CRUCERO (Los caballeros las prefieren rubias)

El término crucero posee múltiples significados, pero en la actualidad se acostumbra asociar la noción con el viaje recreativo que se realiza en barco y ofrece distintas escalas. Por lo general, estas travesías son actividades placenteras que se llevan a cabo en embarcaciones de lujo donde la atención es personalizada y los servicios, refinados y exclusivos. http://definicion.de/crucero/

“Me gustan los cruceros porque, finalmente, terminan siendo más literarios que una playa paradisíaca. Si quieres buscar historias, nada mejor que una ciudad flotante”
Juan Pablo Meneses (1969-) Escritor, cronista y periodista chileno

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS (Gentlemen prefer blondes) – 1953

blondes

Director George Cukor
Guión Charles Lederer
Fotografía Harry J. Wild
Música Jule Styne y Leo Robin
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 91m. Color
Reparto Jane Russell, Marilyn Monroe, Charles Coburn, Elliott Reid, George Winslow, Tommy Noonan, Marcel Dalio, Taylor Holmes.

¿No comprende señor Esmond? Un hombre rico es como una chica guapa. No se casaría usted con alguien sólo por su belleza. Sin embargo, eso es un gran aliciente…”

Agradable comedia musical, basada en fragmentos de la novela homónima de Anita Loos y en la adaptación teatral que ella misma escribió junto a Joseph Fields, previamente trasladada al cine por Malcolm St.Clair en 1928, acerca de los antagónicos móviles de seducción esgrimidos por dos exuberantes coristas a lo largo de un crucero en transatlántico con destino a Francia. En su segunda y última incursión en el género musical, Hawks, versado cronista del enfrentamiento de sexos, dotó de agilidad y glamour el citado contraste entre la predilección de la bailarina morena por la hombría musculada, expuesta en el insinuante número Ain’t there anyone here for love?, con la libidinosa e inocente prioridad materialista de su rubia compañera, refrendada en la canción Diamonds are the girl’s best friends, sin duda, uno de los emblemas del mito sexual del cine por excelencia. Diálogos ocurrentes y coreografías de singular belleza a cargo de Jack Cole, como When love goes down, nothing goes right, vivificaban el conjunto de este sarcástico y persuasivo compendio de anhelos sentimentales.

Otras películas ambientadas en un CRUCERO

Las tres noches de Eva – Preston Sturges (1941)
Tu y yo – Leo McCarey (1957)
Lunas de hiel – Roman Polanski (1992)

4 comments

  1. Efectivamente, como apuntas, Howard Hawks sólo había tocado el género musical en 1948 con “NACE UNA CANCIÓN” que venía a ser un “remake” musicalizado de su propia película “BOLA DE FUEGO” (1941). A mí, personalmente es uno de los títulos de Hawks que menos me gusta, sobre todo por la supeditación a la peculiar (y dudosa) comicidad de Danny Kaye. Luego, durante su estancia en la Fox, Darryl F. Zanuck le encargó una película que sirviese para lanzar definitivamente al estrellato a Marilyn Monroe; la chica acababa de rodar “NIAGARA” y Hawks supongo que pensó que una comedia musical le vendría al pelo.
    La película de basa su estilo en la determinante presencia de la pareja Russell-Monroe y su innegable capacidad de provocación. La línea marcada por las andanzas de esa inasumible (pero deliciosa) cazafortunas y su amiga convierte “LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS” en una ágil, desenfadada y provocadora comedia, de irónico contenido y desopilantes gags. Su desarrollo argumental viene jalonado con algunos memorables números mu­sicales (el que abre la película, el del gimnasio, el mítico de los diamantes) y alimentado por una galería de personajes inolvidables afiladamente descritos (el niño precoz, el anciano libidinoso).
    Efectivamente, el diseño del film, enriquecido por el limpio y talentoso desparpajo narrativo del autor de “LA NOVIA ERA ÉL”, no podía ser más adecuado para que Marilyn (con la generosa y lúcida colaboración de una Jane Russell que enseguida comprendió que el auténtico reclamo de la cinta era su compañera) se convirtiera en un divertido y sensual icono. Bastaría su inenarrable creación de la desvergonzada Lorelei Lee para considerarla una de las mejores comediantes que dió el gran cine americano de la época.

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    1. Creo que poco más hay que añadir. Has aderezado mi entrada con un comentario todavía más extenso, Teo. Ahora, ya que la has citado, considero “Niágara” como el punto más álgido de la mítica monroeniana por el deslumbrante y libidinoso magnetismo que emanaba de su interpretación.

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