PLENITUD (El filo de la navaja)

Cualidad de pleno (…) cuando algo o alguien se encuentran en apogeo, es decir, se hallan en su momento o punto más alto e intenso de rendimiento, de felicidad, entre otras alternativas (…) Básicamente, la plenitud implica disponer de equilibrio, calma, amor, decisión, e integridad, valores que justamente son los que nos ayudarán a conseguir aquello propuesto, a mantenerlos y también a ir por más si es la idea que se plantea. http://www.definicionabc.com/general/plenitud.php

“El amor es la meta más elevada y esencial a la que puede aspirar el ser humano…la plenitud de la vida humana está en el amor y se realiza a través de él”
Viktor Frankl (1905-1997) Neurólogo y psiquiatra austríaco

EL FILO DE LA NAVAJA (The razor’s edge) – 1946

filo

Director Edmund Goulding
Guión Lamar Trotti
Fotografía Arthur C. Miller
Música Alfred Newman
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 146m. B/N
Reparto Tyrone Power, Gene Tierney, Anne Baxter, Herbert Marshall, Clifton Webb, John Payne, Elsa Lanchester, Lucille Watson.

“Si alguna vez adquiero sabiduría, supongo que seré lo bastante sabio para saber qué hacer con ella”

Adaptación del relato homónimo de William Somerset Maugham, producida por Samuel Goldwyn, sobre la experiencia vital de un excombatiente en la Gran Guerra, que, con el propósito de erradicar su desasosiego anímico, opta por renunciar al confortable escenario material propuesto por su amada para emprender un viaje en busca de su plenitud espiritual por parajes tan dispares como el París suburbano o las luminosas cimas del Himalaya. Goulding sorteó la viable melifluidad anexa a esta parábola sobre la fe y el amor al prójimo con una deleitable y equilibrada conjunción de glamour, pasión y pesadumbre, beneficiándose de un reparto irrepetible en el que resaltaba la belleza de una Tierney vestida por su esposo Oleg Cassini o la contribución de secundarios de lujo como Herbert Marshall (hilo conductor del relato en el papel del propio Maugham), Clifton Webb o Anne Baxter, como una mujer neurótica y depresiva con una irreprimible tendencia etílica. En 1984, John Byrum perpetraría un remake decididamente inferior con la presencia de un inadecuado Bill Murray como protagonista.

Otras películas sobre la PLENITUD ESPIRITUAL

La palabra – Carl Th. Dreyer (1955)
Fresas salvajes – Ingmar Bergman (1957)
Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera – Kim Ki-Duk (2003)

One comment

  1. Hace muchos años, al olor de esta película, me zambullí en las páginas de la famosa novela de Somerset Maugham y hoy que ya he visitado la cinta varias veces continúo viéndola como una notable versión fílmica de aquel bestseller, partiendo, eso sí, de las premisas establecidas por aquel Hollywood fenecido que de vez en cuando gustaba de ponerse “serio”.
    Tal vez el tono de la película pueda resultar demasiado solemne, pero sus imágenes están sustentadas por una puesta en escena tan sólida como ocasionalmente inspirada, y con un excelente plantel de actores enriqueciendo la función, entre los que cabe destacar a un impagable Clifton Webb (inolvidable su composición) y Anne Baxter que si no recuerdo mal ganó un Oscar por su interpretación. No digo nada de Gene Tierney porque aún sigo enamorado de ella.

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