Drama bélico

DENUNCIA (Yo acuso)

Acción y efecto de denunciar (avisar, noticiar, declarar la irregularidad o ilegalidad de algo, delatar). La denuncia puede realizarse ante las autoridades correspondientes (lo que implica la puesta en marcha de un mecanismo judicial) o de forma pública (sólo con valor testimonial). (definicion.de)

«La conciencia hace que nos descubramos, que nos denunciemos o nos acusemos a nosotros mismos, y a falta de testigos declara contra nosotros»
Michel de Montaigne (1533-1592) Filósofo, humanista y político francés

YO ACUSO (J’acusse!) – 1919

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Director Abel Gance
Guion Abel Gance
Fotografía Marc Bujard y Léonce-Henri Burel
Música Maurice Forster
Producción Pathé
Nacionalidad Francia
Duración 100m. B/N
Reparto Séverin-Mars, Romuald Joubé, Maryse Dauvray, Maxime Desjardins, Mancini, Angéle Guys, Camille Decori, Elizabeth Nizan.

“Ha llegado el momento de saber si el sacrificio de nuestros muertos, no ha sido inútil”

Primer título significativo de Abel Gance y uno de los clásicos por excelencia del antibelicismo fílmico, en el que el enfático e iluminado cineasta proponía una metafórica equivalencia entre las disputas en materia amorosa y la descabellada hostilidad entre los pueblos al conjuntar una tragedia de corte pasional, enmarcada en una aldea provenzana, con una palpitante y visceral repulsa al sinsentido de la guerra, cuyo antológico clímax residía en una elocuente escena en la que las víctimas de la barbarie resucitaban para responsabilizar al militarismo alemán de la espantosa sinrazón que les llevó a la muerte. Estrenado poco después del armisticio, obtuvo una gran repercusión popular y crítica, debido quizás a que su marcado sentimiento de aflicción y cólera era orquestado a través de una fuerza visual y expresiva apabullante, quizás algo desmedida, plena de soberbios primeros planos y suntuosos movimientos de cámara. En 1937, el propio autor filmó una renovada versión de irrecusable valor, pero carente del nervio, la audacia y la honestidad de esta turbadora epopeya neorromántica.

Otras películas cuyo argumento comporta una rotunda DENUNCIA

Z – Constantin Costa-Gavras (1969)
El dilema – Michael Mann (1999)
Bowling for Columbine – Michael Moore (2002)

CORRESPONSAL (Los gritos del silencio)

Periodista que envía noticias habitualmente desde otra ciudad o desde el extranjero a una cadena de información, ya sea de prensa escrita, televisión o radio. Existen corresponsales especializados en diversos temas como por ejemplo corresponsales políticos o corresponsales de guerra, entre otros. (Wikipedia)

«¿Cómo puede merecer el nombre de «corresponsal» alguien que desde el mejor hotel de Cancún o de Sevilla oye hablar de la guerrilla como quien oye llover?»
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor y poeta español

LOS GRITOS DEL SILENCIO (The killing fields) – 1984

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Director Roland Joffe
Guión Bruce Robinson
Fotografía Chris Menges
Música Mike Oldfield
Producción Enigma Ltd./Goldcrest Films/Warner Bros./International Film Investors
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 141m. Color
Reparto Sam Waterston, Haing S. Ngor, John Malkovich, Julian Sands, Craig T. Nelson, Spalding Grey, Bill Paterson, Graham Kennedy.

«Dicen que estamos rodeados de enemigos, que llevamos dentro al enemigo. No se puede confiar en nadie. Tenemos que ser como los bueyes y no pensar…»

La ingratitud con la que Hollywood acoge a los realizadores de talante comprometido e investigador continúa impidiendo que el otrora entusiasta Roland Joffé repita un éxito de crítica y público similar al que obtuvo con su primer largometraje, apadrinado por el creativo productor y enardecido defensor de la responsabilidad social David Puttnam. Basada en un artículo del New York Times Magazine escrito por Sydney Schanberg, describía con acentuada sensatez moral y humana la amarga experiencia de éste como corresponsal en Camboya durante la encarnizada revuelta de los jemeres rojos, en 1975, haciendo especial hincapié en la profunda relación de amistad que entabló con un guía nativo, abocado a padecer el cautiverio bélico con tanta osadía como fortaleza. Médico de profesión y auténtico superviviente de la barbarie, Haing S. Noir compartió debut cinematográfico nada menos que con John Malkovich en esta denuncia al pancista intervencionismo bélico estadounidense y a la cuantiosa cadena de atrocidades, consternaciones e infamias que éste ha generado.

Otras películas sobre CORRESPONSALES

Bajo el fuego – Roger Spottiswoode (1983)
Salvador – Oliver Stone (1986)
Territorio Comanche – Gerardo Herrero (1996)

FIGURANTE (La última orden)

Figurante o extra es aquel actor que aparece en las representaciones audiovisuales como figura de fondo. Generalmente no posee calificaciones artísticas, por lo que no suele realizar ningún otro papel que implique cantar, hablar o bailar. (Wikipedia)

«Es una mezcla de superstición y economía, en mi primera película no había presupuesto para figurantes».
Fernando Colomo (1946-) Director de cine español

LA ÚLTIMA ORDEN (The last command) – 1928

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Director Josef Von Sternberg
Guion John F. Goodrich
Fotografía Bert Glennon
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 88m. B/N
Reparto Emil Jannings, Evelyn Brent, William Powell, Jack Raymond, Nicholas Soussanin, Michael Visaroff, Fritz Feld, Alexander Ikonnikov.

«¿Se supone que esa barba es rusa? ¡Parece un anuncio de pastillas para la tos!»

En medio de ese substancial tríptico sobre el crimen en los bajos fondos conformado por LA LEY DEL HAMPA (1927), LA REDADA (1928) y LOS MUELLES DE NUEVA YORK (1928), Von Sternberg dirigió este potente y algo olvidado drama de trasfondo bélico, basado en un argumento original de Ernst Lubitsch, que confrontaba en un dilatado flashback el atosigado menester de los figurantes hollywoodienses con la tenaz lucha revolucionaria en la Rusia imperial para narrar el intempestivo reencuentro de un director de cine soviético con el excomandante en jefe y primo del zar Nicolás II, que, hace casi una década, lo mancilló por su instinto agitador y por la efervescencia sensual que le sugería su atractiva camarada. Capoteando las profusas contrariedades emanadas del desmedido divismo de Emil Jannings, en otro de sus característicos roles de individuo ultrajado tanto social como sentimentalmente, el realizador vienés forjó una puesta en escena de especial firmeza y exuberancia visual, donde armonizaba un fogoso registro épico con una feroz autocrítica hacia la Meca del cine.

Otras películas protagonizadas por un FIGURANTE

El extra – Miguel M. Delgado (1962)
RoGoPaG (episodio La Riccota) – Pier Paolo Pasolini (1963)
El guateque – Blake Edwards (1968)

SOLIDARIDAD (La gran ilusión)

Aquel sentimiento o también considerado por muchos un valor, a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales y conformando además uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna. (definicionabc.com)

«La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos»
Juan Pablo II (1920-2005) Papa de la Iglesia Católica

LA GRAN ILUSIÓN (La grande illusion) – 1937

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Director Jean Renoir
Guion Jean Renoir y Charles Spaak
Fotografía Christian Matras y Claude Renoir
Música Joseph Kosma
Producción Les Réalisations d’Art Cinématographique
Nacionalidad Francia
Duración 114m. B/N
Reparto Jean Gabin, Pierre Fresnay, Marcel Dalio, Gaston Modot, Jean Dasté, Dita Parlo, Erich Von Stroheim, Jacques Becker, Julien Carrette.

«Las fronteras las pone el hombre, pero a la naturaleza le da igual»

Una de las indiscutibles obras maestras del cine francés de todos los tiempos la hallamos en este apasionado alegato pacifista, prohibido durante la ocupación alemana en Francia por sus eficaces virtudes humanistas, que desde una supuesta ligereza abría un abanico de instintos y comportamientos vinculados a la superfluidad del conflicto bélico, como el sentimiento de solidaridad y tolerancia que aflora más allá de cualquier distinción de clase, raza, creencia o nación. La odisea que dos oficiales franceses viven en el ocaso de la Gran Guerra entre el campo de prisioneros de Hallback, la fortaleza de Winstersborn morada por un melancólico y distinguido comandante germano (mítica creación del desterrado Erich Von Stroheim) y el paisaje montañoso níveo, desgarrado y afectivo que circunscribe su huida deviene un verdadero canto a la libertad, cuya profunda intensidad emocional toleraba con holgura su marcado idealismo y sus precisos matices poéticos. La película contiene escenas absolutamente memorables, entre las que destacan el motín musical organizado por los reclusos con fines evasivos o la conmovedora despedida de la cabaña.

Otras películas sobre la SOLIDARIDAD

Las uvas de la ira – John Ford (1940)
¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)
Un lugar en el mundo – Adolfo Aristarain (1992)