LOLITA (Yo vigilo el camino)

Niña o adolescente que no ha alcanzado la edad de consentimiento sexual y resulta muy atractiva sexualmente a los hombres mayores (…) El término en un contexto erótico aparece por primera vez en el argumento de la novela de 1955, Lolita, de Vladimir Nabokov (…) Por extensión es utilizado para referirse a cualquier niña prematuramente seductora y atractiva. http://es.wikipedia.org/wiki/Lolita_(t%C3%A9rmino)

“Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita” (novela Lolita)
Vladimir Nabokov (1899-1957) Escritor ruso

YO VIGILO EL CAMINO (I walk the line) – 1970

walk

Director John Frankenheimer
Guión Alvin Sargent
Fotografía David M. Walsh
Música Robert Johnson y Johnny Cash
Producción Columbia/Atticus/Halcyon Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. Color
Reparto Gregory Peck, Tuesday Weld, Estelle Parsons, Ralph Meeker, Charles Durning, Jane Rose, Lonny Chapman, Jeff Dalton.

“Tienes la llave para mantenerme a tu lado. Me das motivos para el amor que no puedo esconder. Por ti incluso he intentado luchar contra la marea. Porque eres mía, camino por la línea”

Fervoroso y tupido melodrama psicológico con inequívocos aires de western, basado en la novela An exile de Madison Jones, que compone junto a la anterior LOS TEMERARIOS DEL AIRE (1969) una especia de díptico sobre la vaciedad cotidiana y las penurias morales del “deep-south” americano, que, por los impensables niveles de aspereza y consistencia dramática alcanzados en ambas, merece ser considerado como la cúspide creativa de John Frankenheimer. Gregory Peck, impuesto por la Columbia en detrimento de Gene Hackman, renegó de su consolidada imagen de héroe virtuoso e íntegro para encarnar con extremado oficio al maduro sheriff de un condado rural de Tennessee que no puede impedir que su cómoda vida familiar y profesional se vaya al traste ante el desvarío pasional de un fatal e incierto romance con una irresistible lolita, hija de un destilador clandestino de whisky. La sordidez y ruindad que contenía la historia fue captada a la perfección gracias a una espléndida construcción narrativa y visual, aderezada con baladas country de Johnny Cash, como el célebre tema que da título al film.

Otras películas sobre LOLITAS

Lolita – Stanley Kubrick (1962)
American beauty – Sam Mendes (1999)
La flaqueza del bolchevique – Manuel Martín Cuenca (2003)

4 comments

  1. Uno de los títulos de John Frankenheimer que me quedan todavía por ver y que me recuerdas que me está esperando y que tengo muchas pero muchas ganas. Frankenheimer es un director que me gusta bastante y no me ha decepcionado nunca. Los temerarios del aire me envolvió con su melancolía y su reflejo, como bien dices, del vacío en una pequeña localidad de la América profunda.

    El tema de la lolita ha recorrido un montón de buenas películas y has mencionado tres buenos títulos. Yo recuerdo dos: la Natalie Portman de Beautiful Girls, Y una lolita no solo como objeto de deseo sino con una inteligencia y una sensibilidad extrema. Una inquietante lolita con aires de femme fatale con cara de Ana Torrent en El nido de Jaime de Armiñán.

    Beso
    Hildy

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  2. El grisáceo purgatorio de la resignación a medias, del vacío y el hastío, del fracaso cotidiano, es momentáneamente iluminado por la tardía e inesperada llegada de un último tranvía al que el protagonista de esta historia se aferra con desesperación en un patético esfuerzo por subirse y escapar de la mediocridad acogotante, de la vida sin sentido. Las poderosas imágenes del film, cargadas de emoción y enriquecidas con las baladas de Johnny Cash punteando la historia, saben transmitir con noqueante fuerza esa sensación angustiosa y terrible. Estamos seguramente ante la mejor, la más inspirada realización de John Frankenheimer en la que cabe destacar, además, la estremecedora composición llevada a cabo por un Gregory Peck inusualmente implicado y sincero, llegando, por momentos, a colocarnos un nudo en la garganta (el rostro congestionado y anhelante, un grito agónico llamando a Alma y una desesperada y arrasadora carrera tras el espejismo irremediablemente perdido). Finalmente, cerrando la película, rostros vaciados, congelados, de los que esperan la muerte biológica sentados en el porche.

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  3. En efecto, coincido contigo que nos hallamos ante uno de los trabajos más inspirados del gran Frankenheimer, además de otra sublime manifestación del talento interpretativo de Gregory Peck, en el penúltimo gran papel de su carrera (cinco años más tarde protagonizaría “La profecía”.

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