NACIONALIDADES

GRANDEZA (Horizontes de grandeza)

1. Tamaño mayor de una cosa respecto de otra de su mismo género.
2. Importancia, magnitud.
3. Generosidad, bondad, excelencia moral.
(Espasa-Calpe)

“Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.”
Charles Dickens (1812-1870) Novelista inglés

HORIZONTES DE GRANDEZA (The big country) – 1958

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Director William Wyler
Guion James R. Webb, Sy Bartlett y Robert Wilder
Fotografía Franz Planer
Música Jerome Moross
Producción United Artists/Anthony Productions/Worlwide Prod.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 165m. Color
Reparto Gregory Peck, Jean Simmons, Carroll Baker, Charlton Heston, Charles Bickford, Burl Ives, Chuck Connors, Alfonso Bedoya.

«Hay cosas que un hombre debe demostrarse sólo a sí mismo, y no a nadie más.»

Un nutrido y estelar reparto, amplitud de pantalla y metraje, argumento de connotaciones épicas y una acentuada espectacularidad en las escenas de masas y paisajes configuraron las reglas de oro sobre las que maduró el denominado ‘superwestern’, emergido como relevo del ‘peplum’ en la lucha de las ‘majors’ contra la competencia televisiva y cuya enfática plenitud comercial llegaría con la reunión de los especialistas John Ford, Henry Hathaway y George Marshall para ostentar en Cinerama la genealogía del pueblo norteamericano en LA CONQUISTA DEL OESTE (1962). Sin embargo, fue probablemente William Wyler quien firmó la manifestación más cautivadora del subgénero al expandir con su magistral pulso narrativo esta adaptación de una novela de Donald Hamilton en torno al enfrentamiento de gradación shakespeariana entre dos familias de rancheros texanos y un pacífico pero emprendedor naviero de Baltimore. Un férvido y acrisolado careo entre dos estilos feudales antagónicos, favorecido por su grandeza visual, unas loables interpretaciones y una legendaria partitura de Jerome Moross.

Otras películas caracterizadas por su GRANDEZA visual, artística y presupuestaria

Lawrence de Arabia – David Lean (1962)
Cleopatra – Joseph L. Mankiewicz (1963)
Ran – Akira Kurosawa (1985)

OBJETO (El hotel eléctrico)

Cosa material e inanimada, generalmente de tamaño pequeño o mediano. (Larousse Editorial)

“Un hombre como Picasso estudia un objeto como un cirujano disecciona un cadáver”
Guillaume Apollinaire (1880-1918) Poeta, novelista y ensayista francés

EL HOTEL ELÉCTRICO (Electric hotel) – 1908

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Director Segundo de Chomón
Guion Segundo de Chomón
Fotografía Segundo de Chomón
Producción Pathé Frères
Nacionalidad Francia
Duración 7m. B/N
Reparto Julienne Mathieu, Segundo de Chomón.

«En esa película todo estaba sometido a un insuperable mecanismo de relojería que parecía desenterrar los ángulos oscuros de la mente y de la conciencia» (Antón Castro)

Reconocido como una de las figuras más aventajadas e influyentes del cine en sus primeros veinte años de existencia, Segundo de Chomón es popularmente recordado por ser el oficioso precursor del travelling en la famosa CABIRIA (1914) y, previamente, por revelar un procedimiento técnico de animación artesanal llamado entonces «paso de manivela» (posteriormente se le conocería como «stop motion»), cuyo secreto no era otro que rodar fotograma a fotograma para permitir en cada intervalo la alteración u ocultación de lo previamente filmado. El polifacético cineasta turolense, a quien ya se le atribuía la primera aplicación del sistema en una producción española de 1905 (ECLIPSE DE SOL), mejoró con creces los resultados obtenidos por James Stuart Blackton con dicho trucaje en un film americano distribuido por la Gaumont, EL HOTEL EMBRUJADO (1907), al representar las peripecias de una pareja de turistas en otro hotel donde todo funcionaba de forma automática. Una divertida alusión a la onerosa relación entre el hombre y la tecnología, donde los objetos inanimados cobraban vida propia gracias a la mágica inventiva de su autor.

Otras películas donde ciertos OBJETOS adquieren una importancia capital

Crimen perfecto – Alfred Hitchcock (1954)
Mi tío – Jacques Tati (1958)
Los espigadores y la espigadora – Agnès Varda (2000)

DESPOBLADO (Cielo amarillo)

Aldea o pueblo que en el presente ya no tiene habitantes permanentes, conservando con frecuencia el topónimo y la memoria oral o escrita de su existencia (…) A los despoblados también se los suele llamar pueblo fantasma, ciudad fantasma o pueblo abandonado. (Espasa-Calpe)

“Pocas veces encuentra uno una mariposa en despoblado, menos aún, una mariposa en un jardín perdido; en el perdido jardín edénico de las ilusiones. Pero es el proceso creativo un ángel restaurador, es el arte un acto de fe, aún en medio de la desolación.»
Ronald Bonilla (1951-) Escritor y poeta costarricense

CIELO AMARILLO (Yellow sky) – 1948

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kinopoisk.ru

Director William A. Wellman
Guion Lamar Trotti
Fotografía Joseph MacDonald
Música Alfred Newman
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Gregory Peck, Richard Widmark, Anne Baxter, Robert Arthur, John Russell, Henry Morgan, Charles Kemper, James Barton.

«Mírenlo. Es un anciano. Lo único con lo que soñó es con ver a este pueblo resucitar de nuevo, con gente viviendo y trabajando aquí, con las tiendas abiertas…»

Uno de los mejores westerns que el especialista William A. Wellman dirigió a lo largo de su carrera, escrito (y producido) por Lamar Trotti a partir de un relato homónimo de W.R. Burnett e inspirado a su vez en la obra The tempest de William Shakespeare, que se avanzaba providencialmente a su época para abrir nuevas vías expresivas dentro del género que realizadores como Anthony Mann o Budd Boetticher, entre otros, se encargarían de optimizar en los sucesivos años. La espléndida utilización del vasto y desértico Death Valley californiano, enaltecido por la maravillosa fotografía de Joe MacDonald, propiciaba la atmósfera espectral y claustrofóbica idónea para envolver esta vigorosa narración de matices psicológicos en torno a las complejas relaciones que se entablan en el poblado fantasma del título entre seis forajidos, un viejo buscador de oro y su temperamental nieta; esencialmente marcadas por la codicia, los celos, la contención sexual y otras rémoras dispuestas por la propia naturaleza. Extraordinario retrato de personajes y eficiente interpretación conjunta, de donde quizás sobresale el resuelto erotismo de Anne Baxter.

Otras películas ambientadas parcialmente en DESPOBLADOS

Desafío en la ciudad muerta – John Sturges (1958)
Pedro Páramo – Carlos Velo (1967)
Roger y yo – Michael Moore (1989)

RITO (La balada de Narayama)

Acto religioso o ceremonial repetido invariablemente en cada comunidad cultural. Los ritos son las celebraciones de los mitos; por tanto, no se pueden entender separadamente de ellos. Tienen un carácter simbólico, expresión del contenido de los mitos. La celebración de los ritos (ritual) puede consistir en fiestas y ceremonias, de carácter más o menos solemne, según pautas que establece la tradición o la autoridad religiosa o de la organización correspondiente también sirve para ritos humanos como sacrificios con gallinas. (Wikipedia)

«Sueles encontrarme en cualquier lugar y ya lo sabes, nada es casualidad. Tu misteriosa forma me lastimará, pero a cada segundo estaré mas cerca. Desafiando al rito, destruyendo mitos.» (canción El rito de Soda Stereo)
Gustavo Cerati (1959-2014) Músico, cantautor, compositor y productor discográfico argentino

LA BALADA DE NARAYAMA (Narayama bushi-ko) – 1983

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Director Shohei Imamura
Guion Shohei Imamura
Fotografía Masao Tochizawa
Música Shinichirô Ikebe
Producción Toei
Nacionalidad Japón
Duración 130m. Color
Reparto Ken Ogata, Sumiko Sakamoto, Mitsuko Baisho, Tonpei Hidari, Shoichi Ozawa, Junko Takada, Seiji Kurasaki, Kaoru Shimamori.

«Respetaréis estrictamente los ritos de peregrinación a la montaña. En primer lugar, no se debe hablar durante la ascensión. Y segundo, cuando emprendáis el trayecto, nadie debe veros salir de vuestra casa.»

Keinosuke Kinoshita se inspiró en la novela homónima y en la obra Hombres del norte, ambas de Shizirô Fukazawa, para realizar un largometraje en 1958, que, a pesar de su incuestionable calidad, no acabó de convencer en absoluto a Shohei Imamura, que decidiría renovarlo veinticinco años después con un resultado más que satisfactorio. A través de una belleza plástica indescriptible y una abrumadora sensibilidad poética, el reputado cineasta tokiota parangoneaba las ancestrales tradiciones y creencias religiosas que predominaban en el Japón rural del siglo XIX con la inherente truculencia de la sociedad contemporánea, utilizando como núcleo narrativo la anhelante preparación de una anciana para cumplir el rito que obligaba a los mayores de setenta años a retirarse al monte Narayama, lugar donde aguardaban la llegada de la muerte con espantosa resignación. Un retrato costumbrista despiadado, anómalo e inhóspito, que, por otra parte, aseveraba con arrebatadora explicitud el trascendente influjo que la hostil naturaleza ejerce en la relaciones familiares y sexuales.

Otras películas sobre RITOS

El hombre de mimbre – Robin Hardy (1973)
Maya – Digvijay Singh (2001)
Cinco días sin Nora – Mariana Chenillo (2009)

SOPOR (La eternidad y un día)

El sopor es una condición en la que una persona está durmiendo. Existen dos tipos:
1. Superficial, si al estimularlo despierta, pero no se logra que llegue a la lucidez y actúa desorientado (como si estuviera obnubilado), respondiendo escuetamente preguntas simples. Al dejarlo tranquilo, la persona vuelve a dormirse.
2. Profundo, si es necesario aplicar estímulos dolorosos para lograr que abra los ojos o mueva las extremidades (respuesta de defensa).
https://es.wikipedia.org/wiki/Sopor

“Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor”
Voltaire (1694-1778) Escritor, historiador, filósofo y abogado francés

LA ETERNIDAD Y UN DÍA (Mia eoniotita ke mia mera) – 1998

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Director Theo Angelopoulos
Guión Theo Angelopoulos, Tonino Guerra y Petros Markaris
Fotografía Giorgios Arvantitis y Andreas Sinanos
Música Eleni Karaindrou
Producción Paradis Films/Intermedias/La Sept Cinema
Nacionalidad Grecia/ Italia/ Francia
Duración 130m. Color
Reparto Bruno Ganz, Isabelle Renauld, Achileas Skevis, Despina Bebedeli, Fabrizio Bentivoglio, Iris Chatziantoniou, Alexandra Ladikou.

«Mañana… ¿Qué es el mañana, Anna? Un día te pregunté: ¿Cuánto dura el mañana? Y me respondiste: La eternidad y un día»

Exploración melancólica e intimista del irrecuperable pasado y desorientado presente de un poeta heleno, que, en el ocaso de su existencia, rememora con angustia y extenuación su trayectoria vital, haciendo especial hincapié en el lamento por las oportunidades desaprovechadas y los deseos frustrados e insatisfechos. A través de sus habituales dispositivos estilísticos (narración laberíntica con un ritmo de abusiva premiosidad, serenos y dilatados planos secuencia, delicada composición del encuadre, una banda sonora superlativa e imprescindible comparecencia de la niebla, entre otros), Angelopoulos establecía un nítido y poético razonamiento sobre la correlación existente entre el paso del tiempo y la creación artística. La didáctica profundidad con la que se abordaba esta reflexión no impidió al eminente cineasta acercarse a temas como la escasez de afecto y comunicación que deteriora las relaciones humanas o, incluso, afrontar abiertamente los principales conflictos contemporáneos que azotaban a su país, como la emigración albanesa o el infame comercio de niños.

Otras películas, que, a pesar de su evidente calidad, inducen al SOPOR

Stalker – Andrei Tarkovsky (1979)
Armonías de Werckmeister – Béla Tarr y Ágnes Hranitzky (2000)
El árbol de la vida – Terrence Malick (2011)