Otello Martelli

HOLGAZANERÍA (Los inútiles)

Ociosidad voluntaria, pereza, falta de ganas de trabajar. (Espasa-Calpe)

«Sentía una especie de ira, de rencor, contra esos jóvenes holgazanes que a menudo pasan por el lado, frescos y ligeros, bien saciados, vestidos correctamente y perfumados, mientras que uno, sucio, harapiento, descalzo y apestando a estiércol, se ocupaba de la paja de los terneros”
Néstor Majnó (1889-1934) Revolucionario anarquista ucraniano

LOS INÚTILES (I vitelloni) – 1953

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Director Federico Fellini
Guion Ennio Flaiano, Tullio Pinelli y Federico Fellini
Fotografía Carlo Carlini, Otello Martelli y Luciano Trasatti
Música Nino Rota
Producción Peg-Film/Cité Film
Nacionalidad Italia/ Francia
Duración 103m. B/N
Reparto Franco Interlenghi, Franco Fabrizi, Alberto Sordi, Leonora Ruffo, Jean Brochard, Leopoldo Trieste, Riccardo Fellini, Carlo Romano.

«Hablábamos siempre de irnos. Pero sólo uno, una mañana, sin decirle nada a nadie, partió de verdad»

El peculiar e intransferible universo felliniano alcanzó la madurez absoluta en esta amarga y caricaturesca crónica costumbrista sobre la pequeña burguesía provinciana, que, en gran parte, evocaba los ambientes que su autor había frecuentado durante su mocedad en Rimini. La frágil y pueril amistad de un grupo de cinco eternos adolescentes, empecinados en paliar su frustrante holgazanería a base de eternos paseos, inadecuados flirteos amorosos u otras actividades tan vacuas como inútiles, fue plasmada en imágenes a través de un depurado tratamiento plástico, colmado de sombríos y desolados paisajes, y trenzada bajo un entramado narrativo que aglutinaba una entonación poética e impregnada de un particular sentimiento de añoranza con un análisis severamente crítico y sarcástico en torno a la cruda realidad social italiana en tiempos de posguerra. El considerable éxito del film, posiblemente el mejor de su etapa neorrealista, incentivó a Fellini a realizar una segunda parte, que, a la postre, constituiría la raíz de la célebre LA DOLCE VITA (1960). Sería indisculpable olvidarse de sus estupendas interpretaciones, así como de la siempre magnífica música del gran Nino Rota.

Otras películas donde alguno de sus protagonistas destaca por su HOLGAZANERÍA

La ruta del tabaco – John Ford (1941)
Loulou – Maurice Pialat (1983)
El gran Lebowski – Joel Coen (1998)

FORZUDO (La strada)

Persona, en general de sexo masculino, que realiza demostraciones atléticas de fuerza dentro de un circo, vaudeville o un freak show. https://es.wikipedia.org/wiki/Forzudo

«La trapecista polaca se encaprichó de un forzudo caminito de Moscú. Cambió mi oro por su alpaca, maldita ley del embudo, no valgo menos que tú» (canción Vinagre y rosas)
Joaquín Sabina (-1949) Cantautor y poeta español

LA STRADA (La strada) – 1954

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Director Federico Fellini
Guión Federico Fellini, Ennio Flaiano y Tullio Pinelli
Fotografía Otello Martelli
Música Nino Rota
Producción Ponti-De Laurentiis Cinematografica
Nacionalidad Italia
Duración 104m. B/N
Reparto Giuletta Masina, Anthony Quinn, Richard Basehart, Aldo Silvani, Marcella Rovere, Livia Venturini, Gustavo Giorgi, Mario Passante.

«¿Yo que sé? Si lo supiera, ¿sabes quién sería? (…) El Padre Eterno, que lo sabe todo. Cuando naces, cuando mueres… ¿Quién puede saberlo? No, no sé para qué sirve esta piedra, pero para algo debe servir. Porque si fuera inútil, entonces todo sería inútil, incluso las estrellas. Al menos eso creo. Y también tú, también tú sirves para algo con tu cabeza de alcachofa»

La definitiva consagración internacional de Fellini llegó con este entrañable, resplandeciente y poético drama social de acepción católica y ostensibles vínculos feministas acerca de la triste historia de una bobalicona campesina, que, en los míseros años de posguerra, se convertía en la fiel y maltratada ayudante del forzudo Zampanó, un acerbo y salvaje hombre de circo ambulante. La bondad, la dulzura y la jovialidad mantenían un constante enfrentamiento con el desarraigo, la rudeza y el egoísmo para dilucidar una fábula social sobre las complejidades del alma humana y el suplicio que conlleva la imposibilidad de amar, fragmentada en episodios tragicómicos que basculaban tenazmente entre las inflexiones poéticas y un inconfundible impulso neorrealista. A la perenne sensación de complacencia e hipnotismo que irradiaba la cinta, a la postre el primer esbozo intuitivo del futuro espíritu felliniano y uno de sus más grandes éxitos crítico-comerciales, contribuyó sobremanera la bellísima partitura de Nino Rota y, por supuesto, la chapliniana composición de Giuletta Masina como la cándida y pusilánime Gelsomina.

Otras películas entre cuyos personajes protagonistas hallamos a un FORZUDO

Justicia ciega (La noche de la venganza) – Benjamin Christensen (1916)
Garras humanas – Tod Browning (1927)
Invencible – Werner Herzog (2001)

OCIOSIDAD (La dolce vita)

Estado del que está voluntariamente sin desempeñar actividades productivas. (wiktionary.org)

«Nada torna a la gente más desnaturalizada e insubordinada que una larga y constante ociosidad»
Stephan Zweig (1881-1942) Escritor austríaco

LA DOLCE VITA (La dolce vita) – 1960

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Director Federico Fellini
Guion Federico Fellini, Tullio Pinelli, Ennio Flaiano y Brunello Rondi
Fotografia Otello Martelli
Música Nino Rota
Producción Riama Film/Pathé Cinema/Gray-Film
Nacionalidad Italia/ Francia
Duración 172m. B/N
Música Nino Rota
Reparto Marcello Mastroianni, Anita Ekberg, Anouk Aimée, Yvonne Furneaux, Alain Cuny, Walter Santesso, Lex Barker, Magali Noel, Nadia Gray.

«A mi Roma me gusta mucho. Es una especie de jungla, cálida y misteriosa, donde uno puede esconderse»

La transición entre el alegórico realismo felliniano y el abstracto onirismo autobiográfico que el autor cultivaría hasta el fin de sus días se produjo con esta exuberante sátira sobre la inmoralidad de la clase pudiente romana y la alevosa dependencia recíproca entre la ‘jet-set’ y la contumaz prensa gráfica o ‘paparazzis’, como se les acuñó a partir de entonces en cortesía a un personaje del film. La agotadora aventura existencial de un seductor periodista (grandioso Mastroianni) por este galimatías de opulenta decadencia parásita permutaba alegoría, autoparodia y ensoñación a través de un barroquismo ideológico sin par, generador de momentos tan antológicos como el gigantesco Cristo que sobrevuela la ciudad en helicóptero, o, por supuesto, el embelesador y sensual chapuzón nocturno en la Fontana di Trevi. Excelso el trabajo que el diseñador Piero Gherardi hizo en un largometraje para el que el paso del tiempo se ha encargado de atenuar los factores que propiciaron su mayúsculo escándalo, pero no ha conseguido reducir ni un ápice de su fascinación, vigencia y modernidad.

Otras películas sobre OCIOSIDAD

La regla del juego – Jean Renoir (1939)
Los inútiles – Federico Fellini (1953)
El discreto encanto de la burguesía – Luis Buñuel (1972)