simple estabilidad afectiva. La mítica actriz, sometida durante el rodaje a un acelerado proceso de estilización corporal, implantó la revolucionaria moda femenina de vestir pantalones y afianzó su inmortal aureola de vampiresa con secuencias y canciones (Quand l’amour meurt o What am I bid for my apple?) tan provocativas como sexualmente ambiguas.

Otras películas que ratificaron el VÍNCULO profesional y afectivo entre un realizador y una actriz

Banda aparte – Jean-Luc Godard (1964) / Anna Karina
La vergüenza – Ingmar Bergman (1968) / Liv Ullmann
Zelig – Woody Allen (1983) / Mia Farrow

IMPULSO (La comedia sexual de una noche de verano)

Deseo intenso que lleva a hacer una cosa de manera inesperada y sin pensar en las consecuencias. (Larousse Editorial)

“El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones”
Benjamin Disraeli (1804-1881) Político, escritor y aristócrata británico

LA COMEDIA SEXUAL DE UNA NOCHE DE VERANO (A midsummer night’s sex comedy) – 1982

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Director Woody Allen
Guion Woody Allen
Fotografía Gordon Willis
Música Felix Mendelssohn
Producción Orion
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 88m. Color
Reparto Woody Allen, Mia Farrow, Tony Roberts, José Ferrer, Mary Steenburgen, Julie Hagerty, Adam Redfield, Michael Higgins.

«Es un tipo estupendo, y un médico muy bueno. ¡De verdad! Jamás ha perdido a una paciente. Creo que dejó embarazadas a un par de ellas, pero jamás perdió a una»

Ocurrente parodia de la versión bergmaniana de A midsummer night’s dream de William Shakespeare, en la que Woody Allen consiguió vincular el profundo trascendentalismo de su cineasta predilecto a sus particulares y recurrentes obsesiones temáticas, rubricando una reflexión sobre la naturaleza amorosa demasiado singular y temeraria como para encandilar al sector crítico y al público de su país, que la recibieron con total desestima. El intercambio afectivo, erótico y espiritual al que se entregan tres parejas durante un fin de semana, inducidas por la bucólica sensualidad de la campiña, resultó ser un perfecto motivo argumental para conformar un diligente e instructivo cuadro de los anhelos, las fantasías y los reprimidos instintos sexuales que coartan el bienestar de la mayoría de los mortales. Realzado por una valiosa fotografía de Gordon Willis y las adecuadas partituras clásicas de Mendelssohn, significó la primera película que el prolífico guionista, director y actor realizó para la compañía Orion, así como el primer punto de contacto profesional con su futura esposa y musa, Mia Farrow.

Otras películas donde los protagonistas se mueven por sus IMPULSOS sexuales

La edad de oro – Luis Buñuel (1930)
Comida sobre la hierba – Jean Renoir (1959)
Belle epoque – Fernando Trueba (1992)

EXCEPCIÓN (La balada de Cable Hogue)

1. Exclusión de lo que se sale de lo común o normal.
2. Cosa que se aparta de la regla general.
(wordreference.com)

“Nunca olvido una cara, pero con la suya voy a hacer una excepción.”
Groucho Marx (1890-1977) Actor, humorista y escritor estadounidense

LA BALADA DE CABLE HOGUE (The ballad of Cable Hogue) – 1970

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Director Sam Peckinpah
Guion John Crawford y Edmund Penney
Fotografía Lucien Ballard
Música Jerry Goldsmith
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 121m. Color
Reparto Jason Robards, Stella Stevens, David Warner, Strother Martin, R.G. Armstrong, Slim Peckins, L.Q. Jones, Peter Whitney, Gene Evans.

«Es curioso… No importa si has conocido muchas o pocas, ni con cuántas mujeres has estado. Muy de vez en cuando, una de ellas se te mete dentro. Se te mete muy dentro.»

Abandonando momentáneamente la extrema violencia de su anterior western, el soberbia GRUPO SALVAJE (1966), Peckinpah optó por cambiar de registro para abordar el género con un perfil más humano, juguetón e intimista, que, a la postre, depararía una de las obras más hermosas y atípicas de su filmografía. Su argumento, encuadrado en las postrimerías del salvaje Oeste y centrado en la curiosa personalidad de un veterano y sufrido buscador de oro, oscilaba entre su romance con una entrañable prostituta y la esperada venganza contra los que lo traicionaron y abandonaron en pleno desierto, lugar donde montará un abrevadero y una parada para diligencias. Esta nostálgica e irónica fábula moral acerca del triunfo del amor y la bondad sobre la hostilidad e intolerancia del entorno, única incursión en la comedia de su autor, sería guillotinada por los productores en aproximadamente veinte minutos y constituyó un serio descalabro comercial a pesar de su impecable factura, de la que sobresalía la espléndida fotografía de Lucien Ballard y una sensacional actuación de la pareja protagonista.

Otras películas que figuran como una EXCEPCIÓN en la filmografía de su realizador

El día de los tramposos – Joseph L. Mankiewicz (1970) / Western
El unicornio – Louis Malle (1975) / Ciencia-ficción
Todos dicen I love you – Woody Allen (1996) / Musical

INTEMPERANCIA (Al borde del peligro)

1. Falta de templanza o moderación.
2. Incapacidad para cambiar las opiniones o ideas o para ser persuadido.
(Larousse Editorial)

“Inseparable compañera de la injusticia es la intemperancia.”
Fray Luis de León (1527-1591) Poeta, humanista y religioso agustino español

AL BORDE DEL PELIGRO (Where the sidewalks ends) – 1950

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Director Otto Preminger
Guion Ben Hecht
Fotografía Joseph LaShelle
Música Cyril J. Mockridge
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill, Karl Malden, Ruth Donnelly, Robert Simon, Bert Freed, Tom Tully, Craig Stevens, Neville Brand.

«No odia a los malhechores. Le gusta golpearles. Disfruta pegándoles. Le gusta verse en los periódicos como el policía duro que no teme a nada ni a nadie. ¡Su trabajo es atrapar a criminales, no hacer de verdugo!»

Uno de los magistrales policíacos producidos y dirigidos por Otto Preminger entre mediados de los cuarenta y principios de los cincuenta, sin duda una de las páginas más ilustres en la historia del género negro, donde se cuestionaban los angostos límites que separan la inocencia de la culpabilidad, o, lo que es lo mismo, la frontera entre el Bien y el Mal, a partir de la espiral de amoralidad y violencia a la que se ve abocado un detective neoyorquino de intemperantes maneras tras matar por accidente al principal sospechoso de un asesinato. Firmemente asentada en un eficaz guión de Ben Hecht, surgido de la novela Night cry de William L. Stuart, la película sobresale por la consecución de un clima de angustiosa e inquieta destemplanza, así como por la plausible carencia de maniqueísmo con la que el realizador de origen austríaco dibujaba situaciones y personajes, representados por un magnífico reparto con su pareja predilecta al frente: el impertérrito Dana Andrews y la esplendorosa Gene Tierney.

Otros retratos de policías caracterizados por su INTEMPERANCIA

La casa en la sombra – Nicholas Ray (1951)
L.A. Confidential – Curtis Hanson (1997)
No habrá paz para los malvados – Enrique Urbizu (2011)