Día: enero 21, 2014

FANTASÍA (El ladrón de Bagdad)

Facultad humana que permite reproducir, por medio de imágenes mentales, cosas pasadas o representar sucesos que no pertenecen al ámbito de la realidad (…) También puede ser entendida como el grado superior de la imaginación o el pensamiento ingenioso. Estos pensamientos pueden plasmarse en obras artísticas, como cuentos, novelas o películas (…) Dentro de las diversas clasificaciones que recibe la literatura de ficción existe un género que se conoce como fantasía y en la que se encuentran contenidas aquellas obras que narran historias que no pueden ocurrir en un contexto real, que se pasa por alto las leyes de la naturaleza y que busca llevar al lector a mundos imaginarios para hacerlos reflexionar, muchas veces, sobre el propio pero a partir de elementos abstractos. http://definicion.de/fantasia/

“La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos”
Francisco de Goya (1746-1828) Pintor y grabador español

EL LADRÓN DE BAGDAD (The thief of Bagdad) – 1940

Director Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan
Guión Lajos Biro y Miles Malleson
Fotografía Georges Périnal
Música Miklos Rozsa
Producción London Films
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 106m. Color
Reparto Conrad Veidt, Sabú, June Duprez, John Justin, Rex Ingram, Miles Malleson, Morton Selten, Mary Morris, Bruce Winston, Roy Emerton

“Eres un pequeño hombre inteligente, pequeño maestro del universo, pero los mortales son débiles y frágiles. Si su estómago habla, se olvidan de su cerebro. Si su cerebro habla, se olvidan de su corazón. Y si su corazón habla… se olvidan de todo”

Adaptación producida por la factoría Korda de una de las más famosas narraciones fantásticas derivadas de la literatura árabe, que, a pesar de conceder menos relevancia al cometido narrativo o al dibujo de los personajes que a la obtención de un producto visual y decorativista de fastuoso exotismo multicolor, sigue revelándose hoy como una mixtura de aventuras y romanticismo tan primorosa como fascinadora. Sus innovadores efectos especiales, un rutilante tratamiento del Technicolor o la impagable decoración artística de William Cameron Menzies repercutieron sobremanera en hacer imperecederas algunas de sus ráfagas de entusiasmo sobrenatural (el blanco caballo volador, la muñeca mecánica asesina que toca el laúd, el genio surgido del interior de la botella o el ascenso del sagaz Abú al corazón de una inmensa tela de araña) pero no lograron borrar de la memoria la arrebatadora versión silente dirigida por Raoul Walsh en 1924. El accidentado rodaje, iniciado en los estudios ingleses de Denham, finalizó dos años después en Hollywood debido a la Segunda Guerra Mundial.

Otras FANTASÍAS cinematográficas

El mago de Oz – Victor Fleming (1939)
La princesa prometida – Rob Reiner (1987)
El señor de los anillos: El retorno del rey (2003)