NOBLEZA (Ana Karenina)

Clase social formada por las personas que poseen títulos nobiliarios concedidos por el rey o heredados de sus antepasados. (google.es)

“Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento”
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Diplomático, funcionario, filósofo político y escritor italiano.

ANA KARENINA (Anna Karenina) – 1935

Anna

Director Clarence Brown
Guión Salka Viertel y Clemence Dane
Fotografía William Daniels
Música Herbert Stothart
Productora Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Greta Garbo, Fredric March, Basil Rathbone, Maureen O’Sullivan, Freddie Bartholomew, Reginald Owen, May Robson.

“¡Tu honor! Tu egoísmo, tu hipocresía, tu egocentrismo, tu posición social, eso es lo que hay que mantener. Nunca mes has considerado un ser humano”

Persuasiva adaptación del transgresor drama romántico/psicológico concebido por Leon Tolstoi, localizado en la alta sociedad rusa de finales del s. XIX, que optaba por empequeñecer la complejidad y el desafío ideológico del texto original para centrarse de forma casi exclusiva en la historia de amor y adulterio entre la desposada cortesana del título y el conde Vrosnky. Esta resolución argumental es atribuida a que el film fue ideado y producido por David O. Selznick como vehículo de lucimiento para la imperecedera Garbo, diva que ya había interpretado en 1927 una versión silente del mismo relato bajo la dirección de Edmund Goulding y que se erigiría en el epicentro de una puesta en escena tan sólida como glamourosa, donde la dirección artística, el vestuario y la hacendosa fotografía cumplían sobradamente las expectativas de la lejana Metro de los treinta. La pericia artesanal de Brown y la labor del intachable reparto acentuaron la firmeza y el nervio pasional de una obra que reflexionaba sobre el resignado papel de la mujer en una época y un entorno marcado por la hipocresía de sus convenciones sociales. La célebre novela ha gozado de otras solventes versiones a cargo de Edmund Goulding (1927), Julien Duvivier (1948), Alekansdr Zarkhi (1967), Bernard Rose (1997) y Joe Wright (2012).

Otras películas ambientadas en la NOBLEZA rusa

Tovarich – Anatole Litvak (1937)
Guerra y paz – King Vidor (1956)
Un romance despiadado – Eldar Ryazanov (1984)

10 comments

  1. Pienso que las adaptaciones cinematográficas de Anna Karerina presenta cada una un matiz y una mirada interesante que denota que siempre se trató de captar el espíritu de una novela extremadamente rica y compleja. Y creo que ninguna fracasó en la manera de reflejar el personaje de Anna Karerina y su entorno. Tanto la versión de Brown, como la de Duvivier y la última (que a mí personalmente me fascinó) de Wright merecen la pena ser vistas…

    Sí, es cierto que prácticamente todas pasan de puntillas por el otro triángulo de personajes de la novela y que son, en cierto, sentido los antagonistas del triángulo protagonista… Levin, Kitty, su amada y el hermano de éste. Y que precisamente los acontecimientos paralelos (y contrarios) de ambos triángulos dan todo el sentido al universo de la novela… pero aun así creo que incluso en su limitada presencia (por lo menos en la de Wright) logran captar el espíritu de la novela.

    La adaptación de Bernard Rose no la conozco pero seguro que intentaré verla.

    Besos
    Hildy

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  2. Sin ser menor, no es una película que me guste demasiado. Se me escapó la última versión de Wright, que ya me había maravillado con su revisión de “Orgullo y prejuicio”, a la que considero, sin paliativos, una obra maestra.

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    1. No es una película magistral, es cierto, sino simplemente el típico producto MGM de la época, con sus muchas virtudes y sus pocos defectos.
      Para que no digas que las he visto todas, te diré que no he tenido el placer todavía de visionar “Orgullo y prejuicio”, y mira que no eres el único que me habla muy bien de ella.

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  3. Sí, no está entre las grandes películas modernas, ni tiene la consideración de magistral, pero la he visto en dos ocasiones y es, en su perfección técnica, de desarrollo, de esencia de la obra literaria (con todo lo que ello conlleva), de dirección de actores, banda sonora, clasicismo formal y estético, densidad dramática, introducción y desarrollo de personajes, tempo, humor y amor, y de ajuste a lo que requiere la trama, la historia y su romanticismo y, por qué no, lirismo; magistral. Una obra maestra sin paliativos.

    Pero no te preocupes, a fin de cuentas su clasicismo hoy es tildado de trivial por algunos, su tempo se convierte para otros en inapetencia fílmica, yo esbozo una sonrisa. Perdida en el tiempo recupera la ausencia de malicia y se enfrenta a un mundo donde sus bondades caen el el olvido.

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  4. Te rogaría que cuando la veas te fijes en el enorme cariño y detalle con en que está filmado cada plano, casa secuencia y su desarrollo en el montaje. Evidentemente todo al servicio de la historia que cuenta, la cual necesita de ese lirismo y preciosismo en la dirección. Lo mismo te resulta blanda o demasiado clásica. Por otro lado se ha llegado a decir que el actor que hace de protagonista no está a la altura, cuando desde mi óptica hace un papel primoroso. Bueno ya hablaremos cuando la veas. Espero que lo hagas en un buen plasma de al menos cuarenta y tantas pulgadas y en una copia en perfecto estado. Un abrazo.

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  5. Vi este fin de semana la versión de Wright y no me ha gustado por la sencilla razón que la historia, su esencia y personajes han quedado en un segundo plano frente a ese ejercicio cinematográfico vs teatral que realiza el director, aglutinando toda una suerte de mecanismos estilísticos y técnicos que se convierten en prioridad frente a la historia, y eso es sencillamente imperdonable.

    Por cierto, menudo fin de semana cinematográfico, se ve que estoy entrando en un estado crítico denominado “cacarrabias”. Alquilé “La vida de Pi”, enésima historia de náufrago pero con toque mágico y oriental, digitalización por doquier, y con una sempiterna homilía insoportable; “Ana Karenina”, fallido intento; “Prometheus”, una precuela que nos toma directamente el pelo, pues no es nada y encima se permite el lujo de derivarnos a una posterior y enésima secuela, por lo que no nos explica nada mínimamente interesante, esto es, una tomadura de pelo en toda regla; “Amor bajo el espino blanco”, correcta pero previsible y estereotipada, sin gran aporte; y “Cisne negro”, harto quedo ante la necesidad innecesaria del cine actual de hacerlo todo artificial, en el fondo superficial y siempre con ese efectismo ya cada vez más insoportable. De cinco y ninguna me… Lo dicho estoy hecho un gruñón.

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  6. Jaja, Veo que regresas con fuerzas renovadas para no dejar títere con cabeza… No sé, quizás favorecerías tus digestiones cinefágicas equilibrándolas con algún que otro producto clásico. A mí me suele dar resultado. Engullir dos Aronofsky en un mismo fin de semana puede considerarse un pequeño exceso; algo difícil de asimilar por estómagos poco acostumbrados a ingestas con nutrientes tan artificialmente adulterados. Hay que cuidarse, amigo Altaica…

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