Mervyn Leroy

INCENDIARIO (Quo Vadis)

Individuo que provoca un incendio con premeditación y planificación. Los motivos que llevan a un incendiario a actuar pueden ser diversos, por mencionar algunos podríamos citar el afán de lucro, la maldad o sencillamente la estupidez. (Wikipedia)

“Tengo perro y una marca en la rodilla. No siento cosquillas, trabajé en el municipio. Y no traiciono a mis principios, porque eso es lo primero. Si naciste incendiario, no te mueras bombero” (canción Breve descripción de mi persona de El Cuarteto de Nos)
Roberto Musso (1962-) Cantante, guitarrista y compositor de rock uruguayo

QUO VADIS (Quo Vadis) – 1951

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Director Mervyn Leroy
Guion John Lee Mahin, S.N. Behrman y Sonya Levien
Fotografía Robert Surtees y William V. Skall
Música Miklos Rozsa
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 171m. B/N
Reparto Robert Taylor, Deborah Kerr, Peter Ustinov, Leo Genn, Marina Berti, Finlay Currie, Patricia Laffan, Abraham Sofaer, Buddy Baer.

“Esa es mi epopeya, ¡cambiar la paz del mundo! ¡Demoler y crear, crear de nuevo! (…) Esta misma noche oiréis mi responso sobre Roma ardiendo. Sus llamas me elevarán a mayor altura que los dioses”

Con evidentes aires megalomaníacos, Sam Zimbalist produjo esta nueva y espectacular adaptación de la célebre novela histórica de Henry Sienkiewicz, centrada en la sanguinaria persecución del cristianismo por parte del Imperio Romano gobernado por Nerón, allá por el año 63. Rodada durante casi dos años en los estudios de Cinecittà para abaratar los costes de un exagerado presupuesto de siete millones de dólares, mantiene pese a su desmesurado metraje y una inevitable propensión a la grandilocuencia aquel perenne atractivo de las creaciones hollywoodienses de los cincuenta, incrementado aquí por una ostentosa ambientación que incluía a cinco mil quinientos extras, treinta y dos mil vestidos diseñados o supervisados por Herschel McCoy y los decorados más colosales que hasta la fecha se habían erigido. Peter Ustinov como el perturbado emperador de propensión incendiaria, Robert Taylor en la piel del general Marco Vinicio y Deborah Kerr dando vida a su afable amada lideraron el ilustre grupo de actores, y, según parece, el mismísimo Anthony Mann auxilió a Leroy en la filmación de las aparatosas secuencias del incendio de Roma.

Otras películas cuyo personaje protagonista actúa como un INCENDIARIO

El largo y cálido verano – Martin Ritt (1958)
Labios ardientes – Dennis Hopper (1990)
Malditos bastardos – Quentin Tarantino (2009)

DESDICHA (El puente de Waterloo)

1. Hecho que causa gran dolor o infelicidad.
2. Suerte adversa y aciaga.
(Larousse Editorial)

«Las mujeres me han hecho desdichado. Pero la felicidad que he obtenido compensa toda la desdicha. Es mejor ser feliz y desdichado que no ser ninguna de las dos cosas»
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino

EL PUENTE DE WATERLOO (Waterloo bridge) – 1940

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Director Mervyn Leroy
Guion S.N. Behrman, Hans Rameau y George Froeschel
Fotografía Joseph Ruttenberg
Música Herbert Stothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 103m. B/N
Reparto Robert Taylor, Vivien Leigh, Lucille Watson, Maria Uspenskaya, C. Aubrey Smith, Virginia Field.

“Cada vez que me separo de ti es como una pequeña eternidad (…) Lo que tú has sido para mí no podré expresarlo jamás en palabras. Pero no hay futuro para nosotros dos. Te estoy agradecida por lo que eres y por lo que has significado para mí”

Sin lugar a dudas, la mejor transposición al cine realizada a partir de la melodramática obra teatral de Robert E. Sherwood, ya que ni la previa adaptación homónima de James Whale (1931), ni muchísimo menos la almibarada versión dirigida por Curtis Bernhardt en 1956 bajo el nombre de GABY, supieron plasmar en imágenes el sentido y la esencia de semejante material romántico, fatalista y acentuadamente lacrimógeno. En cambio, el competente, aunque algo irregular artesano Mervyn Leroy sí lo consiguió; sacó a relucir su talento narrativo y una profunda percepción de la emotividad para despachar con innegable pericia la impetuosa y desdichada historia de amor que floreció durante la Primera Guerra Mundial entre un oficial de la armada británica y una humilde bailarina de ballet. La exquisita fotografía de Joseph Ruttenberg y la inestimable actuación de la pareja protagonista acabaron de convertir esta aplicada producción de Sidney Franklin en un irrefutable clásico del melodrama de los años cuarenta y, muy probablemente, en la realización más estimada de su director.

Otras historias de amor marcadas por la DESDICHA

Margarita Gautier – George Cukor (1936)
Love story – Arthur Hiller (1970)
En la habitación – Todd Field (2001)

PENITENCIARÍA (Soy un fugitivo)

Edificio o lugar en el que cumplen una pena, privadas de su libertad, las personas que han sido condenadas. (Larousse Editorial)
Sistema penitenciario es el término con el que se designan a las instituciones o al sistema establecido para el cumplimiento de las penas previstas en las sentencias judiciales; especialmente las penas de reclusión, cuyo propósito, en el derecho penal contemporáneo y el derecho penitenciario, es la reinserción social del condenado. Otro tipo de penas, como la pena de muerte, el trabajo social, la libertad vigilada, etc., tienen una relación más o menos indirecta con las instituciones penitenciarias, aunque también forman parte del sistema penal. Menos relación tienen otras penas, como las denominadas penas pecuniarias (multas) o la pena de privación de ciertos derechos (especialmente el derecho de sufragio). Habitualmente la institución penitenciaria es la cárcel o prisión, pero la denominación puede ser diferente, así como su organización administrativa y sus métodos y características: centros penitenciarios abiertos o cerrados, de mínima seguridad o máxima seguridad, hospitales o centros psiquiátricos penitenciarios (hospital penitenciario, hospital psiquiátrico penitenciario), etc. (Wikipedia)

“El sistema penitenciario en Noruega funciona fatal. Te dan cama, ducha y no usan violencia ¡Es ridículo! Les tuve que incitar para que me golpearan y les insistí en que me metieran en una mazmorra de verdad”
Varg Vikernes (1973-) Músico multiinstrumentista, compositor, cantante noruego

SOY UN FUGITIVO (I am a fugitive from a chain gang) – 1932

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Director Mervyn Leroy
Guion Howard J. Green y Brown Holmes
Fotografía Sol Polito
Música Leo F. Forbstein
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 93m. B/N
Reparto Paul Muni, Glenda Farrell, Helen Vinson, Preston Foster, Berton Churchill, Noel Francis, Allen Jenkins, Robert Warwick, Edward Ellis.

“Toma esto: pasta frita, grasa de cerdo y sorgo. Mejor que te guste, porque te darán lo mismo todas las mañanas, todos los años. No dan mejor comida en otras cárceles del estado. Sí, y puedes ir por todo el mundo y no encontrarás nada peor. ¿Cómo puede alguien comer esta asquerosidad?”

Incuestionable clásico del cine negro de los treinta y una de las grandes obras maestras del subgénero carcelario, basada en la novela autobiográfica I am a fugitive from a Georgia Chain Gang de Robert E. Burns (quien asesoró a los guionistas desde la espinosa clandestinidad), donde Mervyn Leroy volvía a dejar patente su capacitada inclinación a reflejar el clima de convulsión y pesadumbre por el que atravesaba el país durante la gran crisis económica. Por medio de una narración enérgica y con un gran sentido de la tensión, que combinaba rasgos de estudio psicológico con atributos documentalistas, se mostraba el azaroso e improcedente enfrentamiento con la ley penal de un excombatiente en la Gran Guerra, censurando de forma específica el trato salvaje e ignominioso que se les daba a los presos del momento; reprobación, que, pese a las protestas iniciales de ciertos magistrados y funcionarios de cárceles, acabó suscitando un replanteamiento del sistema penitenciario estadounidense. A resaltar la interpretación del injustamente olvidado Paul Muni, así como las dos antológicas escenas de evasión.

Otras denuncias cinematográficas al SISTEMA PENITENCIARIO

El hombre de Alcatraz – John Frankenheimer (1962)
El expreso de medianoche – Alan Parker (1978)
Un profeta – Jacques Audiard (2009)

GÁNGSTER (Hampa dorada)

Criminal de carrera que en cierto momento se convierte casi invariablemente en miembro de una organización criminal violenta y persistente (…) Lo visible de sus actividades puede ir de lo casi indetectable, como el tráfico de drogas o la protección, a lo espectacular (…) Otras actividades en las que se han destacado son el juego y también el tráfico de alcohol durante la Ley Seca. (Wikipedia)

“Las grandes naciones han actuado siempre como gángsters, y las pequeñas, como prostitutas”
Stanley Kubrick (1928-1999) Fotógrafo, director de cine, guionista y productor estadounidense

HAMPA DORADA (Little Caesar) – 1931

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Director Mervyn Leroy
Guion Francis Edward Faragoh
Fotografía Tony Gaudio
Música Erno Rapee
Producción First National
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 77m. B/N
Reparto Edward G. Robinson, Douglas Fairbanks Jr., Glenda Farrell, Sidney Blackmer. Stanley Fields, William Collier Jr., Ralph Ince.

“No le tengo miedo a nadie. Cuando estoy metido en un apuro salgo a tiros, primero disparo y luego hago las preguntas”

Pertinente adaptación de la novela homónima (en su título original) de William R. Burnett que tuvo el privilegio de incorporar el género gangsteril al cine sonoro, prefigurando las pautas que lo iban a definir en las sucesivas décadas y estableciendo el definitivo arquetipo de malhechor ególatra y sediento de ambición, dispuesto a acabar sin escrúpulos con todo aquel que se interfiera en su fulminante ascensión hacia la cumbre del poder mafioso. La trayectoria delictiva de ese estigma social tan difícil de erradicar, contemplada por la recelosa censura del momento como una réplica cinematográfica a la infame carrera de Al Capone (aunque en realidad se inspirara en otro hampón de Chicago llamado Salvatore “Sam” Cardinella), describía con un vigoroso sentido de la autenticidad la compleja estructura del sindicato del crimen y desprendía una evidente carga moralizadora, especial e inevitablemente manifiesta en su augusto epílogo. El clamoroso éxito de la cinta provocó un alud de clonaciones de esta fábula sobre la malevolencia organizada y marcó para siempre la carrera de su protagonista, que efectuaba aquí una de sus más insignes caracterizaciones.

Otras retratos fílmicos sobre GÁNGSTERS

Al rojo vivo – Raoul Walsh (1949)
La ley del hampa – Budd Boetticher (1960)
El precio del poder – Brian De Palma (1983)