Day: agosto 17, 2014

ENARDECIMIENTO (Hiroshima, mi amor)

1. Excitación de un sentimiento.
2. Excitación del deseo sexual.
(Larousse Editorial)

“Y William volvió a casa con las estrellas del cielo girando ferozmente en la oscuridad como un torbellino y con el corazón enardecido, insistente, pero enardecido, como si tropezara con un obstáculo. Tenía ganas de destrozar algo” (novela El arco iris)
D.H. Lawrence (1885-1930) Escritor inglés

HIROSHIMA, MI AMOR (Hiroshima, mon amour) – 1959

mon

Director Alain Resnais
Guion Marguerite Duras
Fotografía Michio Takahashi y Sacha Vierny
Música Giovanni Fusco y Georges Delerue
Producción Argos Films/Como Films/Daiei/Pathé
Nacionalidad Francia/ Japón
Duración 91m. B/N
Reparto Emmanuelle Riva, Eiji Okada, Bernard Fresson, Pierre Barbaud, Stella Dassas.

“¿Cómo iba a sospechar que esta ciudad estaba tallada a la medida del amor? ¿Cómo iba a sospechar que tú estabas tallado a la medida de mi propio cuerpo? ¿Quién eres? Me matas, me sanas (…) Devórame. Defórmame a imagen tuya para que nadie más, después de ti, pueda comprender ya nunca la razón de tanto deseo”

Inmaculado poema cinematográfico, concebido a partir de un hermoso texto de Marguerite Duras, cuya cautivadora excelsitud poética gravitaba en torno a la armonización narrativa de dos historias amorosas imposibles: por un lado, el fugaz romance entre un arquitecto japonés y una actriz francesa en Hiroshima y, por otro, la evocadora pasión adolescente que ésta mantuvo con un soldado alemán en Nevers, durante la ocupación nazi en Francia. Estos dos frentes romántico-pasionales con trasfondo bélico no sólo permitieron establecer una versada exploración de la irracional efervescencia erótica sino, que, unidos a una excoriante reminiscencia semidocumental sobre las trágicas consecuencias físicas y morales causadas por la bomba atómica, accedían a proclamar la imperiosa necesidad del recuerdo a través de dolorosas cicatrices históricas. Película de una contundente proclividad modernista, manifestada con la poderosa densidad dramática de sus prodigiosos diálogos, un impetuoso magnetismo visual y una asombrosa musicalidad, constituye la película más reconocida y perfecta de su autor, así como una de las cimas indiscutibles de la ‘nouvelle vague’.

Otras películas que ensalzan el ENARDECIMIENTO erótico

Sonrisas de una noche de verano – Ingmar Bergman (1955)
La hija de Ryan – David Lean (1970)
El marido de la peluquera – Patrice Leconte (1990)