Estados Unidos

REENCARNACIÓN (Me casé con una bruja)

Creencia consistente en que la esencia individual de las personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias según va muriendo (…) La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en la mayoría de las religiones orientales, como el hinduismo, el budismo y el taoísmo, y también en algunas religiones africanas y tribales de América y Oceanía. En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islamismo). Son prácticamente las únicas que no la contemplan, pero han permanecido bajo la forma de diversas herejías y posturas no oficiales. (Wikipedia)

“Si crees en la reencarnación, no te rías de la fealdad del sapo.”
Roberto Fontanarrosa (1944-2007) Humorista gráfico y escritor argentino

ME CASÉ CON UNA BRUJA (I married a witch) – 1942

married

Director René Clair
Guion Robert Pirosh y Marc Connelly
Fotografía Ted Tetzlaff
Música Roy Webb
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 79m. B/N
Reparto Fredric March, Veronica Lake, Robert Benchley, Susan Hayward, Cecil Kellaway, Elizabeth Patterson, Robert Warwick.
* Richard Wagner – Bridal chorus

«Sería bonito tener labios. Labios para susurrar mentiras. Labios para besar a un hombre y hacerle sufrir. Padre, ¿por qué no puedo tener labios, ni ojos, ni cabellos…?»

Simpática e ingeniosa comedia romántica, basada en la novela The passionate witch de Thorne Smith y producida por el gran Preston Sturges, que constituye la mejor de las cinco películas que René Clair rodó durante la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, es decir, en el país que lo acogió tras una provisoria estancia en el Reino Unido. Aunque en esta etapa hollywoodiense resulta difícil identificar la profusa distinción imaginativa del creador francés, es precisamente en este ingenuo cuento fantástico donde afloran con mayor constancia algunas de las marcas de fábrica que lo encumbraron como uno de los más agudos e irónicos cronistas de lo cotidiano, como su desparpajo para incorporar en su comicidad temas de carácter ilusorio, la inventiva de ciertas soluciones visuales o argumentales (como el portentoso triple prólogo inicial) o su marcada predisposición a confeccionar planos-secuencia. Por otro lado, el film impulsó definitivamente a Veronica Lake como fugaz estrella popular, gracias a su papel de cautivadora reencarnación de una bruja del S. XVII, enamorada del descendiente del hombre que la condenó a la hoguera.

Otras películas donde se trata el tema de la REENCARNACIÓN

Las dos vidas de Audrey Rose – Robert Wise (1977)
Pequeño Buda – Bernardo Bertolucci (1993)
No te mueras sin decirme adónde vas – Eliseo Subiela (1995)

PRESIÓN (El gran cuchillo)

Coacción, imposición o apremio dirigida a una persona o un grupo, sin que implique el uso de la fuerza física. (definicion.de)

“¿Presión? ¿Qué presión? Presión es la que tiene la gente pobre del mundo intentando llevar comida a sus familias. Trabajando desde el amanecer hasta el ocaso sólo para alimentar a sus chicos. En el fútbol no hay presión.”
José Mourinho (1963-) Entrenador de fútbol portugués

EL GRAN CUCHILLO (The big knife) – 1955

knife

Director Robert Aldrich
Guion James Poe
Fotografía Ernest Laszlo
Música Frank DeVol
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 111m. B/N
Reparto Jack Palance, Ida Lupino, Rod Steiger, Wendell Corey, Jean Hagen, Ilka Chase, Shelley Winters, Everett Sloane.

«Todos creen que eres un tipo muy duro. Confunden al personaje con la persona. Pero yo te conozco bien. Eres especial, eres un idealista. Y el problema es que no se puede combinar negocios e idealismo. Son como agua y aceite.»

Inmerso en la época más alentadora de su incómoda y nunca suficientemente valorada carrera como realizador, Robert Aldrich dirigió y produjo esta consistente adaptación de la polémica pieza teatral homónima de Clifford Odetts acerca de la hipocresía, ambición y escasez de ética profesional que fluctuaba en el Hollywood de los años cincuenta. Utilizando como modelos de inspiración a los magnates Louis B. Mayer, Harry Cohn y Jack Warner, según el mismo declaró, y beneficiándose de la solvencia de sus interpretaciones (entre ellas una de las más logradas de Jack Palance, uno de sus intérpretes favoritos), eludió con una rabiosa desnudez descriptiva la viable monotonía de los profusos diálogos que contenía la historia de la asfixiante y coaccionadora presión a la que es sometido un cotizado actor tras negarse a renovar el contrato que le vincula a uno de los principales estudios. Uno de los retratos más lacónicos, arbitrarios y demoledores jamás realizados sobre el mundo del cine, que, a su vez, bien puede ser contemplado como un astuto y solapado alegato antimaccarthista.

Otras películas donde el protagonista está sometido a la insoportable PRESIÓN del entorno

El verdugo – Luis García Berlanga (1963)
El graduado – Mike Nichols (1967)
Un día de furia – Joel Schumacher (1993)

PIJAMA (La octava mujer de Barba Azul)

Prenda de ropa para dormir. Suele estar formado por dos piezas; una parte superior y pantalones, aunque existen también de una sola pieza (…) Los pijamas suelen ser sueltos y diseñados para ser cómodos, empleándose para ello materiales suaves como el algodón, la seda o el satén. Aunque es menos frecuente, también hay pijamas confeccionados a partir de materiales sintéticos como el poliester o la Lycra. (Wikipedia)

“Una mañana me desperté y le disparé a un elefante en pijama. ¿Cómo se metió en mi pijama? Nunca lo sabré.”
Groucho Marx (1890-1977) Actor, humorista y escritor estadounidense

LA OCTAVA MUJER DE BARBA AZUL (Bluebeard’s eighth Wife) – 1938

octava2

Director Ernst Lubitsch
Guion Charles Brackett y Billy Wilder
Fotografía Leo Tover
Música Frederick Hollander y Werner R. Heyman
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 80m. B/N
Reparto Gary Cooper, Claudette Colbert, David Niven, Elizabeth Patterson, Herman Bing, Edward Everett Horton, Warren Hymer, Franklin Pangborn.

«Cuando estaba en el otro mostrador me fijé en usted… Espero que no le importe (…) Verá, me dije a mí misma: si yo tuviera que comprar un pijama a ese hombre, ¿qué le escogería? Y, francamente, si a una persona le van las rayas, es a usted.»

Regocijante adaptación de la homónima pieza teatral de Alfred Savoir La hutième femme de Barbe-Bleu, anteriormente llevada al cine por Sam Wood en 1923, que supuso el último largometraje que Lubitsch dirigió para la Paramount antes de independizarse como productor y el primer encuentro profesional con el incondicional colega que, años más tarde, heredaría su ingenioso y aséptico talante humorístico: Billy Wilder. Ambientada en la Costa Azul francesa, describía la drástica abstinencia carnal a la que era sometido un egocentrista y polígamo multimillonario estadounidense por parte de su última esposa (una aristócrata europea venida a menos) para llevar a cabo una maquiavélica parábola sobre la igualdad de sexos, insuflada por diálogos raudos y mordaces, una admirable exquisitez visual y aquella finura descriptiva propia de su autor, quien, por cierto, prefirió aquí reservar sus famosas sugerencias y elipsis para prodigarse más en situaciones tan estrambóticas como irracionales, encauzadas por la impresionante locuacidad de Claudette Colbert y la solvente sencillez interpretativa de Gary Cooper.

Otras películas donde el protagonista aparece vestido en PIJAMA

La ventana indiscreta – Alfred Hitchcock (1954)
La gata sobre el tejado de zinc – Richard Brooks (1958)
Symbol – Hitoshi Matsumoto (2009)

VACUIDAD (Extraños en el paraíso)

Propiedad de aquello que es vacuo (…) Por lo general, la idea de vacuidad se emplea para calificar a aquel o aquello que no tiene substancia o consistencia. Supongamos que un crítico cinematográfico destaca la vacuidad de una película. El especialista estará refiriéndose a que el filme no tiene un tema central que resulte sólido o profundo sino que, por el contrario, recorre su temática de manera superficial y sin indagar demasiado. (definicion.de)

«Mi orgullo ha sido herido, eso es vacuidad; mi interés es el Dharma, eso es vacuidad; me
siento orgulloso de mi afecto por los animales, eso es vacuidad; mi idea de la cadena,
eso es vacuidad; la compasión de Ananda, hasta eso es vacuidad»
(novela Los vagabundos del Dharma)
Jack Kerouac (1922-1969) Escritor estadounidense

EXTRAÑOS EN EL PARAÍSO (Stranger than paradise) – 1984

stranger

Director Jim Jarmusch
Guion Jim Jarmusch
Fotografía Tom DiCillo
Música John Lurie
Producción Cinesthesia Productions/Grokenberger Film/ZDF
Nacionalidad Estados Unidos/ Alemania
Duración 89m. B/N
Reparto John Lurie, Eszter Balint, Richard Edson, Cecilia Stark, Danny Rosen, Tom DiCillo, Rammellzee, Richard Boes, Rockets Redglare.
* Screamin’ Jay Hawkins – I put a spell on you

«Dios, cuánto me alegro. Gracias por rescatarme. No puedo creer que vayamos a Florida»

Concebida inicialmente como un cortometraje y transformada con posterioridad a largo gracias al firme entusiasmo de Wim Wenders y Paul Bartel, esta película representó la bendición de Jarmusch como uno de los realizadores más singulares y prominentes del cine independiente norteamericano. La desencantada aventura existencial de tres criaturas errantes a través de los EEUU (segmentada en tres distintas localizaciones episódicas: Nueva York, el nuevo mundo, Cleveland, un año después, y Florida, el paraíso) centraba el argumento de esta simple, espontánea y abstrusa exhortación nihilista sobre la vacuidad del tiempo, que aunaba con perspicacia una atmósfera entristecida con un severo y, en ocasiones, chocante sentido del humor. Su sobresaliente textura visual y su sensacional banda sonora, que permutaba composiciones del húngaro Bêla Bartok con el popular blues I put a spell on you de Screamin’ Jay Hawkins, resultaron factores decisivos para que fuese acogido, en su momento, como el súmmum de la modernidad cinematográfica, epíteto, que, visto hoy en día, parece algo exagerado.

Otras películas que logran transmitir una sensación de VACUIDAD existencial

Cleo de 5 a 7 – Agnès Varda (1962)
El último tango en París – Bernardo Bertolucci (1972)
El rayo verde – Eric Rohmer (1986)

VIRILIDAD (Picnic)

La palabra virilidad nos permite referir a aquello que ostenta la calidad de viril, en tanto, el término viril se emplea con frecuencia para dar cuenta del varón o lo vinculado a éste, lo varonil, es decir, todo aquello que posee características propias del varón suele referirse a través de la palabra viril. El pelo corto, el pelo en el pecho, en las piernas y en los brazos, la fuerza y la voz grave, son algunas señales que normalmente se asocian con la virilidad y lo masculino. (definicionabc.com)

“La verdadera virilidad significa una voluntad fuerte guiada por una conciencia delicada.”
Aldous Huxley (1894-1963) Escritor británico

PICNIC (Picnic) – 1955

picnic

Director Joshua Logan
Guion Daniel Taradash
Fotografía James Wong Howe
Música George Duning
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 113m. Color
Reparto William Holden, Kim Novak, Rosalind Russell, Susan Strasberg, Arthur O’Connell, Betty Field, Cliff Robertson, Verna Felton, Reta Shaw.
* Morris Stolof – Moonglow

«Solía sentarse en la cama todas las noches para que yo se las quitara, y me decía: ‘Hijo, el amo de la casa ha de llevar un buen par de botas, porque hay que dar muchas patadas’. Luego añadía: ‘Hijo, en determinados momentos, el único orgullo que experimentarás será el de haber nacido hombre’.»

Adaptación de la famosa pieza teatral homónima de William Inge que perdura como uno de los grandes melodramas norteamericanos de los años cincuenta y, sin temor a equívoco, constituye la mejor película de un realizador que ya había triunfado al dirigir la misma obra en los escenarios de Broadway. El torbellino de frustraciones, resentimientos, envidias y apetitos carnales que provoca la llegada de un antiguo atleta universitario de espíritu indolente a una tranquila localidad de Kansas servía para plasmar un agudo retrato psicológico del hastío y la insatisfacción que determinaba la vida cotidiana estadounidense. William Holden, con su salvaje virilidad marcó una de las más altas cotas del erotismo masculino y protagonizó junto a Kim Novak (destapada aquí como una de las grandes deidades concupiscentes del momento) un baile campestre antológico, con una peculiar bajada de escaleras por parte de ésta que ha entrado en los anales de la sensualidad insinuada. A destacar la magnífica fotografía en Technicolor y Cinemascope, así como un eminente equipo de actores secundarios, entre los que sobresale una soberbia Rosalind Russell.

Otras películas donde el protagonista hace gala de su VIRILIDAD

Un tranvía llamado deseo – Elia Kazan (1951)
Mogambo – John Ford (1953)
Jamón, jamón – Bigas Luna (1992)