Drama psicológico

CANDELABRO (La ansiedad de Veronika Voss)

Soporte para velas que consiste en un candelero de dos o más brazos, que puede sostenerse sobre su pie o ir sujeto a una pared o a otra superficie. (google.es)

«Hice a Pedro cerrar los pesados postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que rodeaban el lecho.» (relato corto El retrato oval)
Edgar Allan Poe (1809-1849) Escritor, poeta, crítico y periodista estadounidense

LA ANSIEDAD DE VERONIKA VOSS (Die sehnsucht der Veronika Voss) – 1982

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Director Rainer W. Fassbinder
Guión Rainer W. Fassbinder, Peter Märthesheimer y Pea Fröhlich
Fotografía Xaver Schwarzenberger
Música Peer Raben
Producción Laura/Tango
Nacionalidad Alemania
Duración 105m. B/N
Reparto Rosel Zech, Hilmar Thate, Cornelia Froboess, Annmarie Düringer, Doris Schade, Erik Schumann, Peter Berling, Günter Kaufmann.
* Rosel Zech – Memories are made of this

«Los artistas son diferentes a la gente común. Están ensimismados o simplemente son olvidadizos.»

El patético ocaso profesional y privativo de una actriz, así como la chocante atracción que despierta en un enigmático periodista deportivo, sirvieron como excusa al radical y provocativo Fassbinder para elaborar este turbio, doliente y exasperado melodrama pasional, que, debido a su repentino fallecimiento, pondría punto final a su particular y desazonadora crónica sobre la reconstrucción de la Alemania postbélica. Sin desatender las excentricidades que presidían la desquiciada existencia de la protagonista, personaje supuestamente inspirado en la estrella de la UFA Sybille Schmitz -fenecida por sobredosis después de su declive tras la Segunda Guerra Mundial-, concentraba su denuncia en la falsedad y el envilecimiento de una nueva sociedad emergente que progresaba velando su ignominioso pasado y usurpando de forma progresiva e insensible la libertad de la población inadaptada. Recargado tratamiento lumínico en blanco y negro para un denso, gélido e intrincado ceremonial neorromántico que constituiría el penúltimo eslabón en la apasionante filmografía del cineasta bávaro.

Otras películas donde aparece algún que otro CANDELABRO

La bella y la bestia – Jean Cocteau (1946)
Suspense – Jack Clayton (1961)
El horrible secreto del doctor Hichcock – Riccardo Freda (1962)

INCOMUNICACIÓN (Como un espejo)

Falta de relación, trato o comunicación con otra persona. (google.es)

“Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.”
José Saramago (1922-2010) Escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués

COMO UN ESPEJO (Sasom i en spegel) – 1961

Director Ingmar Bergman
Guion Ingmar Bergman
Fotografía Sven Nykvist
Música Erik Nordgren
Producción Svensk Filmindustri
Nacionalidad Suecia
Duración 89m. B/N
Reparto Harriet Andersson, Gunnar Björnstrand, Max Von Sydow, Lars Passgard.
* Johann Sebastian Bach – Sarabande from Cello Suite No.2 in D minor

«De repente, el vacío se convierte en abundancia, la desesperanza en vida. Es como el indulto de una pena de muerte.»

Una de las obras más angustiosas y trascendentales del repertorio bergmaniano, que inauguraba una presunta trilogía existencialista, completada con LOS COMULGANTES (1962), y EL SILENCIO (1963), acerca del desasosiego vital, la soledad y la insuficiencia comunicativa, así como de una obsesiva instigación hacia el hermético amor divino. Enmarcada en la desabrigada y turbadora isla báltica de Faro, lugar donde el cineasta sueco acabaría por recluirse de manera definitiva, moldeaba con riguroso ascetismo las sofocantes relaciones que una muchacha aquejada de esquizofrenia y poseída por un esotérico fervor místico sostenía en un período vacacional de veinticuatro horas con tres familiares: su padre, un derrotado escritor; su marido, un médico bastante desorientado, y su hermano adolescente, alterado ante su embrionario paladar erótico. Con esta película, Bergman asentaría su depurada abstracción expresiva en un radicalismo conceptual destinado a exorcizar sus demonios personales, fundamentalmente religiosos y sexuales, por medio de un inmanente hálito de fatalidad y abatimiento.

Otras películas que abordan el problema de INCOMUNICACIÓN

Te querré siempre – Roberto Rossellini (1953)
El desierto rojo – Michelangelo Antonioni (1964)
El cielo sobre Berlín – Wim Wenders (1987)

CINCUENTENA (Otra mujer)

Edad comprendida entre los 50 y 59 años. (RAE)

«Tuve que hacer una profunda inmersión en la informática, ya que no era cosa de mi época. Sentirse analfabeto es una sensación extraña cuando se roza la cincuentena. Me espantaba el potencial de las nuevas herramientas, que para un economista iban a ser como un Ferrari para otros.» (libro El mosaico partido: la economía más allá de las ecuaciones)
Ladislau Dowbor (1941-) Economista brasileño, de origen polaco

OTRA MUJER (Another woman) – 1988

Director Woody Allen
Guion Woody Allen
Fotografía Sven Nykvist
Música Varios
Producción Rank/Orion
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 84m. Color
Reparto Gena Rowlands, Mia Farrow, Ian Holm, Blythe Danner, John Houseman, Gene Hackman, Martha Plimpton, Betty Buckley.
* Erik Satie – Gymnopédie No. 1

«No me molestó cumplir los treinta. Me dijeron que me deprimiría al cumplir los cuarenta. Se equivocaron, ni siquiera me enteré. Después dijeron que tendría un trauma cuando cumpliera los cincuenta. Y ahí acertaron. De verdad, no creo que haya recuperado mi equilibrio desde que cumplí los cincuenta.»

En una de las caracterizaciones más conmovedoras de su carrera, Gena Rowlands encarnaba a una profesora de filosofía entrada en la cincuentena, que, tras escuchar casualmente las conversaciones de su vecino psicoanalista con una de sus pacientes, decide hacer balance de su vida, desenmascarar su otro yo y replantearse la situación de bloqueo afectivo y retraimiento social que domina su existencia. Penetrando nuevamente en la gravedad y aspereza del contorno bergmaniano, incluso reafirmando su afección por el mismo con la participación del operador predilecto del maestro escandinavo, Sven Nykvist, Allen revolvía en el pasado de la protagonista con adecuados flashbacks para adecuar un melancólico repertorio de sentimientos y emociones, atenuado con muy pocos incisos de su particular humor y dirigido a componer otro de sus consistentes retratos de la clase burguesa e intelectual neoyorquina. Uno de los trabajos más redondos, valientes e ignorados en la vasta filmografía de su realizador, dirigido con una loable sencillez narrativa y representado por un valioso conjunto de interpretaciones.

Otras películas donde el personaje protagonista se replantea su vida al llegar a la CINCUENTENA

Las invasiones bárbaras – Denys Arcand (2003)
On a clear day – Gaby Dellal (2005)
50 primaveras – Blandine Lenoir (2017)

OCASO (El hombre clave)

Decadencia, pérdida de importancia, valor o fuerza que ostentaba algo o alguien. (definicionabc.com)

«Contigo el tiempo, ese payaso, se morirá de risa; verá que llega con retraso volando tan deprisa. Demoraremos el ocaso huyendo de las prisas; yo quiero amarte paso a paso, con pausas insumisas» (canción Arrebato)
Luis Eduardo Aute (1943-) Músico, cantautor, director de cine, actor, escultor, escritor, pintor y poeta español

EL HOMBRE CLAVE (The nickel ride) – 1974

Director Robert Mulligan
Guion Eric Roth
Fotografía Jordan Cronenweth
Música Dave Grusin
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 111m. Color
Reparto Jason Miller, Linda Haynes, Victor French, John Hillerman, Bo Hopkins, Bart Burns, Richard Evans, Lou Frizzell, Mark Gordon.

«El negocio se apaga. Las cosas cambian: gente nueva, caras nuevas… y sangre»

Que el recibimiento final de crítica y público no es por costumbre, ni de lejos, equiparable a la categoría intrínseca del producto queda sobradamente demostrado con este excepcional thriller negro de corte psicológico, pues si bien hoy permanece como uno de los largometrajes más relevantes y personales de Robert Mulligan, en su día significó, paradójicamente, un rotundo revés comercial que menoscabó la desigual trayectoria de su realizador y malogró la evolución profesional de sus persuasivos protagonistas. A partir de un espléndido guion original de Eric Roth, la película desarrollaba una circunspecta e imperturbable radiografía del turbio porvenir de un privilegiado trabajador del crimen organizado, alicaído y descentrado ante el inexorable cariz que acarrea el ocaso de su época y el inicio de un nuevo período en el negocio donde él no parece tener cabida. El aventajado componente de la denominada generación de la televisión manejó este lacónico y aflictivo relato por medio de una atmósfera tan enrarecida como claustrofóbica y evidenció su notable disposición para la dirección de actores.

Otras películas que describen el OCASO profesional de su protagonista

Candilejas – Charles Chaplin (1952)
Broadway Danny Rose – Woody Allen (1984)
Sin perdón – Clint Eastwood (1992)

POSGUERRA (Los asesinos están entre nosotros)

Periodo que transcurre tras un conflicto armado o una guerra lo suficientemente intensa como para desencadenar una situación de penuria, de crisis económica y social, que no finaliza hasta que se alcance una recuperación económica y una superación de un conjunto de problemas sociales, como puede ser el reabastecimiento normal similar al periodo de preguerra y a otros muchos factores relacionados indirectamente que afectan a la superación de la crisis social. (Wikipedia)

«En la posguerra me putearon los padres y en la democracia sus hijos. Pero siempre me putearon los mismos.»
Juan Marsé (1933-) Novelista español

LOS ASESINOS ESTÁN ENTRE NOSOTROS (Die mörder sind unter uns) – 1946

Director Wolfgang Staudte
Guion Wolfgang Staudte y Fritz Staudte
Fotografía Friedl Behn-Grund y Eugen Klagemann
Música Ernst Roters
Producción DEFA-Studio für Spielfilme
Nacionalidad Alemania
Duración 85m. B/N
Reparto Hildegard Knef, Elly Burgmer, Erna Sellmer, Hilde Adolphi, Ernst Wilhelm Borchert, Marlise Ludwig, Ursula Krieg, Arno Paulsen, Robert Forsch.

«Tengo algo más para darte. ¿La reconoces? No me he podido separar de ella. Demasiados recuerdos… En las horas más oscuras, la miraba y me preguntaba si pondría fin a mi vida (…) Es una sensación extraña tener otra vez una pistola en la mano.»

Recién acabada la Segunda Guerra Mundial, Wolfgang Staudte reemprendió la actividad de la cinematografía germana con este sobrecogedor drama cotidiano de explícitas pretensiones antimilitaristas, cuyo eje argumental versaba en torno a la apremiante lucha interna por ahuyentar los fantasmas del nazismo que sostenía un país en flagrante deterioro físico y moral. Ubicado, cómo no, en el asolado Berlín de posguerra, describía con un vigor casi documental y bajo una atmósfera profundamente enrarecida la pesadumbre que embargaba a un traumatizado médico al tener que compaginar su amor por una joven salida de un campo de concentración con un indomable sentimiento de odio/venganza hacia uno de sus superiores en el frente, establecido ahora como próspero empresario. Este necesario ajuste de cuentas con el reciente horror fascista, enfatizado por una estética propia del Expresionismo, evidenciaba un abismal estado de frustración, desaliento e inquietud, al tiempo que difundía el imperioso deber ciudadano de perseguir a los responsables de la mayor barbarie bélica de la Historia.

Otras películas ambientadas en un período de POSGUERRA

Ladrón de bicicletas – Vittorio De Sica (1948)
La calle de la vergüenza – Kenji Mizoguchi (1956)
Canciones para después de una guerra – Basilio Martín Patino (1971)