Drama social

FORZUDO (La strada)

Persona, en general de sexo masculino, que realiza demostraciones atléticas de fuerza dentro de un circo, vaudeville o un freak show. (Wikipedia)

«La trapecista polaca se encaprichó de un forzudo caminito de Moscú. Cambió mi oro por su alpaca, maldita ley del embudo, no valgo menos que tú.» (canción Vinagre y rosas)
Joaquín Sabina (-1949) Cantautor y poeta español

LA STRADA (La strada) – 1954

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Director Federico Fellini
Guión Federico Fellini, Ennio Flaiano y Tullio Pinelli
Fotografía Otello Martelli
Música Nino Rota
Producción Ponti-De Laurentiis Cinematografica
Nacionalidad Italia
Duración 104m. B/N
Reparto Giuletta Masina, Anthony Quinn, Richard Basehart, Aldo Silvani, Marcella Rovere, Livia Venturini, Gustavo Giorgi, Mario Passante.

«¿Quién puede saberlo? No, no sé para qué sirve esta piedra, pero para algo debe servir. Porque si fuera inútil, entonces todo sería inútil, incluso las estrellas. Al menos eso creo. Y también tú, también tú sirves para algo con tu cabeza de alcachofa.»

La definitiva consagración internacional de Fellini llegó con este entrañable, resplandeciente y poético drama social de acepción católica y ostensibles vínculos feministas acerca de la triste historia de una bobalicona campesina, que, en los míseros años de posguerra, se convertía en la fiel y maltratada ayudante del forzudo Zampanó, un acerbo y salvaje hombre de circo ambulante. La bondad, la dulzura y la jovialidad mantenían un constante enfrentamiento con el desarraigo, la rudeza y el egoísmo para dilucidar una fábula social sobre las complejidades del alma humana y el suplicio que conlleva la imposibilidad de amar, fragmentada en episodios tragicómicos que basculaban tenazmente entre las inflexiones poéticas y un inconfundible impulso neorrealista. A la perenne sensación de complacencia e hipnotismo que irradiaba la cinta, a la postre el primer esbozo intuitivo del futuro espíritu felliniano y uno de sus más grandes éxitos crítico-comerciales, contribuyó sobremanera la bellísima partitura de Nino Rota y, por supuesto, la chapliniana composición de Giuletta Masina como la cándida y pusilánime Gelsomina.

Otras películas entre cuyos personajes protagonistas hallamos a un FORZUDO

Justicia ciega (La noche de la venganza) – Benjamin Christensen (1916)
Garras humanas – Tod Browning (1927)
Invencible – Werner Herzog (2001)

INGRATITUD (Cuentos de Tokio)

Forma de olvido y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estuvieron con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito ajeno ni los favores que recibe, muy lejos de ello, los ignora (…) La ingratitud es un mal hábito, una falta de generosidad que se convierte en uno de los tragos amargos y desagradables que los seres humanos tenemos que vivir, una mezcla de maldad y olvido, de egoísmo y frivolidad. Amigos del alma, conocidos, familiares allegados y no tanto, y muchas veces padres, hijos, cónyuges pueden perpetrar ese acto que tanto cuesta procesar. http://quesignificado.com/ingratitud/

“Cualquier tipo de maldad es el trueno; la ingratitud es el rayo. El trueno asusta, pero el rayo mata.”
José Luis Coll (1931-2007) Actor, humorista y escritor español

CUENTOS DE TOKIO (Tokyo monogatari) – 1953

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Director Yasujiro Ozu
Guión Yasujiro Ozu y Kôgo Noda
Fotografía Yushun Atsuta
Música Takinori Saito
Producción Shochiku
Nacionalidad Japón
Duración 140m. B/N
Reparto Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa.

«Perder a los hijos debe ser terrible, pero vivir con ellos no es fácil. Casi nunca sabes si haces bien o mal. Es un complicado dilema.»

La película más popular en Occidente del creador más representativo de la cultura nipona, catalogada entre las grandes obras maestras de la historia por su sabiduría, vigencia y universalidad, pormenorizaba con quietud y sencillez descriptiva la frustrante y descorazonadora cuota de ingratitud, egoísmo y displicencia aplicada a una pareja de ancianos rurales durante la visita que efectúan a sus hijos, establecidos en la capital y ensimismados en sus agobiantes menesteres laborales. Este riguroso análisis de la desunión familiar a causa de la brecha generacional, el alejamiento geográfico y, sobre todo, el severo pero inevitable deterioramiento afectivo que se acumula con el transcurir de los años fue desgranado por Ozu con la gama de recursos narrativos que caracterizaría toda su obra: entre ellos, la aplicación de largos planos y misteriosos encuadres vacíos o una peculiar disposición de la cámara, prácticamente inmóvil y a poca altura del suelo. El portentoso Chishu Ryu, manifiesto alter-ego del cineasta, volvería a ejercer como abanderado interpretativo de este drama social cotidiano de obligatorio visionado, ungido a despabilar la conciencia humana e inducir a reflexiones de profundo calado.

Otras películas que reflexionan sobre la INGRATITUD de los hijos frente a sus progenitores

Dejad paso al mañana – Leo McCarey (1937)
Alma en suplicio – Michael Curtiz (1945)
Nebraska – Alexander Payne (2013)

KULAK (La tierra)

Los kulaks eran los agricultores y campesinos propios de la URSS que poseían propiedades y contrataban a trabajadores. Posteriormente el término fue utilizado para todos los deportados, condenados y opositores a las colectivizaciones. Fue un término despectivo usado en el lenguaje político soviético, que aludía en principio a los antiguos terratenientes del Imperio ruso que tenían grandes extensiones de tierras, si bien durante los primeros años del gobierno popular soviético se utilizó para catalogar como enemigos del pueblo a propietarios rurales. Estos representaban el 18% de la población en la época zarista. (Wikipedia)

«En este momento, los obreros conscientes lo pueden hacer; pueden reunir a su alrededor a los campesinos pobres, pueden infligir a los kulaks una derrota completa si los elementos avanzados comprender su deber, ponen en tensión todas sus fuerzas, organizan una marcha en masa sobre los campos.»
Vladimir Lenin (1870-1924) Político, revolucionario, teórico político y comunista ruso

LA TIERRA (Zemlya) – 1930

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Director Aleksandr Dovjenko
Guion Aleksandr Dovjenko
Fotografía Daniil Demutsky
Producción Ukrainfilm/Wufku
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 75m. B/N
Reparto Semion Svashenko, Stepan Shkurat, Nikolai Nademsky, Yelena Maksimova, Yuliya Solntseva, Piotr Masokha, Nikolai Mikhaijlov.

«No existe ningún dios.»

Uno de los largometrajes más regios, elocuentes y categóricos surgidos en la etapa de transición del mudo al sonoro, con el que Dovjenko acabaría de pulir, realzar y ennoblecer un estilo vinculado con las distintas perturbaciones socio-políticas de su país, dominado por ancestrales doctrinas de concepción panteísta, y, por lo general, sustentado tanto en su inspiración pictórica como en un poderoso impulso poético. Enmarcado en el período de modernización y colectivización de los feudos agrícolas, utilizaba la revuelta de una pequeña comunidad labradora ucraniana y el asesinato de su líder a manos de un kulak en un portentoso recital de planificación y montaje para ofrendar un emocionante canto a la fertilidad de la naturaleza, al espíritu de la vida e, incluso, a la digna compostura, serenidad y aquiescencia ante la muerte. Sin enfatizar demasiado su evidente propaganda política, actitud que no contentó a la crítica del momento, recolectaba con generoso ímpetu telúrico un imborrable puñado de imágenes simbólicas, así como secuencias de un lirismo, de una osadía expresiva y de una plasticidad apabullantes, como el postrero crescendo del funeral laico.

Otras películas sobre los KULAKS

El deshielo – Boris Barnet (1931)
El prado de Bezhin – Sergei M. Eisenstein (1937)
El juramento – Mikheil Chiaureli (1946)

ANTISEMITISMO (La barrera invisible)

En sentido amplio del término, hace referencia a la hostilidad hacia los judíos basada en una combinación de prejuicios de tipo religioso, racial, cultural y étnico. (…) Puede manifestarse de muchas formas, desde el odio o discriminación individuales, los ataques de grupos nucleados con dicho propósito, o incluso la violencia policial o estatal. (Wikipedia)

“El antisemitismo es un espejo donde se reflejan los defectos de los individuos, de las estructuras sociales y de los sistemas estatales. Dime de qué acusas a un judío y te diré de qué eres culpable.” (libro Vida y destino)
Vasili Grossman (1905-1964) Escritor y periodista soviético

LA BARRERA INVISIBLE (Gentleman’s agreement) – 1947

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Director Elia Kazan
Guion Moss Hart
Fotografía Arthur Miller
Música Alfred Newman
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 118m. B/N
Reparto Gregory Peck, Dorothy McGuire, John Garfield, Celeste Holm, Anne Revere, June Havoc, Albert Dekker, Jane Wyatt, Dean Stockwell

«En la actualidad, debe de haber millones de personas que son apenas religiosas. No sé por qué las que son judías siguen llamándose ‘judías’.»

El todopoderoso Darryl F. Zanuck capoteó múltiples reproches de la comunidad hebrea para poder llevar a cabo esta eficaz adaptación de la novela homónima de Laura Z. Hobson acerca de las vicisitudes a las que debe hacer frente un periodista de investigación tras hacerse pasar por judío en el Nueva York de posguerra para escribir un suplemento sobre la problemática antisemita. El resultado fue un largometraje algo obvio y coyuntural que preludiaba la inminente «caza de brujas» bajo una loable exactitud formal con el propósito de censurar los farisaicos cimientos sobre los que se consolida la discriminación racial y los prejuicios segregacionistas, tema que productor y director prolongarían para tratar el conflicto afroamericano en la siguiente PINKY (1949). Kazan hizo gala además de su talento en la dirección de actores, por cierto, encabezados por un Gregory Peck que con su asidua credibilidad interpretativa anticipaba aquel sentido de la nobleza, el pundonor y la integridad que caracterizarían, quince años más tarde, al gran personaje de su carrera: el Atticus Finch de MATAR A UN RUISEÑOR.

Otras películas sobre el ANTISEMITISMO

Encrucijada de odios – Edward Dmytryck (1947)
La vida es bella – Roberto Benigni (1997)
El mercader de Venecia – Michael Radford (2004)

GUETO (El pianista)

Área separada para la vivienda de un determinado grupo étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión. El término se empleó, originalmente, para indicar los barrios en los cuales los hebreos eran obligados a vivir y a permanecer confinados por la noche. El uso se ha extendido hoy a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente. (Wikipedia)

«Sí, esta es la historia de Huracán. El hombre al que las autoridades culparon de algo que nunca hizo. Lo pusieron en una celda de prisión, pero él pudo haber sido el campeón del mundo. Cuatro meses después, los guetos están ardiendo…» (canción Hurricane)
Bob Dylan (1941-) Músico, cantante y poeta estadounidense

EL PIANISTA (The pianist) – 2002

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Director Roman Polanski
Guion Ronald Harwood
Fotografía Pawel Edelman
Música Wojciech Kilar
Producción R.P. Productions/Heritage Films/Studio Babelsberg/Runteam Ltd.
Nacionalidad Gran Bretaña/ Francia/ Polonia/ Alemania
Duración 148m. Color
Reparto Adrien Brody, Thomas Kretschmann, Maureen Lipman, Ed Stoppard, Emilia Fox, Frank Finlay, Julia Rayner, Jessica Kate Meyer.

«Si nos pinchan, ¿no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿no reímos? Si nos envenenan, ¿no morimos? Y si nos hieren, ¿no nos vengaremos?»

Gracias a esta adaptación de las memorias noveladas del pianista polaco de origen judío Władysław Szpilman, Polanski obtuvo un unánime reconocimiento crítico a nivel internacional con el que pudo resarcirse de su negativa a dirigir LA LISTA DE SCHINDLER (1993) y, de paso, cicatrizar pretéritas heridas de índole familiar al abordar el cruento tema del Holocausto que él mismo había sufrido en su infancia cracoviana. Dejando a un lado su avezada querencia por los ambientes onírico-pesadillescos para homologar un enfoque verista imbuido de flemática quietud y sobriedad, confrontaba el poder de la música ante la abominable irracionalidad bélica trazando el azaroso devenir del protagonista ante la desconcertante llegada de las huestes nazis a Varsovia, la paulatina degradación de las inclementes condiciones de vida en el gueto y la atroz deportación masiva a los campos de concentración, de la que consiguió sobrevivir no sin antes superar multitud de penurias. Una película conmovedora, impetuosamente subjetiva aunque políticamente correcta, que despuntaba por su irreprochable reconstrucción ambiental y chirriaba por la inadecuada utilización del inglés como único idioma.

Otras películas ambientadas total o parcialmente en un GUETO

El golem – P.Wegener y C.Boese (1920)
Ilusiones de un mentiroso – Peter Kassovitz (1999)
Hijos de los hombres – Alfonso Cuarón (2006)