HIROSHIMA (Hiroshima, mi amor)

La ciudad de Hiroshima es la capital de la prefectura de Hiroshima, en la región de Chugoku, al oeste de Japón. Está localizada sobre el delta del corto río Ota (que nace en los cercanos montes Chugoku), el cual tiene siete brazos que dividen la ciudad en seis islas que se proyectan hacia la bahía de Hiroshima (la cual es una entrada del Mar Interior). La ciudad es casi totalmente llana y se encuentra levemente elevada sobre el nivel del mar (…) La ciudad fue escenario del primer bombardeo atómico de la historia, el 6 de agosto de 1945, en el final de la Segunda Guerra Mundial, por el bombardero estadounidense Enola Gay, ordenado por el presidente Harry Truman. Este acto bélico, cuyo objetivo fue la rendición rápida e incondicional de Japón a los Estados Unidos, produjo la muerte de alrededor de 120.000 japoneses, en su casi totalidad civiles, dejando un saldo de casi 360.000 heridos, entre los cuales gran cantidad presenta variaciones y mutaciones genéticas debido a la radiación a la cual estuvieron expuestos. Los percances biológicos y anatómicos, por tanto, persisten hasta nuestros días dentro de la población japonesa. http://es.wikipedia.org/wiki/Hiroshima

“Los ojos que han contemplado Auschwitz e Hiroshima nunca podrán contemplar a Dios”
Ernst Hemingway (1899-1961) Escritor estadounidense

HIROSHIMA, MI AMOR (Hiroshima, mon amour) – 1959

mon

Director Alain Resnais
Guión Marguerite Duras
Fotografía Michio Takahashi y Sacha Vierny
Música Giovanni Fusco y Georges Delerue
Producción Argos Films/Como Films/Daiei/Pathé
Nacionalidad Francia/ Japón
Duración 91m. B/N
Reparto Emmanuelle Riva, Eiji Okada, Bernard Fresson, Pierre Barbaud, Stella Dassas.

“¿Cómo iba a sospechar que esta ciudad estaba tallada a la medida del amor? ¿Cómo iba a sospechar que tú estabas tallado a la medida de mi propio cuerpo? ¿Quién eres? Me matas, me sanas (…) Devórame. Defórmame a imagen tuya para que nadie más, después de ti, pueda comprender ya nunca la razón de tanto deseo”

Inmaculado poema cinematográfico, concebido a partir de un hermoso texto de Marguerite Duras, cuya cautivadora excelsitud poética gravitaba en torno a la armonización narrativa de dos historias amorosas imposibles: por un lado, el fugaz romance entre un arquitecto japonés y una actriz francesa en Hiroshima y, por otro, la evocadora pasión adolescente que ésta mantuvo con un soldado alemán en Nevers, durante la ocupación nazi en Francia. Estos dos frentes romántico-pasionales con trasfondo bélico no sólo permitieron establecer una versada exploración de la irracional efervescencia erótica sino, que, unidos a una excoriante reminiscencia semidocumental sobre las trágicas consecuencias físicas y morales causadas por la bomba atómica, accedían a proclamar la imperiosa necesidad del recuerdo a través de dolorosas cicatrices históricas. Película de una contundente proclividad modernista, manifestada con la poderosa densidad dramática de sus prodigiosos diálogos, un impetuoso magnetismo visual y una asombrosa musicalidad, constituye la película más reconocida y perfecta de su autor, así como una de las cimas indiscutibles de la Nouvelle Vague.

Otras películas sobre HIROSHIMA

Los niños de Hiroshima – Kaneto Shindô (1952)
Lluvia negra – Shohei Imamura (1989)
Shinjuku outlaw – Takashi Miike (1994)

6 comments

  1. Esa película la vi y ahora que la estoy recordando, vienen a mí sus escenas llenas de calor y hasta visualizo la manera cómo los personajes, aquellos amantes, se sumergen en los complejos caminos de sus desconocidas vidas. Ella viaja muy adentro de sí misma reviviendos sus imposibles.
    La cita seleccionada de Hemingway, simplemente, demoledora. Saludos

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    1. No me extraña que recuerdes aquellas imborrables escenas de una pasión tan sincera como incandescente. Yo, hasta el otro día que volvía verla, también las conservaba en el recuerdo con asombrosa nitidez. La película es única en su estilo y la cita de Hemingway (coincido) de una demoledora sequedad.
      Gracias por tu visita y comentario. Un saludo.

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  2. Tendría que volver a visitarla, pero me dejó tan “cansado” la primera vez que puede que lo deje para otra vida. No obstante, siempre pienso que de las cosas más fascinantes es nuestra evolución crítica y como el paso del tiempo y sus efectos alteran sobremanera nuestro juicio. Es posible que Resnais merezca todo aquello que tan contundentemente abrigas en tu texto. Me gustaría ser tan ecléctico como tú, pues es, sin duda, un síntoma de inteligencia y sabia heterogeneidad.

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    1. Nuestra evolución crítica depende, en gran parte, de nuestra experiencia acumulada en la materia y de la ineludible exigencia que acompaña al transcurrir de los años. El gusto cinéfilo se educa igual que adoctrinamos constantemente nuestro paladar gastronómico, por ejemplo.
      Sé que eres un gran gourmet y sabes perfectamente de lo que estoy hablando.
      Te aseguro que ahora mismo no recuerdo ningún otro título que haya conseguido maridar la poesía clásica y el cine como este film de Resnais. Como un Stilton con un buen Oporto…
      Un abrazo.

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