Michael Mann

CONFIDENCIALIDAD (El dilema)

Propiedad de la información, por la que se garantiza que está accesible únicamente a personal autorizado a acceder a dicha información (…) también se refiere a un principio ético asociado con varias profesiones (por ejemplo, medicina, derecho, religión, psicología profesional, y el periodismo); en este caso, se habla de secreto profesional. En ética, y (en algunos lugares) en Derecho, concretamente en juicios y otras formas de resolución de conflictos legales, tales como la mediación, algunos tipos de comunicación entre una persona y uno de estos profesionales son «privilegiados» y no pueden ser discutidos o divulgados a terceros. En las jurisdicciones en que la ley prevé la confidencialidad, por lo general hay sanciones por su violación. (Wikipedia)

“Tu propia mente es un recinto privado y confidencial, es donde nada dañino puede entrar a menos que tú concedas el permiso”
Ralph Waldo Emerson (1802-1882) Escritor, poeta y filósofo estadounidense

EL DILEMA (The insider) – 1999

dilema

Director Michael Mann
Guion Michael Mann y Eric Roth
Fotografía Dante Spinotti
Música Pieter Bourke y Lisa Gerrard
Producción Touchstone Pictures/Blue Lion Entertainment/Forward Pass/Kaitz Prod./Spyglass/Mann-Roth
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 157m. Color
Reparto Al Pacino, Russell Crowe, Christopher Plummer, Diane Venora, Lindsay Crouse, Philip Baker Hall, Debi Mazar, Stephen Tobolowsky.

«No creo que se pueda mantener la integridad de una empresa sin contratos de confidencialidad»

Intensa versión cinematográfica de un artículo periodístico publicado en la revista Vanity Fair bajo el título The man who knew too much de Marie Brenner, donde se pormenorizaban los entresijos que colmaron la odisea verídica de Jeffrey Wigand: un atribulado científico despedido de una importante firma tabaquera que vulneró una cláusula de confidencialidad de su contrato que le impedía revelar la manipulación que adulteraba la nicotina para incrementar su propiedad adictiva. Sin pretender exhumar las consecuencias nocivas del producto en cuestión, Michael Mann transformó en imágenes un minucioso guion que abordaba dos reflexiones morales con lucidez, desencanto y un evidente espíritu progresista: por un lado, denunciaba la corrupción latente en los sistemas corporativos, y, por otro, infería sobre los engañosos intereses económicos que coartan la libertad expresiva de los medios de comunicación. El realizador, favorecido por la férrea iluminación de Dante Spinotti, insufló a la cinta de su hábil virtuosismo estilista y coordinó un jugoso duelo interpretativo entre Russell Crowe y Al Pacino.

Otras películas sobre la CONFIDENCIALIDAD

Plenty – Fred Schepisi (1985)
El caso Farewell – Christian Carion (2009)
Erreur de la banque en votre faveur – M.Munz y G.Bitton

DECEPCIÓN (Enemigos públicos)

Frustración que se da al desengañarse de lo que no satisface nuestras expectativas. (2005 Espasa-Calpe)

“Los deseos conducen a la permanente preocupación y decepción, ya que todo lo que se desea de este mundo es miserable y corrupto”
Marco Aurelio (121-180) Emperador y filósofo romano

ENEMIGOS PÚBLICOS (Public enemies) – 2009

Director Michael Mann
Guion Michael Mann y Ronnan Bennett
Fotografía Dante Spinotti
Música Elliott Goldenthal
Producción Universal/Relativity Media/Forward Pass/Misher Films/Tribeca Productions/Appian Way
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 140m. Color
Reparto Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, David Wenham, Stephen Dorff, Rory Cochrane, Giovanni Ribisi, Billy Crudup, Lily Taylor.
* Otis Taylor – Ten million slaves

«A ellos sólo les importa de dónde viene la gente, y lo realmente importante es a dónde vas»

Nadie más apropiado que Michael Mann, indómito renovador del thriller policíaco, parecía disponer el redil hollywoodiense para retomar el férreo acoso al que fue sometido el legendario atracador de bancos John Dillinger por parte del FBI en el mafioso Chicago de 1934, según la novela periodística de Bryan Burrough Public enemies: America’s greatest crime wave and the birth of the FBI, 1933-34. Lamentablemente, no todo salió a pedir de boca en esta precipitada tentativa de adecuar el clásico cine de gangsters a las nuevas tecnologías, en su esforzada voluntad por aproximarse con intimismo a la figura del carismático delincuente y asistir a la repercusión mediática de sus fechorías, pues si bien es cierto que la película consigue extasiar por su vertiginosa y movediza utilización de la cámara digital, y, por momentos, cautiva con su substanciosa dialéctica, no es menos evidente que su cómputo global queda lastrado por un desarrollo plano de los personajes (especialmente el agente Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale) que desluce su intensidad dramática e imposibilita la identificación con sus avatares.

Otras películas que pese a sus virtudes generan un ostensible poso de DECEPCIÓN

Convoy – Sam Peckinpah (1978)
Pasión – Jean-Luc Godard (1982)
Anticristo – Lars Von Trier (2009)