Drama psicológico

LAVABO (El último)

1. Pila fija, de porcelana o de cerámica, con uno o más grifos y un desagüe, que suele estar en el cuarto de baño y se usa sobre todo para lavarse las manos, la cara y los dientes.
2. Habitación destinada al aseo personal, en la que, además de esta pila, suele haber un váter, una ducha y un bidé.
3. En un establecimiento público, lugar donde se encuentran el váter y la pila para lavarse las manos.
(Larousse Editorial)

«Hay que acabar el repugnante ritmo cinematográfico actual, esta convencional y enojosa retórica del movimiento de la cámara. ¿Cómo creer en el más banal de los melodramas cuando la cámara sigue al asesino por todas partes en travelling, hasta el lavabo donde va a lavarse la sangre que mancha sus manos?»
Salvador Dalí (1904-1989) Pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español

EL ÚLTIMO (Der letzte mann) – 1924

ultimo

Director F.W. Murnau
Guion Carl Mayer
Fotografía Karl Freund y Robert Baberske
Música Giuseppe Becce
Producción UFA
Nacionalidad Alemania
Duración 88m. B/N
Reparto Emil Jannings, Maly Delschaft, Max Hiller, Hans Unterkirchen, Hermann Vallentin, Emilie Kurtz, Georg John, Olaf Storm, Emmy Wida.

«Aquí debería terminar realmente nuestra historia, ya que en la vida real el triste anciano tendría poco que esperar más que la muerte»

A partir de un brillante guion de Carl Mayer, Murnau confeccionó este sórdido e imperecedero drama social en torno a los lacerantes pormenores de la vejez y la ruindad de la tiranía capitalista, que constituye una de las grandes obras maestras de la producción muda europea. La cruel y afrentosa desconsideración laboral sufrida por el portero de un suntuoso hotel berlinés tras verse relegado por su avanzada edad al cuidado de los lavabos de caballeros, conformaba el argumento de un film verdaderamente relevante de cara al desarrollo de la cinematografía alemana por delimitar la transición del expresionismo, representado en su tratamiento plástico y en su sabia utilización de luces y sombras, al realismo social, patente en sus acentuados contrastes ambientales y en una asombrosa movilidad de la cámara; procedimiento (fruto de la estrecha colaboración entre el genial realizador y el operador Karl Freund) que contribuyó a hacer innecesaria la utilización de intertítulos explicativos (salvo en el dudoso epílogo impuesto por la censura) y supuso una decisiva renovación en el lenguaje cinematográfico de la época. Por supuesto, cabe destacar el prodigioso alarde de facultades interpretativas del gran Emil Jannings.

Otras películas con alguna destacada escena en un LAVABO

El guateque – Blake Edwards (1968)
Yo, Cristina F. – Uli Edel (1981)
Trainspotting – Danny Boyle (1996)

RENUNCIA (Stella Dallas)

Abandono voluntario de algo que se posee o a lo que se tiene derecho. (Espasa-Calpe)

“El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.”
León Tolstói (1828-1910) Novelista ruso

STELLA DALLAS (Stella Dallas) – 1937

stella

Director King Vidor
Guion Victor Heerman y Sarah Y. Mason
Fotografía Rudolph Maté
Música Alfred Newman
Producción Samuel Goldwyn/United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 105m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, John Boles, Anne Shirley, Alan Hale, Tim Holt, Barbara O’Neil, Marjorie Main, George Walcott, Ann Shoemaker.

«¿Adaptarme? ¿Renunciar a algunas cosas? ¿Qué he estado haciendo desde que te conocí? Eso también me está cansando. ¿Qué tal si tú te adaptaras un poco también? No te veo renunciando a nada.»

El espléndido melodramón homónimo de Oliver Higgins Prouty en torno a una mujer de humilde condición que sacrifica la relación con su hija para que ésta pueda ser aceptada en un grado social superior ha redundado en lo cinematográfico en dos óptimas versiones producidas por Samuel Goldwyn. Si la versión silente Y SUPO SER MADRE (1925), dirigida por Henry King e interpretada por Belle Bennett y Ronald Colman, supo plasmar la enjundia del desmesurado material literario cosechando un gran éxito de taquilla, esta sublime adaptación de King Vidor se me antoja incluso superior, pese a ser esbozada descaradamente como vehículo para el lucimiento interpretativo de una soberbia Barbara Stanwyck, debido a la capacidad del realizador para dominar por medio de un tono contenidamente emotivo el poderoso matiz folletinesco del relato, tal y como puede observarse en la desoladora intensidad dramática de su epílogo (donde las gotas de lluvia se entremezclan con las lágrimas de la protagonista) o una exquisita factura visual condicionada por la sublime fotografía de Rudolph Maté.

Otras películas sobre una situación de RENUNCIA

Casablanca – Michael Curtiz (1942)
¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)
La vida íntima de Julia Norris – Mitchell Leisen (1946)

EXABRUPTO (¿Quién teme a Virginia Woolf?)

Término que se utiliza para designar a todas aquellas expresiones o formas del lenguaje que se consideran exageradas, insolentes y maleducadas no sólo en cuanto al contenido (por ejemplo, a través del uso de malas palabras) si no también en el modo en que se comunica el contenido (por ejemplo, a través de gritos, exclamaciones, violencia verbal, etc.). Usualmente el exabrupto es considerado una agresión, aunque puede ser más común e incluso tolerado en ciertos ámbitos mientras que en otros será vistos como un desaire muy importante y serio. (definicionabc.com)

«Necesitamos exabruptos que expresen los ojos reventados de hambre, los dolores infinitos, los aullidos. Que exploten toda la impostura y de esos escombros el lenguaje nuevo. La belleza de los restos, poesía de los escombros. A la hoguera con los lenguajes viejos, olor a trampa, a impudicia, a corrupción por todos los rincones.»
Eduardo Pavlovsky (1933-) Psicoanalista, actor y dramaturgo argentino

¿QUIÉN TEME A VIRGINIA WOOLF? – Who’s afraid of Virginia Woolf? – 1966

woolf

Director Mike Nichols
Guión Ernest Lehman
Fotografía Haskell Wexler
Música Alex North
Producción Chenault Productions/Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 131m. B/N
Reparto Elizabeth Taylor, Richard Burton, George Segal, Sandy Dennis, Frank Flanagan.

«Así que aquí estoy, pegada a este desastre. A este pantano del Departamento de Historia, que se casó con la hija del decano… De quién se esperaba que fuera alguien, ¡no un don nadie! Una condenada y complaciente polilla que no es capaz de hacerse alguien. ¡Que le faltan agallas para ser el orgullo de alguien!»

Hasta entonces juzgada como cinematograficamente inaccesible por la escabrosidad de su temática y la áspera franqueza de sus diálogos, la homónima obra teatral de Edward Albee sirvió para oficializar el efervescente debut como realizador del paulatinamente disipado Mike Nichols. En lugar de encubrir el origen escénico del argumento, el director de origen berlinés acrecentó la aparatosidad dramática del mismo subordinando su labor al exuberante vedetismo de la pareja protagonista, que dejaba entrever la turbulenta situación marital por la que atravesaban en la vida real dando vida a unos amargados consortes burgueses (un alcoholizado profesor de Historia y la dominante hija del director de la Universidad de Nueva Inglaterra donde ejerce) que aprovechan la visita de otro joven matrimonio para evacuar sus frustrantes y rencorosas miserias a través de una oleada de insultos, desaires, amenazas, humillaciones y furibundos exabruptos etílicos. Un largometraje colérico, asfixiante y claustrofóbico, estupendamente fotografiado en blanco y negro, que formulaba un desabrido y penetrante análisis sobre las difíciles relaciones conyugales.

Otras películas con predisposición al EXABRUPTO

El desencanto – Jaime Chávarri (1976)
Éxito a cualquier precio – James Foley (1992)
Malditos bastardos – Quentin Tarantino (2009)

SUICIDIO (El sabor de las cerezas)

Acto por el que una persona, deliberadamente, se provoca la muerte. Por lo general es consecuencia de desesperación, derivada o atribuible a una enfermedad mental, como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad, el alcoholismo o abuso de sustancias. A menudo influyen en él diversos factores estresantes como dificultades financieras o problemas en las relaciones interpersonales. Entre las medidas empleadas para prevenirlo se encuentran: limitar el acceso a los métodos, como armas de fuego y venenos, el tratamiento de la enfermedad mental subyacente o del abuso de sustancias y la mejora de las condiciones financieras. (Wikipedia)

“El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece.”
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán

EL SABOR DE LAS CEREZAS (Ta’m e guilass) – 1997

sabor3

Director Abbas Kiarostami
Guion Abbas Kiarostami
Fotografía Hamayon Payvar
Producción Abbas Kiarostami Productions/CiBy 2000
Nacionalidad Irán
Duración 98m. Color
Reparto Homayon Ershadi, Abdolrahman Bagheri, Safar Ali Moradi, Mir Hossein Noori, Afshin Korshid Bakhtiari.

«La vida es como un tren que se mueve siempre hacia adelante hasta que alcanza el final de su recorrido, el fin. Por supuesto, la muerte es una solución, pero no la primera…»

Consumando un proyecto de más de ocho años de antigüedad, a los que se sumaron otros dos empleados en su gestación, Kiarostami volvía a destapar el tarro de su fascinante y sutil esencia fílmica para tutear con gran sensibilidad y sin ningún amaneramiento un tema considerado tabú en su país natal: el suicidio. A través del misterioso itinerario por las polvorientas colinas de Teherán que un hombre flemático y desesperado recorre con la obsesiva esperanza de que alguien le ayude a culminar su insensata determinación, el reputado cineasta trazaba un humilde y perspicaz retrato de la sociedad coetánea iraní, exhibiendo su talentosa capacidad para extraer hermosas imágenes de un entorno tan hostil como desolador y poniendo en práctica métodos revolucionarios tan particulares como el hecho de que ninguno de los intérpretes, por supuesto actores no profesionales, coincidiera durante el rodaje. La cinta, rematada con un epílogo arriesgado, distanciador e incierto, burlaría las autoridades nacionales para ser presentada en Cannes, donde triunfó con todo merecimiento.

Otras películas sobre distintas formas de encarar un SUICIDIO

Fuego fatuo – Louis Malle (1963)
La gran comilona – Marco Ferreri (1973)
Leaving Las Vegas – Mike Figgis (1995)

PERSONALIDAD (El carnicero)

Se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad. (Wikipedia)

«Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas y a las alegorías.»
Stanley Kubrick (1928-1999) Director de cine, guionista, productor y fotógrafo estadounidense

EL CARNICERO (Le boucher) – 1970

boucher

Director Claude Chabrol
Guion Claude Chabrol
Fotografía Jean Rabier
Música Pierre Jansen
Producción Le Boétie/Euro Int.
Nacionalidad Francia/ Italia
Duración 89m. Color
Reparto Jean Yanne, Stéphane Audran, Roger Rudel, Mario Beccara, Antonio Passalia, Pascal Ferrone, William Guérault.

«Ya sé que no siempre es bello, pero si no se hace el amor de vez en cuando se vuelve uno loco.»

Utilizando como eje narrativo la relación íntima que surge entre la nueva maestra de una pequeña localidad provinciana y el misterioso carnicero de la misma, Chabrol construyó una eminente intriga psicoanalítica en la que, además de subrayar su persistente atracción por el asesinato, prevenía en torno a la apariencia cordial en la que, muchas veces, acaba cobijándose la más humillante y repulsiva degradación humana. El principal atractivo del film, integrado en la interesante sucesión de relatos criminales que su autor realizó para el productor André Genovés, radicaba en la admirable conjunción entre su semblante costumbrista y un progresivo suspense de funesto simbolismo, cuya franqueza expositiva desdeñaba la sanguinolenta escabrosidad con la que suelen rematarse este tipo de historias. Ternura, poesía y un luminoso poderío visual se dieron la mano para rubricar una modélica exploración de dos personalidades contrapuestas, eficazmente caracterizadas por Jean Yanne y la atractiva Stéphane Audran, esposa del cineasta galo y habitual intérprete en sus películas.

Otras películas que exploran con precisión la PERSONALIDAD de su pareja protagonista

El bazar de las sorpresas – Ernst Lubitsch (1940)
Así habla el amor – John Cassavetes (1971)
Fresa y chocolate – T.Gtez. Alea y J.C.Tabío