BELLEZA (Muerte en Venecia)

Noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia humana. Esto es estudiado principalmente por la disciplina filosófica de la estética, pero también es abordado por otras disciplinas como la historia, la sociología y la psicología social. Vulgarmente la belleza se define como la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción. http://es.wikipedia.org/wiki/Belleza

“La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla”
Hermann Hesse (1877-1962) Escritor, poeta, novelista y pintor alemán

MUERTE EN VENECIA (Morte a Venezia) – 1971

morte

Director Luchino Visconti
Guión Luchino Visconti y Nicola Badalucco
Fotografía Pasquale De Santis
Música Franco Mannino
Producción Alfa/PECF
Nacionalidad Italia/ Francia
Duración 130m. Color
Reparto Dirk Bogarde, Romolo Valli, Björn Andersen, Silvana Mangano, Marisa Berenson, Mark Burns, Nora Ricci, Franco Fabrizi.

“La creación de la belleza y la pureza es un acto espiritual”

Majestuosa y flemática adaptación de la novela homónima de Thomas Mann, que representa uno de los puntos más álgidos de la solemne obra viscontiniana, y, por consiguiente, constituye uno de los clásicos ineludibles de la cinematografía transalpina. Con el propósito de identificar al protagonista (portentoso Bogarde) con Gustav Mahler, cuya quinta sinfonía destaca y embellece la capacidad emotiva del relato, el cineasta milanés reemplazó la figura del maduro profesor universitario por la de un agónico e insigne compositor, desesperadamente ofuscado por la atracción que le infunde un blondo efebo. El infructuoso anhelo por alcanzar la belleza ante los despiadados estragos que ocasiona el paso del tiempo se erigía en el tema cardinal de una parábola heterogénea ostentada con aptitud de destemplada y dolorosa intimidad bajo una exacerbada minuciosidad esteticista. El conmovedor escenario veneciano, convergido alrededor del ampuloso “Grand Hotel des Bains” e iluminado con penetrante refulgencia por Pasquale de Santis, acababa transformándose en un estremecedor cuadro de la decadente y rutinaria pretenciosidad que imperaba en la clase social aristocrática.

Otras películas sobre la BELLEZA

El retrato de Dorian Gray – Albert Lewin (1945)
Orfeo – Jean Cocteau (1950)
La bella mentirosa – Jacques Rivette (1991)

13 comments

  1. Hola Antonio.
    Si uno desea aprender algo sobre lo que es la Estética, esta película es un ejemplo.El personaje que representa a Malher persigue este valor hasta el final. La Quinta Sinfonía es bellísima,esa capacidad de generar con su exagerada minuciosidad esteticista, como decís, que marca una diferencia con el otro músico que aparece, más pasional y dionisíaco, con otra forma diferente de concebir la música.
    Aquí se puede apreciar lo que es el amor enorme hacia lo estético, me recuerda algunas películas sobre los griegos, otros grandes estetas. Como las profundas miradas pasan a cobrar una importancia fundamental.
    Y en su momento más decadente la encuentra en un joven apolíneo y dionisíaco a la vez,que creo que representa un gran misterio a develar en esta obra.
    Una de las que más me ha gustado en relación a los temas que trata y al sentido de la belleza que exhibe.
    Un cariño
    Hilda

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  2. Me provoca una tristeza tremenda esa última escena del compositor con betún negro en el pelo… resbalándole por la frente mientras mira hacia la playa… con música de Mahler al fondo.

    Desde luego Visconti sabía de belleza y decadencia.

    Besos
    Hildy

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  3. Qué decir de esta maravilla, la conjunción de tres artes humanas -literatura (Th. Mann), música (Mahler) y cine (Visconti)- y una joya de la decadencia urbana (Venecia). Yo te añado simplemente una curiosidad doméstica: la joven directora andaluza Pilar Távora le hace un guiño (cine dentro del cine) en el final de “Madre amadísima” -no es que me vea todas las películas del mundo :-), es que la intérprete secundaria (y madre en la película) es mi suegra… Un abrazo!

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      1. Ja, ja, tienes razón Antonio, se me olvidó poner el nombre. Se llama Gloria de Jesús. Es una actriz y cantante andaluza, presente en algunas producciones como “Juncal”, “El palomo cojo”, “Más allá del jardín”, “¿Y a mí quien me cuida?”… Y aparte, muchas series que no pongo aquí -por respeto a tu blog… Un abrazo!

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  4. No sé quien llegó a decir que si el maestro inglés no hubiese dirigido “Vértigo”, la película que nos ocupa sería la mejor de la historia del cine.

    Siempre sentí por esta obra una devoción especial por aquello tan difícil que resulta plasmar lo no tangible. Sigo pensando, pese a los que en una nueva revisión la rehuyen, que es una obra cumbre y emérita en esto que llamamos séptimo arte. Y los es por infinitas razones, si bien éstas no está esculpida para náufragos de la sensibilidad. Por ese tempo que la lleva cadencial y elegantemente inmortal, pero al mismo tiempo nos sumerge en una sociedad y un mundo que llegan a su fin.

    En realidad es una hermosa metáfora en la que la muerte de compositor-personaje representa la muerte de un mundo, de una aristocracia burguesa que bebe en cristal de bohemia un vino llamado decadencia, que se niega a comprender que sus días están contados, que su impostura vital rodeada de la más rancia y hermosísima belleza son bruma en un bosque herido de muerte. La muerte física hermana de la muerte de una época y de un refinamiento que ya no volverá.

    En realidad la homosexualidad es anecdótica, pues Tadzio no es más que el ejemplo de esa belleza, la representación de ese egregio adonis apolíneo que bien pudiera llamarse búsqueda del artista, anhelo de la ansiada belleza del compositor, pintor o escritor. A fin de cuentas las sesudas discusiones entre los compañeros del músico sobre la belleza en el arte son un preámbulo de lo que un lugar como Venecia, un mundo que se agota y hombre que busca su final, nos advierten. Una auténtica exquisitez, muy dolorosa.

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  5. La novela de Thomas Mann (trasunto biográfico del músico Gustav Mahler, aspecto que Visconti se encargó de remachar haciendo que el personaje de Gustav Aschenbach, escritor en el libro, fuera compositor en la película), le sirvió de pretexto al autor de “ROCCO Y SUS HERMANOS” para efectuar -desde la lucidez del observador cualificado- una profunda y serena reflexión sobre un ser humano sorprendido por el derrumbe de los diques que sostenían y ocultaban ignorados aspectos de sí mismo.
    Así, Aschenbach (soberbio, concienzudo y entregado Dirk Bogarde), anegado por sensaciones e impulsos que no sabe interpretar, incapaz de comprender el sentido último de su errónea actitud, irá sumiéndose en un degenerativo estado de sometimiento a una realidad que le supera. A la vez, el film resulta, dada la naturaleza del protagonista, un alegórico ejercicio (de depurada estética) en torno a los peligros que conlleva la pugna del artista por alcanzar el evanescente, imposible objetivo de la belleza absoluta y la perfección como deseado resultado final de su esfuerzo creativo.
    Una búsqueda que en este caso conducirá a Aschenbach, inmerso sin “conciencia” de ello (a diferencia del Don Fabrizio de “EL GATOPARDO”) en una aristocrática clase social en estado terminal, a un acelerado proceso de descomposición y desintegración que el realizador acentúa con el asfixiante e insalubre marco de una Venecia de final de temporada (asombrosa recreación de ese hotel Des Bains, invernáculo en cuyo recargado interior pululan alegres y elegantes zombies “protegidos” del exterior), neblinosa y canicular, azotada por una ocultada epidemia de cólera que derretirá literalmente el teatral artificio de juventud en el rostro patéticamente apayasado del compositor. Un Gustav Aschenbach descompuesto y tocado ya por la muerte, derrumbado en su hamaca en esa playa de luz difusa y otoñal, mientras contempla su perseguido e inalcanzado espejismo.
    Qué duda cabe que Visconti, un Visconti lúcido y sereno en la cima de su talento, era el director ideal para esta historia -que hizo suya- y que se sitúa en el centro de lo que podríamos denominar una trilogía dedicada a la decadencia, iniciada con “LA CAÍDA DE LOS DIOSES” y cerrada con “LUDWIG”, sin olvidarnos del precedente que significó “EL GATOPARDO” ni de la testamentaria “CONFIDENCIAS” (Gruppo di famiglia in un interno).

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