Intriga

FINAL (Sospechosos habituales)

El final es el término, remate o conclusión de algo (…) es un elemento clave en el éxito de una obra, y su concepción presenta diversos desafíos a los escritores (…) La decepción y los finales suelen estar muy ligados, especialmente en el arte de consumo masivo (…) Cuando nos atrapa un libro, una película o una obra de teatro, entablamos con los personajes lazos que trascienden el tiempo y el espacio, llegamos a sentir que los conocemos de toda la vida y nos involucramos con sus historias como si se tratara de la nuestra. Por esta razón, no solemos tolerar finales que no cumplan con nuestras expectativas, a menos que las superen. (definicion.de)

“Tener un final feliz depende, por supuesto, de dónde quieras que acabe tu historia”
Orson Welles (1915-1985) Actor, guionista, director y productor de cine estadounidense

SOSPECHOSOS HABITUALES (The usual suspects) – 1995

usual

Director Bryan Singer
Guion Christopher McQuarrie
Fotografía Newton Thomas Sigel
Música John Ottman
Producción Polygram/Spelling Films/Bad Harry Prod./Blue Parrot/Rosco Film
Nacionalidad Estados Unidos/ Alemania
Duración 106m. Color
Reparto Gabriel Byrne, Kevin Spacey, Kevin Pollack, Benicio Del Toro, Chazz Palminteri, Pete Postlethwaite, Dan Hedaya, Stephen Baldwin.

«El mejor truco realizado por el diablo fue convencer al mundo de que no existía»

Uno de los deleites más sustanciales que nos deparó el cine independiente norteamericano de los noventa, donde se zarandeaban los fundamentos del tradicional thriller policíaco a partir de un alambicado, enigmático e ingenioso guión construido a base de dilatados flashbacks, cuya sorpresiva e implacable resolución pasaba por desvelar la verdadera identidad del legendario y temible Keyzer Sozé sin que la sombra del engaño aterrizara para malgastar ni un solo ápice de su incuestionable encanto. La investigación del incendio de un buque amarrado en el muelle californiano de San Pedro, donde han fallecido veintisiete personas y en el que parece estar implicado el mencionado criminal, actuaba como núcleo temático de una película sobria, arrebatadora y milimétricamente calculada, que supo jugar a la perfección sus bazas para convertirse en una pieza de culto de forma casi instantánea. Más allá de su complejo tejido argumental, cabe resaltar la impetuosidad descriptiva de Bryan Singer y las estupendas caracterizaciones de un reparto eminentemente masculino, del que sobresalen la versatilidad de Gabriel Byrne y el tremendo carisma de Kevin Spacey.

Otros FINALES de película antológicos

Cara de ángel – Otto Preminger (1952)
El planeta de los simios – Franklin J. Schaffner (1968)
Seven – David Fincher (1995)

FATALIDAD (El cartero siempre llama dos veces)

1. Cualidad de lo que resulta fatal.
2. Destino en cuanto es la causa de desgracias.
3. Suceso o circunstancia desgraciados.
(Larousse Editorial)

“Ya se trate de ciencia o historia, es preciso desconfiar de la ignorancia que se encierra bajo el término «fatalidad»”
Gustave LeBon (1841-1931) Psicólogo social francés

EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES (The postman always rings twice) – 1946

postman

Director Tay Garnett
Guion Niven Busch y Harry Ruskin
Fotografía Sidney Wagner
Música George Bassman
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 113m. B/N
Reparto John Garfield, Lana Turner, Cecil Kellaway, Hume Cronyn, Leon Ames, Jeff York, Audrey Totter, Alan Reed, Cameron Grant.

«Aunque estuviera aquí no podríamos cogerlo, a menos que quisiéramos pasar la noche en la cárcel. Robarle la esposa a un hombre, eso no es nada, pero robarle su coche, eso es hurto»

Emblemático clásico del cine negro y, sin duda, la mejor adaptación cinematográfica de la novela homónima de James M. Cain, que cuatro años antes ya había sido objeto de una esencial versión apócrifa a cargo de Luchino Visconti y cuyo título queda irremisiblemente asociado al sugestivo aunque algo pretencioso reajuste de signo erótico formalizado por Bob Rafelson en 1981, con guion de David Mamet y protagonismo de la carismática pareja Nicholson/Lange. A través de un amplio flashback, Tay Garnett describía la aciaga pasión fratricida que establece un solitario trotamundos con la atractiva e insatisfecha esposa del propietario de un bar de carretera californiano en el desarraigado ambiente de amoralidad que reinaba en el país tras el descalabro provocado por la Gran Depresión. El inevitable arbitraje aleccionador de la censura no eclipsó la inhóspita causticidad que disemina este paradigma acerca de la inexorable fatalidad del destino, protagonizado por una turbadora Lana Turner (imposible resulta sustraerse a su primera aparición vestida de blanco con un seductor pantalón corto) y un magistral John Garfield.

Otras películas sobre la FATALIDAD

Sólo se vive una vez – Fritz Lang (1937)
El abrazo de la muerte – Robert Siodmak (1949)
Orfeo negro – Marcel Camus (1959)

ARDOR (Fuego en el cuerpo)

1. Calor muy intenso.
2. Sensación de calor vivo en una parte del cuerpo.
3. Sentimiento muy fuerte, apasionado o entusiasta.
(Larousse Editorial)

“Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas”
Horacio Quiroga (1878-1937) Cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo

FUEGO EN EL CUERPO (Body heat) – 1981

body

Director Lawrence Kasdan
Guion Lawrence Kasdan
Fotografía Richard H. Kline
Música John Barry
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 113m. Color
Reparto William Hurt, Kathleen Turner, Richard Crenna, Ted Danson, J.A. Preston, Mickey Rourke, Kim Zimmer, Jane Hallaren, Laura Saunders.

«Tú tienes la culpa. Me has hecho insaciable. Nunca lo había deseado tanto»

Una vez demostrada su solvencia como guionista, Lawrence Kasdan emprendió su carrera como realizador con esta estimulante aproximación a los patrones temáticos del tradicional cine negro americano. El argumento, excesivamente parecido a algunas célebres novelas de James M. Cain, convertidas en grandes clásicos de los cuarenta, narraba como en una sofocante zona de Florida un abogado oportunista cae en las deletéreas garras de una ardiente ‘femme fatale’, y, tras vivir juntos una apasionada e intensa relación, decide colaborar con ella para asesinar a su marido. El cineasta de Miami acomodaría la historia en una brillante puesta en escena, dotándola de una atmósfera enrarecida e imprimiendo al relato una persuasiva e incendiaria carga erótica, a la postre, fundamental de cara a su posterior e inesperado éxito comercial. Tupida crónica de ávidas traiciones y perdición, aderezada con unas dosis de arrollador feminismo, poseía una envolvente música de John Barry y sacaba el máximo partido a una electrizante pareja protagonista, formada por un convincente William Hurt y una debutante tan sensual como explosiva, Kathleen Turner.

Otras películas cuyo visionado provoca una sensación de ARDOR

Duelo al sol – King Vidor (1946)
La noche de la iguana – John Huston (1964)
La ley del deseo – Pedro Almodóvar (1987)

TREN (Alarma en el expreso)

Serie de vagones o coches, conectados a una locomotora o autopropulsados que generalmente circulan sobre carriles permanentes para el transporte de mercancías o pasajeros de un lugar a otro (…) es sin duda alguna, una de las formas de transporte, más importantes, significativas, y vitales, debido al impacto que ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, desde su más primitiva e inicial versión en los tiempos de su invención, hasta la revolución industrial, ayudando así a poder transportar multitudes de personas, materias, y productos de manera práctica, segura, y eficiente. (Wikipedia)

“El único modo de estar seguro de coger un tren es perder el anterior”
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor británico

ALARMA EN EL EXPRESO (The lady vanishes) – 1938

lady

Director Alfred Hitchcock
Guion Sidney Gilliat y Frank Launder
Fotografía Jack Cox
Música Louis Levy
Producción Gainsborough
Nacionalidad Reino Unido
Duración 97m. B/N
Reparto Margaret Lockwood, Michael Redgrave, Paul Lukas, Cecil Parker, Basil Radford, Dame May Whitty, Naunton Wayne, Linden Travers.

“Hasta la más simple confusión puede causar graves efectos en la mente de una persona”

Uno de los mejores largometrajes de la etapa británica de su autor, basado en la novela de espionaje The wheel spins de Ethel Lina White, en el que ya se podía vislumbrar una más que poderosa personalidad estilística y creativa, caracterizada por su innata capacidad para crear suspense, un sarcástico sentido del humor y una ineludible delectación por las falsas apariencias. Todos estos elementos hitchcockianos, posteriormente perfeccionados en su periplo americano, fueron fusionados con armonía y concisión en este valiosísima intriga ferroviaria, rodada en apenas cinco semanas en el apretado estudio londinense de Islington, cuya acción se dividía en un breve fragmento en clave de comedia con algún rasgo inquietante que servía para presentar a los protagonistas y, una segunda parte, ambientada ya en el interior del tren, en la que a raíz de la desaparición de una anciana institutriz prosperaba una elaborada intriga dramática, sabiamente adornada con apuntes cómicos y dominada por una continua tirantez entre los viajeros, de la que incluso emergían cierto balbuceos sobre los umbríos albures del nazismo.

Otras películas ambientadas en un TREN

El expreso de Shanghai – Josef Von Sternberg (1932)
Asesinato en el Orient Express – Sidney Lumet (1974)
Europa – Lars Von Trier (1991)

CONFIDENCIALIDAD (El dilema)

Propiedad de la información, por la que se garantiza que está accesible únicamente a personal autorizado a acceder a dicha información (…) también se refiere a un principio ético asociado con varias profesiones (por ejemplo, medicina, derecho, religión, psicología profesional, y el periodismo); en este caso, se habla de secreto profesional. En ética, y (en algunos lugares) en Derecho, concretamente en juicios y otras formas de resolución de conflictos legales, tales como la mediación, algunos tipos de comunicación entre una persona y uno de estos profesionales son «privilegiados» y no pueden ser discutidos o divulgados a terceros. En las jurisdicciones en que la ley prevé la confidencialidad, por lo general hay sanciones por su violación. (Wikipedia)

“Tu propia mente es un recinto privado y confidencial, es donde nada dañino puede entrar a menos que tú concedas el permiso”
Ralph Waldo Emerson (1802-1882) Escritor, poeta y filósofo estadounidense

EL DILEMA (The insider) – 1999

dilema

Director Michael Mann
Guion Michael Mann y Eric Roth
Fotografía Dante Spinotti
Música Pieter Bourke y Lisa Gerrard
Producción Touchstone Pictures/Blue Lion Entertainment/Forward Pass/Kaitz Prod./Spyglass/Mann-Roth
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 157m. Color
Reparto Al Pacino, Russell Crowe, Christopher Plummer, Diane Venora, Lindsay Crouse, Philip Baker Hall, Debi Mazar, Stephen Tobolowsky.

«No creo que se pueda mantener la integridad de una empresa sin contratos de confidencialidad»

Intensa versión cinematográfica de un artículo periodístico publicado en la revista Vanity Fair bajo el título The man who knew too much de Marie Brenner, donde se pormenorizaban los entresijos que colmaron la odisea verídica de Jeffrey Wigand: un atribulado científico despedido de una importante firma tabaquera que vulneró una cláusula de confidencialidad de su contrato que le impedía revelar la manipulación que adulteraba la nicotina para incrementar su propiedad adictiva. Sin pretender exhumar las consecuencias nocivas del producto en cuestión, Michael Mann transformó en imágenes un minucioso guion que abordaba dos reflexiones morales con lucidez, desencanto y un evidente espíritu progresista: por un lado, denunciaba la corrupción latente en los sistemas corporativos, y, por otro, infería sobre los engañosos intereses económicos que coartan la libertad expresiva de los medios de comunicación. El realizador, favorecido por la férrea iluminación de Dante Spinotti, insufló a la cinta de su hábil virtuosismo estilista y coordinó un jugoso duelo interpretativo entre Russell Crowe y Al Pacino.

Otras películas sobre la CONFIDENCIALIDAD

Plenty – Fred Schepisi (1985)
El caso Farewell – Christian Carion (2009)
Erreur de la banque en votre faveur – M.Munz y G.Bitton