LICANTROPÍA (La maldición del hombre-lobo)

Mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo (…) La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformar a otro humano en lobo. La licantropía es un fenómeno psíquico que afecta la conducta del individuo y produce cambios morfogenéticos del DNA, los cuales integran la perdida de la razón y las facultades del alma. http://es.wikipedia.org/wiki/Licantrop%C3%ADa

“El hombre es para el hombre o un dios o un lobo”
Erasmo de Rotterdam (1466-1536) Humanista, filósofo y teólogo holandés

LA MALDICIÓN DEL HOMBRE-LOBO (The curse of the werewolf) – 1961

1961. GBR. Fisher. La maldición del hombre-lobo

Director Terence Fisher
Guión Anthony Hinds
Fotografía Arthur Grant
Música Benjamin Frankel
Producción Hammer Films
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 88m. Color
Reparto Oliver Reed, Clifford Evans, Catherine Feller, Michael Ripper, Anthony Dawson, Anne Blake, Yvonne Romain, Josephine Llewellyn.

“Sueño que me he perdido en el dibujo de un libro, que me he perdido y bebo sangre… ¡Ayúdame tío, ayúdame!”

Una de las más relevantes e innovadoras aproximaciones jamás efectuadas al mito de la licantropía, según la novela The werewolf of Paris de Guy Endore, que acentuó la integridad certificada por la firma Hammer hacia la vertiente fantástica y despejó el camino para futuras reconsideraciones expresivas de esta lúgubre y melancólica leyenda. Localizada en una España del siglo XVIII oprimida por el abuso del poder y el escepticismo religioso (insinuaciones históricas que agilizaron su prohibición por parte de la censura franquista) describía con exhaustiva precisión el gérmen de tal aberrante tormento para adentrarse en un enfoque psicoanalítico del personaje, donde se concedía tanta importancia a su voracidad sanguínea como a su infructuosa búsqueda de redención a través del amor. Fisher, que la consideraba su obra predilecta, otorgó a la empresa un adecuado matiz romántico y un distinguido atractivo visual, sirviéndose del discreto maquillaje de Roy Ashton y sin recurrir a ampulosos decorados ni a las típicas transformaciones efectistas del clásico personaje en cuestión.

Otras películas sobre LICANTROPÍA

El lobo humano – Stuart Walker (1935)
Un hombre lobo americano en Londres – John Landis (1981)
En compañía de lobos – Neil Jordan (1984)

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