Robert Rossen

GOBERNADOR (El político)

Funcionario administrativo, responsable de la dirección de los estados, provincias o dependencias. Estos tienen una figura de autoridad. Países federales como Estados Unidos, Argentina, México, Brasil y Venezuela tiene un gobernador a la cabeza de cada una de las entidades federativas que la conforman, pero también países conformados en un estado unitario como Uruguay, Chile, China, Colombia, Perú, y Turquía tienen gobernadores en sus provincias. De manera más amplia el Gobernador es el jefe del gobierno regional, y como tal ejerce el poder ejecutivo a nivel regional, asistido por su propio Gabinete o tren ejecutivo. (Wikipedia)

“La política es un chiste. Arnold Schwarzenegger, ‘Terminator’, es el gobernador de California. Si seguimos así, Ally McBeal llegará a la corte suprema”
Tré Cool (1972-) Baterista de la banda de punk rock Green Day

EL POLÍTICO (All the king’s men) – 1949

1949. El político

Director Robert Rossen
Guion Robert Rossen
Fotografia Burnett Guffey
Música Louis Gruenberg
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 109m. B/N
Reparto Broderick Crawford, John Ireland, Mercedes McCambridge, Shepperd Strudwick, John Derek, Joanne Dru, Anne Seymour.

“¿Por qué están tan empeñados en derrotarme? ¿Por qué esos sucios métodos para que no sea gobernador? Os diré por qué. Les da miedo la verdad. Y la verdad es ésta: intentan robar vuestro dinero. Sí, he dicho “robar”. Rechazaron el proyecto barato para la escuela. ¿Por qué? Dirán que se construirá mejor, que les interesa el bienestar público. Les interesa el bienestar, sí. Pero el suyo”

Magnífica adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren, ganadora del Premio Pulitzer e inspirada en la figura real del polémico gobernador de Louisiana Huey Long, que constituye una virulenta denuncia política y social para la que el paso del tiempo no ha hecho sino acrecentar su atractivo y significación. El auge y caída de un carismático líder populista, desde sus inicios en pequeños círculos hasta su paulatino desmoronamiento ideológico, fruto de una irremisible plétora de poder y despotismo megalomaníaco, afluía en un perspicaz y descarnado razonamiento sobre el hechizo de la sugestión dialéctica y el imparable ánimo corruptor del ejercicio político, sea cual sea el ámbito y la relevancia del mismo. Las numerosas dificultades que la cinta propició a los montadores por su desmedido metraje, perceptibles en la progresión dramática de la historia, no ensombrecieron la vibrante dirección de Robert Rossen, cuya carrera sería truncada por el simultáneo maccarthysmo, ni mucho menos la labor de un extraordinario reparto abanderado por un infundido Broderick Crawford.

Otras películas protagonizadas por un candidato a GOBERNADOR

Me casé con una bruja – René Clair (1942)
Un león en las calles – Raoul Walsh (1953)
El tercer hombre era mujer – Daniel Mann (1961)

PACIENTE (Lilith)

Sujeto que recibe los servicios de un médico u otro profesional de la salud y se somete a un examen, a un tratamiento o a una intervención. Antes de llegar a ser formalmente paciente, las individuo pasa por varias etapas: la identificación de los síntomas, el diagnóstico, el tratamiento y el resultado. En el entorno hospitalario, el paciente comienza a comportarse de forma diferente de como lo haría en otra situación. (Wikipedia)

“El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad”
Voltaire (1694-1778) Escritor, historiador, filósofo y abogado francés

LILITH (Lilith) – 1964

Director Robert Rossen
Guión Robert Rossen
Fotografía Eugen Schüfftan
Música Kenyon Hopkins
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 126m. B/N
Reparto Warren Beatty, Jean Seberg, Peter Fonda, Kim Hunter, Jessica Walter, Gene Hackman, Anne Meacham, James Patterson, Robert Reilly, Walter Arnold.

“Ella quiere dejar la marca de su deseo en todas las criaturas del mundo. Si fuera César, lo haría con una espada. Si fuera poetisa, lo haría con palabras. Pero es Lilith. Tiene que hacerlo con su cuerpo”

Magnético e impenetrable tratado sobre la enajenación mental que puso el punto final a la carrera de un soberbio cineasta, que, de no haber sido por los fastidiosos tejemanejes del maccarthysmo, hubiera inscrito su nombre con letras de oro en la historia del cine norteamericano. La vampirizadora fascinación que una atractiva adolescente esquizofrénica, dotada de singulares dotes artísticas y concupiscentes, ejerce sobre su vulnerable cuidador terapeuta, hasta el punto de arrastrarlo hasta los mismísimos recovecos de su propio proceso de alienación, avanza con portentosa sensibilidad y un excitado romanticismo hasta converger en un drama psicológico tan visionario como indescifrable, encauzado a constatar la delgada línea divisoria que separa la pasión de la locura. Ni Warren Beatty ni Jean Seberg volvieron a brillar con tanto fulgor como en este poema de ambiente onírico, injustamente maltratado en el momento de su estreno pero convertido hoy en día en una auténtica película de culto. A destacar su extraordinaria fortaleza visual, con una entonadísima fotografía en blanco y negro de Eugen Schüfftan.

Otras películas en las que uno de sus principales protagonistas actúa como PACIENTE

Despertares – Penny Marshall (1990)
El paciente inglés – Anthony Minghella (1996)
En la ciudad sin límites – Antonio Hernández (2002)

AMBICIÓN (El extraño amor de Martha Ivers)

Deseo ardiente de poseer riquezas, fama, poder u honores.1 Puede tratarse también como ambición, el deseo de obtener algo en grande, de tal manera que como seres humanos, podemos fijarnos metas ambiciosas, refiriéndonos con esto al hecho de querer lograr superar las expectativas, sobresalir del resto de las personas. La ambición es lo que nos mueve y motiva día a día, el deseo por superarse y llegar mucho más lejos y lograr nuestros objetivos que para algunos pueden resultar imposible, sin embargo para la persona ambiciosa todo es posible con determinación, esfuerzo y dedicación. (Wikipedia)

“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”
Jonathan Swift (1667-1745) escritor irlandés

EL EXTRAÑO AMOR DE MARTHA IVERS (The strange love of Martha Ivers) – 1946

ivers

Director Lewis Milestone
Guión Robert Rossen
Fotografía Victor Milner
Música Miklos Rozsa
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 116m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, Van Heflin, Kirk Douglas, Lizabeth Scott, Judith Anderson, Darryl Hickman, Roman Bohnen, Ann Doran.

“Escucha, a mí no me gusta que me pisoteen, no me gusta que pisoteen a los míos, no me gusta que pisoteen a nadie, ¿lo entiendes?”

Un año antes de formalizar su brillante debut como realizador, Robert Rossen incorporaría el relato de John Patrick Love lies bleeding a las constantes del cine negro para que la experiencia del hiperactivo productor Hal B. Wallis y la iluminada dirección del irregular Lewis Milestone acabaran por transformarlo en un febril y absorbente melodrama criminal, encuadrado en la etapa de mayor esplendor del género. El irremisible reencuentro entre una taimada y dominante empresaria, esposada por interés con el pusilánime fiscal del distrito, y un bohemio jugador y antiguo amor en la adolescencia daba lugar a una historia atestada de ambiciones enfermizas y pasiones tempestuosas e imposibles, transmitida por medio de una exquisita puesta en escena, una inestimable fotografía de perfil tenebroso y unos diálogos tan astutos como penetrantes. Resultaría inexcusable omitir la excelsitud interpretativa de Barbara Stanwyck y Van Heflin, el prometedor debut interpretativo de un entusiasta Kirk Douglas o la cautivadora presencia de Lizabeth Scott como silenciar su incongruente epílogo postizo, rodado en realidad por Byron Haskin.

Otras películas sobre la AMBICIÓN

La loba – William Wyler (1941)
Un lugar en la cumbre – Jack Clayton (1959)
Casino – Martin Scorsese (1995)

GOLETA (El lobo de mar)

Buque de vela de dos o más mástiles (las ha habido hasta de siete palos), siendo el mayor el de mesana, con el aparejo formado por velas áuricas (cangrejas y escandalosas) y velas de cuchillo (foques y velas de estay); es decir, velas dispuestas en el palo siguiendo la línea de crujía, de proa a popa, en vez de montadas en vergas transversales, como las velas cuadradas. La goleta aparece en el siglo XVIII y tiene características funcionales parecidas al bergantín, del que se diferencia principalmente por su aparejo (…) desaparece en el siglo XIX junto con la navegación a vela. (Wikipedia)

“¡Salud, don Pancho Alegría, buen capitán de goleta, matador de tiburones, rico en naufragios y rutas, conocedor de los vientos crucigramas de las islas, buzo de la noche negra, buen hablador de dialectos, rezador de avemarías por aduaneros y puertos!”
Tomás Hernández Franco (1904-1952) Poeta, narrador, ensayista, crítico literario, periodista y diplomático dominicano

EL LOBO DE MAR (The sea wolf) – 1941

sea

Director Michael Curtiz
Guión Robert Rossen
Fotografía Sol Polito
Música Erich Wolfgang Korngold
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 90m. B/N
Reparto Edward G. Robinson, John Garfield, Ida Lupino, Barry Fitzgerald, Gene Lockhart, Alexander Knox, Stanley Ridges, Howard Da Silva.

“Mejor es reinar en el infierno que servir en el cielo”

Sin ninguna duda, la mejor versión cinematográfica surgida de la novela homónima de Jack London y, con casi toda seguridad, uno de los largometrajes más sobrios, honestos y categóricos de Curtiz, quien no tuvo más que aplicar su natural solidez, concisión y energía narrativa para llevar a buen puerto un más que persuasivo guión de Robert Rossen, alejado de las típicas y funcionales aventuras marítimas por su manifiesto perfil psicológico y su desesperanzado, brumoso y asfixiante sentido de la atmósfera. El argumento, dominado por el espíritu del mal y el caprichoso sentido de la providencia, describía cómo los supervivientes de una embarcación hundida en la bahía de San Francisco eran salvados por una fastasmagórica goleta comandada por un desalmado capitán y obligados a emprender junto a él una travesía indefinida, diabólica y autodestructiva. Pulida por un equipo técnico de excepción, que incluía el concurso de Byron Haskin en los efectos especiales, y declamada por una atractiva nómina de actores, encabezada por el siempre soberbio Edward G. Robinson.

Otras películas con GOLETAS

Capitanes intrépidos – Victor Fleming (1937)
El mundo en sus manos – Raoul Walsh (1952)
Lord Jim – Richard Brooks (1965)

BOXEO (Cuerpo y alma)

Deporte de combate en el que dos contrincantes luchan utilizando únicamente sus puños con guantes, golpeando a su adversario de la cintura hacia arriba, dentro de un cuadrilátero especialmente diseñado a tal fin, en breves secuencias de lucha denominadas asaltos o rounds y de acuerdo a un preciso reglamento, el cual regula categorías de pesos y duración del encuentro, entre otros aspectos. (Wikipedia)

“Es la habilidad de engañar al contrario y maniobrarle lo que es la destreza y ciencia del deporte de boxeo”
Bruce Lee (1940-1973) Artista marcial, actor y filósofo de origen chino

CUERPO Y ALMA (Body and soul) – 1947

body

Director Robert Rossen
Guión Abraham L. Polonsky
Fotografía James Wong Howe
Música Hugo Friedhofer
Producción Enterprise Productions/United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 104m. B/N
Reparto John Garfield, Lilli Palmer, Hazel Brooks, Anne Revere, William Conrad, Art Smith, Joseph Pevney, Canada Lee, Virginia Gregg.

“Todo es cuestión de sumar o restar, lo demás es pura conversación”

A partir de un magnífico guión del posteriormente notable director Abraham L. Polonsky, Rossen realizó esta penetrante radiografía sobre el mundo del boxeo que ejerció como prominente antecesora de un pequeño pero importante subgénero, cuyo epicentro argumental radicaba en una denuncia implacable contra la corrupción imperante en el ambiente pugilístico. Los obstáculos que un joven campeón debe sortear para eludir dicha venalidad, atemperar las aspiraciones crematísticas de quienes le rodean y preservar intacta tanto su impoluta carrera profesional como su conmovedora relación amorosa fueron tratados con una gran destreza narrativa, fusionando el carácter acerado e incisivo del mejor cine negro con un tono melodramático de exquisita frugalidad. El inexorable Comité de Actividades Antiamericanas arremetería contra los tres principales artífices del film, es decir, actor principal (espléndido Garfield), guionista y director, truncando el prometedor porvenir de estos dos últimos hasta la década de los sesenta, donde, afortunadamente, resurgió la trayectoria profesional de ambos.

Otras películas sobre BOXEO

Toro salvaje – Martin Scorsese (1980)
Cuando éramos reyes – Leon Gast (1996)
Million dollar baby – Clint Eastwood (2004)