Día: septiembre 1, 2013

THEREMÍN (Ultimátum a la tierra)

Uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos que se controla sin necesidad de contacto físico del intérprete o thereminista con el instrumento. Su nombre deriva de la versión occidentalizada del nombre de su inventor ruso Léon Theremin, que lo desarrolló en 1920 y lo patentó en 1928. El instrumento está formado por dos antenas metálicas que detectan la posición relativa de las manos del thereminista y los osciladores para controlar la frecuencia con una mano y la amplitud (volumen) con la otra. Las señales eléctricas del theremin se amplifican y se envían a un altavoz. (Wikipedia)

“Con el theremín cada día es un reto, como no sabes por donde te va a salir y es tan fácil desafinar… No siempre sale perfecto, como se te vaya la cabeza, adiós”
Javier Diez Ena (1974-) Músico y periodista español

ULTIMÁTUM A LA TIERRA (The day the earth stood still) – 1951

earth

Director Robert Wise
Guión Edmund H. North
Fotografía Leo Tover
Música Bernard Herrmann
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 92m. B/N
Reparto Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray, Francis Bavier, Lock Martin, Marshall Bradford, John Brown.

“Ha de haber seguridad para todo o nadie se sentirá seguro. Eso no significa renunciar a nuestras libertades, salvo a la libertad de actuar de modo irresponsable”

A partir de un cuidado guión de Edmund H. North, inspirado a su vez en el relato fantástico de Harry Bates Farewell to the master, Wise moldeó con fórmulas narrativas y visuales propias de la serie negra un curioso alegato antinuclear que impulsó el subgénero de la invasión extraterrestre y, por extensión, afianzó los cimientos de la ciencia-ficción cinematográfica. La aparición en pleno centro de Washington D.C. de una nave espacial tripulada por un alienígena pacífico y civilizado, de nombre Klaatu, cuyo único propósito es el de advertir a los terrícolas el riesgo fatídico que comporta el control y desarrollo del armamento atómico, convergía en una fábula reflectora de la psicosis colectiva que se respiraba en la sociedad norteamericana dentro de aquel tirante, escéptico y perturbador marco de la Guerra Fría. Cabe resaltar la hierática interpretación de Michael Rennie, unos espléndidos efectos especiales y, por supuesto, la atmosférica partitura musical que Bernard Herrmann compuso al utilizar de forma admirable un instrumento electrónico primigenio, el theremín.

Otras películas en cuya banda sonora su utilizó el theremín

Días sin huella – Billy Wilder (1945)
Recuerda – Alfred Hitchcock (1945)
La niña santa – Lucrecia Martel (2004)