Barbara Stanwyck

FISCAL (Recuerdo de una noche)

Funcionario (magistrado en algunos países), integrante del Ministerio Público, que lleva materialmente la dirección de la investigación criminal y el ejercicio de acción penal pública; es decir, es a quien corresponde desempeñar directa y concretamente, en un proceso penal, las funciones y atribuciones del ministerio público, en los casos que conoce. (Wikipedia)

«El mayor fiscal de mis obras soy yo.»
Luis de Góngora y Argote (1561-1627) Religioso y poeta español del Siglo de Oro

RECUERDO DE UNA NOCHE (Remember the night) – 1940

Director Mitchell Leisen
Guion Preston Sturges
Fotografía Ted Tetzlaff
Música Frederick Hollander
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 92m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, Fred MacMurray, Beulah Bondi, Sterling Holloway, Elizabeth Patterson, Willard Roberson, Charles Waldron.
James Pierpont – Jingle bells

«Imagina que te mueres de hambre, no tienes comida ni dónde conseguir nada, y hay unas hogazas de pan frente a un mercado. El hombre te da la espalda. ¿Robarías una? (…)  Eso es porque eres honesto. Yo cenaría seis platos en un restaurante elegante y luego diría que olvidé mi monedero.»

A partir de un prodigioso guion de Preston Sturges, que inquiría con perspicaz sarcasmo en el mito cultural estadounidense de la familia como núcleo fundamental e indisoluble, Mitchell Leisen resolvió con pulcritud formal y portentosa armonía descriptiva esta sugestiva amalgama de comedia romántica y melodrama costumbrista, ribeteada con ciertos apuntes de ‘screwball’, acerca de la peculiar relación amorosa que florece entre un bondadoso fiscal y una joven e impenitente ladrona de joyas durante las fiestas navideñas que comparten en la Indiana natural de ambos. Relaciones hogareñas colmadas de afabilidad, comprensión y ternura eran explotadas con sorprendente naturalidad, delicadeza y verosimilitud por el últimamente reivindicado realizador de Michigan, en su día denostado sin compasión y por evidentes motivos personales por Billy Wilder, quien, por cierto, no tuvo ningún reparo en culminar su magistral contribución al cine negro, PERDICIÓN (1944), volviendo a sacar partido de la especial química evidenciada aquí por la impecable pareja protagonista.

Otras películas protagonizadas por un FISCAL

El justiciero – Elia Kazan (1947)
La costilla de Adán – George Cukor (1949)
Presunto inocente – Alan J. Pakula (1990)

CONGA (Bola de fuego)

Baile popular cubano de origen africano que tiene un ritmo sincopado y se acompaña con tambores. Sirve de acompañamiento para las comparsas carnavalescas y se originó en las festividades que efectuaban los negros esclavos. (Wikipedia)

«Siempre decía que sabía algo de literatura, teatro, pintura, pero de música… Era un erudito. ¡Qué bien humanizó la música! Él puso a bailar una conga, de nalgas y en fila, a Bach y a Händel, señores. ¡Qué maravilla! Eso es estilo.» (sobre Alejo Carpentier)
Jorge Luis Prats (1956-) Pianista cubano

BOLA DE FUEGO (Ball of fire) – 1941

Director Howard Hawks
Guion Charles Brackett y Billy Wilder
Fotografía Gregg Toland
Música Alfred Newman
Producción Samuel Goldwyn
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 111m. B/N
Reparto Gary Cooper, Barbara Stanwyck, Dana Andrews, Oskar Homolka, Dan Duryea, Henry Travers, S.Z. Sakall, Richard Haydn.

«Sí, le quiero. Adoro sus camisas de cuero, sus puños almidonados y la forma en la que se abrocha mal el chaleco. Es alto como una jirafa y por eso le quiero. Lo quiero porque es esa clase de tipo que se emborracha con un vaso de leche, y me gusta el modo en que se ruboriza hasta las orejas. Le quiero porque no sabe besar, ¡El tonto! Le quiero.»

A partir de un brillante guion original del binomio Brackett/Wilder, con claras alusiones al cuento de Blancanieves, Howard Hawks realizó esta memorable comedia romántica circunscrita al ámbito de la tradicional y por entonces recurrente sátira de la guerra de sexos. En ella, Gary Cooper interpretaba a un ingenuo profesor encomendado a recopilar información sobre el argot callejero, que conocía a una bailarina de cabaret involucrada con la mafia y capaz de enamorarlo no sólo a él sino a los otros siete ilustres eruditos que colaboran en la redacción de una ambiciosa enciclopedia del conocimiento humano. El propio realizador dirigiría un admirable remake en clave musical, NACE UNA CANCIÓN (1948), de esta película de chispeante ritmo narrativo y alocada puesta en escena, que contenía momentos tan inolvidables como la escena en la que Barbara Stanwyck baila una conga con los veteranos sabios o el solo del baterista de big band Gene Krupa con una caja de cerillas y un par de fósforos (Drum Boogie). Cabe destacar, además, un espléndido elenco con algunos de los mejores actores de reparto de la época; entre ellos, Dan Duryea, en su debut cinematográfico.

Otras películas donde se baila la CONGA

Armonías de juventud – Busby Berkeley (1940)
Mi hermana Elena – Richard Quine (1955)
La gran belleza – Paolo Sorrentino (2013)

RENUNCIA (Stella Dallas)

Abandono voluntario de algo que se posee o a lo que se tiene derecho. (Espasa-Calpe)

“El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.”
León Tolstói (1828-1910) Novelista ruso

STELLA DALLAS (Stella Dallas) – 1937

stella

Director King Vidor
Guion Victor Heerman y Sarah Y. Mason
Fotografía Rudolph Maté
Música Alfred Newman
Producción Samuel Goldwyn/United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 105m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, John Boles, Anne Shirley, Alan Hale, Tim Holt, Barbara O’Neil, Marjorie Main, George Walcott, Ann Shoemaker.

«¿Adaptarme? ¿Renunciar a algunas cosas? ¿Qué he estado haciendo desde que te conocí? Eso también me está cansando. ¿Qué tal si tú te adaptaras un poco también? No te veo renunciando a nada.»

El espléndido melodramón homónimo de Oliver Higgins Prouty en torno a una mujer de humilde condición que sacrifica la relación con su hija para que ésta pueda ser aceptada en un grado social superior ha redundado en lo cinematográfico en dos óptimas versiones producidas por Samuel Goldwyn. Si la versión silente Y SUPO SER MADRE (1925), dirigida por Henry King e interpretada por Belle Bennett y Ronald Colman, supo plasmar la enjundia del desmesurado material literario cosechando un gran éxito de taquilla, esta sublime adaptación de King Vidor se me antoja incluso superior, pese a ser esbozada descaradamente como vehículo para el lucimiento interpretativo de una soberbia Barbara Stanwyck, debido a la capacidad del realizador para dominar por medio de un tono contenidamente emotivo el poderoso matiz folletinesco del relato, tal y como puede observarse en la desoladora intensidad dramática de su epílogo (donde las gotas de lluvia se entremezclan con las lágrimas de la protagonista) o una exquisita factura visual condicionada por la sublime fotografía de Rudolph Maté.

Otras películas sobre una situación de RENUNCIA

Casablanca – Michael Curtiz (1942)
¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)
La vida íntima de Julia Norris – Mitchell Leisen (1946)

AMBICIÓN (El extraño amor de Martha Ivers)

Deseo ardiente de poseer riquezas, fama, poder u honores. Puede tratarse también como ambición, el deseo de obtener algo en grande, de tal manera que como seres humanos, podemos fijarnos metas ambiciosas, refiriéndonos con esto al hecho de querer lograr superar las expectativas, sobresalir del resto de las personas. La ambición es lo que nos mueve y motiva día a día, el deseo por superarse y llegar mucho más lejos y lograr nuestros objetivos que para algunos pueden resultar imposible, sin embargo, para la persona ambiciosa todo es posible con determinación, esfuerzo y dedicación. (Wikipedia)

“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”
Jonathan Swift (1667-1745) escritor irlandés

EL EXTRAÑO AMOR DE MARTHA IVERS (The strange love of Martha Ivers) – 1946

ivers

Director Lewis Milestone
Guion Robert Rossen
Fotografía Victor Milner
Música Miklos Rozsa
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 116m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, Van Heflin, Kirk Douglas, Lizabeth Scott, Judith Anderson, Darryl Hickman, Roman Bohnen, Ann Doran.

«Escucha, a mí no me gusta que me pisoteen, no me gusta que pisoteen a los míos, no me gusta que pisoteen a nadie… ¿Lo entiendes?»

Un año antes de formalizar su brillante debut como realizador, Robert Rossen incorporaría el relato de John Patrick Love lies bleeding a las constantes del cine negro para que la experiencia del hiperactivo productor Hal B. Wallis y la iluminada dirección del irregular Lewis Milestone acabaran por transformarlo en un febril y absorbente melodrama criminal, encuadrado en la etapa de mayor esplendor del género. El irremisible reencuentro entre una taimada y dominante empresaria, esposada por interés con el pusilánime fiscal del distrito, y un bohemio jugador y antiguo amor en la adolescencia daba lugar a una historia atestada de ambiciones enfermizas y pasiones tempestuosas e imposibles, transmitida por medio de una exquisita puesta en escena, una inestimable fotografía de perfil tenebroso y unos diálogos tan astutos como penetrantes. Resultaría inexcusable omitir la excelsitud interpretativa de Barbara Stanwyck y Van Heflin, el prometedor debut interpretativo de un entusiasta Kirk Douglas o la cautivadora presencia de Lizabeth Scott como silenciar su incongruente epílogo postizo, rodado en realidad por Byron Haskin.

Otras películas sobre la AMBICIÓN

La loba – William Wyler (1941)
Un lugar en la cumbre – Jack Clayton (1959)
Casino – Martin Scorsese (1995)

TELÉFONO (Voces de muerte)

Dispositivo de telecomunicación diseñado para transmitir señales acústicas a distancia por medio de señales eléctricas. Durante mucho tiempo Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono, junto con Elisha Gray. Sin embargo, Bell no fue el inventor de este aparato, sino solamente el primero en patentarlo. Esto ocurrió en 1876. El 11-06-2002 el Congreso de Estados Unidos aprobó la resolución 269, por la que se reconocía que el inventor del teléfono había sido Antonio Meucci, que lo llamó teletrófono, y no Bell. (Wikipedia)

“Lo importante no es saberlo todo, sino tener el teléfono de quien lo sabe”
Andreu Buenafuente (1965-) Humorista, presentador y productor español

VOCES DE MUERTE (Sorry, wrong number) – 1948

voces

Director Anatole Litvak
Guion Lucille Fletcher
Fotografía Sol Polito
Música Franz Waxman
Producción Paramount/Hal Wallis Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 89m. B/N
Reparto Barbara Stanwyck, Burt Lancaster, Ann Richards, Wendell Corey, Harold Vermilyea, Ed Begley, Leif Erickson, William Conrad.
* Johnny Mercer – Tangerine

«En las enredadas redes de una gran ciudad el teléfono es la unión invisible entre un millón de vidas. Es el servidor de nuestras necesidades comunes, el confidente de nuestros secretos más ocultos. Tras su llamada esperan la vida, la felicidad, la soledad y la muerte»

Ejemplar adaptación del celebrado serial radiofónico concebido por Lucille Fletcher, que pormenorizaba mediante una alambicada combinación de flashbacks la compleja y maligna red de recelos, acritudes y ambiciones entretejida a espaldas de la malcriada primogénita de un magnate de la industria farmacéutica, después de que escuche con pavor una conversación telefónica en la que se trazan los últimos detalles de su propio asesinato. Esta singular miscelánea de melodrama, suspense y cine negro fue dirigida con sobrada destreza por el injustamente marginado Anatole Litvak, quien supo manejar una asfixiante intriga desarrollada en tiempo real a través de una intensidad descriptiva febril e impetuosa, dinamitada con rutilantes movimientos de cámara o primeros planos de un inaudito vigor expresivo. Resaltar la decorosa partitura de Franz Waxman y, cómo no, la estelar actuación de Barbara Stanwyck; cuyo personaje, estremecido e inhabilitado en su alcoba a causa de una afección de origen psicosomático, le permitía desplegar una virtuosa gama de recursos dramáticos.

Otras películas con protagonismo del TELÉFONO

Crimen perfecto – Alfred Hitchcock (1954)
Suena el teléfono – Vincente Minnelli (1960)
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú – Stanley Kubrick (1964)