NACIONALIDADES

VENTANA (La ventana indiscreta)

Vano o hueco elevado sobre el suelo, que se abre en una pared con la finalidad de proporcionar luz y ventilación a la estancia correspondiente. También se denomina ventana al conjunto de dispositivos que se utilizan para cerrar ese vano. (Wikipedia)

«Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo»
Arnold H. Glasow (1905-1998) Escritor estadounidense

LA VENTANA INDISCRETA – Rear window (1954)

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Director Alfred Hitchcock
Guion John Michael Hayes
Fotografía Robert Burks
Música Franz Waxman
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 112m. Color
Reparto James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Wendell Corey, Raymond Burr, Judith Evelyn, Georgine Dancy, Ross Bagdasarian.

«Nos hemos convertido en una raza de mirones. Lo que debería hacer la gente es salir de sus casas y mirar hacia dentro, para variar»

Equilibrada e imaginativa cohesión de suspense, psicología y erotismo, basada en la novela It had to be a murder de Cornell Woolrich, que significó el inicio de la colaboración de Hitchcock con la Paramount y que no sería exagerado considerarla como la película más calibrada, teórica y meticulosa de su ya de por sí consistente filmografía. La subrepticia investigación criminal que un reportero fisgón e inmovilizado en una silla de ruedas lleva a cabo con el objetivo de su cámara fotográfica y la estimulante cooperación de su casamentera novia de pasarela, circunscrita a la espléndida recreación escenográfica de un vecindario del Greenwich Village neoyorquino, jugaba con una obscena y perversa exaltación de la mirada para vincularla con la propia naturaleza del cine al identificar al espectador con el ‘voyeur’ protagonista (magnífico James Stewart) y a éste con el propio realizador y sus particulares fijaciones libidinosas, cómo no, sintetizadas en la impotencia que mortificaba su principal objeto de deseo: la hermosísima Grace Kelly, aquí vestida con mucho glamour por Edith Head.

Otras películas con protagonismo de una VENTANA

La ventana – Ted Tetzlaff (1949)
La larga noche del 43 – Florestano Vancini (1960)
El quimérico inquilino – Roman Polanski (1976)

CÁNCER (Mi vida sin mí)

El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos (…) Se conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer, los más frecuentes son los de piel, pulmón, mama y colorrectal. (Wikipedia)

«Crecer por crecer es la ideología de la célula del cáncer.»
Edward Paul Abbey (1927-1989) Ensayista y novelista estadounidense

MI VIDA SIN MÍ (Mi vida sin mí) – 2003

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Director Isabel Coixet
Guion Isabel Coixet
Fotografía Jean-Claude Larrieu
Música Alfonso de Vilallonga
Producción El Deseo/Milestone Productions
Nacionalidad España/ Canadá
Duración 103m. Color
Reparto Sarah Polley, Mark Ruffalo, Deborah Harry, Scott Speedman, Maria de Medeiros, Leonor Watling, Amanda Plummer.

«-Fumar y beber todo lo que quiera. -Decir lo que pienso. -Hacer el amor con otros hombres, para ver cómo es. -Hacer que alguien se enamore de mí…»

Doctorada en esgrimir con terapéutica elocuencia la más lacerada intimidad del atlas humano, Isabel Coixet prescribió un triple itinerario por el doloroso apremio que tercia entre la vida y la muerte con esta matizada versión del relato Pretending the bed is a raft de Nancy Kincaid, la audaz LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS (2005), sobre el desvalido intercambio afectivo que brota entre una enfermera sorda y el accidentado obrero de una plataforma petrolífera, y, ELEGY (2008), acerca del romance crepuscular entre un galán profesor y una hermosa alumna, según la novela The dying animal de Philip Roth. Entre ellos, este lastimero melodrama sobre la animosa disposición vital que revela una limpiadora veinteañera de Vancouver casada y con dos hijas, tras serle diagnosticado un cáncer terminal, sobresale por explorar su melancólica profundidad emocional desde la mesura y el sosiego descriptivo a través de una configuración plástica de arrobadora heterogeneidad. Mención especial merecen Sarah Polley, por su perfilada actuación, y Alfonso de Vilallonga por su selecta partitura.

Otras películas sobre CÁNCER

Gritos y susurros – Ingmar Bergman (1972)
El último pistolero – Don Siegel (1976)
La fuerza del cariño – James L. Brooks (1983)

LICANTROPÍA (La maldición del hombre-lobo)

Mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo (…) La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformar a otro humano en lobo. La licantropía es un fenómeno psíquico que afecta la conducta del individuo y produce cambios morfogenéticos del DNA, los cuales integran la perdida de la razón y las facultades del alma. (Wikipedia)

«El hombre es para el hombre o un dios o un lobo»
Erasmo de Rotterdam (1466-1536) Humanista, filósofo y teólogo holandés

LA MALDICIÓN DEL HOMBRE-LOBO (The curse of the werewolf) – 1961

1961. GBR. Fisher. La maldición del hombre-lobo

Director Terence Fisher
Guion Anthony Hinds
Fotografía Arthur Grant
Música Benjamin Frankel
Producción Hammer Films
Nacionalidad Reino Unido
Duración 88m. Color
Reparto Oliver Reed, Clifford Evans, Catherine Feller, Michael Ripper, Anthony Dawson, Anne Blake, Yvonne Romain, Josephine Llewellyn.

«Sueño que me he perdido en el dibujo de un libro, que me he perdido y bebo sangre… ¡Ayúdame tío, ayúdame!»

Una de las más relevantes e innovadoras aproximaciones jamás efectuadas al mito de la licantropía, según la novela The werewolf of Paris de Guy Endore, que acentuó la integridad certificada por la firma Hammer hacia la vertiente fantástica y despejó el camino para futuras reconsideraciones expresivas de esta lúgubre y melancólica leyenda. Localizada en una España del siglo XVIII oprimida por el abuso del poder y el escepticismo religioso (insinuaciones históricas que agilizaron su prohibición por parte de la censura franquista) describía con exhaustiva precisión el germen de tal aberrante tormento para adentrarse en un enfoque psicoanalítico del personaje, donde se concedía tanta importancia a su voracidad sanguínea como a su infructuosa búsqueda de redención a través del amor. Terence Fisher, que la consideraba su obra predilecta, otorgó a la empresa un adecuado matiz romántico y un distinguido atractivo visual, sirviéndose del discreto maquillaje de Roy Ashton y sin recurrir a ampulosos decorados ni a las típicas transformaciones efectistas del clásico personaje en cuestión.

Otras películas sobre LICANTROPÍA

El lobo humano – Stuart Walker (1935)
Un hombre lobo americano en Londres – John Landis (1981)
En compañía de lobos – Neil Jordan (1984)

MORDISCO (Drácula de Bram Stoker)

1. Acción de clavar los dientes.
2. Herida o señal que queda al morder algo.
(google.es)

«Quien no ha recibido un mordisco en el corazón no sabe lo que es la vida»
Séneca (4 a.C.-65 d.C.) Filósofo, político, orador y escritor romano

DRÁCULA DE BRAM STOKER (Bram Stoker’s Dracula) – 1992

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Director Francis Ford Coppola
Guión James V. Hart
Fotografía Michael Balhaus
Música Wojciech Kilar
Producción Columbia/American Zoetrope/Osiris
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 130m. Color
Reparto Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reaves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Tom Waits, Monica Bellucci.

«He cruzado océanos de tiempo para encontrarte»

Personal y hetereogénea reinterpretación de un material aparentemente agotado, que, por su incontestable osadía, ingenio y rigurosa fidelidad al relato original, bien puede ser considerada como la versión definitiva de la famosa novela de Bram Stoker. La historia del príncipe Vlad III de Rumanía, apodado «El Empalador» y convertido en el patético y terrible conde Drácula tras conocer el suicidio de su amada Elisabeta, cuya supuesta reencarnación encuentra siglos después en el Londres victoriano, irrumpió en manos del combativo y genial Coppola en una hermosa proclamación del amor verdadero como mecanismo redentor de agonías y pesadumbres. A pesar de la controversia que suscitó en el momento de su estreno, enriquecía los aspectos más divulgados del vampirismo a base de potenciar su intrínseco tono romántico y sensual con unas desaforadas interpretaciones y un amaneramiento tan artesanal como operístico, producto de una cautivadora formulación estética, unos deslumbrantes efectos de maquillaje y un ecléctico diseño vestuario a cargo de Eiko Ishioka.

Otras películas en las que se propina algún que otro MORDISCO

Nazarín – Luis Buñuel (1959)
Perro blanco – Samuel Fuller (1982)
El cabo del miedo – Martin Scorsese (1991)

IDILIO (Tú y yo)

La palabra idilio se emplea con recurrencia cuando se quiere dar cuenta de aquella relación amorosa romántica e intensa que viven dos individuos, por tanto, es que al idilio se lo concibe como una situación perfecta e ideal de la pareja que lo está experimentando. (definicionabc.com)

«Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida»
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo, escritor y poeta irlandés

TÚ Y YO (An affair to remember) – 1957

1957. Tu y yo

Director Leo McCarey
Guion Leo McCarey, Delmer Daves y Donald Odgen Stewart
Fotografía Milton Krasner
Música Hugo Friedhofer
Producción 20th Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 119m. Color
Reparto Cary Grant, Deborah Kerr, Cathleen Nesbitt, Richard Denning, Neva Patterson, Charles Watts, Fortunio Bonanova, Louis Mercier.

«Yo tuve la culpa de todo, estaba mirando arriba. En lo más cerca del cielo… estabas tú»

No pudo disponer McCarey de una pareja interpretativa más solvente y glamourosa para recomponer la romántica historia del azaroso idilio alumbrado bajo el fulgor de un crucero de lujo entre un frustrado pintor con aureola de playboy y una excantante de club nocturno, poco antes de sucumbir ambos a un proyecto conyugal confortable y acorde a la cultura del capitalismo. El eminente realizador no sólo superó la exitosa versión de 1939 sino que alcanzó una de las cimas del melodrama clásico al amoldar una puesta en escena minuciosa y refinada, que, por un lado, explotaba la elegante socarronería de Cary Grant en un primer segmento a modo de sofisticada comedia, y, por otro, realzaba las distinguidas cualidades dramáticas de Deborah Kerr en una prodigiosa exposición de sentimientos lacerados y anhelantes. Un delicado análisis de las relaciones de pareja, enaltecido con una exquisita fotografía en Cinemascope, que contenía momentos tan sublimes como el beso fuera de campo en la cubierta del barco, la idílica escala en Villefranche o el apoteósico climax de su lacrimógeno desenlace.

Otras películas que narran la historia de un IDILIO

Hiroshima, mi amor – Alain Resnais (1959)
Memorias de Africa – Sidney Pollack (1985)
Los puentes de Madison – Clint Eastwood (1995)