Día: junio 19, 2015

SORDERA (Belinda)

La sordera es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo (…) La sordera también se da por desgasto de los oidos, esto explica porque los adultos no pueden escuchar algunas frecuencias que personas de menor edad.
Sordomudo es una persona que tiene un problema de audición y de cuerdas vocales.
(Wikipedia)

“Entre los corazones deshumanizados te está quebrando la ansiedad. El mundo en su sordera y su resaca de vivir, te patea donde duele más” (canción Sordidez y sordera)
Javier Calamaro (1965-) Cantante y músico argentino

BELINDA (Johnny Belinda) – 1948

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Director Jean Negulesco
Guion Allen Vincent e Irmgard Von Cube
Fotografía Ted McCord
Música Max Steiner
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 102m. B/N
Reparto Jane Wyman, Lew Ayres, Charles Bickford, Agnes Moorehead, Jan Sterling, Stephen McNally, Dan Seymour, Alan Napier.

“Por favor, traten de comprender lo que significa ser como ella; viviendo en un mundo aparte, alejada de todos, sin poder escuchar una voz humana. Piensen en su soledad y en su miedo”

La definitiva y, por cierto, algo tardía consagración como actriz dramática de Jane Wyman llegó gracias a este aclamado aunque ténuemente languidecido clásico del melodrama hollywoodiense, basado en la pieza teatral homónima de Elmer Blaney Harris, a su vez, inspirado en un caso verídico, en el que exteriorizaba con sorprendente ternura y credibilidad las atenazadas emociones que hostigan a una joven y marginada campesina sordomuda, especialmente las que hacían referencia a la esperanza de ser amada y a su tesón por conseguir la custodia del hijo que un lugareño le hizo al violarla sin escrúpulos. Además de retratar con loable verosimilitud el pudibundo, beato e intolerante ambiente que predominaba en la comunidad de pescadores de Cape Breton (Nueva Escocia) donde se desarrollaba la acción, el academicista Jean Negulesco condujo el inventario de excesos folletinescos que englobaba el guión con una aptitud psicológica tan encomiable como exageradamente amarga a los ojos del estudio; situación que propiciaría su fulminante despido antes de terminar el rodaje.

Otras películas sobre la SORDERA

Mandy – Alexander McKendrick (1952)
El milagro de Anna Sullivan – Arthur Penn (1962)
Hijos de un dios menor – Randa Haines (1986)