Autor: antoniomartingarcia

CHARLATÁN (El fuego y la palabra)

Persona que practica algún tipo de estafa con el fin de conseguir beneficio económico o alguna otra ventaja mediante el engaño o la superchería. Todo charlatán debe tener alguna habilidad especial; la más común es el don de la palabra, mediante la que logra embaucar a su audiencia, por lo general inculta en la temática que el charlatán postula. (Wikipedia)

“Liberar al mundo de toda clase de charlatanes es realmente obra muy digna de ser realizada. Son los tales la plaga única del mundo, y sin ellos dejaría de ser un mundo diabólico, miserable y maldito, comenzando a convertirse en un mundo divino, estancia de un bienestar siempre creciente.”
Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, crítico social y ensayista británico

EL FUEGO Y LA PALABRA (Elmer Gantry) – 1960

elmer

Director Richard Brooks
Guión Richard Brooks
Fotografía John Alton
Música André Previn
Producción United Artists/Gantry Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 146m. Color
Reparto Burt Lancaster, Jean Simmons, Arthur Kennedy, Shirley Jones, Dean Jagger, Patti Page, Ed Andrews, John McIntire, Hugh Marlowe.

«Al hombre le conviene caer de rodillas de vez en cuando. Por eso la gente viene a lugares como éste, porque están asustados, enfermos, porque no tienen dinero o porque tienen demasiado. Antes de una guerra o después. Rezar es la medicina más barata que conozco.»

Establecido ya como productor independiente, Brooks continuó explotando su particular destreza para sacar el jugo a los dramaturgos que mejor supieron reflejar las miserias del denominado ‘american way of life’. En esta ocasión fue la primera mitad de la homónima amarga novela naturalista publicada en 1927 por Sinclair Lewis el referente literario esgrimido para traslucir con extrema aspereza, sagacidad y reprobación el manejo de la religión como método para exprimir el fanatismo y la ingenuidad de las masas, según los turbulentos acontecimientos que ocasiona el ingreso como predicador en una comunidad evangelista ambulante de un vendedor errático y disoluto, dotado de una portentosa capacidad embaucadora. Burt Lancaster alcanzó, por fin, su preciada estatuilla hollywoodiense gracias a la soberbia caracterización de este charlatán sin escrúpulos, mientras que tanto Jean Simmons como Shirley Jones bordaron dos de las mejores interpretaciones de sus respectivas carreras. Cabe subrayar la estridente música de André Prévin, así como la fotografía en Eastmancolor de John Alton.

Otras películas protagonizadas por un CHARLATÁN

El callejón de las almas perdidas – Edmund Goulding
El intruso – Roger Corman (1962)
Glengarry Glen Ross – James Foley (1992)

PROGRESISMO (Todos dicen I love you)

Tendencia al pragmatismo político que abarca ideologías de la centro-izquierda y ciertas posturas de la centro-derecha, formada por doctrinas filosóficas, éticas y económicas que persiguen el progreso integral del individuo en un ambiente de igualdad, libertad y justicia (…) Mientras en todo el mundo los sectores progresistas abanderan nombres ligados a la izquierda política, en Estados Unidos dichos sectores han adoptado el nombre de liberales, nombre que en otros países se relaciona con sectores que en la actualidad no son vistos como progresistas, lo que ocasiona la confusión de mucha gente que piensa que, por la coincidencia de nombres, en Estados Unidos no existiría el progresismo a la usanza de los demás países occidentales. (Wikipedia)
Liberalismo progresista. Ideología política de izquierda que combina nociones de libertad individual con intervención gubernamental para reformar la vida pública. Su premisa básica es que el liberalismo debería incluir justicia social. (ehowenespanol.com)

«El progresismo no es más que un grotesco determinismo eufórico que confía (en contra de las evidencias que nos proporciona la observación empírica) que la vocación natural de la naturaleza humana es ascender por sí misma, ignorando que el hecho más cierto e irrefutable de la historia humana es la Caída, de la que el hombre sólo puede levantarse con Dios y ayuda.»
Juan Manuel de Prada (1970-) Escritor, crítico literario y articulista español.

TODOS DICEN I LOVE YOU (Everyone says I love you) – 1996

todos

Director Woody Allen
Guion Woody Allen
Fotografía Carlo Di Palma
Música Dick Hyman
Producción Sweetland Films/Miramax
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 101m. Color
Reparto Woody Allen, Alan Alda, Goldie Hawn, Julia Roberts, Tim Roth, Drew Barrymore, Edward Norton, Natalie Portman, Lukas Haas.
* The Helen Miles Singers – Everyone says I love you

«Yo nunca creí en Dios (…) No, nunca. Ni siquiera de niño. Siempre pensaba: ‘Aunque exista, ha hecho tan mal las cosas que no entiendo como la gente no se une para presentar una demanda conjunta contra él’.»

Woody Allen aparcó por el momento sus recurrentes obsesiones temáticas con el propósito de rendir un experimental homenaje al musical romántico hollywoodiense y, al mismo tiempo, regenerar los tópicos de un género lamentablemente postrado en los dictados de la obsolescencia. Las tres ciudades predilectas del cineasta, Nueva York, Venecia y París, sirvieron de lujosos enclaves para acomodar los altibajos sentimentales de un extravagante y heterogéneo muestrario del norteamericano de clase alta, liberal y progresista, y, a través de éste, preceptuar una dinámica compilación de números musicales de los años 30 y 40, orquestados por Dick Hyman, anárquicamente coreografiados por Gabrielle Daniele e interpretados por un conjunto de actores absolutamente entregados, de los cuales únicamente Drew Barrymore tuvo que ser doblada. El resultado fue una jovial alegoría a la volubilidad del amor, de una imprudencia conceptual encantadora y una viveza compositiva inverosímil, colmada de diálogos perspicaces, descabellados e hilarantes o referencias cómicas tan logradas como el sentido tributo a Groucho Marx que depara su desenlace.

Otras películas donde se palpa el LIBERALISMO PROGRESISTA

Adivina quién viene esta noche – Stanley Kramer (1967)
La noche deseada – Otto Preminger (1967)
Julia – Fred Zinnemann (1977)

SACRISTÁN (Yo confieso)

Persona (laica o religiosa) que asiste al sacerdote en las labores de cuidado y limpieza de la iglesia, la sacristía y de los objetos sagrados que contienen. Es además el encargado de preparar todo lo necesario para la celebración de la misa. (Wikipedia)

«La beata que no ha tenido amores con sacristán no sabe lo que es canela, anís, chocolate con flan.» (canción El sacristán)
Violeta Parra (1967-) Cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena

YO CONFIESO (I confess) – 1953

confess

Director Alfred Hitchcock
Guion George Tabori y William Archibald
Fotografía Robert Burks
Música Dimitri Tiomkin
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 93m. B/N
Reparto Montgomery Clift, Anne Baxter, Karl Malden, Brian Aherne, O.E. Hasse, Roger Dann, Dolly Haas, Charles André, Judson Pratt.

«No se piensa en las otras personas. Sólo se piensa en uno mismo… y en quien amamos.»

Una modesta pieza teatral de Paul Anthelme titulada Nous deux consciences inspiró este fascinante ejercicio de suspense, incluido habitualmente entre las obras menos reconocidas de su realizador, quien, por cierto, nunca se sintió demasiado satisfecho con ella, entre otras razones, por carecer del sentido de la ironía con el que habitualmente acostumbraba a aderezar sus películas. De todos modos, Hitchcock enriqueció por medio de connotaciones morales y religiosas su obsesión por el tema de la transferencia de culpabilidad al tratar con tremendo dramatismo el dilema interior que fustiga a un sacerdote de Québec, cuyo deber profesional le impide delatar al sacristán de su parroquia como asesino de un crimen admitido en secreto de confesión a pesar de que las sospechas sobre el mismo empiezan a recaer sobre su propia persona. Si bien el maestro del suspense no estuvo en principio de acuerdo con la designación de la pareja protagonista, éstos ofrecieron una labor inestimable; sobre todo Monty Clift, quien supo plasmar con absoluto empaque el sentido de la dignidad y rectitud de su personaje.

Otras películas donde entre sus protagonistas aparece un SACRISTÁN

El milagro del sacristán – José María Elorrieta (1954)
Los comulgantes – Ingmar Bergman (1963)
El crimen del padre Amaro – Carlos Carrera (2002)

ENTORNO (Corrupción- 1280 almas)

Aquel lugar donde los individuos se desarrollan en determinadas condiciones de vida, trabajo, nivel de ingresos, nivel educativo y está determinado o relacionado a los grupos a los que pertenece. El entorno social de un individuo, también es llamado contexto social o ambiente social, es la cultura en la que el individuo fue educado y vive, y abarca a las personas e instituciones con las que el individuo interactúa en forma regular. (Wikipedia)

“El hombre que no tiene vida interior es esclavo de su entorno.”
Henri-Frédéric Amiel (1821-1881) Filósofo, moralista y escritor suizo

CORRUPCIÓN- 1280 ALMAS (Coup de torchon) – 1981

coup

Director Bertrand Tavernier
Guion Bertrand Tavernier y Jean Aurenche
Fotografía Pierre-William Glenn
Música Philippe Sarde
Producción Films A2/Les Films de la Tour/Little Bear
Nacionalidad Francia
Duración 128m. Color
Reparto Philippe Noiret, Isabelle Huppert, Jean-Pierre Marielle, Eddy Mitchell, Guy Marchant, Stéphane Audran, Jean Champion, Irène Skobline.

«He lidiado con tipos peores que esos chulos. ¿Y dónde pensáis que están ahora? ¿En la cárcel? Cuando entiendas que un ataúd le cuesta menos al Estado que un hombre en una celda, habrás dado un gran paso.»

En una de las actuaciones más recordadas de su formidable carrera, Philippe Noiret encarnaba a un timorato y en apariencia bobalicón agente de policía, que, en vistas de la inaguantable humillación a la que está siendo sometido por todos los que le rodean, opta por acometer una operación catártica de un resultado tan descarnado como liberador. Chocante trasposición de la novela negra Pop. 1280 de Jim Thompson al contexto del África colonial francesa de 1938, concretamente a la aldea senegalesa de Bourkassa-Oubangui, en el que el vil resentimiento y la escasez de escrúpulos que caracterizan las estrambóticas relaciones entre sus distintas criaturas contrastaba enormemente con el tono sarcástico, distanciador y congruentemente realista de su realización. Exenta de toda coartada moral y especialmente interesada en la psicología de sus personajes, esta parábola sobre la severa e implacable influencia del entorno en el comportamiento humano gozaba con el privilegio de confrontar a dos espléndidas actrices galas de distintas generaciones: Stéphane Audran, en el papel de la egoísta esposa del protagonista, e Isabelle Huppert, en la piel de su sensual amante.

Otras películas donde el protagonista está severamente marcado por la hostilidad de su ENTORNO SOCIAL

El hombre del brazo de oro – Otto Preminger (1955)
El quimérico inquilino – Roman Polanski (1976)
La caza – Thomas Vinterberg (2012)

COARTADA (La dama desconocida)

Prueba que presenta un acusado para demostrar que no se encontraba en el lugar del delito a la hora en que sucedió. (Larousse Editorial)

«Decías que nunca te comprometerías con el misterioso vagabundo, pero ahora te das cuenta que no vende ninguna coartada, mientras miras fijamente el vacío de sus ojos y le dices, ¿quieres hacer un trato?» (canción Like a rolling stone)
Bob Dylan (1941-) Músico, cantante y poeta estadounidense

LA DAMA DESCONOCIDA (Phantom lady) – 1944

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Director Robert Siodmak
Guion Bernard C. Schoenfeld
Fotografía Woody Bredell
Música Hans J. Salter
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 87M. B/N
Reparto Ella Raines, Franchot Tone, Alan Curtis, Thomas Gómez, Fay Helm, Regis Toomey, Aurora Miranda, Andrew Tombes, Milburn Stone.

«¡Oh, qué interesante pueden ser un par de manos! Pueden extraer melodía de un teclado de piano. Pueden moldear la belleza de un trozo de arcilla. Pueden devolver la vida a un niño moribundo. Sí, un par de manos pueden hacer un bien inconcebible, pero también pueden hacer un mal terrible. Pueden destruir, azotar, torturar e incluso matar…»

Las peripecias de una atractiva secretaria neoyorquina para poder demostrar la coartada de su amado jefe, injustamente acusado del asesinato de su esposa, conformaron la base argumental sobre la que se edificaba esta firme intriga criminal, novelada por el especialista Cornel Woolrich bajo el pseudónimo de William Irish. En la primera de las decisivas aportaciones que hizo al cine negro americano de los cuarenta, Robert Siodmak ofreció un completo muestrario de las distintivas marcas de fábrica que caracterizaron su infravalorado estilismo: un aplicado interés en profundizar en la psicología de los personajes, una atmosférica puesta en escena deudora de sus orígenes expresionistas (con meticulosas angulaciones y abundancia de sombras y claroscuros) y una extraordinaria capacidad para crear ambientes asfixiantes y perturbadores, habituados a bordear los límites de la locura, como por ejemplo la fascinadora secuencia de la jam-session. Su óptima acogida propició una versión radiofónica a cargo del mismísimo Cecil B. De Mille, protagonizada también por la estupenda y no muy prolífica Ella Raines.

Otras películas sobre las dificultades en demostrar una COARTADA

En un lugar solitario – Nicholas Ray (1950)
Las diabólicas – Henri Georges Clouzot (1955)
Testigo de cargo – Alfred Hitchcock (1957)