William Wyler

CRISIS (Desengaño)

1. Cambio importante en el desarrollo de un proceso que da lugar a una inestabilidad.
2. Problema, conflicto, situación delicada.
(Espasa-Calpe)
Las relaciones personales y los vínculos afectivos van evolucionando con el tiempo. Muchas veces esto supone llegar a un mayor grado de compenetración e intimidad, pero en otras el paso de los años no hace más que acentuar la intensidad de los conflictos enquistados. La crisis matrimonial es la consecuencia de muchos de estos procesos: un punto en la que la relación se queda estancada y uno o ambos miembros de la pareja sienten que el matrimonio ha perdido su razón de ser. (psicologiaymente.com)

“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos”
Albert Einstein (1879-1955) Físico alemán

DESENGAÑO (Dodsworth) – 1936

Director William Wyler
Guion Sidney Howard
Fotografía Rudolph Maté
Música Alfred Newman
Producción Samuel Goldwyn Company
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 96m. B/N
Reparto Walter Huston, Ruth Chatterton, Mary Astor, David Niven, Paul Lukas, John Payne, Maria Ouspenskaya, Spring Byington.

«Quiero mucho más que un viaje fuera de esto, Sam. Quiero una nueva vida, empezar desde el principio. Una vida perfectamente gloriosa, libre y aventurera, está llegando a nosotros. Hemos hecho nuestro trabajo»

Convincente adaptación de la novela homónima de Sinclair Lewis, producida por el todopoderoso Samuel Goldwyn, que figura como uno de los melodramas más rigurosos, contenidos y, curiosamente, menos valorados de su ilustre realizador. En él se escrutaba con determinación y una total carencia de sensacionalismo la crisis afectiva y el consecuente proceso de desintegración que un matrimonio norteamericano de clase alta, integrado por un potentado pero humilde industrial del automóvil y su inmadura esposa, emprende tras una experiencia acontecida durante un viaje a Europa. Wyler abordó la hipocresía social y el culto a las apariencias que subyace en las relaciones conyugales (tema tabú en el Hollywood de la época) con exquisita naturalidad y un cierto punto de ironía, sirviéndose de un guion que exploraba con franqueza y sensatez cuestiones tan espinosas como el miedo a envejecer o la estresante premura por consumir la experiencia vital del placer y el desenfado. Estupendos decorados de Richard Day e inspirados intérpretes, entre los que destacaba la fuerza y profesionalidad de Walter Huston.

Otras películas que abordan una situación de CRISIS MATRIMONIAL

El desprecio – Jean-Luc Godard (1963)
Maridos y mujeres – Woody Allen (1992)
Eyes wide shut – Stanley Kubrick (1999)

ARPÍA (La loba)

1. Mujer que se comporta con maldad.
2. Persona codiciosa, que saca cuanto puede con arte y maña.
(Larousse Editorial)

«Mi primera mujer era una arpía, pero, muchacho, el punto del gazpacho, joder si lo tenía. Se llamaba… digamos que Sofía» (canción Pero que hermosas eran)
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

LA LOBA (The little foxes) – 1941

Director William Wyler
Guion Lillian Hellman
Fotografía Gregg Toland
Música Meredith Willson
Producción Samuel Goldwyn/Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 116m. B/N
Reparto Bette Davis, Herbert Marshall, Teresa Wright, Richard Carlson, Dan Duryea, Patricia Collinge, Charles Dingle, John Marriott.
* Johann Strauss – Rosen aus dem Süden

«¿A dónde iba a ir? ¿Qué dinero tenía? No lo pensé mucho, si lo hubiera hecho, habría sabido que morirías antes que yo. Pero no podría haber adivinado que tendrías un problema cardíaco tan pronto y tan grave. Tengo suerte Horace. Siempre he tenido suerte.»

Sublime y perturbadora adaptación de la obra teatral homónima de Lillian Hellman que significó la ruptura artística entre William Wyler y Bette Davis, debido a las graves y múltiples desavenencias surgidas entre ambos durante el arduo rodaje. La súbita industrialización a finales del siglo XIX y sus traumáticas consecuencias en el arrogante y tradicional sur estadounidense, palpables en el retorcido proceder de la familia protagonista, conducían a un inexorable análisis de la ambición y el egoísmo, escrutado a través de una atmósfera de rugosa psicología y acrecentada tensión dramática que culminaba con el desalmado consentimiento conyugal a la repentina muerte del cabeza de familia. La esplendorosa majestuosidad de su puesta en escena, alimentada por una brillante absorción de la percepción teatral al ámbito cinematográfico, quedó realzada por un lujoso vestuario, una maravillosa fotografía de Gregg Toland y un apropiado reparto dimanante de los escenarios de Broadway, abanderado por una conmovedora Miss Davis, en uno de los personajes más despiadados e insensibles de toda su carrera.

Otras películas con protagonismo de una ARPÍA

Las diabolicas – H.G. Clouzot (1955)
Las amistades peligrosas – Stephen Frears (1988)
Amantes – Vicente Aranda (1991)

OESTE (El forastero)

1. Punto cardinal del horizonte por donde se pone el sol en los equinoccios.
2. Región o territorio situado al oeste de un país o de un área geográfica determinada
Lejano Oeste. Territorio del oeste hacia el que se dirigió la expansión de los Estados Unidos de América en el siglo XIX.
(RAE)

«Los indios no eran los únicos con pluma en el lejano oeste»
Andreu Buenafuente (1965-) Humorista, presentador y productor español

EL FORASTERO (The westerner) – 1940

forastero

Director William Wyler
Guion Jo Swerling y Niven Busch
Fotografía Gregg Toland
Música Dimitri Tiomkin
Producción Samuel Goldwyn Company
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 99m. B/N
Reparto Gary Cooper, Walter Brennan, Doris Davenport, Charles Halton, Forrest Tucker, Paul Hurst, Tom Tyler, Dana Andrews.

«¿Casa? ¿Se refiere a una casa? (…) No, mi casa está allí fuera, una inmensa habitación con el cielo como techo»

Western de desencantada poesía y encomiable agudeza dialéctica, basado en una historia de Stuart N. Lake, que narraba en un entorno marcado por la rivalidad entre ganaderos latifundistas y colonos agricultores el peculiar enfrentamiento que se establece entre Cole Harding, un íntegro y solitario vaquero, falsamente acusado de robar un caballo, y el legendario Roy Bean, un pintoresco, voluble y despiadado bandolero (rotundo paradigma del salvaje e incivilizado Far West) que se autoproclamaría con tiránica arbitrariedad representante de la ley de una pequeña ciudad tejana. El prestigioso William Wyler volvió a hacer gala de su exquisito pulso dramático e intentó, por primera vez en la historia del género y con escasa aceptación por público y crítica, insertar matices psicológicos en el desarrollo del relato. Antológica interpretación de Walter Brennan, en el papel del implacable juez, extraordinaria fotografía del gran Gregg Toland e impecable partitura musical reescrita totalmente por Alfred Newman (a petición del propio Samuel Goldwyn) pese a que en los títulos de crédito figura Dimitri Tiomkin.

Otras películas ambientadas en el LEJANO OESTE

Encubridora – Fritz Lang (1952)
Los que no perdonan – John Huston (1960)
Grupo salvaje – Sam Peckinpah (1969)

PRINCESA (Vacaciones en Roma)

Hija de un rey, femenino de príncipe (hijo varón del monarca) (…) Las esposas de los príncipes también se denominan princesas; por ejemplo, la esposa del príncipe Alberto II de Mónaco es la princesa Charlene (…) En los cuentos infantiles tradicionales es común que entre sus protagonistas figuren bonitas princesas o que se conviertan en princesas luego de una vida modesta y sacrificada, al casarse con un príncipe como por ejemplo en el cuento “La Cenicienta”. (deconceptos.com)

«La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color.» (poema Sonatina)
Rubén Darío (1867-1916) Poeta, periodista y diplomático nicaragüense

VACACIONES EN ROMA (Roman holiday) – 1953

holliday

Director William Wyler
Guion Ian McLellan Hunter y John Dighton (Dalton Trumbo)
Fotografía Henri Alekan y Franz Planer
Música Georges Auric
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 114m. Color
Reparto Gregoty Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Margaret Rawlings, Paolo Carlini, Hartley Power, Tullio Carminati, Harcourt Williams.

«Si no fuera porque considero que soy esclava del deber, de mi país y de mi rango esta noche no hubiese vuelto… y tal vez nunca.»

Ensoñadora comedia romántica que significó la presentación internacional de una de las más delicadas y encantadoras actrices de la historia del cine: Audrey Hepburn. Tras haber actuado en algunos films como secundaria, la joven actriz británica de rostro angelical y extremada delgadez trastocó los cánones de estética y feminidad al deslumbrar con su sofisticación y elegancia en un cautivador cuento de hadas que hurgaba en los caprichos de la providencia para describir el fugaz idilio que vive una dulce e ingenua princesa europea con un corresponsal norteamericano durante su visita oficial a la Ciudad Eterna. A pesar de no ser un reputado especialista en el género, William Wyler volvió a lucir su refinado y privativo clasicismo al alternar con entusiasmo, vivacidad y un gran sentido del ritmo los momentos de intensidad dramática con otros de un ingenioso sentido del humor, utilizando además con gran habilidad la belleza e inmortal aureola de misterio de los escenarios naturales romanos. Magnífico guion de Dalton Trumbo, por aquel entonces implicado en la ‘caza de brujas’ (de ahí la tapadera Hunter/Dighton), y refinado vestuario a cargo de Edith Head.

Otras películas protagonizadas por una PRINCESA

Ámame esta noche – Rouben Mamoulian (1932)
Piel de asno – Jacques Demy (1970)
La princesa prometida – Rob Reiner (1987)

PRUEBA (La carta)

Cosa material, hecho, suceso, razón o argumento con que se prueba o se intenta probar que algo es de una determinada manera y no de otra. (google.es)
(en derecho) Todo motivo o razón aportado al proceso por los medios y procedimientos aceptados en la ley para llevarle al juez al convencimiento de la certeza sobre los hechos discutidos en un proceso. Ciertos autores le asignan a la prueba el fin de establecer la verdad de los hechos y no solamente el convencimiento al juez. (Wikipedia)

“La más clara prueba de que existe vida inteligente en otros planetas es que aún no han venido a visitarnos”
Sigmund Freud (1856-1939) Médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis

LA CARTA (The letter) – 1940

Director William Wyler
Guion Howard Koch
Fotografía Tony Gaudio
Música Max Steiner
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Bette Davis, Herbert Marshall, James Stephenson, Gale Sondergaard, Sen Yung, Frieda Inescort, Bruce Lester, Cecil Kellaway.

«Solíamos vernos una o dos veces por semana. Nadie llegó a sospechar nada. Cada vez que nos veíamos me odiaba a mí misma, pero solo vivía pensando en verle de nuevo (…) Era como una persona que padece una grave enfermedad y no quiere recuperarse. En la misma agonía sentía placer.»

Memorable adaptación de la pieza teatral homónima de William Somerset Maugham, a su vez inspirada en un cuento basado en hechos reales e incluido en su libro recopilatorio The casuarina tree, que trataba sobre el tormentoso e incontrolable sentimiento de la pasión adúltera y los poderosos privilegios de la clase alta en asuntos legales a partir del asesinato cometido por la ambiciosa, pérfida y manipuladora esposa del responsable de una plantación de caucho en la colonia anglosajona de Malasia. Un largometraje de una progresión dramática admirable, favorecido por la concienzuda dirección del siempre efectivo Wyler, la talentosa dirección de fotografía de Gregg Toland y unas prominentes interpretaciones a cargo de Herbert Marshall, cuya sobriedad interpretativa ya había sido puesta al servicio de Jean de Limur en la primera versión de la novela (1929), y, cómo no, de la gran Bette Davis, que despedazaba los cánones de belleza establecidos en Hollywood con sus ojos saltones mientras se consolidaba como una rutilante estrella de modales altivos e impetuosa personalidad.

Otras películas en cuyo título reside la PRUEBA incriminatoria del delito

Testigo de cargo – Billy Wilder (1957)
Único testigo – Peter Weir (1985)
La caja de música – Constantin Costa-Gavras (1989)