Vivien Leigh

PELÍCULA (Lo que el viento se llevó)

Obra de arte realizada a través de la sucesión de imágenes en video y con sonido. El cine, o el arte de hacer películas de diverso tipo, es considerado uno de los siete artes y es hoy en día uno de los más populares ya que llega a una importante y claramente variada cantidad de público (…) Independientemente de las cuestiones técnicas, requiere un gran esfuerzo de producción. Mientras que la actuación o la dirección de la misma siempre son los elementos que más destacan, también son imprescindibles cuestiones tales como el vestuario, la musicalización, la fotografía, la creación de los ambientes apropiados, la edición, el sonido, la utilización de efectos especiales, etc. (definicionabc.com)

“Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”
Orson Welles (1915-1985) Actor, director, guionista y productor estadounidense

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (Gone with the wind) – 1939

Director Victor Fleming
Guion Sidney Howard, Oliver H.P. Garrett, Ben Hecht, Jo Swerling y John Van Druten
Fotografía Ernest Haller
Música Max Steiner
Producción Selznick International Pictures/Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 238m. Color
Reparto Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O’Neil, Ona Munson, Ann Rutherford, Ward Bond.

“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!”

Cautivador e irrepetible melodrama sureño, basado en una novela homónima de Margaret Mitchell, que ha pasado a los anales del séptimo arte como la mayor superproducción hollywoodiense de su dorada primera etapa sonora, así como la película más popular, junto a CASABLANCA, y taquillera (si adecuamos sus ingresos de acuerdo a la inflación) de toda la historia del cine. Ambientada en la época de la guerra de secesión y el subsiguiente período de reconstrucción, narra la triste y arrebatadora relación de amor entre la coqueta, decidida y caprichosa hija de un rico plantador de algodón de Georgia, de nombre Escarlata O’Hara, y un escéptico, vividor y arrogante aventurero llamado Rhett Butler, dos apasionantes personajes que marcaron para siempre la carrera de sus inolvidables intérpretes. El megalómano productor David O. Selznick fue el gran artífice de este glorioso espectáculo de larga y azarosa gestación (en su convulso rodaje intervinieron George Cukor, sustituido por presiones de Clark Gable, o Sam Wood, entre otros realizadores), repleto de frases míticas, bellísimos fotogramas en un novedoso technicolor y momentos imperecederos determinados por el impagable diseño artístico de William Cameron Menzies, como la fiesta aristocrática o el incendio en Atlanta. Antológica banda sonora de Max Steiner.

Otras PELÍCULAS que ejemplifican la grandeza del cine

Ciudadano Kane – Orson Welles (1941)
2001: una odisea del espacio – Stanley Kubrick (1968)
El padrino – Francis Ford Coppola (1972)

DESDICHA (El puente de Waterloo)

1. Hecho que causa gran dolor o infelicidad.
2. Suerte adversa y aciaga.
(Larousse Editorial)

«Las mujeres me han hecho desdichado. Pero la felicidad que he obtenido compensa toda la desdicha. Es mejor ser feliz y desdichado que no ser ninguna de las dos cosas»
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino

EL PUENTE DE WATERLOO (Waterloo bridge) – 1940

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Director Mervyn Leroy
Guion S.N. Behrman, Hans Rameau y George Froeschel
Fotografía Joseph Ruttenberg
Música Herbert Stothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 103m. B/N
Reparto Robert Taylor, Vivien Leigh, Lucille Watson, Maria Uspenskaya, C. Aubrey Smith, Virginia Field.

“Cada vez que me separo de ti es como una pequeña eternidad (…) Lo que tú has sido para mí no podré expresarlo jamás en palabras. Pero no hay futuro para nosotros dos. Te estoy agradecida por lo que eres y por lo que has significado para mí”

Sin lugar a dudas, la mejor transposición al cine realizada a partir de la melodramática obra teatral de Robert E. Sherwood, ya que ni la previa adaptación homónima de James Whale (1931), ni muchísimo menos la almibarada versión dirigida por Curtis Bernhardt en 1956 bajo el nombre de GABY, supieron plasmar en imágenes el sentido y la esencia de semejante material romántico, fatalista y acentuadamente lacrimógeno. En cambio, el competente aunque algo irregular artesano Mervyn Leroy sí lo consiguió; sacó a relucir su talento narrativo y una profunda percepción de la emotividad para despachar con innegable pericia la impetuosa y desdichada historia de amor que floreció durante la Primera Guerra Mundial entre un oficial de la armada británica y una humilde bailarina de ballet. La exquisita fotografía de Joseph Ruttenberg y la inestimable actuación de la pareja protagonista acabaron de convertir esta aplicada producción de Sidney Franklin en un irrefutable clásico del melodrama de los años cuarenta y, muy probablemente, en la realización más estimada de su director.

Otras historias de amor marcadas por la DESDICHA

Margarita Gautier – George Cukor (1936)
Love story – Arthur Hiller (1970)
En la habitación – Todd Field (2001)

CAMISETA (Un tranvía llamado deseo)

Camisa corta, ajustada y sin cuello, generalmente de punto, que se pone a raíz de la piel. (Larousse Editorial)

“Con sus seis años y su hermanita llorando la agarró de las piernas y la arrastró para afuera y se sentó en la vereda, y se puso a llorar por la camiseta de Boca”
Aldo Luis Novelli (1957-) Poeta, cuentista y ensayista argentino

UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (A streetcar named desire) – 1951

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Director Elia Kazan
Guión Tennessee Williams y Oscar Saul
Fotografía Harry Stradling
Música Alex North
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 122m. B/N
Reparto Marlon Brando, Vivien Leigh, Kim Hunter, Karl Malden, Nick Dennis, Rudy Bond, Peg Hillias, Wright King, Richard Garrick, Ann Dere.

“La belleza física es transitoria, una posesión efímera. ¡Pero la belleza de la mente, la riqueza del espíritu, la ternura del corazón… Yo tengo esas cosas. ¡No se marchitan, crecen! ¡Aumentan con los años!”

Adaptación de la obra de Tennessee Williams que supuso un auténtico punto de inflexión en la industria hollywoodiense, por cuanto abrió camino a un cine más sincero y progresista. Kazan, que ya había dirigido la pieza teatral en Broadway junto a Brando, Hunter y Jessica Tandy, tuvo que esperar a que la censura suavizara el escabroso contenido sexual del relato, incluso alterara su parte final, para acometer la narración de las convulsas relaciones que mantiene una neurótica y desahuciada mujer de impúdico pasado y falsos modales aristocráticos con el violento y soez marido de su hermana, en cuyo asfixiante apartamento de Nueva Orleans se instala a vivir con ellos. Más allá de su impecable ambientación o el opresivo clima perfilado por su escénica realización, este amargo retrato cotidiano ampara su robustez en el mítico duelo declamatorio entre el volátil clasicismo londinense de Vivien Leigh y el arrogante ímpetu stanislavskiano de Marlon Brando, quien cambió el concepto de masculinidad con el viril magnetismo animal que exhalaba bajo su sudorosa camiseta sin mangas.

Otras películas con CAMISETAS

Grease – Randal Kleiser (1978)
Jungla de cristal – John McTiernan (1988)
Thelma y Louise – Ridley Scott (1991)