Joseph H. August

CHIVATAZO (El delator)

Acusación o denuncia que hace alguien de un hecho censurable. (google.es)

“Lo que más me asombra es su espionaje de pacotilla y la facilidad con qué aceptó esa changa. Quién sabe cuánta gente cayó por sus chivatazos. No olvides que en otros tiempos había recorrido todo el espinel de la izquierda, así que conocía montones de nombres, direcciones y teléfonos” (novela Andamios)
Mario Benedetti (1920-2009) Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo

EL DELATOR (The informer) – 1935

Director John Ford
Guión Dudley Nichols
Fotografía Joseph H. August
Música Max Steiner
Producción RKO
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 91m. B/N
Reparto Victor McLaglen, Heather Angel, Margot Grahame, Una O’Connor, Wallace Ford, Preston Foster, Donald Meek.

“Debemos encontrarle esta noche, sea quien sea. Un traidor puede destruir un ejército, ¿entiendes, Bartly?”

Reconstrucción de un episodio de la Revolución Irlandesa, según la novela homónima de Liam O’Flaherty, que ilustraba el drama intrínseco de un patético miembro del IRA, que, tras ser expulsado de la organización, opta por denunciar a un compañero para cobrar la correspondiente recompensa. Esta historia de traición, venganza, penitencia y redención irradiaba una atmósfera tan opresiva como incorpórea, fruto de una brillantez formal influenciada por el expresionismo de la época, tal y como demuestran sus imágenes retorcidas y el predominio del claroscuro. La relevancia de semejante disposición estética acabó atenuando su manifiesto lirismo e hizo que su productivo realizador descuidara su peculiar sentido del humor, convirtiéndose en una obra estimable (no en vano significó su primer gran éxito crítico) pero alejada de la elocuencia costumbrista, el espíritu nostálgico y la esencia vivificadora propias del exclusivo estilo fordiano. El siempre excesivo Victor McLaglen, que según la leyenda interpretó su personaje en una ininterrumpida embriaguez, compuso el papel más glorioso de su carrera.

Otras películas en cuyo argumento cobra mucha importancia un CHIVATAZO

Traidor en el infierno – Billy Wilder (1953)
La evasión – Jacques Becker (1960)
Snowden – Oliver Stone (2016)

LANCHA (No eran imprescindibles)

Embarcación pequeña de vela y remos, o bien de vapor o de motor (en estos casos, los más habituales hoy en día, se denomina lancha de motor), que se utilizó históricamente para servicios auxiliares de los barcos (dentro de los puertos), para el transporte de cabotaje entre puertos de la misma costa o para misiones de combate en ríos de bajo calado o para proteger el acceso a puertos. En los casos de lanchas armadas recibían el nombre de lancha cañonera, montando habitualmente un mortero o un cañón largo, o, después de 1860, torpederas. Es la mayor de las barcas que pueden llevar a bordo los buques. https://es.wikipedia.org/wiki/Lancha

“La única manera de llegar a Aracataca desde Barranquilla era en una destartalada lancha de motor por un caño excavado a brazo de esclavo durante la Colonia, y luego a través de una vasta Ciénaga de aguas turbias y desoladas, hasta la misteriosa población de Ciénaga” (libro Vivir para contarla)
Gabriel García Márquez (1927-2014) Escritor, novelista, cuentista, guionista, editor y periodista colombiano

NO ERAN IMPRESCINDIBLES (They were expendable) – 1945

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Director John Ford
Guión Frank Wead
Fotografía Joseph H. August
Música Herbert Stothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 135m. B/N
Reparto Robert Montgomery, John Wayne, Donna Reed, Jack Holt, Cameron Mitchell, Ward Bond, Marshall Thompson, Leon Ames.

“Los hombres que luchan con una fe inquebrantable son de carne y hueso, pero no de acero. El cuerpo debe al fin rendirse. La resistencia se desvanece. Llega el final. Bataan ha caído”

Desde la retaguardia del Pacífico en plena 2ª Guerra Mundial, donde militaba en calidad de responsable de la unidad de fotografía naval, Ford rodó además de algunos ensalzados documentales de carácter propagandístico esta descarnada y poética adaptación de un libro homónimo de William L. White en torno a las experiencias en el frente de John Buckley, teniente versado en la utilización de pequeñas lanchas torpederas (PT Boat) como expeditivos vehículos de asalto. Considerado durante décadas como un film menor dentro de la ilustre antología fordiana, emerge en la actualidad como un decoroso enaltecimiento del heroísmo beligerante, a su soledad, estoicismo y capacidad para afrontar el dolor, graduado con una loable sencillez expositiva y un amargo regusto melancólico. Cabe subrayar el pundonoroso realismo de las escenas de combate y los oportunos contrastes lumínicos que para los momentos dramáticos aplicó John Ford, que, tras romperse una pierna, tuvo que consignar la última fase de la realización y el control del montaje a Robert Montgomery.

Otras películas con la decisiva participación de alguna que otra LANCHA

Persecución mortal – Rowdy Herrington (1993)
Madison – William Bindley (2005)
El niño – Daniel Monzón (2014)