NACIONALIDADES

JUDAÍSMO (Kadosh)

La palabra judaísmo se refiere a la religión, la tradición y la cultura del pueblo Judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas más difundidas (junto con el cristianismo y el islam), conocidas también como ‘religiones del libro’ o ‘abrahámicas’, y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos religiones. Los jaredíes, también conocidos como ultraortodoxos o como Los que temen a Dios, son judíos ortodoxos cuya práctica religiosa es especialmente devota. Los jaredíes, al igual que otros judíos ortodoxos, consideran el principio de su sistema de creencias y prácticas religiosas en Moisés y la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. (Wikipedia)

«El judaísmo es como una semilla de religión, es una religión sin construir y es por eso por lo que dos enormes religiones, el cristianismo que tiene más de 2000 millones de adeptos y el Islam que tiene más de mil, crecieron de esa semilla»
Martín Varsavsky (-1960) Empresario de telecomunicaciones argentino de ascendencia judía

KADOSH (Kadosh) – 1999

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Director Amos Gitai
Guion Amos Gitai y Eliette Abecassis
Fotografía Renato Berta
Música Louis Sclavis y Philippe Eidel
Producción Agav Hafakot/MP Productions
Nacionalidad Israel/ Francia
Duración 110m. Color
Reparto Yaël Abecassis, Yoram Hattab, Meital Barda, Uri Klauzner, Leah Koenig, Yussuf Abu-Warda, Sami Hori, Rivka Michaeli, Amos Gitai.
* Louis Sclavis – Mariage

«Conozco el fondo de tu corazón, Meïr. Tú estas sufriendo porque no tenemos hijos. Sufres porque crees que vivimos en pecado»

Fin de la apodada ‘Trilogía de las ciudades’, completada con DEVARIM (1995) y YOM YOM (1998), localizadas respectivamente en Tel-Aviv y Haifa, que abrió al mercado internacional el particular cine de un realizador israelí encomendado a conceptuar con discernimiento las disgregaciones y contrasentidos, tanto políticos, sociales como religiosos, de su conflictivo país. Por medio de una quietud descriptiva tan cautelosa como hiriente, Amos Gitai impugnaba con matiz reprobatorio el ultrajante papel de la mujer dentro de los códigos del judaísmo circunscribiendo el relato al ultraortodoxo suburbio de Mea Shearim, en Jerusalén, donde dos hermanas sufren las consecuencias de ese radical e inclemente contexto tradicionalista; la mayor, siendo forzada a romper su matrimonio por no haber procreado en diez años y, la pequeña, viéndose obligada a casarse con el ayudante del rabino a pesar de amar a otro hombre. Buenas melodías klezmer a cargo de Louis Sclavis para un largometraje con instantes de una desoladora impavidez, como las secuencias de los rituales oratorios.

Otras películas sobre JUDAÍSMO

El violinista en el tejado – Norman Jewison (1971)
Yentl – Barbra Streisand (1983)
El creyente – Henry Bean (2001)

CARRERA (La carrera del siglo)

Competición de velocidad en la que los competidores tienen que completar un determinado trayecto empleando para ello el menor tiempo posible, o bien recorrer el mayor trayecto posible en cierto tiempo fijo. (Wikipedia)

«Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha»
Marco Tulio Cicerón (106 a.C.-43 a.C.) Jurista, político y filósofo romano

LA CARRERA DEL SIGLO (The great race) – 1965

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Director Blake Edwards
Guion Arthur Ross
Fotografía Russell Harlan
Música Henry Mancini
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 150m. Color
Reparto Tony Curtis, Jack Lemmon, Natalie Wood, Peter Falk, Keenan Wynn, Vivian Vance, Arthur O’Connell, Dorothy Provine, Larry Storch.

«El automóvil es el progreso, en toda la extensión de la palabra. El ejemplo fundamental de la ingeniosidad e inventiva yanqui»

Ensalzable y respetuoso homenaje a la comedia clásica hollywoodiense y en especial a la inventiva visual del cine cómico silente que optimizaba la mastodóntica tentativa de análogo designio gestionada dos años antes por Stanley Kramer, EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO, hasta alcanzar el punto más álgido de aquella tendencia del cine estadounidense a encauzar el género por los derroteros de la superproducción. Las aventuras y desventuras por las que atraviesan los participantes de una rutilante carrera de automóviles entre Nueva York y París, inspiradoras de la recordada serie de dibujos animados de Hannah-Barbera Los autos locos, deparaban una desprejuiciada mixtura de gags (sobresale entre ellos la hilarante batalla de tartas en palacio) e invocaciones a la nostálgica imaginería cinefílica como la hábil paráfrasis de EL PRISIONERO DE ZENDA, con un impagable Jack Lemmon desdoblado en la piel del patético profesor Fate y el dipsómano príncipe Hapnik. Gran acabado técnico y formal para un film dedicado a la memoria de Stan Laurel y Oliver Hardy.

Otras películas sobre CARRERAS

El mundo en sus manos – Raoul Walsh (1952)
La soledad del corredor de fondo – Tony Richardson (1962)
Carros de fuego – Hugh Hudson (1981)

GLOTONERÍA (La vida privada de Enrique VIII)

Conducta de la persona que come con ansia y en exceso. (google.es)

“La desigualdad, hoy, no se puede atribuir sólo a la insaciable glotonería capitalista, aunque es indiscutible que ésta fue artífice y sostenedora de su inicial creación y desarrollo”
Rubén Blades (1948-) Cantante, compositor, músico, actor y abogado panameño

LA VIDA PRIVADA DE ENRIQUE VIII (The private life of Henry VIII) – 1933

Director Alexander Korda
Guion Lajos Biro y Arthur Wimperis
Fotografía Georges Perinal
Música Kurt Schröder
Producción London Film
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 97m. B/N
Reparto Charles Laughton, Robert Donat, Miles Mander, Elsa Lanchester, Merle Oberon, Wendy Barrie, Binnie Barnes, Franklin Dyall.

«Todas las mujeres se consideran la esposa adecuada para el marido de otra mujer»

Bulliciosa e irreverente reconstrucción de las desventuras matrimoniales del más despótico e insaciable monarca surgido de la familia Tudor, que ha pasado a la historia del celuloide por significar el primer éxito internacional de la cinematografía británica en su etapa sonora y el auténtico impulsor del prestigio que ésta cosecharía en sus subsiguientes años. Beneficiado de la excelente labor escenográfica de su hermano Vincent, Alexander Korda construyó una esmerada película que desdeñaba toda rigurosidad histórica para moverse con presteza en una contextura de comedia que oscilaba entre lo bufo y lo picaresco y, cuyo principal aliciente, residía en la exuberante caracterización física y psicológica que el orondo Charles Laughton hizo del repulsivo soberano de marras, que tomaba como modelo el célebre retrato El joven de Hans Holbein y a la que regresó veinte años después en LA REINA VIRGEN de George Sidney. Entre el resto del reparto, sobresalía la presencia de una joven Merle Oberon, que, en 1939, acabaría convirtiéndose en la esposa del polifacético realizador.

Otras películas cuyo protagonista destaca por su GLOTONERÍA

Los asesinos de la luna de miel – Leonard Kastle (1969)
La gran comilona – Marco Ferreri (1973)
Super size me – Morgan Spurlock (2004)

PROGRESO (Lo viejo y lo nuevo)

Mejora, adelanto, en especial referido al adelanto cultural y técnico de una sociedad. (Espasa-Calpe)

«El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.»
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés

LO VIEJO Y LO NUEVO (Staroe i novoe) – 1929

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Director Sergei M. Eisenstein y Grigori Aleksandrov
Guion Sergei M. Eisenstein y Grigori Aleksandrov
Fotografía Eduard Tisse
Música Taras Buyevsky
Producción Sovkino
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 121m. B/N
Reparto Marfa Lapkina, Vasili Buzenkov, Mikhail Gomorov, Valeri Chukhmaryev, Ivan Yudin, Anatoli Neginkov, Nikolai Palej, Maksim Straukh.

«Y el toro de raza, ¿qué? ¿No preferís mejorar la especie?»

Impulsado por las nuevas consignas leninistas en torno a la reforma agraria, Eisenstein inició en 1926 este naturalista y formativo apólogo sobre la conveniencia de abonarse a los adelantos técnicos, llamado también LA LÍNEA GENERAL, pero una larga interrupción del rodaje en la que el cineasta (siempre escoltado en sus labores por Grigori Aleksandrov) tuvo que hacer frente al encargo oficial de OCTUBRE, y, al mismo tiempo, reescribir el guion debido a los continuos cambios en el ajuste de la colectivización agrícola hicieron, que el film no viera la luz hasta finales de 1929. La descripción del paso de una economía rural anclada en el minifundismo al progreso de una sociedad cooperativista e industrializada no resultó del agrado de Stalin a pesar de su apabullante belleza plástica, empapada de lirismo y simbología, de la que brotaban secuencias tan asombrosas como la fertilización del bovino semental, el erótico proceso de funcionamiento de la desnatadora o su exaltado epílogo tractorizado. En esta ocasión, la actriz Marfa Lapkina le arrebató el protagonismo a la masa y se erigió en la gran heroína del film.

Otras películas sobre el PROGRESO

Tiempos modernos – Charles Chaplin (1936)
El cuarto mandamiento – Orson Welles (1942)
Powaqqatsi – Godfrey Reggio (1988)

DELIRIO (Él)

Estado de alteración mental en el que se producen excitación, desorden de las ideas y alucinaciones. (Larousse Editorial)

«Cuando una persona sufre delirio, lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio, lo llamamos religión»
Robert Maynard Pirsig (1928-) Escritor estadounidense

ÉL (Él) – 1953

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Director Luis Buñuel
Guion Luis Buñuel y Luis Alcoriza
Fotografía Gabriel Figueroa
Música Luis Hernández Bretón
Producción Nacional Films
Nacionalidad México
Duración 91m. B/N
Reparto Arturo de Córdova, Delia Garcés, Luis Beristáin, Aurora Walker, Manuel Donde, Carlos Martínez Baena, Fernando Casanova.

«Nada parece guiado por la razón, sino por el sentimiento, la emoción, el instinto…»

Bajo la apariencia de un melodrama desaforado, Buñuel perfiló un cuadro clínico de patología psicótica partir del progresivo viaje al infierno de la pasión autodestructiva y los celos infundados que, desde su enlace matrimonial con una joven discreta y delicada, emprende un honorable caballero latifundista, beato y sexualmente impoluto a pesar de haber rebasado ya los cuarenta. Basada libremente en la novela homónima de Mercedes Pinto, constituye otra sátira feroz y subversiva acerca de las falsas apariencias y los frustrados anhelos que definen a la ociosa y reprimida burguesía mexicana, donde religión y fetichismo volvían a entroncarse al son de una narración cabal e impetuosa que retozaba con el flashback o la elipsis con insolente maestría, confiriendo instantes tan turbadores como la retorcida escena de la aguja, el hilo y las tijeras. La escenografía «art-nouveau» de Edward Fitzgerald y los contrastes lumínicos de Gabriel Figueroa contribuyeron a forjar la atmósfera malsana y onírica que dominaba esta irrecusable obra maestra, en su época vilmente postergada.

Otras películas sobre DELIRIOS

Repulsión – Roman Polanski (1965)
Ed Wood – Tim Burton (1994)
Una mente maravillosa – Ron Howard (2002)