Día: agosto 20, 2013

CARRERA (La carrera del siglo)

Competición de velocidad en la que los competidores tienen que completar un determinado trayecto empleando para ello el menor tiempo posible, o bien recorrer el mayor trayecto posible en cierto tiempo fijo. (Wikipedia)

“Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha”
Marco Tulio Cicerón (106 a.C.-43 a.C.) Jurista, político y filósofo romano

LA CARRERA DEL SIGLO (The great race) – 1965

race

Director Blake Edwards
Guión Arthur Ross
Fotografía Russell Harlan
Música Henry Mancini
Producción Warner Bros.
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 150m. Color
Reparto Tony Curtis, Jack Lemmon, Natalie Wood, Peter Falk, Keenan Wynn, Vivian Vance, Arthur O’Connell, Dorothy Provine, Larry Storch.

“El automóvil es el progreso, en toda la extensión de la palabra. El ejemplo fundamental de la ingeniosidad e inventiva yanqui”

Ensalzable y respetuoso homenaje a la comedia clásica hollywoodiense y en especial a la inventiva visual del cine cómico silente que optimizaba la mastodóntica tentativa de análogo designio gestionada dos años antes por Stanley Kramer, EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO, hasta alcanzar el punto más álgido de aquella tendencia del cine estadounidense a encauzar el género por los derroteros de la superproducción. Las aventuras y desventuras por las que atraviesan los participantes de una rutilante carrera de automóviles entre Nueva York y París, inspiradoras de la recordada serie de dibujos animados de Hannah-Barbera Los autos locos, deparaban una desprejuiciada mixtura de gags (sobresale entre ellos la hilarante batalla de tartas en palacio) e invocaciones a la nostálgica imaginería cinefílica como la hábil paráfrasis de EL PRISIONERO DE ZENDA, con un impagable Jack Lemmon desdoblado en la piel del patético profesor Fate y el dipsómano príncipe Hapnik. Gran acabado técnico y formal para un film dedicado a la memoria de Stan Laurel y Oliver Hardy.

Otras películas sobre CARRERAS

El mundo en sus manos – Raoul Walsh (1952)
La soledad del corredor de fondo – Tony Richardson (1962)
Carros de fuego – Hugh Hudson (1981)