Autor: antoniomartingarcia

CÁNCER (Mi vida sin mí)

El cáncer es una enfermedad provocada por un grupo de células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos (…) Se conocen más de 200 tipos diferentes de cáncer, los más frecuentes son los de piel, pulmón, mama y colorrectal. (Wikipedia)

«Crecer por crecer es la ideología de la célula del cáncer.»
Edward Paul Abbey (1927-1989) Ensayista y novelista estadounidense

MI VIDA SIN MÍ (Mi vida sin mí) – 2003

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Director Isabel Coixet
Guion Isabel Coixet
Fotografía Jean-Claude Larrieu
Música Alfonso de Vilallonga
Producción El Deseo/Milestone Productions
Nacionalidad España/ Canadá
Duración 103m. Color
Reparto Sarah Polley, Mark Ruffalo, Deborah Harry, Scott Speedman, Maria de Medeiros, Leonor Watling, Amanda Plummer.

«-Fumar y beber todo lo que quiera. -Decir lo que pienso. -Hacer el amor con otros hombres, para ver cómo es. -Hacer que alguien se enamore de mí…»

Doctorada en esgrimir con terapéutica elocuencia la más lacerada intimidad del atlas humano, Isabel Coixet prescribió un triple itinerario por el doloroso apremio que tercia entre la vida y la muerte con esta matizada versión del relato Pretending the bed is a raft de Nancy Kincaid, la audaz LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS (2005), sobre el desvalido intercambio afectivo que brota entre una enfermera sorda y el accidentado obrero de una plataforma petrolífera, y, ELEGY (2008), acerca del romance crepuscular entre un galán profesor y una hermosa alumna, según la novela The dying animal de Philip Roth. Entre ellos, este lastimero melodrama sobre la animosa disposición vital que revela una limpiadora veinteañera de Vancouver casada y con dos hijas, tras serle diagnosticado un cáncer terminal, sobresale por explorar su melancólica profundidad emocional desde la mesura y el sosiego descriptivo a través de una configuración plástica de arrobadora heterogeneidad. Mención especial merecen Sarah Polley, por su perfilada actuación, y Alfonso de Vilallonga por su selecta partitura.

Otras películas sobre CÁNCER

Gritos y susurros – Ingmar Bergman (1972)
El último pistolero – Don Siegel (1976)
La fuerza del cariño – James L. Brooks (1983)

LICANTROPÍA (La maldición del hombre-lobo)

Mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo (…) La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformar a otro humano en lobo. La licantropía es un fenómeno psíquico que afecta la conducta del individuo y produce cambios morfogenéticos del DNA, los cuales integran la perdida de la razón y las facultades del alma. (Wikipedia)

«El hombre es para el hombre o un dios o un lobo»
Erasmo de Rotterdam (1466-1536) Humanista, filósofo y teólogo holandés

LA MALDICIÓN DEL HOMBRE-LOBO (The curse of the werewolf) – 1961

1961. GBR. Fisher. La maldición del hombre-lobo

Director Terence Fisher
Guion Anthony Hinds
Fotografía Arthur Grant
Música Benjamin Frankel
Producción Hammer Films
Nacionalidad Reino Unido
Duración 88m. Color
Reparto Oliver Reed, Clifford Evans, Catherine Feller, Michael Ripper, Anthony Dawson, Anne Blake, Yvonne Romain, Josephine Llewellyn.

«Sueño que me he perdido en el dibujo de un libro, que me he perdido y bebo sangre… ¡Ayúdame tío, ayúdame!»

Una de las más relevantes e innovadoras aproximaciones jamás efectuadas al mito de la licantropía, según la novela The werewolf of Paris de Guy Endore, que acentuó la integridad certificada por la firma Hammer hacia la vertiente fantástica y despejó el camino para futuras reconsideraciones expresivas de esta lúgubre y melancólica leyenda. Localizada en una España del siglo XVIII oprimida por el abuso del poder y el escepticismo religioso (insinuaciones históricas que agilizaron su prohibición por parte de la censura franquista) describía con exhaustiva precisión el germen de tal aberrante tormento para adentrarse en un enfoque psicoanalítico del personaje, donde se concedía tanta importancia a su voracidad sanguínea como a su infructuosa búsqueda de redención a través del amor. Terence Fisher, que la consideraba su obra predilecta, otorgó a la empresa un adecuado matiz romántico y un distinguido atractivo visual, sirviéndose del discreto maquillaje de Roy Ashton y sin recurrir a ampulosos decorados ni a las típicas transformaciones efectistas del clásico personaje en cuestión.

Otras películas sobre LICANTROPÍA

El lobo humano – Stuart Walker (1935)
Un hombre lobo americano en Londres – John Landis (1981)
En compañía de lobos – Neil Jordan (1984)

MORDISCO (Drácula de Bram Stoker)

1. Acción de clavar los dientes.
2. Herida o señal que queda al morder algo.
(google.es)

«Quien no ha recibido un mordisco en el corazón no sabe lo que es la vida»
Séneca (4 a.C.-65 d.C.) Filósofo, político, orador y escritor romano

DRÁCULA DE BRAM STOKER (Bram Stoker’s Dracula) – 1992

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Director Francis Ford Coppola
Guión James V. Hart
Fotografía Michael Balhaus
Música Wojciech Kilar
Producción Columbia/American Zoetrope/Osiris
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 130m. Color
Reparto Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reaves, Richard E. Grant, Cary Elwes, Tom Waits, Monica Bellucci.

«He cruzado océanos de tiempo para encontrarte»

Personal y hetereogénea reinterpretación de un material aparentemente agotado, que, por su incontestable osadía, ingenio y rigurosa fidelidad al relato original, bien puede ser considerada como la versión definitiva de la famosa novela de Bram Stoker. La historia del príncipe Vlad III de Rumanía, apodado «El Empalador» y convertido en el patético y terrible conde Drácula tras conocer el suicidio de su amada Elisabeta, cuya supuesta reencarnación encuentra siglos después en el Londres victoriano, irrumpió en manos del combativo y genial Coppola en una hermosa proclamación del amor verdadero como mecanismo redentor de agonías y pesadumbres. A pesar de la controversia que suscitó en el momento de su estreno, enriquecía los aspectos más divulgados del vampirismo a base de potenciar su intrínseco tono romántico y sensual con unas desaforadas interpretaciones y un amaneramiento tan artesanal como operístico, producto de una cautivadora formulación estética, unos deslumbrantes efectos de maquillaje y un ecléctico diseño vestuario a cargo de Eiko Ishioka.

Otras películas en las que se propina algún que otro MORDISCO

Nazarín – Luis Buñuel (1959)
Perro blanco – Samuel Fuller (1982)
El cabo del miedo – Martin Scorsese (1991)

IDILIO (Tú y yo)

La palabra idilio se emplea con recurrencia cuando se quiere dar cuenta de aquella relación amorosa romántica e intensa que viven dos individuos, por tanto, es que al idilio se lo concibe como una situación perfecta e ideal de la pareja que lo está experimentando. (definicionabc.com)

«Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida»
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo, escritor y poeta irlandés

TÚ Y YO (An affair to remember) – 1957

1957. Tu y yo

Director Leo McCarey
Guion Leo McCarey, Delmer Daves y Donald Odgen Stewart
Fotografía Milton Krasner
Música Hugo Friedhofer
Producción 20th Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 119m. Color
Reparto Cary Grant, Deborah Kerr, Cathleen Nesbitt, Richard Denning, Neva Patterson, Charles Watts, Fortunio Bonanova, Louis Mercier.

«Yo tuve la culpa de todo, estaba mirando arriba. En lo más cerca del cielo… estabas tú»

No pudo disponer McCarey de una pareja interpretativa más solvente y glamourosa para recomponer la romántica historia del azaroso idilio alumbrado bajo el fulgor de un crucero de lujo entre un frustrado pintor con aureola de playboy y una excantante de club nocturno, poco antes de sucumbir ambos a un proyecto conyugal confortable y acorde a la cultura del capitalismo. El eminente realizador no sólo superó la exitosa versión de 1939 sino que alcanzó una de las cimas del melodrama clásico al amoldar una puesta en escena minuciosa y refinada, que, por un lado, explotaba la elegante socarronería de Cary Grant en un primer segmento a modo de sofisticada comedia, y, por otro, realzaba las distinguidas cualidades dramáticas de Deborah Kerr en una prodigiosa exposición de sentimientos lacerados y anhelantes. Un delicado análisis de las relaciones de pareja, enaltecido con una exquisita fotografía en Cinemascope, que contenía momentos tan sublimes como el beso fuera de campo en la cubierta del barco, la idílica escala en Villefranche o el apoteósico climax de su lacrimógeno desenlace.

Otras películas que narran la historia de un IDILIO

Hiroshima, mi amor – Alain Resnais (1959)
Memorias de Africa – Sidney Pollack (1985)
Los puentes de Madison – Clint Eastwood (1995)

VERBORREA (Martín ‘Hache’)

Facilidad y manejo de la oratoria (…) Uso excesivo y crónico de la reiteración al hablar.  (wiktionary.org)

«Estoy tratando de hacer algo por el futuro de la música americana, que hoy en día no tiene ninguna clase y no es más que verborrea bárbara»
Jerome Kern (1885-1945) Compositor estadounidense

MARTÍN (HACHE) (Martín ‘Hache’) – 1997

Martín Hache

Director Adolfo Aristarain
Guion Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra
Fotografía Porfirio Enríquez
Música Fito Páez
Producción Tornasol Films/Adolfo Aristarain
Nacionalidad Argentina/ España
Reparto Federico Luppi, Juan Diego Botto, Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Sancho Gracia, Ana María Picchio, Angel Amorós, Esther Herrera.
* Fito Páez – Ciudad de pobres corazones

«Buscar razones para vivir es una buena razón para seguir viviendo, y si no las hay, hay que inventárselas»

Adolfo Aristarain persistió en su particular crítica a la intransigente e individualista sociedad contemporánea con esta terapéutica apelación a la necesidad de preservar el deseo y la esperanza, que, bajo una apariencia espontánea y humilde, escondía una calculadora y profunda reflexión sobre la complejidad e inconsistencia de las relaciones humanas. Las fricciones afectivo/generacionales que surgen entre un huraño y egocéntrico realizador de cine argentino, su efusiva e insegura consorte, un epicúreo actor homosexual amigo de ambos y el desorientado hijo del primero, ante la visita a Madrid desde Buenos Aires de este último después de superar una sobredosis de estupefacientes, servían como pretexto para tratar sin tapujos un sinfín de temas tan movedizos y trascendentales como el dudoso control sobre las drogas, la paternidad desatendida, el desarraigo existencial de la juventud, el inevitable dolor en el que deriva una pasión arrolladora, el temor al compromiso sentimental o la añoranza del exiliado por su tierra natal. Descarnadas, verborreicas y emotivas actuaciones, fruto de una dirección dramática magistral.

Otras películas rebosantes de VERBORREA

El fuego y la palabra – Richard Brooks (1960)
Primera plana – Billy Wilder (1974)
Delitos y faltas – Woody Allen (1989)