ICONO (Andrei Rublev)

Pinturas religiosas sobre tabla de madera que comenzaron a realizarse durante el Imperio Bizantino en el siglo VI. Se extendieron y florecieron por toda Europa durante varios siglos y bajo distintos estilos e influencias culturales: Edad Media, Renacimiento, etc. Como símbolos visuales exhortaban a los creyentes a ser piadosos a la par que les ilustraba sobre variados pasajes de la Biblia. (enciclopedia.us.es)

“Los ortodoxos consideran que los iconos son la plasmación en pintura de los textos sagrados y de la divinidad; de manera que la faz de Jesucristo, por ejemplo, no puede pintarse según la imaginación de cada artista, como se hace en el arte sacro occidental con más o menos libertad por lo menos desde el Renacimiento, sino según las medidas fijadas de una vez para siempre en el primer icono: el velo de la Verónica” (artículo Nicu, el pintor de iconos)
Ignacio Vidal-Folch (1956-) Escritor y periodista español

ANDREI RUBLEV (Andrei Rublev) – 1966

Director Andrey Tarkovsky
Guion Andrei Tarkovsky y Andrei Konchalovsky
Fotografía Vadim Yusov
Música Vyacheslav Ovchinnikov
Producción Mosfilm
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 181m. B/N
Reparto Anatoly Solonitsyn, Ivan Lapikov, Nikolai Grinko, Nikolai Sergeyev, Yuri Nazarov, Irma Raush, Nikolay Burlyayev, Yuriy Nikulin.

“En tanta sabiduría hay mucha pena, y quien aumenta su conocimiento aumenta su dolor”

Escudándose en diversas circunstancias independientes, desglosadas en intertítulos y vinculadas a la vida del admirado y revolucionario monje-pintor ruso de principios del siglo XV, Tarkovsky concibió un grandioso y no menos apasionante fresco medieval encauzado a profundizar sobre la hazaña espiritual que representa cualquier proceso creativo para un artista y el regenerador cometido moral y espiritual que debe aportar su ideal creativo a una sociedad cada vez más afectada por la corrupción y la intolerancia. Esta arrojada y comprometida disertación poética y filosófica, provista de un vigor expresivo asombroso y una textura plástica inusitada, resultó víctima de la incomprensión de las autoridades soviéticas, que no autorizaron su exhibición hasta 1971, incluso después de haber sido obligatoriamente mutilada por el propio realizador. Estas excesivas e injustas vicisitudes burocráticas no oscurecieron la enorme valía artística de una película elevada a un rango de leyenda, que, aún hoy en la actualidad, figura como una obra cumbre en la historia del cine europeo.

Otras películas donde aparecen ICONOS religiosos

El poder de la sangre de Drácula – Peter Sasdy (1970)
El topo – Alejandro Jodorowsky (1970)
Fotos – Elio Quiroga (1996)

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