Bernard Herrmann

CLEPTOMANÍA (Marnie, la ladrona)

Trastorno del control de impulsos que lleva al robo compulsivo de cosas. La persona que padece dicho trastorno recibe el nombre de cleptómano o ladrón compulsivo. (Wikipedia)

«¿No extrañas aquellos días, los besos con la boca abierta, los labios hinchados como la vagina de una cierva en primavera? Vivíamos una vida de obscena angustia e imprudente cleptomanía para el emporio de las sombras de ojos.» (Poema Recuerdas esa primavera? La brisa olía como mezcla de pastel…)
Diane Seuss (1956-) Poeta estadounidense

MARNIE, LA LADRONA (Marnie) – 1964

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Director Alfred Hitchcock
Guion Jay Presson Allen
Fotografía Robert Burks
Música Bernard Herrmann
Producción Universal/Geoffrey-Stanley Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 130m. Color
Reparto Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Alan Napier, Bob Sweeney, Mariette Hartley, Milton Selzer.

«Marnie, ha llegado la hora de que encuentres un poco de comprensión en tu vida. Cuando una criatura de cualquier edad se haya falta de cariño toma lo primero que se le antoja sin importarle a quién pertenece. No es difícil de comprender.»

Nueva incursión de Hitchcock en el terreno del melodrama psicoanalítico de resonancias freudianas, basada en la homónima novela corta de Winston Graham, en la que sin dejar de lado su indeclinable sentido de la intriga osaba en incidir con ambigüedad en el tema de la pasión fetichista, sublimado con anterioridad en la magistral VERTIGO, DE ENTRE LOS MUERTOS (1958), para componer una de las obras más catárticas y ofuscadoras de su admirable trayectoria como realizador. La compleja atracción que un empresario de Filadelfia siente hacia una atractiva cleptómana con evidentes trastornos emocionales y sexuales fue narrada con coherencia, rigurosidad e inventiva bajo una turbadora atmósfera de pesadumbre, evidenciando cómo es posible plasmar los sentimientos más complejos e incoherentes a través de procedimientos esencialmente visuales. Cabe subrayar la singular pareja protagonista formada por la gélida Tippi Hedren y Sean Connery, en uno de los mejores papeles de su carrera, así como la formidable música de Bernard Herrmann, en su última colaboración con el mago del suspense.

Otras películas que abordan el trastorno de la CLEPTOMANÍA

Vorágine – Otto Preminger (1949)
Perversiones de mujer – Susan Streitfeld (1995)
Acordes y desacuerdos – Woody Allen (1999)

MERCADO (El hombre que sabía demasiado)

Lugar público con tiendas o puestos de venta donde se comercia, en especial con alimentos y otros productos de primera necesidad. (google.es)

«Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar» (canción Contigo)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO (The man who knew too much) – 1956

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Director Alfred Hitchcock
Guion John Michael Hayes y Angus McPhail
Fotografía Robert Burks
Música Bernard Herrmann
Producción Paramount/Filwite Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 115m. Color
Reparto James Stewart, Doris Day, Brenda De Banzie, Bernard Miles, Carolyn Jones, Daniel Gélin, Mogens Wieth, Ralph Truman, Alan Mowbray.

«Hemos venido a un sitio como Marrakech para poder hablar con libertad. Quiero decirte algo que nadie pueda oír. Éste es el sitio perfecto. ¿Cuándo vamos a tener otro hijo?»

El único título perteneciente a su etapa británica que Hitchcock quiso renovar lo hallamos en esta envolvente intriga itinerante en torno al peliagudo caso de espionaje en el que se ve envuelto un pacífico ciudadano norteamericano a raíz del angustioso secuestro de su hijo durante una visita al mercado de Marrakech. La contraposición entre un juego de apariencias insubstanciales y una atmósfera enrarecidamente perturbadora constituía el incentivo vital de otra perfecta alianza entre la sutil socarronería y un suspense gradualmente intensificado, que culminaba en la insuperable secuencia del Royal Albert Hall, donde música e imágenes eran acompasadas a la perfección tanto formal como argumentalmente. Esta elegante aunque debatible producción, que incluye la popular canción de Jay Livingston y Ray Evans Qué será será, interpretada por Doris Day, resultaría severamente perjudicada por la crítica de la época pero, vista hoy en día, resulta sobradamente superior al ya de por sí impoluto original de 1934, cimentado en un argumento de Charles Bennett y D.B. Wyndham-Lewis y protagonizado por el gran Peter Lorre.

Otras películas que contienen alguna escena en un emblemático MERCADO

Ladrón de bicicletas – Vittorio De Sica (1948) – Porta Portese (Roma)
Zazie en el metro – Louis Malle (1959)- Marché aux Puces (París)
Desde Rusia con amor – Terence Young (1963) – Gran Bazar (Estambul)

Con este clásico hitchcockiano, DICCINEARIO llega a las 1000 entradas ininterrumpidas que me autoimpuse cuando inicié mi aventura bloguera, hace ahora algo más de dos años y medio. Aunque reconozco que ya me había acostumbrado a tan ardua pero reconfortante rutina diaria, no es menos cierto que ésta deviene cada vez más difícil de compaginar con mis compromisos y obligaciones, tanto familiares como profesionales, por lo que a partir de hoy la frecuencia de entradas se reducirá a tres o cuatro semanales. Me gustaría expresar un cordial y efusivo agradecimiento a todos los que han enriquecido las publicaciones del blog con sus comentarios, o a aquellos que simplemente han hecho un pequeño hueco en su preciado tiempo para entrar a ver qué película (o palabra) era la protagonista del día.
Un fuerte abrazo a todos.

INSOMNIO (Taxi driver)

Dificultad para iniciar o mantener el sueño y puede manifestarse como dificultad para conciliar el sueño (insomnio inicial), despertarse frecuente durante la noche o despertarse muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal). La queja más frecuente asociada al insomnio es la somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día. (Wikipedia)

“El insomnio no es buen consejero. Lo único que permite ver con claridad son las consecuencias de la falta de sueño, y esa obviedad nulifica pensamientos y sentimientos”
Carlos Monsiváis (1938-2010) Escritor mexicano

TAXI DRIVER (Taxi driver) – 1976

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Director Martin Scorsese
Guion Paul Schrader
Fotografía Michael Chapman
Música Bernard Herrmann
Producción Columbia/Bill-Phillips/Italo-Judeo Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 114m. Color
Reparto Robert De Niro, Jodie Foster, Cybill Shepherd, Harvey Keitel, Albert Brooks, Peter Boyle, Martin Scorsese, Richard Higgs.

“Los días se suceden con monotonía, uno tras otro, ninguno de ellos se diferencia del anterior ni del siguiente, son como eslabones de una larga cadena, hasta que de repente surge el cambio.”

Sirviéndose de la crisis existencial de origen afectivo y resabio etílico que padeció en Los Ángeles y que a punto estuvo de costarle la vida, Paul Schrader escribió un subversivo guión en torno a la progresiva transformación psíquica que un solitario, paranoico e insomne excombatiente de la guerra de Vietnam (impecable Robert De Niro) experimenta ante su incapacidad para reintegrarse a su nueva vida como taxista nocturno. Este epidérmico relato de inadaptación, hastío, desarraigo y paroxismo le vino como anillo al dedo a Scorsese para perseverar en el dibujo de los ambientes más sórdidos de Nueva York a través de un nervioso ritmo descriptivo y una atmósfera altamente opresiva, que, en esta ocasión, culminaba sin concesiones en un impactante epílogo de visos apocalípticos. Dedicada a Bernard Herrmann, que compuso para ella su última y bellísima partitura musical, gozó de una formidable acogida crítica y comercial pero desencadenó una fuerte polémica debido a la caracterización de prostituta adolescente de una Jodie Foster de tan sólo doce años. Realizador y guionista pretendieron recobrar el espíritu de este neurótico delirio urbano a modo de una especie de antítesis redentora en AL LIMITE (1999), con Nicolas Cage como protagonista.

Otras películas sobre el INSOMNIO

Insomnio – Christopher Nolan (2002)
Lost in translation – Sofia Coppola (2003)
El maquinista – Brad Anderson (2004)

DESFILADERO (El jardín del diablo)

Abertura angosta y alargada formada por la erosión fluvial antigua en terrenos generalmente calizos o kársticos y al que, después, el agua llega a abandonar el cauce, dejándolo seco, como sucede en el canal de desagüe de muchos torrentes, en barrancos o en muchas ramblas de corto recorrido. Es una forma menor del relieve. John B. Whittow define escuetamente este concepto como: ‘Paso estrecho, de tipo garganta, en una región montañosa’. (Wikipedia)

«Tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la una que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado»
Octavio Paz (1914-1998) Poeta, ensayista y diplomático mexicano

EL JARDÍN DEL DIABLO (Garden of evil) – 1954

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Director Henry Hathaway
Guion Frank Fenton
Fotografía Milton Krasner
Música Bernard Herrmann
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 100m. Color
Reparto Gary Cooper, Richard Widmark, Susan Hayward, Cameron Mitchell, Rita Moreno, Hugh Marlowe, Víctor Manuel Mendoza.

«Digan los hombres lo que digan, lo que hacen es lo que importa»

Movidos por una libidinosa codicia, cuatro hombres (entre ellos, un íntegro exsheriff y un cínico jugador) aceptan le remunerada propuesta de una valerosa mujer para acometer una peligrosa expedición por escarpados desfiladeros hacia territorio apache con el propósito de salvar a su marido, apresado en una mina de oro. A partir de esta insensata historia novelada por F. Freiburger y W. Tunberg, transformada en un guion bastante disperso por Frank Fenton, Hathaway realizó este llamativo, aunque no demasiado acreditado western de itinerario, recordado eminentemente por sus espectaculares paisajes en Technicolor y Cinemascope. Más allá de sacar el máximo partido posible a los vastos y desérticos paisajes naturales del sur de México, aspecto en el que se erigió en uno de los precursores del western clásico, el efectivo y versátil director imprimió cierto dinamismo, concisión y fluidez narrativa a un proyecto que incrementó su valía gracias a una memorable nómina de intérpretes y a una apropiada banda sonora del siempre inconfundible Bernard Herrmann.

Otras películas con imágenes de DESFILADEROS

Horizontes perdidos – Frank Capra (1937)
Dos hombres y un destino – George Roy Hill (1969)
Pathfinder, el guía del desfiladero – Nils Gaup (1987)

INDUSTRIALIZACIÓN (El cuarto mandamiento)

Proceso por el que un Estado o comunidad social pasa de una economía basada en la agricultura a una fundamentada en el desarrollo industrial y en el que éste representa en términos económicos el sostén fundamental del Producto Interior Bruto y en términos de ocupación ofrece trabajo a la mayoría de la población (…) El proceso de industrialización no fue homogéneo, es decir, no fue todo en un solo paso, sino primero Gran Bretaña en el siglo XVIII, otros países como Estados Unidos, Japón y Rusia en el siglo XIX fueron industrializados y actualmente hay países de África o Asia que están muy poco industrializados. (Wikipedia)

“En las luchas contra el imperialismo económico extranjero, por la industrialización nacional, por la justicia en los campos, contra el parasitismo de los grandes rentistas, etc., la posición que conviene a los trabajadores es la posición misma del interés nacional”
Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936) Novelista, periodista e ideólogo español

EL CUARTO MANDAMIENTO (The magnificient Ambersons) – 1942

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Director Orson Welles
Guion Orson Welles
Fotografía Stanley Cortez
Música Bernard Herrmann
Producción RKO/Mercury Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 88m. B/N
Reparto Joseph Cotten, Dolores Costello, Anne Baxter, Agnes Moorehead, Ray Collins, Tim Holt, Erskine Sanford, Richard Bennett.

«La vida y el dinero se escapan como bolitas de mercurio entre los dedos»

La segunda película de Orson Welles y la única en la que no participó como actor fue este apasionante melodrama familiar, basado en la premiada novela homónima de Booth Tarkington, que, a pesar de la mutilación efectuada por la productora durante su montaje, conserva todo su vigor y coherencia, erigiéndose en una de las grandes obras maestras de su filmografía. Las vicisitudes de una rancia, engreída y ambiciosa familia de la anquilosada aristocracia de Indianápolis y sus enormes dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos dominados por la industrialización y el ocaso de la plutocracia dieron pie a un romántico fresco social ubicado a finales del siglo XIX y principios del XX, donde volvía a resaltar la sobrecogedora puesta en escena wellesiana urdida a base de angulaciones, combinaciones de luz insólitas y decorados de una creatividad exacerbada. Una solemne e implacable meditación sobre el paso del tiempo y la fragilidad del poder, llena de momentos tan inolvidables como la secuencia del baile o el famoso epílogo, en el que el narrador, o sea el propio autor, culmina la obra apostillando: «He escrito y dirigido este film. Mi nombre es Orson Welles»

Otras películas sobre la INDUSTRIALIZACIÓN

Lo viejo y lo nuevo – S.M.Eisenstein y G.Alexandrov (1929)
La tierra de la gran promesa – Andrzej Wajda (1975)
Daens – Stijn Coninx (1992)