Teresa Wright

SERMÓN (La señora Miniver)

Oratoria que consiste en un discurso de tema religioso, por lo general pronunciado durante el culto cristiano. El sermón se pronunciaba, en la primera liturgia cristiana, en latín, pero después, en vista de que el pueblo ya no entendía el latín culto, empezó a pronunciarse en lengua vernácula, mientras que el resto de la liturgia continuaba pronunciándose en latín (…) El sermón podría ser dogmático, místico, ascético o parenético. Era dogmático si trataba de dogmas; los que explicaban los misterios, eran los sermones místicos; los que trataban sobre las prácticas religiosas, se denominaban ascéticos y los que versaban sobre cuestiones morales, parenéticos. https://es.wikipedia.org/wiki/Serm%C3%B3n

“La prueba de un predicador es cuando su congregación no sale diciendo qué sermón más bonito, sino haré algo”
San Francisco de Sales (1567-1622) Santo y obispo francés

LA SEÑORA MINIVER (Mrs. Miniver) – 1942

miniver

Director William Wyler
Guión Arthur Wimperis, George Froeschel, James Hilton y Claudine West
Fotografía Joseph Ruttenberg
Música Herbert Stothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 134m. B/N
Reparto Greer Garson, Walter Pidgeon, Teresa Wright, Richard Ney, Dame May Whitty, Reginald Owen, Henry Travers, Henry Wilcoxon.

“No es ésta una guerra sólo para soldados uniformados, es una guerra del pueblo (de todo el pueblo) y debe ser luchada no sólo en los campos de batalla sino en los pueblos y ciudades, en las fábricas y en las granjas, en el hogar y en el corazón de cada hombre, mujer y niño que ame la libertad”

Provechosa adaptación de la novela homónima de Jan Struther, que, gracias a la característica sensibilidad dramática de su realizador y a un conjunto de estupendas interpretaciones, franqueaba los designios propagandísticos y moralizantes bajo los que fue concebida hasta erigirse en el melodrama de trasfondo bélico por excelencia. La película, que con el paso de los años ha visto inexorablemente menguado el impacto que causó en el momento de su estreno, arrancaba divulgando los valores familiares y ciertas peculiaridades de la sociedad británica (como su arraigado tradicionalismo o sus ideales clasistas) en forma de crónica costumbrista con tenues matices de comedia, para, posteriormente, entrar a fondo en las trágicas y conmovedoras repercusiones que comporta el inicio de la Segunda Guerra Mundial en el seno de una respetable familia de clase media, haciendo especial hincapié en la necesidad de conservar la esperanza y fomentar la serenidad ante el estremecimiento colectivo que provoca el riesgo a padecer infortunios irreparables. Espléndidas interpretaciones, lideradas por una Greer Garson absolutamente maravillosa.

Otras películas marcadas por la fibra emocional de algún SERMÓN

Moby Dick – John Huston (1956)
Castillos en la arena – Vincente Minnelli (1965)
La duda – John Patrick Shanley (2008)

TÍO (La sombra de una duda)

Tío, tía. Hermano o hermana del padre o de la madre de una persona, o cónyuge de uno de estos hermanos. (Larousse Editorial)

“Y como no teníamos apellidos, ni hojas de parra, ni un tío concejal, ni más Dios que Cupido no sirvió de nada protestar” (canción Eva tomando el sol)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor y poeta español

LA SOMBRA DE UN DUDA (The shadow of a doubt) – 1943

sombra

Director Alfred Hitchcock
Guión Thorton Wilder, Alma Reville y Sally Benson
Fotografía Joseph Valentine
Música Dimitri Tiomkin
Producción Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 108m. B/N
Reparto Joseph Cotten, Teresa Wright, McDonald Carey, Patricia Collinge, Hume Cronyn, Henry Travers, Wallace Ford, Edna May Wonacott.

“Para qué pensar en el pasado, para qué pensar en el futuro. El presente es lo que importa”

La repentina irrupción de un peligroso ladrón y asesino de viudas en la apacible localidad californiana de Santa Rosa, en la que aparece para refugiarse en casa de su hermana y donde entablará una apegada relación con su dulce sobrina, constituye la famosa trama ideada por Gordon McDonell que el denominado “mago del suspense” convirtió en uno de los títulos más brillantes y significativos del cine americano de principios de los cuarenta. Fiel a su instinto progresista y transgresor, el cineasta británico incorporó por primera vez su particular sentido de la intriga a una realista y metódica crónica de costumbres, manipulando al espectador a través de una atmósfera psicológica tan armónica como inquietante. Por otra parte, la película sirvió para afianzar el prototipo de carácter pernicioso, distinguido y cautivador que, con el tiempo, se convertiría en una de las peculiaridades más características del universo hitchcockiano y, cuyo talante, estaba aquí representado por un adecuado Joseph Cotten, que, al igual que la delicada Teresa Wright, realizó una interpretación absolutamente magistral.

Otras películas con protagonismo de algún TÍO/A

Mi tío Jacinto – Ladislado Vajda (1956)
Mi tío – Jacques Tati (1958)
La tía Tula – Miguel Picazo (1964)

AFECTIVIDAD (Los mejores años de nuestra vida)

Capacidad de reacción de un sujeto ante los estímulos que provienen del medio externo o interno, cuyas principales manifestaciones son los sentimientos y las emociones. (Espasa-Calpe)

“El matrimonio es un contrato de afectividad que no garantiza nunca su cumplimiento, pues el cariño se revisa cada mañana”
Pierre J. Proudhon (1809-1865) Filósofo político y revolucionario francés

LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA (The best years of our lives) – 1946

best

Director William Wyler
Guión Robert E. Sherwood
Fotografía Gregg Toland
Música Hugo Friedhofer
Producción Samuel Goldwyn
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 172m. B/N
Reparto Fredric March, Dana Andrews, Harold Russell, Myrna Loy, Theresa Wright, Virginia Mayo, Cathy O’Donnell, Hoagy Carmichael.

“Lo que más miedo me da es que ahora van a tratar todos de rehabilitarme”

La dura experiencia vivida por William Wyler en la Gran Guerra resultó fundamental a la hora de aceptar la propuesta del entonces productor independiente Samuel Goldwyn de dirigir una película sobre las dificultades del regreso a la vida civil de los excombatientes en la Segunda Guerra Mundial, tanto en su readaptación laboral como en la reconstrucción de su entorno familiar. El resultado fue un emotivo melodrama realista, inspirado en el relato Glory for me de McKinlay Kantor, que yuxtaponía en un tono profundamente melancólico las diferentes contrariedades de carácter social y afectivo que experimentan un sargento de infantería de acomodada situación profesional (March), un capitán de aviación sin empleo (Andrews) y un mutilado marinero de clase media (Russell, auténtico veterano de guerra). La pureza y sobriedad de su realización, la enternecedora delicadeza de sus interpretaciones y una majestuosa fotografía de Gregg Toland, con especial esmero en la profundidad de campo, convierten al film en uno de los títulos hollywoodienses más sugestivos, emblemáticos e influyentes de los años cuarenta.

Otras películas que expresan grandes dosis de AFECTIVIDAD

La gran ilusión – Jean Renoir (1937)
¿Dónde está la casa de mi amigo? – Abbas Kiarostami (1987)
Tierras de penumbra – Richard Attenborough (1993)