GÉNEROS

ARMONÍA (La emperatriz Yang Kwei-Fei)

Equilibrio, proporción y correspondencia adecuada entre las diferentes cosas de un conjunto. (google.es)

«La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía.»
Mahatma Gandhi (1869-1948) Pacifista, político, pensador y abogado hinduista indio

LA EMPERATRIZ YANG KWEI-FEI (Yôkihi) – 1955

Director Kenji Mizoguchi
Guion Yoshikata Yoda, Matsutaro Kawaguchi, Masashige Naruzawa y To Chin
Fotografía Kohei Sujiyama
Música Fumio Hayasaka
Producción Daei/Shaw Brothers
Nacionalidad Japón/ Hong Kong
Duración 87m. Color
Reparto Machiko Kyo, Masayuki Mori, So Yamamura, Eitaro Shindo, Isao Yamagata, Eitaro Ozawa, Haruko Sugimura.

«Señora Yu-Huan, desde que falleció la emperatriz Wu-Hui, usted es la primera a la que se le ha permitido usar la piscina Lotus. Su majestad dice que la primavera ha regresado a la corte.»

Hermosa reivindicación del amor más allá de la muerte que determinó el concluyente enaltecimiento artístico de un estilo prodigioso, sustentado en la emotividad y en la tenacidad descriptiva, y, en esta ocasión, enriquecido por primera vez con una gradación colorista de asombrosa armonía y sensualidad. Basada en la obra maestra de la literatura clásica nipona La historia de Genji de Murasaki Shikibu, a su vez, inspirada en una anécdota real acontecida en la China del período Heian, relataba el reminiscente y doloroso romance entre el viudo emperador Hsuan Tsung y una bellísima mujer de clase humilde, así como las ambiciones de poder surgidas de dicha relación y que confluían en una despiadada rebelión contra el imperio feudal. La película, que pasó desapercibida en el Festival de Venecia (donde Mizoguchi había triunfado los tres años anteriores), circunscribía la narración con gran ternura y lirismo, acompañando la encantadora suntuosidad de sus planos con una tenuidad musical inusitada y recreándose en la atractiva y difuminada presencia de Machiko Kyo.

Otras películas que poseen una excelsa ARMONÍA visual y sonora

2001: Una odisea del espacio – Stanley Kubrick (1968)
Deseando amar – Wong Kar-Wai (2000)
La gran belleza – Paolo Sorrentino (2013)

SUBLIMACIÓN (El séptimo cielo)

Enaltecimiento o engrandecimiento de las cualidades o méritos de una persona o de una cosa. (google.es)

«La transposición así cumplida del libido de objeto en libido narcisista conlleva manifiestamente una resignación de las metas sexuales, una desexualización y, por lo tanto, una suerte de sublimación.»
Sigmund Freud (1856-1939) Médico y neurólogo austriaco, creador del psicoanálisis

EL SÉPTIMO CIELO (The seventh heaven) – 1927

Director Frank Borzage
Guion Benjamin Glazer
Fotografía Ernest Palmer y Joseph A. Valentine
Música Lew Pollack y Erno Rapee
Producción Fox Film Corporation
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 110m. B/N
Reparto Janet Gaynor, Charles Farrell, Ben Bard, Albert Gran, David Butler, Jessie Haslett, Gladys Brockwell, Marie Mosquini, Brandon Hurst.
* Ernö Rapée y Lew Pollack – Diane

«Para aquellos que la suban, hay una escalera que lleva desde las profundidades a las alturas, desde las alcantarillas a las estrellas: la escalera del coraje.»

Imprescindible adaptación de la homónima obra teatral de Austin Strong en torno al amparo, la rehabilitación y el enamoramiento de una desvalida y angelical muchacha de los bajos fondos a manos de un fantasioso alcantarillero de Montmartre que perdura, no sólo como uno de los grandes títulos surgidos en las postrimerías del período silente, sino como una de las sublimaciones de la potestad del amor más entusiastas e idealizadas que ha dado el Séptimo Arte a lo largo de toda su historia. En un melodrama etéreo, alegórico y radiante, con un adventicio trasfondo sociopolítico, Frank Borzage englobaba y redefinía los fundamentos estilísticos que determinarían su posterior obra, como su maestría para alternar instantes de absorbente romanticismo con otros de pungente tristeza y acritud, o su particular rechazo a filmar escenas bélicas (en esta ocasión rodadas por John Ford). La eximia actuación de sus protagonistas y un tema musical antológico, Diane, contribuyeron a la enorme notoriedad popular y crítica de la cinta, que, en 1937, sería objeto de un decente remake a cargo de Henry King, con protagonismo de James Stewart y Simone Simon.

Otras películas que emergen como una SUBLIMACIÓN del poder del amor

Luces de la ciudad – Charles Chaplin (1931)
Solo el cielo lo sabe – Douglas Sirk (1955)
Fedra – Manuel Mur Oti (1956)

SUCURSAL (Atraco a las tres)

Se refiere a cada uno de los establecimientos u oficinas que una empresa tiene en distintos sitios, y que dependen de una central. (Larousse Editorial)
La sucursal bancaria es la dependencia que establece una entidad bancaria en un determinado lugar, la cual goza de ciertas atribuciones y autonomía con respecto a los servicios centrales. Es el principal canal de distribución de sus productos para muchas de las entidades de crédito. (diccionarioempresarial.wolterskluwer.es)

«Por querer alcanzar la cima, uno se hace financiero; la mujer se queda en casa, uno a buscar dinero. Por andar por las nubes, uno se olvida del suelo, y de saber que tu propia casa, es la sucursal del cielo.»
Ricardo Arjona (1964-) Compositor, arreglista, músico y productor musical guatemalteco

ATRACO A LAS TRES (Atraco a las tres) – 1962

Director José María Forqué
Guion Pedro Marsó, Vicente Coello y Rafael J. Salvia
Fotografía Alejandro Ulloa
Música Adolfo Waitzman
Producción Hesperia Films/Pedro Masó P.C.
Nacionalidad España
Duración 88m. B/N
Reparto José Luis López Vázquez, Cassen, Gracita Morales, Manuel Alexandre, Katia Loritz, José Orjas, Agustín González, Alfredo Landa, Rafaela Aparicio, Lola Gaos.

«Pero, ¿qué quieres, que nos metan a todos en la cárcel? La prisa es lo que pierde a los ambiciosos»

La breve colaboración entre el versatil realizador José María Forqué y el no menos prolífico guionista/productor Pedro Masó deparó una de las cúspides de la comedia clásica española, cuya «rufufiana» premisa consistía en pormenorizar el chapucero, disparatado e inverosímil plan urdido por los empleados de una sucursal bancaria para huir de una vez por todas de la precaria situación económica que determinaba sus vidas. Las características manías y obsesiones del ciudadano medio español, junto a sus carencias formativas o su inmanente complejo de inferioridad, eran parodiadas con acritud, patetismo y cierta benevolencia en este deleitable sainete costumbrista que supo sortear la férrea censura de la época con desenvoltura y algo de candidez, fundamentalmente ostensible en un desenlace harto complaciente. Formidable banda sonora de Adolfo Waitzman y excelso reparto coral, que incluye la presentación cinematográfica de Alfredo Landa, para una película que progresa con vigoroso compás descriptivo, sin apenas fisuras en el desarrollo del relato.

Otras películas donde se perpetra el atraco a una SUCURSAL BANCARIA

La casa número 322 – Richard Quine (1954)
Crónica negra – Jean-Pierre Melville (1972)
La caja 507 – Enrique Urbizu (2002)

TIOVIVO (Persecución en la noche)

Atracción de feria que consiste en una plataforma giratoria sobre la que hay animales y vehículos de juguete para montarse y girar en ellos. (google.es)

«Uno no llega a comprender la naturaleza humana a menos que sepa por qué un niño montado en un tiovivo saluda a sus padres en cada vuelta y por qué sus padres le devuelven siempre el saludo»
William D. Tammeus (1945-) Periodista y columnista estadounidense

PERSECUCIÓN EN LA NOCHE (Ride the pink horse) – 1947

Director Robert Montgomery
Guion Ben Hecht y Charles Lederer
Fotografía Russell Metty
Música Frank Skinner
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 121m. B/N
Reparto Robert Montgomery, Wanda Hendrix, Andrea King, Fred Clark, Richard Gaines, Art Smith, Thomas Gomez, Rita Conde, Iris Flores.

«Solamente diez centavos, muchachas. Venga, venga, es muy divertido. Solamente diez centavos. (…) ¿Nunca habías estado? ¡Ay, chica, no sabes lo que te pierdes! Una vuelta en el tiovivo y tus ojos se llenarán de estrellas»

Estupendo y habitualmente bastante ignorado largometraje policíaco, asentado en un fornido guion escrito por la célebre pareja Hecht/Lederer a partir de una novela homónima de Dorothy B. Hughes, que permanece con toda seguridad como el mejor trabajo de su actor/realizador e, incluso, podría llegar a ser incluido entre aquellas pequeñas joyas que el cine negro clásico nos legó a lo largo de los años cuarenta. La llegada de un misterioso personaje a una pobre y polvorienta población de Nuevo Mexico (San Pablo) en la víspera de su fiesta local servía para desatar una escabrosa e inquietante intriga gangsteril, donde la venganza, el chantaje y la pasión amorosa se entrelazaban con cierta premiosidad bajo un clima turbio, violento y profundamente opresivo. Como resultado final emergía una película barroca y atmosférica, beneficiada por una fascinadora fotografía de Russell Metty y una más que digna labor actoral, con un inmenso Thomas Gómez en la piel del dueño borrachín de un pequeño tiovivo y una curiosa caracterización como mestiza de Wanda Hendrix, en una especie de cruce entre Gene Tierney (LA RUTA DEL TABACO) y Jennifer Jones (DUELO AL SOL).

Otras películas en las que aparece un TIOVIVO

Día de fiesta – Jacques Tati (1949)
Extraños en un tren – Alfred Hitchcock (1951)
Homeboy – Michael Seresin (1988)

CIERRE (Río Lobo)

Operación que sirve para dar algo por terminado o acabado (…) También se usa el término para designar el momento de finalización de una competencia. (deconceptos.com)

«En vez de elegir un cierre que vendría a colocar las cosas en su lugar, los films se abisman y perforan su propio universo en busca de un corredor que desemboque en nuevas asociaciones y sentidos» (sobre el cine de Chantal Akerman)
David Oubiña (1964-) Periodista, crítico y guionista de cine

RIO LOBO (Rio Lobo) – 1970

Director Howard Hawks
Guion Leigh Brackett y Burton Wohl
Fotografía William H. Clothier
Música Jerry Goldsmith
Producción Batjac Productions/Cinema Center Films/Malabar
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 114m. Color
Reparto John Wayne, Jorge Rivero, Jennifer O’Neill, Christopher Mitchum, Victor French, Jack Elam, Susana Dosamantes, Sherry Lansing.

«Lo suyo fue una acción de guerra. Pero vender información, significa traición. Una sucia traición por dinero. Quiero saber cómo se llama ese hombre»

En su último largometraje, Howard Hawks recuperó el aroma con el que impregnó EL DORADO (1966), western que ya remodelaba la temática y tipología abordada en su gran obra maestra del género, RÍO BRAVO (1959), con lo que culminó una fulgurante trilogía, enteramente protagonizada por John Wayne y escrita por Leigh Brackett, en la que recuperaba sus constantes estilísticas más significativas e inalienables: la amistad varonil, los enérgicos personajes femeninos, el valor heroico de la aventura o su portentosa aleación de matices dramáticos e ironía ascética. Permutando el registro claustrofóbico de sus ilustres referentes por esa brisa desmitificadora que, durante aquellos años, animaba a un género que parecía dar sus últimos coletazos, exponía con reposado equilibrio narrativo, esmero en el dibujo de los personajes y un esplendoroso tratamiento visual una historia de persecución y venganza acontecida después de la Guerra de Secesión, cuyo punto de partida radicaba en el transporte de un cargamento de oro y su fallida custodia por parte de un coronel unionista.

Otras películas que significaron el CIERRE de una copiosa filmografía

El sabor del sake – Yasujiro Ozu (1962)
Siete mujeres – John Ford (1966)
Dublineses – John Huston (1986)