Día: agosto 27, 2013

SURREALISMO (La edad de oro)

Movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en la década de los años 1920, en torno a la personalidad del poeta André Breton (…) En la vertiente cinematográfica, el surrealismo dio lugar a varios intentos enmarcados en el cine de las vanguardias históricas, como “La concha y el clérigo” (1926), de Germaine Dulac o “La estrella de mar”, de Man Ray y Robert Desnos, un cortometraje dadaísta. Luis Buñuel, en colaboración con Dalí, realizó las obras más revolucionarias: Un perro andaluz (1928) y La edad de oro (1930). http://es.wikipedia.org/wiki/Surrealismo

“No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero de lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser”
Frida Kahlo (1907-1954) Pintora mexicana

LA EDAD DE ORO (L’âge d’or) – 1930

Director Luis Buñuel
Guión Luis Buñuel y Salvador Dalí
Fotografía Albert Duverger
Música Georges Van Parys
Producción Charles y Marie-Laure de Noailles
Nacionalidad Francia
Duración 60m. B/N
Reparto Gaston Modot, Lya Lys, Max Ernst, Caridad de Laberdesque, Lionel Salem, Pierre Prévert, Josep Llorens Artigas, Germaine Noizet.

“Es suficiente con estos músicos, pues seis de ellos situados cerca del micrófono hacen más ruido que sesenta situados a diez kilómetros”

Obra cumbre del surrealismo cinematográfico y una de las películas más legendarias, subversivas e intemporales de la historia del Séptimo Arte, donde el mítico Buñuel plasmaba en corrosivas imágenes y una serie de significados dirigidos a los sentimientos inconscientes, en su mayoría vinculados a “l’amour fou” y a los diferentes prejuicios sociales y religiosos que obstaculizaban su consumación. La episódica progresión narrativa de la cinta, financiada por los Vizcondes de Noailles tras el bullicioso entusiasmo provocado un año antes por el corto EL PERRO ANDALUZ, deparaba un continuo alud de cuadros provocadores y exentos de caducidad como los de los arzobispos reducidos a esqueletos, la frustrada escena de amor del banquete aristocrático o su blasfemo epílogo, en el que un libertino personaje creado por el Marqués de Sade (Duque de Blangis) aparece con los rasgos de Jesucristo. Como era de suponer, el film fue prohibido tras su escandaloso estreno en París y no paró de estimular feroces polémicas y emociones contrapuestas, alimentadas especialmente por colectivos ultraderechistas.

Otras películas SURREALISTAS

Le ballet mécanique – Fernand Leger (1924)
Entreacto – René Clair (1924)
La sangre de un poeta – Jean Cocteau (1930)