Drama costumbrista

SENCILLEZ (Estrellas en mi corona)

Condición por la que una persona o cosa determinada carece de adornos o complejidad cualquiera. La misma puede ser considerada una virtud en algunos contextos, sobre todo si hace accesible a las personas la naturaleza de algo o alguien. (definicion.mx)

“La sencillez consiste en hacer el viaje por la vida, solo con el equipaje necesario.”
Charles Dudley Warner (1829-1900) Novelista estadounidense

ESTRELLAS EN MI CORONA (Stars in my crown) – 1950

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Director Jacques Tourneur
Guion Margaret Fitts
Fotografía Charles Shoenbaum
Música Adolph Deutsch
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 89m. B/N
Reparto Joel McCrea, Ellen Drew, Dean Stockwell, Alan Hale, Lewis Stone, Amanda Blake, Ed Begley, Juano Hernández, Charles Kemper.

«A todos los hombres les pasa algo. Si estás buscando al hombre perfecto nunca lo encontrarás.»

Encandilado por la turbadora placidez espiritual del guion, Jacques Tourneur aceptó una importante reducción de sus habituales emolumentos para aparcar sus inquietudes estilísticas y embarcarse en la dirección de esta nostálgica y sublimada reminiscencia del costumbrismo tradicional de su país de adopción. Los distintos problemas a los que ha de hacer frente un honesto pastor religioso al establecerse en la pequeña y bucólica población sureña de Walesburg, desde su roce con ciertos feligreses o su pugna con una epidemia de fiebres tifoideas hasta las ruines maniobras del Ku Klux Klan, todo ello filtrado por la candorosa mirada infantil de su protegido, cristalizaban en una polifonía entre fe y moralismo de sentimientos contenidos, armonizado influjo poético y avasalladora riqueza visual. Sin duda una película a reivindicar, protagonizada con eficiencia por Joel McCrea e invadida por un cúmulo de sensaciones intensas y enternecedoras, como la emocionante lectura del testamento del anciano negro ante la legión de enmascarados racistas que pretenden lincharlo.

Otras películas caracterizadas por la SENCILLEZ de su puesta en escena

Cuentos de Tokio – Yasujiro Ozu (1953)
Los amores de una rubia – Milos Forman (1965)
Una historia verdadera – David Lynch (1999)

HOLGAZANERÍA (Los inútiles)

Ociosidad voluntaria, pereza, falta de ganas de trabajar. (Espasa-Calpe)

«Sentía una especie de ira, de rencor, contra esos jóvenes holgazanes que a menudo pasan por el lado, frescos y ligeros, bien saciados, vestidos correctamente y perfumados, mientras que uno, sucio, harapiento, descalzo y apestando a estiércol, se ocupaba de la paja de los terneros.”
Néstor Majnó (1889-1934) Revolucionario anarquista ucraniano

LOS INÚTILES (I vitelloni) – 1953

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Director Federico Fellini
Guion Ennio Flaiano, Tullio Pinelli y Federico Fellini
Fotografía Carlo Carlini, Otello Martelli y Luciano Trasatti
Música Nino Rota
Producción Peg-Film/Cité Film
Nacionalidad Italia/ Francia
Duración 103m. B/N
Reparto Franco Interlenghi, Franco Fabrizi, Alberto Sordi, Leonora Ruffo, Jean Brochard, Leopoldo Trieste, Riccardo Fellini, Carlo Romano.

«Hablábamos siempre de irnos. Pero sólo uno, una mañana, sin decirle nada a nadie, partió de verdad…»

El peculiar e intransferible universo felliniano alcanzó la madurez absoluta en esta amarga y caricaturesca crónica costumbrista sobre la pequeña burguesía provinciana, que, en gran parte, evocaba los ambientes que su autor había frecuentado durante su mocedad en Rimini. La frágil y pueril amistad de un grupo de cinco eternos adolescentes, empecinados en paliar su frustrante holgazanería a base de eternos paseos, inadecuados flirteos amorosos u otras actividades tan vacuas como inútiles, fue plasmada en imágenes a través de un depurado tratamiento plástico, colmado de sombríos y desolados paisajes, y trenzada bajo un entramado narrativo que aglutinaba una entonación poética e impregnada de un particular sentimiento de añoranza con un análisis severamente crítico y sarcástico en torno a la cruda realidad social italiana en tiempos de posguerra. El considerable éxito del film, posiblemente el mejor de su etapa neorrealista, incentivó a Fellini a realizar una segunda parte, que, a la postre, constituiría la raíz de la célebre LA DOLCE VITA (1960). Sería indisculpable olvidarse de sus estupendas interpretaciones, así como de la siempre magnífica música del gran Nino Rota.

Otras películas donde alguno de sus protagonistas destaca por su HOLGAZANERÍA

La ruta del tabaco – John Ford (1941)
Loulou – Maurice Pialat (1983)
El gran Lebowski – Joel Coen (1998)

REGRESO (Como un torrente)

Retorno; vuelta del que se había marchado o había ido a otro lugar. Reaparición del dado por muerto, por estar ausente y no tener noticias del mismo. (universojus.com)

«Uno regresa siempre. Pero entendámonos, vuelvo porque me sufro y no porque me encante. Vuelvo porque me cuesta no volver. Vuelvo por que estas ganas de dejarme caer de un piso ciento cuatro pueden ser vértigo y también nostalgia…» (Poema Análisis del regreso)
Mario Benedetti (1920-2009) Poeta y dramaturgo uruguayo

COMO UN TORRENTE (Some came running) – 1958

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Director Vincente Minnelli
Guion John Patrick y Arthur Sheekman
Fotografía William H. Daniels
Música Elmer Bernstein
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 136m. Color
Reparto Frank Sinatra, Dean Martin, Shirley MacLaine, Martha Hyer, Arthur Kennedy, Nancy Gates, Larry Gates, Connie Gilchrist.

«Un hombre debe elegir su lugar, no andar vagando por todo el mundo.»

Ejemplar recreación cinematográfica de la espaciosa novela homónima de James Jones, que, constituye, no ya uno de las obras cumbres de su realizador, sino uno de los melodramas norteamericanos más representativos, fundamentales y justificadamente evocados de los años cincuenta. Inspirándose en los patrones expresivos del género musical que tan bien conocía, Minnelli configuró una estructura dramática de enrarecida y excitante atmósfera para dilucidar el convulso regreso a su pequeña localidad natal (Parkman) de un descorazonado soldado/escritor y las indeterminadas relaciones que entabla con un jugador de póker alcohólico y dos mujeres de encontrada condición social e intelectual: una elegante profesora de literatura (Martha Hyer) y una calurosa, inculta y menospreciada chica provinciana de conducta alegre (Shirley MacLaine, en una de sus más conmovedoras interpretaciones). Cabe destacar la arrebatadora fotografía en Cinemascope a cargo de William Daniels, la adecuada partitura jazzística de Elmer Bernstein y un hermosísimo epílogo de ambiente ferial.

Otras películas que describen el REGRESO del protagonista a su localidad natal

El bello Sergio – Claude Chabrol (1958)
Dulce pájaro de juventud – Richard Brooks (1962)
Beautiful girls – Ted Demme (1996)

RÍO (El río)

Corriente natural de agua que fluye con continuidad. Posee un caudal determinado, rara vez es constante a lo largo del año, y desemboca en el mar, en un lago o en otro río, en cuyo caso se denomina afluente. La parte final de un río es su desembocadura. Algunas veces terminan en zonas desérticas donde sus aguas se pierden por infiltración y evaporación por las intensas temperaturas. (Wikipedia)

«Yo entré en Florencia. Era de noche. Temblé escuchando casi dormido lo que el dulce río me contaba. Yo no sé lo que dicen los cuadros ni los libros (no todos los cuadros ni todos los libros, sólo algunos), pero sé lo que dicen todos los ríos.»
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno

EL RÍO (Le fleuve) – 1951

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Director Jean Renoir
Guion Jean Renoir y Rumer Godden
Fotografía Claude Renoir
Música M.A. Partha Sarathy
Producción Oriental International Films/United Artists
Nacionalidad Francia/ India/ Estados Unidos
Duración 99m. Color
Reparto Nora Swinburne, Esmond Knight, Arthur Shields, Thomas E. Breen, Radha, Patricia Walters, Suprova Mujerkee, Adrienne Corri.

«Esta es la historia de mi primer amor. En ella se cuenta lo que es crecer a orillas de un río salvaje. Aunque el primer amor debe ser igual en todas partes, y podría haber ocurrido en América, Inglaterra, Nueva Zelanda o Tombuctú. Aunque, claro está, no hay ríos en Tombuctú.»

Una vez concluido su exilio hollywoodiense, Jean Renoir residió durante dos años en la India, donde concibió esta estimulante, límpida e iluminada parábola sobre la inocencia y el despertar de la adolescencia, basada en la novela homónima de Rumer Godden. Compuesta con una extraña sutileza y autenticidad e impregnada de una aséptica y purificadora sensación de placidez, detallaba la vida cotidiana de una familia de colonos británica instalada a orillas del río Ganges; haciendo especial hincapié en la fascinación que un joven oficial americano, mutilado de guerra, ejercía sobre el reducido colectivo femenino. Documental y ficción convergían en la película con absoluta armonía gracias a la cautivadora sencillez de su puesta en escena, que transmitía el choque cultural entre la civilización occidental y el panteísmo hindú con una gran cohesión y exquisitez. Primera obra en color del maestro francés, con una esplendorosa fotografía de Claude Renoir, donde comulgaba con la naturaleza en un tono evocador y nostálgico sin necesidad de recurrir al mero exotismo de postal.

Otras películas con el decisivo protagonismo de un RÍO

Las aventuras de Huckleberry Finn – Michael Curtiz (1960) / Mississippi
Aguirre, la cólera de Dios – Werner Herzog (1972) / Amazonas
El río de oro – Paulo Rocha (1998) / Duero

INGRATITUD (Cuentos de Tokio)

Forma de olvido y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estuvieron con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito ajeno ni los favores que recibe, muy lejos de ello, los ignora (…) La ingratitud es un mal hábito, una falta de generosidad que se convierte en uno de los tragos amargos y desagradables que los seres humanos tenemos que vivir, una mezcla de maldad y olvido, de egoísmo y frivolidad. Amigos del alma, conocidos, familiares allegados y no tanto, y muchas veces padres, hijos, cónyuges pueden perpetrar ese acto que tanto cuesta procesar. http://quesignificado.com/ingratitud/

“Cualquier tipo de maldad es el trueno; la ingratitud es el rayo. El trueno asusta, pero el rayo mata.”
José Luis Coll (1931-2007) Actor, humorista y escritor español

CUENTOS DE TOKIO (Tokyo monogatari) – 1953

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Director Yasujiro Ozu
Guión Yasujiro Ozu y Kôgo Noda
Fotografía Yushun Atsuta
Música Takinori Saito
Producción Shochiku
Nacionalidad Japón
Duración 140m. B/N
Reparto Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa.

«Perder a los hijos debe ser terrible, pero vivir con ellos no es fácil. Casi nunca sabes si haces bien o mal. Es un complicado dilema.»

La película más popular en Occidente del creador más representativo de la cultura nipona, catalogada entre las grandes obras maestras de la historia por su sabiduría, vigencia y universalidad, pormenorizaba con quietud y sencillez descriptiva la frustrante y descorazonadora cuota de ingratitud, egoísmo y displicencia aplicada a una pareja de ancianos rurales durante la visita que efectúan a sus hijos, establecidos en la capital y ensimismados en sus agobiantes menesteres laborales. Este riguroso análisis de la desunión familiar a causa de la brecha generacional, el alejamiento geográfico y, sobre todo, el severo pero inevitable deterioramiento afectivo que se acumula con el transcurir de los años fue desgranado por Ozu con la gama de recursos narrativos que caracterizaría toda su obra: entre ellos, la aplicación de largos planos y misteriosos encuadres vacíos o una peculiar disposición de la cámara, prácticamente inmóvil y a poca altura del suelo. El portentoso Chishu Ryu, manifiesto alter-ego del cineasta, volvería a ejercer como abanderado interpretativo de este drama social cotidiano de obligatorio visionado, ungido a despabilar la conciencia humana e inducir a reflexiones de profundo calado.

Otras películas que reflexionan sobre la INGRATITUD de los hijos frente a sus progenitores

Dejad paso al mañana – Leo McCarey (1937)
Alma en suplicio – Michael Curtiz (1945)
Nebraska – Alexander Payne (2013)